Hacer vino antioqueño sí era posible (¡Además quedó bueno!)

March 20th, 2010
Medellín, brindis #19
Qué te vas a poner hombre a hacer vino antioqueño, si la historia dice que las únicas tierras aptas están en el norte y en el sur y si la lista de precios confirma que el mercado solo está dispuesto a pagar francés, español, italiano, californiano, chileno o argentino… A Carlos Bravo la cantaleta de los expertos le entraba por un oído y en instantes la olvidaba.
Bravo, cirujano plástico de profesión y enamorado del vino desde que vivió en Sicilia, tenía clara la meta: cultivar una viña en Olaya, Antioquia, Colombia, en el trópico, pero más que eso, porque la parra como toda enredadera crece donde le toque, sacar las uvas precisas para elaborar una bebida con perfil internacional. Cabernet Sauvignon y Nero D’Avola en tintas, y Chardonnay, Catarratto y Grillo, en blancas, era el menú.
Hace 9 meses tuve el privilegio de conocer su cultivo de seis hectáreas y en efecto encontré, en medio de un calor insoportable, una mezcla de ilusión, determinación y conocimiento. Dos meses después volví, de sombrero y con tijeras, a la primera cosecha de la viña para embotellamiento.

 

 

Bravo, orgulloso con sus uvas de la cosecha 2009 y lleno de expectativas por los resultados de la vinificación.

Bravo, orgulloso con sus uvas de la cosecha 2009 y lleno de expectativas por los resultados de la vinificación.

Una semana atrás el resultado llegó a mis manos: una botella de Nero D’Avola 2009, cepa de gran tradición en Italia, pero crecida, madurada y cosechada en suelos antioqueños a orillas del río Cauca, tal como el cirujano se lo soñaba desde hace tres años cuando montó el cultivo. La botella “representa el grito de una tierra virgen y agreste, marca una pauta histórica en nuestra región y da pie para esperar que la excelencia sea el reflejo de nuestros vinos”, me escribió emocionado.

La cata a ciegas

Bravo me envió una de las 3.000 botellas de la producción, que sus amigos ya le quitaron de las manos, y como el vino se comparte quise descorcharla entre expertos en el misterio de una cata a ciegas.

Así, la evaluación no tendría prejuicios. Es más, Bravo ni se enteró.

El vino saltó rosado a la copa ¿Pinot Noir? ¿Rosé? El misterio apenas comenzaba...

El vino saltó rosado a la copa ¿Pinot Noir? ¿Rosé? El misterio apenas comenzaba...

La hicimos el jueves 18 en un lugar que no puede ser más especial como la Cava del Hotel Intercontinental y con gente que conoce y aprecia el vino y se ha bebido todas las botellas que ha querido, con gusto:Elkin Salazar, Gerente de bebidas y alimentos del Ínter;Juan Carlos Valencia, del restaurante El Ávila; Víctor Orozco, sommelier profesional, y David Cohen, un texano que está en Medellín en un viaje de negocios del ramo.

A los invitados les di solo un dato: que era vino. De resto, la botella llegó cubierta a la mesa sin pistas de origen, color, cepa y año de cosecha y, claro, a 17 grados. “Denle lo que se merezca”, propuse.

Una vez descorchada la misteriosa, comenzó una fiesta para los sentidos:”El color es claro, pero no es un rosé, es un Pinot Noir, pero tengo dudas”, se adelantó Valencia. “Es un Zinfandel californiano o un libanés… o tal vez es de Villa de Leyva”, se acercó Salazar. “Estoy confundido”, decía Cohen en inglés y, mirando la copa, le pedía “háblame, háblame”. Orozco remató: “Es un Jerez sherry o un Oporto tinto”.

Buenos puntos

En tal lío estaban los catadores que fue necesario servir dos rondas más del Nero D’Avola de Olaya. Y Salazar afinaba su olfato conocedor y Orozco exigía sus papilas, mientras Cohen iba ya por Argentina, y Valencia rebuscaba entre sus saberes: “No es chileno, no es argentino, pero tampoco es del Viejo Mundo”.

