Cicatrices que alegran, en la madurez del recuerdo

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Comienza, con este recuerdo de Héctor, el juego de “café y mamoncillo”, una excusa para hablar de muchas cosas, distintas entre sí -si se quiere-, con una taza de café de por medio, como agente que une y cohesiona. Si usted, que lee, tiene recuerdos, imágenes o un aporte con el que hagamos este tejido de retazos, es bienvenido en coffeenton@gmail.com. / Carlos Múnera.

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Por Héctor Giraldo

Corría el 1966, y tenía siete años cuando vivía el paseo de vacaciones que siempre nos daba papá en la finca del abuelo. Uno de esos días disfrutaba con mi hermano mayor en la pesebrera, con los terneros y, cerca de allí, tratábamos de despulpar un puñado de café en la despulpadora; en un descuido tan frecuente a esa edad, metí  mi mano izquierda a la tolva, con tan mala suerte que dos de mis dedos quedaron atrapados ¿Pueden imaginarlo?

El problema vino, luego, para liberarme. Fue solo después de varios intentos, que logré sacar mi mano ¿adivinen cuántos dedos salieron? Por fortuna, todos, con algunas cortadas pero libres al fin y sin fractura ¡nunca olvidare esa imagen! Y más aún, porque en mis dedos quedó la cicatriz de este accidente…todo por el café y la curiosidad infantil. De recuerdo, me compré una réplica de una maquinita de esas, despulpadora, que siempre conservo como una de mis mejores instantáneas de mi vida.

¿Café con mamoncillo?

Sinéctica: “Atracción de cosas diferentes en una única conexión”. Este concepto, creado por el psicólogo William J. J. Gordon alude a la unión de elementos distintos y en apariencia irrelevantes o ilógicos; para crear nuevos conceptos, aparatos, innovación o solución a planteamientos y problemas.

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Café con mamoncillo, no es, pues, un maridaje o combinación que propongo literalmente, aunque valdría la pena probar tal astringencia con un dulce café; sino de unir elementos que en apariencia pueden ser discordantes, opuestos o separados, con el tema del café. Ya hemos abordado desde diferentes voces los momentos de la cadena productiva, pero, qué tal si vamos más allá y nos preocupamos por lo más importante: quién es el que se toma esa taza de café y qué piensa, qué tiene para compartir y ¿cómo unimos esos pensamientos tan lejanos y los ponemos en la misma mesa?

Esa es, pues, la invitación que he hecho a varios amigos y cercanos, para que hagamos sinéctica en este espacio… ¿Qué pensamos, cuando estamos frente a una taza de café? ¿Cómo unimos diversos pensamientos alrededor de una taza? Para eso es el café, entre otras: para hacer comunidad, para ser feliz, para conversar así no estemos de acuerdo. Así que vamos a ver qué tazas de café salen con mamoncillo.

Juventud que exige calidad en el café

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Los nativos digitales, ávidos de información y experiencias que los hagan sentir vivos, son los nuevos consumidores que están exigiendo del mercado oferente, mejor calidad en lo que se configura como nuestra bebida nacional. Jóvenes exigentes en la información, curiosos, exquisitos en sus gustos, proponentes de experiencias y consumidores de ellas. Por eso mismo, entre muchas razones, es que el café especial entra a ser parte de sus gustos. No se trata solo de una bebida que les avisa que han llegado a la edad adulta, sino de una bebida que nos identifica. ¿Por qué tiene que ser desastrosa una experiencias sensorial por culpa de malas prácticas de preparación, como es la greca que cocina un jarabe por horas, sobre extrayendo componentes que no deberían ir a la taza?

Estos mismos jóvenes, descubren que Colombia sí puede tomar buenas tazas, ricas en sabores y diversas en su origen. Junto a ellos, también caminan las viejas generaciones que no conocían mayor oferta de café que con la que fueron “educados”, para referirnos a la publicidad que les inculcó en sus mentes la publicidad. Generaciones que están permitiéndose el disfrute de dulzuras que existían en el café sin necesidad del uso del azúcar que, a mi parecer, tampoco se puede condenar en los consumidores, pues, el caso del uso de la panela o agua de panela en nuestra bebida es también una usanza muy  colombiana ¿Y por qué no?

