¿Han oído de Colchagua como un reino del vino? ¡Lo conocí!
November 21st, 2009
¡Y conocí el valle de Colchagua! Lo había oído mencionar en catas de vinos chilenos, lo había leído en etiquetas de botellas, sabía que es referente en las regiones vitivinícolas del Nuevo Mundo… hasta que lo conocí, lo caminé, toqué las hojas de las parras.
Eso sí, de uvas nada, porque la primavera apenas terminaba y la cosecha será solo en marzo/abril.
Las parras apenas muestran sus primeros brotes después del invierno. Aclaración: no es barriga, es el viento en mi camisa.
Fueron necesarias 4 horas de viaje por tierra desde Santiago, pero valieron la pena: nada más en los pequeños cerros que tiene Colchagua se ven los cultivos de la Viña Montes, una de las más famosas del mundo del vino. “Ahí están las uvas de Aurelio Montes, quien al anunciar que cultivaría en un cerro fue calificado como loco. Hoy, una botella de Montes en Estados Unidos vale 75 dólares”, nos contó el guía de la excursión. 75 dólares allá, porque en un buen restaurante de Llanogrande, la encontré por 300.000 pesos colombianos (unos 150 dólares).
El destino final fue la Viña Santa Cruz, cuyas instalaciones van tomando ese aire de Magic Kingdom del vino que tienen los argentinos en Neuquén, en La Patagonia: además de sus buenas hectáreas dedicadas al cultivo, tienen teleférico, aldea indígena que recrea el estilo de vida de sus antepasados, centro astronómico, degustaciones en la cava subterránea de la bodega y centro gastronómico. En eso de convertir la viña en un lugar abierto al turista Argentina está dando lección (hasta les construyen hoteles), pero Chile está aprendiendo a buen paso y basta ver lo que están haciendo en Turisvino.
Novedad para mí: el uso de tanques de roble en vez de los de acero inoxidable. Los usan para vinos premium y sirven para darle el toque a madera desde la maceración.
Volviendo a los vinos, Santa Cruz es una viña joven (2003) y se define como boutique, por sus 80 hectáreas. Saca al mercado cuatro vinos: un rosé, Chamán reserva, Chamán gran reserva y Tupu, que ensambla cuatro cepas diferentes.
Aún no sé si Santa Cruz tiene sus vinos en Medellín. Seguiré buscando porque viniendo de una boutique algo deben tener.
La viña vista desde el teleférico. Al fondo, el tanque de donde toman el agua para los riegos.
Por supuesto, quien los haya pasado por vista, olfato y gusto, sus opiniones serán bienvenidas.