La botella seguía cubierta y a esas horas el cirujano Bravo no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo con su hijo.

Antes de descubrir la etiqueta les ofrecí una última oportunidad. Salazar dijo Tempranillo español y lo marcó como “delicioso”. Cohen coincidió en la cepa, pero la ubicó en Argentina y anotó “fantástico”. Orozco se aventuró por argentino con estilo del Viejo Mundo y dijo “es un vino como loco y delicioso”. Valencia remató: “No es común, parece un rosado, pero con carácter”.

Luego llegó el momento esperado y con la etiqueta a la vista los cuatro conocedores soltaron una algarabía que ensamblaba sorpresa y emoción, además celebración por descubrir que una viña antioqueña es capaz de sacar un producto digno de tener en la mesa y que, una vez terminado, provoca repetir.

¿Cómo lo hiciste Bravo? “Con el método científico que me enseñó mi profesión de cirujano, con lucha y con la riqueza del cañón del río Cauca”, dice orgulloso.

 

 

Si el vino está bueno, con los ojos lo sabrá

March 15th, 2010

Vamos a tomar vino, nos dicen. Nos animamos, ocurren el descorche y el servicio, pero lo que vemos a continuación es que los amigos de mesa gastan segundos valiosos, incluso minutos, observando la copa: la revisan por encima, luego la inclinan, la alzan, la bajan, la giran, la vuelven a subir… Mejor dicho, el camino hacia la boca es eterno, además incluye otra estación en la nariz.

¿No era beber lo que querían? ¿para qué la ceremonia? En realidad, lo que estos amigos de mesa están haciendo es poner a prueba el vino en uno de sus puntos clave: cómo se ve. Entonces le buscan color, brillo y tonalidades. Otro propósito es confirmar su calidad. Por una parte, para descartar señales de mala elaboración o de descorche deficiente, porque nadie quiere beberse un vino que tenga cuerpos extraños flotando, y por otra, para identificar si el contenido es simplón o intenso. Desde la vista podremos prever lo que ocurrirá en la boca.

Observando también identificamos la cepa: si un vino se ve granate oscuro, seguro es un Cabernet Sauvignon, y si es claro puede tratarse de un Pinot Noir. Podemos conocer antecedentes: si es un blanco y se ve de tonos oscuros, seguro a la cosecha la precedió un año cálido. Podemos definir su edad: si su color va por el naranjado es sinónimo de edad avanzada, contrario al violáceo de los jóvenes. Hasta la mirada le busca piernas al vino ¡Sí, piernas! o también lágrimas, que representan, más que nivel de calidad, personalidad: rico en alcohol o su contrario.

Los grandes conocedores, de tanto observar, son capaces de trazar la trayectoria del contenido de una botella; no obstante, no debería ser tarea exclusiva de los que más saben. Con el vino y también con un jugo, una sopa o una rica paella es mejor observar qué nos llevaremos a la boca, por seguridad y sobre todo por placer, porque las buenas bebidas y la buena mesa activan todos los sentidos.

Luis Fernando Valencia, de la empresa Dislicores, señala las piernas del vino.

Luis Fernando Valencia, de la empresa Dislicores, señala las piernas del vino.

  • Tome la copa por el tallo, sosténgala sobre una superficie blanca, como un mantel o una servilleta, y haga estas pruebas: – Identifique color (blanco, rosado o tinto) tonalidad, intensidad (¿es pálido o profundo?) y limpidez (no sea que floten polvos, trozos de corcho o residuos de planta).
  • Mire la copa por encima y observe el disco. Descubra si es brillante o apagado.
  • Revise el borde: en tintos jóvenes es azulado; en vinos mayores, terracota. Compare con la fecha de cosecha, en la etiqueta, y si no hay coincidencia tiene fallas de calidad.
  • Busque las piernas: gotas transparentes que bajan por las paredes de la copa.

Otra forma de solidaridad es comprar vinos chilenos

March 6th, 2010
Huele vino a lo largo de las carreteras frente a las bodegas. Hay muchos tanques rotos, edificios destruidos, barricas y vidrio por todas partes, reportó el enólogo Sven Bruchfeld en una comunicación entre los hombres del gremio chileno a la que tuve acceso. Son los efectos del terremoto desde la perspectiva del mundo vitivinícola.
 