Ahí están ellos, jóvenes apasionados por el consumo de una rica bebida estimulante; apasionados por un oficio cuya palabra nos era extraña y apenas se comienza a masificar en nuestras tierras: barista, quien, a veces, tiene que tomar energía prestada del ego para poderse dar a conocer y lucir su conocimiento; y así, abrirse camino en medio de la gastronomía. Ahí va Colombia, descubriendo cosas que creímos dar por sentadas; conociendo algo que creíamos conocer: el café. ¡Y creo que vamos por buen camino, solo que atrasados, con referencia a otros países que ni siquiera son productores!

¡Políticas! Más allá de la “greca”

sello_cafe_de_antioquiaEs año político y perentorio es saber qué programas tienen los candidatos a la Gobernación de Antioquia, con respecto al tema cafetero que tiene tantas aristas desde donde debe abordarse. ¿Cómo y mediante qué programas y acciones, Antioquia recuperará un liderazgo que fue abandonado por años? Importante, también, saber del tema de vías terciarias que dificultan la movilización del producto y perjudican, en últimas, al campesino o cafetalero. Antioquia, no tiene la geografía de los municipios del Eje cafetero ni su infraestructura vial. Nuestra geografía es agreste y difícil es sacar, muchas veces, el producto de las cosechas.

Interesante también, escuchar qué nuevas propuestas tienen programado los candidatos a las alcaldías en el fortalecimiento del clúster del café; además de la mayor visibilidad por parte de las universidades que lo soportan. Más allá de los concursos de taza, debe quedar una política cafetera regional que sea fortalecida por cada gobernante que llegue a la primera silla del Departamento, pues, estos programas deben trascender el tema del poder, para sembrarse en los esfuerzos económicos de los presupuestos gubernamentales.

Se aplauden estas acciones visibles que comienzan a posicionarse en la mente de los ciudadanos, que logran poner en boca de los ciudadanos, las palabras café y calidad, juntas; en pro de la economía local y del consumo interno que, si bien no está virgen, es incipiente cuando hablamos de un exquisito producto. ya florecen las tiendas especializadas y la exigencia de consumidores que están conociendo al café más allá de la “greca”.

 

Comienza a ser importante el consumo interno de café

willis_corotos_coffeentonCuando se habla de café de Colombia, el imaginario nos trae el tema de la exportación a la mesa, pues, es uno de los más importantes renglones de la economía nacional y, también, uno de los más álgidos por aquello de la retribución al caficultor. Pero a la mesa pocas veces se traía una taza, para hablar de ella y del consumo nacional, un consumo de calidad. No es un secreto que la pasilla no puede salir de Colombia, pues, afecta la taza y, por tanto, la venta; lo que hace que esta producción de desecho, sea mezclada con café bueno para que no se pierda del todo.

Sentados en la mesa, el consumidor comienza a ser responsable con lo que está pidiendo y se está preocupando por darle un lugar importante al café, lugar que siempre eclipsó el vino; lo que nos ha llevado a saber más de vinos en un país que no es vinícola, que de café, en un país productor. Ahora, es increíble que extranjeros sean los que ingresen a nuestro país a darnos cátedra de calidad, preparación y cultura; cuando deberíamos ser nosotros quienes demos clase de café, acompañados de nuestra gran producción.

Pero los consumidores internos comienzan a exigirse más y a exigir a tiendas especializadas y restaurantes, un café de calidad, un café consecuente con la publicidad posicionada en la mente del imaginario colectivo. El cliente está aprendiendo y se están ofertando mejores tazas, producto de microlotes cuidados, y de una cosecha y poscosecha responsable. Se nota una “alfabetización” cafetera donde todos, somos embajadores de nuestra bebida nacional. Somos muchos quienes evangelizamos la pasión por este mundo que se complementa con la gastronomía mundial.

