Hace unas semanas me reintegré a mis actividades normales, después de unas vacaciones que el cuerpo y el alma me pedían a gritos. En esos días de desconecte total tuve tiempo para evaluar mi relación con el blog y he llegado a la decisión irrevocable de que no quiero tenerlo más.
Reconozco que ha sido una experiencia enriquecedora, pero en mi vida tengo otras prioridades: La columna semanal, que a veces siento descuidada y que es y será siempre mi prioridad; mi familia; dos libros en remojo; impulsar y darle solidez a mi fábrica de tamales, además de un papá muy enfermo que requiere mucho tiempo, cuidados y atención.
No niego que me da algo de nostalgia, porque es lo más parecido a un noviazgo con un hombre muy lindo, pero atosigador y demandante, que me quita autonomía y al que, por muy lindo que sea, no le doy todo lo que se merece. O sea, también es un acto de honestidad parar hoy y reconocer que me quedó grande.
Así que hoy les digo hola y adiós.
Mil gracias a todos por su compañía permanente. Muchas gracias por los más de cuatro mil comentarios recibidos de ustedes a lo largo de estos meses, sin contar los impublicables que fueron a dar, sin misericordia, a la papelera de reciclaje.
Soy consciente de que en estos meses logramos crear una comunidad virtual de gente muy querida. Al calor de esta sala se fraguaron amistades que merecen continuar. Los invito a crear un grupo para que estemos en contacto y no perdamos el afecto existente. Los que quieran pueden poner su dirección de correo electrónico en los comentarios, yo me encargo de recopilarlos y de distribuirlos entre todos.
Muchas gracias, infinitas gracias, a Marthacé por sus oficios varios. Le dejo la liquidación en la portería. A Luismú, a Juanfer, a Chucho, a Edwing, a Grúa, a Neilú, a Mónica, a Mile, a Jaime Naranjo y a Jaime Uribe. A Carlos Díaz, a Ángela, a A. Villegas, a Elizabeth, a Jonh, a Jairo Restrepo, a Silvia, a Iván Darío Gómez, a Catalina y a Khata, a Andrés Candela, a Torralba, a la Coneja, a Dora Galeano, a Rumu, a Olga Nidia, a Helena y a Jon. A Nancy, a Rosi, al Kurdo y a Ramiro. A Sirirí, a Limonax, A Ruby y a Raúl Moreno. A Maqui, a Antonio, a Carry y a Jesús Antonio. A Alexander, a Horacio, a Andrés Restrepo. A Criticón1, por supuesto, y a los demás lectores que, si bien fueron esporádicos, alguna vez dijeron ¡presente!
A Juan José García y a Ángela Correa, que me echaron el cuento hasta que caí redonda. Y al periódico por la confianza en mis capacidades blogueras, pero ya ven… a veces es más la apariencia. A todos mil y mil gracias.
Los espero, sin falta, en nuestra cita dominical de cada semana, en la esquina de arriba de la 4ª.
Un abrazo y hasta siempre.




Deben enviarlos en formato de word, nada de pps, o escritos directamente en el correo. Y se vale todo, incluso fútbol, política y religión, porque ningún tema es vedado si logramos darle un tratamiento a nuestra altura.