 “Hay grandes daños en la industria, millones de litros de vino en el suelo. James Molesworth, crítico de Wine Spectator, reporta que las pérdidas aún están por establecer, pero sin duda serán millonarias. 

 

Viña Montes, en Curicó, está en pie, pero como se quedó sin energía tiene que recurrir a generadores para garantizar el control de temperatura. Aún no saben si podrán manejar la vendimia. A su vez, en su bodega de Colchagua reconoce daños que implican un 20 por ciento de vinos íconos y 40 por ciento de la línea Alpha.

Así quedó la bodega de barricas de la viña Santa Rita. La cosecha chilena 2010 también tendrá el sello del terremoto ocurrido el sábado pasado.

Así quedó la bodega de barricas de la viña Santa Rita. La cosecha chilena 2010 también tendrá el sello del terremoto ocurrido el sábado pasado.

La casa J. Bouchon anuncia la pérdida de 150.000 litros (10 por ciento del inventario) y por no tener energía han tenido que suspender la vendimia.

Las pérdidas, todavía sin datos consolidados, podrían ascender a 9 millones de litros en Santa Rita y 2 millones tanto en Undurraga como en Santa Emiliana. En Concha y Toro habrían perdido 40 millones de litros y en Los Vascos, 3 mil.

En Casas del Bosque, Grant Phelps confirma que se les fueron de las manos 4.000 litros. En Concha y Toro las barricas de Puente Alto se desplomaron.

Barricas que rodaron por el suelo, millones de litros perdidos, carreteras y puertos que no podrán mover la producción: otros efectos del gran terremoto.

Barricas que rodaron por el suelo, millones de litros perdidos, carreteras y puertos que no podrán mover la producción: otros efectos del gran terremoto.

Viu Manent, Casa Silva, Los Vascos y Veramonte también reportan crisis, al tiempo que la industria busca salidas al mundo a través del puerto de Buenos Aires, Argentina, porque Valparaíso y San Antonio no pueden operar.

Les ocurrió justo en la época en que las frutas estaban madurando y preparaban las bodegas para la elaboración. Por eso, además de agua, cobijas, alimentos y materiales de construcción y mano de obra, podríamos aportar consumo en el resto del mundo: de vinos muy buenos, que nos han dado grandes momentos y que hoy, como se ve en el reporte, también necesitan de nuestra solidaridad.

 

Me regalaron una botella de vino ¿Con qué comida la acompaño?

February 26th, 2010

Es la pregunta más común entre los nuevos consumidores, además el lío más macho en presencia de platos de cocina fusión o de autor, pues uno ya no sabe si basarse en el tipo de carne o en los ingredientes de preparación.

Shehata le propone asumir el vino con tranquilidad y a su manera: "El mejor vino del mundo es el que a usted más le guste".

Shehata le propone asumir el vino con tranquilidad y a su manera: "El mejor vino del mundo es el que a usted más le guste".

El sommelier egipcio Magdy Shehata, radicado en Envigado, ofrece sus claves para maridar sin arrepentimientos. Trabajó durante 15 años en el crucero Queen Elizabeth II:

No hay ningún vino que tenga que tomarse con un plato determinado, pero algunos indiscutiblemente combinan mejor que otros.

El vino tinto va mejor con la carne roja, no por el color, sino porque que la proteína en la carne suaviza el tanino.

Los vinos blancos secos y con buena acidez son perfectos con pescados y mariscos, como también con platos de pastas o pollo a base de salsas blancas.

Los blancos dulces (cosecha tardía) van excelentes con pudines y postres en general, también con muchos de los quesos maduros y salados.

Los vinos rosados secos van bien con platos de arroz y con salmón, y los rosados semidulces son buenos solamente con frutas frescas y algunos postres suaves.

Para lograr el mejor balance entre comida y vino es necesario analizar los elementos básicos del sabor para evitar que el uno opaque al otro.