Por fin la mirada está puesta en nosotros y no solo en sacar el granito de oro verde, para que otros países lo tuesten y le den valor agregado y, por consiguiente, generen riqueza en sus países. Ahora es nuestro turno de aprender, innovar y dar cátedra al mundo.

 

 

“Últimos segundos de vida del café”

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La frase del título, la escuché hace poco, en el Primer Encuentro Departamental de Baristas y Catadores, organizado por el proyecto de la Gobernación, Antioquia, origen de cafés especiales. Se la escuché a José Zapata, barista de Cariñito Café y, la verdad, se quedó anotada en mi agenda. Zapata, hablaba de ella, para ilustrar el cuidado con el que hay que servir la bebida luego de que el grano haya atravesado toda una cadena de tratamiento.

Muchas personas ignoran o no tienen consciencia de la cantidad de trabajo manual que hay detrás de la taza de café que tienen al frente cada día. Ignoran o no perciben que la tintura o extracción que tienen en sus tazas, provienen de granos que fueron arrancados manualmente de la planta y, que luego de otros procesos, fueron tostados con cuidado, si es que estamos hablando del buen café. Así que no es exagerado decir que nos estamos tomando el fruto del trabajo del hombre, como se escucha de la vid en cada misa.

“Los últimos segundos de vida del café”, deben, por tanto, ser una experiencia de tal magnitud, que no opaquen el esfuerzo realizado por cada una de las personas que intervinieron en su producción. Los últimos segundos de vida del café, deben ser de un residual agradable, que invite a volver, a regresar, a repetir y a invitar.

Sé que muchos lectores se identifican con las malas experiencias en renombrados restaurantes en sus ciudades, cuando, luego de una exquisita comida, culminan el ritual social con una taza de café que, en muchos casos, borra la agradable experiencia con un pésimo sabor a jarabe quemado, y que por obvias razones, rompe la experiencia dejando un mal recuerdo, solo porque se trataba de un tinto malo gratis.

Aunque la vida del grano de café termina cuando entra en la tostadora y su germen muere para dar paso a una deliciosa caramelización, esos últimos segundos de vida, deben dejarnos antojados a repetir la experiencia, que más que gastronómica, es social, que es, para mí, lo relevante de nuestra bebida: “…Seamos amigos”, remata el copy de una tradicional marca.

Cafés caraqueños

Un aporte de interación, por parte de Ignacio Alfonzo.

“Hola Carlos, vivo en Caracas, Venezuela, nací en Barrancas del Orinoco, (a orillas del río Orinoco) Estado Monagas.  ¡Mucha suerte y larga vida para que cumplas esa encomiable labor de informar y robustecer la cultura popular!”.

Café, en el bulevar de Sabana Grande.

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Café Provenzal, Centro Cultural de Chacao.

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Café Venezuela.

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¿Café o tinto?

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Varias han sido las discusiones en cuanto al término “tinto”, para referirse a una taza de café negro, en algunas zonas de Colombia. Pero ¿es correcto su uso? ¿se confunde con el vino?

Escribo desde lo personal cuando defiendo el modismo “tinto”, para normbrar una taza de café negro, no muy espesa, producto de métodos filtrados o de un percolado (greca). Lo qué no parece lógico es que, en Colombia, recibas un café con leche cuando se pide un “café”.

El origen de este artículo, que estaba en mora de escribir, se aceleró con una discusión en redes sociales con el periodista gastronómico, Lorenzo Villegas; el instructor de Barismo, Andrés Ruiz Márquez y otros lectores más. Lorenzo, con razón, defiende el uso del “tinto”, para referirse al vino “oscuro”; a lo cual, Ruiz, en defensa del tinto dice: “Creo que llego el momento de definir nuestra identidad, llevamos algunos años copiando procedimientos extranjeros. Usamos métodos y prácticas de baristas de países consumidores y con razón. Me sueño el día en que desarrollemos conocimiento, nuestras formas, nuestros métodos, nuestra propia identidad. Porque merecemos tomarnos nuestro mejor café y conocerlo mejor que otros. Hace poco escuche a una BARISTA principiante decir que alguien le critico un procedimiento (eso no se hace así). Seguramente porque en otra parte no se hace así. Ella le preguntó, por qué no se puede? La respuesta sin fundamento técnico fue: “Porque no se puede”. Solo -copiar pegar-. Llegó la hora de desarrollar una fuerte cultura propia de consumo de café”.

El debate sigue abierto, lo cual nos invita a encontrar el origen de este modismo. Una breve búsqueda en el oráculo del Internet, nos puede arrojar escasas luces: “Durante mucho tiempo nuestros abuelos y padres tomaron una mezcla de cafés, que era muy económica y que incluso cuando subió de precio se rendía con agua. Ese es el origen de la palabra tinto”, Ana Sierra Restrepo, coordinadora ejecutiva del Programa Toma café. El Mundo.com. Y del http://es.wiktionary.org/wiki/tinto Etimología: del latín tinctus1 , y este participio de perfecto de tingere, del protoindoeuropeo *teng-2 . Compárese tintatintura.

Hay más citas que nos pueden dar luces al respecto, pero, en mi opinión, defiendo el modismo en discusión como uso lingüístico que nos lleva a nombrar a nuestra bebida, ya que se trata de un “agua teñida” (no debe leerse como un peyorativo), pues, a la final eso es un filtrado, un agua que extrae del grano molido, algunos sólidos que la “tiñen”.

Ahora, como país que no es vinícola, así hayan algunos cultivos; sí es cafetero y nuestra cereza (grano de café en la planta) vive algunos procesos que podrían ser análogos al proceso de la uva. Más interesante aún es hablar de un perfil “vinoso” o “avinado”, para referirse a un perfil de taza con fragancia y sabores a frutos rojos, frutos maduros, uvas; que hacen que nuestro “tinto”, sea nuestro “vino”. Ver: ¿Tenemos café-vino en Antioquia?

Creo que, como invita Ruiz Márquez: “Llegó la hora de desarrollar una fuerte cultura, propia, de consumo de café”. Agregaría que, llegó la hora de buscar cuál es nuestro método, llego la hora de defender la “Olla”, como uno de ellos; llego la hora de aceptar el uso de la panela como nuestra miel; llegó la hora de llevar a equilibrio nuestra autoestima nacional.

Foto: Cartago, Valle.

Cátedra Café, para Colombia

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Llega un extranjero a Colombia y, con nuestro don de gentes, le invitamos a un café, pues es nuestro producto de mostrar; al intentar el primer sorbo, el invitado pregunta ¿Qué es esto? Es café “el mejor del mundo”, esto es horrible, increpa, sorprendido el visitante al que queríamos sorprender.

¿Qué tanto sabemos los colombianos de nuestra bebida nacional? ¿qué tanto tenemos acceso a una taza con calidad? ¿sabemos preparar nuestra bebida insigne? ¿qué tanto saben más afuera que al interior de Colombia, acerca del café? ¿por qué ignoramos tanto conocimiento de lo que debería ser el tema embajador ante foráneos? ¿por qué sabemos más de vinos que de café, en un país que no es vinícola?

La vergüenza del propio, invitando a tomar café a un extranjero, la han vivido muchas personas, pues, no entiende porqué este último rechaza lo que debería ser una amable atención; y resulta que el invitado ha tomado mejores cafés, colombianos, por fuera de este país. Entonces, nos preguntamos ¿qué es lo que estamos tomando? ¿cuál es la fama de nuestro café?

Colombia, por tanto, debería ser maestra en el tema, deberíamos ser los embajadores que más deberíamos de saber de nuestra propia bebida, deberíamos dar cátedra a quien estuviera dispuesto a escucharnos y, por tanto, deberíamos estar tomando el mejor café y no como pasa con la minería, que exportamos en bruto y afuera le dan la transformación y el valor agregado y como resultado de ello, afuera nos admiran más por nuestra riqueza que lo que nosotros nos valoramos internamente: eso es pobreza en medio de la riqueza.