Comida rica en salsas o condimentos necesita un vino de cuerpo completo: Cabernet Sauvignon, Shiraz or Chardonnay.

Comida ligera se complementa con un vino más delicado: Sauvignon Blanc, Pinot Grigio, Pinot Noir.

El vino es algo así como la salsa superior de un plato.

Tintos, blancos, rosados, espumosos ¿En cuál copa me tomo mi vino?

February 13th, 2010
Se trata de una de las preguntas más comunes entre los seguidores del vino y, al mismo tiempo, entre las fallas más radicales en restaurantes, donde cobran la botella al precio que quieren, pero la sirven mal, en recipientes inadecuados.
 

 

 

 

 

 

 

Les comparto este momento inolviable: una cata con varias cepas en la bodega argentina Grafigna
Les comparto este momento inolviable: una cata con varias cepas en la bodega argentina Grafigna

La pregunta la responde Angelamaría Barreneche, asesora de la empresa John Restrepo:

Para disfrutar un buen vino es imprescindible tener una buena copa. En el mercado hay copas para cada cepa, pero debemos hacernos la vida más simple y sencilla.

El tipo de cristal, la forma, el tamaño o la comodidad en el manejo: todo está pensado para mejorar la percepción de los aromas, los colores y los matices del sabor.

 

Angelamaría Barreneche, asesora de John Restrepo
Angelamaría Barreneche, asesora de John Restrepo

  Características imprescindibles:

  • El cristal debe ser liso, fino y transparente. Así permitirá apreciar el color del vino, su brillo y, en el caso de los espumosos, las burbujas.Para tintos: copas Borgoña y Burdeos. Para blancos: copa Chardonnay, del mismo nombre de la cepa blanca. Para espumosos: tipo flauta o tulipán.
  • La copa debe tener la boca un poco mas estrecha que la parte inferior del cáliz, para orientar los aromas apropiadamente.
  • El tamaño incide en los aromas mediante su mayor o menor aireación, difusión o concentración, y el diámetro y el grosor del borde se diseña para dirigir específicamente el líquido a la zona más adecuada del paladar y la lengua, dependiendo del tipo de vino.
  • La copa debe ser alta y fina, para que pueda sujetarse con facilidad. Siempre debe cogerse por el tallo o la base, nunca por el cáliz, pues cambia la temperatura del vino al contacto con la mano y además empaña el cristal
  • La copa debe llenarse en los vinos blancos un tercio, pues estos se sirven a una temperatura de 6° a 8°. Si se sirve más cantidad, el vino se calienta muy rápido. En los tintos se recomienda servir un cuarto de la copa y a una temperatura de 16° a 18°.

 

Con 5.000 variedades de uvas, ¿conocer el vino es una tarea imposible?

February 6th, 2010
Brindis #19, Medellín, Colombia

La cantidad de variedades que existen, sumada a los ensamblajes, hacen que aprender de vinos y entender bien cada diferencia entre cepas, parezca una tarea imposible.

¿Cómo lograrlo? Responde el sommelier profesional Víctor Orozco:

Orozco es sommelier profesional, con más de 30 años de experiencia en los Estados Unidos. Miembro honorario de las sociedades vinícolas Commanderie de Bordeaux y La Confrérie des Chevaliers du Tastevin, en Borgoña.

Orozco es sommelier profesional, con más de 30 años de experiencia en los Estados Unidos. Miembro honorario de las sociedades vinícolas Commanderie de Bordeaux y La Confrérie des Chevaliers du Tastevin, en Borgoña.

Existen alrededor de 5.000 variedades entre uvas rojas, blancas e híbridos, de las cuales se cultivan unas 150 en cantidades comerciales y menos de 10 cepas son consideradas clásicas. En nuestro mercado la oferta no pasa de media docena de variedades blancas y a lo sumo una docena de variedades tintas. En cuanto a los ensamblajes, en su mayoría son una combinación de las anteriores, con la excepción de algunos vinos italianos y españoles que utilizan una amplia variedad de uvas autóctonas.

Para alcanzar un buen nivel de conocimientos, solo necesita estudiar y catar una cantidad muy razonable de vinos. Empiece por sus favoritos y siempre pruebe dos vinos, uno al lado del otro. El mejor maestro es el mismo vino. Usted observará que el vino es el que habla y usted será el que lo va traduciendo.

Para ilustrar lo anterior, esta es la lista de las variedades más populares en nuestro mercado:

  • Tintas: Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Shiraz, Tempranillo, Malbec y Carmenere.
  • Blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Riesling, Torrontés, Semillón y Pinot Gris.

Con dedicación y entusiasmo y poniendo en orden los conocimientos adquiridos se podrá apreciar el vino cada día más.

Jerez ¿qué tenés qué ver con el vino?

February 2nd, 2010

Brindis #17, Medellín,

Si les gusta el vino, asisten a catas, leen medios especializados y compran botellas en el Éxito, con seguridad conocen al enólogo argentino Mario Puchulú. Cabeza visible de la feria Expovinos, tuve el placer de tomarle estas notas sobre el Jerez, su cercanía y sus diferencias con el vino:

Puchulú es Licenciado en Enología de la Facultad de Enología de la U.J.A.M. en Mendoza, Argentina

Puchulú es Licenciado en Enología de la Facultad de Enología de la U.J.A.M. en Mendoza, Argentina

 

Para comenzar definiremos qué es un vino y qué es un licor:

Los vinos, aunque pertenecen al mundo de las bebidas alcohólicas, no son licores. Es una bebida alcohólica natural, resultado de la fermentación del 100% de jugo o mosto de uva.

Por su parte los licores, originados en una variedad muy amplia de materias primas, son el resultado de dos etapas: la fermentación, mediante la cual se obtiene alcohol, y la destilación, operación fundamental ya que sin ella no estaríamos en presencia de un licor.

Un vino especial es el jerez, también conocido como xèrés o sherry, llamado así siempre y cuando sea elaborado con los métodos tradicionales y en la zona de Jerez, al sur de España.

Es el resultado de una larga tradición en la que se conjuga una impecable elaboración a partir de Palomino (cepa blanca), a veces algo de Pedro Ximenez (blanca) y Moscatel (blanca aromática) con una larga estadía en madera, en las tradicionales soleras donde, adquiere sus distintas personalidades y tonalidades, cambiando de amarillo claro a casi caramelo.

Dependiendo de todas las variables de su elaboración, los resultados son distintos tipos de jerez, algunos de paladar seco y potente como:

  • Seco fino
  • Palo cortado
  • Oloroso
  • Manzanilla
  • Amontillado

 Y otros con tonos delicadamente dulces como:

  • Jerez Medio
  • Pale Cream
  • Cream Sherry

 El jerez recorre el mundo como aperitivo y también como compañero de delicados platos. Aceitunas, frutos secos, jamón serrano, riñones al jerez, gazpacho, y también algunos postres acompañan muy bien un jerez servido en copa y temperatura adecuada.

El exceso de alcohol es perjudicial para la salud. Prohibido el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad y mujeres embarazadas.

Marchevsky: un genio del vino fuera de la botella

January 23rd, 2010
Pedro en Dominio del Plata, la que fuera su bodega en Mendoza

Pedro en Dominio del Plata, la que fuera su bodega en Mendoza

 

Brindis #18, Mendoza, Argentina.

Camino a su casa, en Mendoza, Argentina, a Pedro Marchevsky me lo definieron como un “genio del vino”, por sus estudios en ingeniería agrícola y enología, por sus aplicaciones en la bodega y sus resultados en la botella.

Un genio, le dicen en Mendoza, donde funcionan unas 900 casas productoras ¡Qué honor!

Al encuentro, Marchevsky llegó sin pedestal para darse el gusto de hablar de vinos. Memorias de una grata conversación.

Marchevsky: ¿Cómo saber cuándo un vino es realmente bueno, cómo elegir?  “Dicen que son los que tienen mucha madera, pero a mí esos vinos no me gustan. Uno los prueba, habla de sus taninos, de que su madera se podría cortar con un cuchillo y bla, bla, bla, pero la copa queda llena. El vino debe ser agradable, tener gestos, ser elegante y que cuando llegue el final de la cena uno quiera estrujar la botella o pedir la segunda”.

Esos no son necesariamente los de botellas caras… “No, yo puedo comprar alta calidad por dos, tres o cien pesos. Si uno quiere explicar porqué un vino es más caro que otro y dice que es por la calidad, no sirve. Es más claro hablar de gamas bajas, cuando son livianitos, o de altas, cuando tienen más color e intensidad. En estos, el precio aumenta hasta un 100 por ciento”.

¿A su gusto, son mejores los varietales o los vinos que ensamblan distintas cepas? “Los polivarietales ofrecen complejidad y elegancia mayores. Con un polivarietal tienes que hacer cuatro o cinco vinos, cada uno en su tanque, después degustarlos y ensamblarlos, pasarlos por madera unos siete meses y luego tenerlos un año y embarcarlos. Son vinos más complejos, incluso deben tener más precio”.

En la bodega usted invirtió el concepto de las barricas ¿Cuál es la razón? Hay quienes lo califican de trampa… “En vez de poner el vino en el barril, ponemos la madera en el vino, y tiene varias razones: un barril de roble es carísimo, vale 640 euros, y tiene mucho desperdicio porque el 60 por ciento no se usa y porque en el bosque francés de un árbol talado toman apenas el 20 por ciento de la madera. Además, tiene muy buenos resultados: la fermentación sale mejor y hay mayores expresiones en aromas, por ejemplo a vainilla, cacao o chocolate”.

Eso me pasa por andar probando: historia de una lección que me dio el Merlot

January 16th, 2010

Brindis # 17, Santa Fe de Antioquia

Sí, el Cabernet Sauvignon es maravilloso y ni qué decir del Malbec, sobre todo si es argentino, o del Tempranillo español, el Carménère chileno y el Shiraz australiano; pero no descarte el Merlot, porque con todo y su bajo perfil es otro fantástico, divertido en la copa, amable en sabores, delicioso en la mesa, ideal para novatos…

Lo conocí por sorpresa y en el lugar menos indicado para beber tintos: una piscina a orillas del río Cauca, como a 40 grados centígrados, es decir en el momento propicio para un rosado bien frío o para un espumante.Pero como de estos no había ni una gota, decidí ensayar con el Merlot, casi por descarte.

Merlot: en la piel de la uva está parte del secreto de sus taninos, menos "salvajes" que los del Cabernet Sauvignon

¡Y tremenda sorpresa! Yo no sé si descubrí el agua tibia, de pronto sí porque Merlot y Burdeos, es decir gran calidad y precios altos, son sinónimos en el mercado mundial, pero para mi gusto y mi olfato sí fue una gran revelación en medio de tanto calor: me lo tomé con gusto, despacio, saboreado. Una segunda botella acompañó el almuerzo.

Fue tal la sorpresa que me causó, que al rato busqué en libros especializados las explicaciones de tan buen gusto y aromas: es suave y aterciopelado, sus taninos son menores que los del Cabernet Sauvignon porque la piel de su uva es menos gruesa, leí en uno; en los vinos jóvenes hay aromas a zarzamora y arándano, en los de maduración se encuentran chocolate, cacao, café, cedro, pan tostado…, informaba otro.

Toda una joya de uva que descubrí y que en el mercado de mi ciudad suele tener menos votos, sin que sea de calidad inferior.

La razón para su bajo perfil, explica Fabricio Portelli, es su falta de versatilidad en la viña: “No es como la Cabernet Sauvignon, que se adapta a diversos suelos y climas. Por eso no ha trascendido de la misma manera”. Y al experto argentino se suma el enólogo chileno Eduardo Alemparte, desde la viña Kaiken, que maneja en Mendoza:”Hay vinos Merlot que son extraordinarios, es solo cuestión de preferencias personales, del mercado y de la moda, que también influye bastante”.

El día de la piscina el almuerzo fue típico paisa y el matrimonio con Merlot funcionó muy bien. El amigo Portelli se lo suele servir con risotto de hongos silvestres; Alemparte propone acompañarlo con pastas, mientras Daniel Calle, de la firma Doble Vía, ofrece una idea jugosa: “Una preparación con un corte de res elaborado con un método de cocción lento, acompañado de una salsa agridulce que aporte los toques dulzones y de acidez que caracterizan esa uva”.

Insisto, un descubrimiento, una nueva opción, además fácil de conseguir, de diversos orígenes y en un amplio rango de precios. ¡Eso me pasa por andar probando!

¿Buscando regalos para Navidad? Se lo tengo: ¡una botella de vino! (o dos)

December 14th, 2009

 Por supuesto, me puedo quedar corto y seguro usted como amigo del vino tendrá otros nombres o una lista más amplia; pero, sin duda, de lo que vi, olí y probé este año estas tres botellas son las mejores. 

Van con los precios de venta en el Éxito y las recomiendo para que quede como un príncipe a la hora de regalar (incluso, ¿por qué no, se puede dar usted mismo su aguinaldo).

¿Por qué no sugiero blancos? Reconozco que no me emocionan mucho y que los tintos y en segunda medida los rosados son mis favoritos. De todas formas, si el obsequio exige blanco, vaya a la fija con un Sauvignon blanc de Nueva Zelanda: el Monkey bay estará perfecto y cumple por completo con el concepto de los expertos, que dice que “el mejor Sauvignon blanc del mundo lo están haciendo los neocelandeses”. 

 Aquí va entonces mi propuesta de regalos, diferenciada por precios según el ‘estrato’ del regalo, además con enlaces a las viñas.

Don Melchor 

Es considerado, desde sus comienzos en 1987, como uno de los vinos íconos chilenos. Color púrpura concentrado, con aromas a pan tostado, mina de lápiz, tierra reseca, casis y licor de mora. Muestra en boca sabores opulentos, muy intensos y complejos, con mucha fruta sabrosa, una profundidad excepcional y suficiente estructura como para seguir evolucionando durante 6 a 8 años.
Es considerado, desde sus comienzos en 1987, como uno de los vinos íconos chilenos. Color púrpura concentrado, con aromas a pan tostado, mina de lápiz, tierra reseca, casis y licor de mora. Muestra en boca sabores opulentos, muy intensos y complejos, con mucha fruta sabrosa, una profundidad excepcional y suficiente estructura como para seguir evolucionando durante 6 a 8 años.

 

  • Cepa: Cabernet Sauvignon.
  • Origen: Puente alto, valle de Maipo, Chile.
  • Viña: Concha y Toro.
  • Nota: este vino estará mejor entre los años 2015 y 2035.
  • Precio: $214.990

——————————–

Montes Cherub 

 

Es descrito como elegante, seco, fresco, con la personalidad del Syrah y con tonos de cereza, sabores florales y toques de naranja. Se sugiere decantar por 30 minutos.
Es descrito como elegante, seco, fresco, con la personalidad del Syrah y con tonos de cereza, sabores florales y toques de naranja. Se sugiere decantar por 30 minutos.

 

 

  • Cepa: Syrah.
  • Origen: valle de Colchagua, Chile.
  • Viña: Montes.
  • Nota: sírvalo a 14 grados centígrados. Va muy bien como aperitivo o con sushi.
  • Precio: $56.030

————————————–

La Celia

  

Vista: colores violáceos, profundos y brillantes. Olfato: aromas a frutas rojas y especies, enroquecidos por el roble francés. Gusto: dulce, amable. Maridaje: va bien con comidas condimentadas.

Vista: colores violáceos, profundos y brillantes. Olfato: aromas a frutas rojas y especies, enroquecidos por el roble francés. Gusto: dulce, amable. Maridaje: va bien con comidas condimentadas.

  • Cepa: Malbec. 
  • Origen: valle de Uco, Mendoza, Argentina.
  • Viña: Finca La Celia.
  • Nota: sírvalo a 16 grados centígrados. Tiene crianza de 12 meses en roble.
  • Precio: $35.950


  • Categorías
    Buscador
    Calendario
    March 2010
    M T W T F S S
    « Feb    
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031  
    Archivos