La academia debería, por tanto, crear una cátedra, la Cátedra del Café, que llame la atención en todo el territorio de la importancia que debería tener nuestro producto gastronómico nacional, una bebida: el café; con todos los periféricos anclados al tema y con la importancia que debería tener un ecosistema robusto y apoyado por entidades de diferente orden, incluso de la existencia de un instituto del café para Colombia.

Una cátedra que llame nuestra propia atención, nos evangelice, nos eduque para ser embajadores permanentes; para que haya una nueva bonanza cafetera que no dependa del número de sacos exportados, sino de la calidad. Como lo repite una y otra vez, calculadora en mano, Andrés Ruiz Márquez, instructor del Sena y emprendedor: el solo incremento interno en el consumo de buen café daría para hacer felices a muchas familias campesinas.

Cátedra del Café, para salir de una ignorancia imperdonable. Para ser maestros de nuestro propio conocimiento. Para marcar el norte en temas de consumo. Para ser exigentes con el mercado nacional. Para exigir mejores prácticas por parte de las grandes marcas. Para ser de este grano estimulante un símbolo renacido.

Primer Concurso Internacional de Cafés Tostados de Origen – París 2015

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Por AVPA
París

El 12 de junio de 2015, en la Alcaldía de la Cuarta Región de París, serán proclamados los resultados del Primer Concurso Internacional de Cafés Tostados de Origen, tres cafés de Colombia, de la marca Amor Perfecto ya fueron preseleccionados. Este concurso organizado por la AVPA, marca la evolución profunda de una producción que pasa, poco a poco, del estado de materia prima al de un producto gastronómico, de una organización de trabajo de tipo colonial (producción de la materia en el Sur, elaboración y valorización en el Norte) a una repartición más equilibrada de la cadena de valor.

La excelente respuesta de los productores a la invitación de la AVPA para participar, demuestra el interés de la operación. Más de 60 cafés, de 15 países y de 3 continentes están presentes en París, degustados por un jurado de técnicos del café y de profesionales del gusto.

El concurso se realiza en dos grandes etapas: análisis, por un jurado compuesto por técnicos del café con dos misiones: organizar el universo sensorial en categorías suficientemente homogéneas para determinar una clasificación, y una segunda fase, que comenzó el 20 de mayo, donde los cafés son presentados a un panel de expertos del gusto, principalmente chefs, que participan para la clasificación final de los cafés en competición.

El Jurado está presidido por el Sr. André Rocher, experto en la calidad del café de renombre internacional. Este Concurso es todo un festival de los cafés en París, en el barrio del Marais. La entrega de premios, se realizará con presencia de los productores nominados y de las organizaciones concernidas por el concurso. 12 de Junio, con invitación, en la Alcaldía de la 4ta. Región de Paris en presencia del Alcalde.
La Agencia para la Valorización de los productos Agrícolas AVPA

Nació de la voluntad de profesionales de materias primas agrícolas de dar el verdadero lugar a las producciones remarcables provenientes de los terruños y de agriculturas de excepción. Fundada en el 2005, sin ánimo de lucro, está compuesta de productores del mundo entero. Esta ONG supo encontrar su puesto y su posicionamiento gracias a la organización de un concurso anual de degustación de aceites de oliva, que dispone de una grande/buena visibilidad.

Desde su creación, AVPA se interesó al café; su presidente, Philippe Juglar, por otra parte contribuyó ampliamente al reconocimiento del café de Colombia en Francia. Los concursos AVPA del 2005 y 2006, que se desarrollaron en presencia del Presidente de la Organización Internacional del Café (OIC) generaron mucho interés entre los productores de América Latina y de África.

Para más información AVPA
01 44 54 80 32
contact@avpa.fr
www.avpa.fr

Política Regional para el Café

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El 31 de mayo, en el Aula Magna de la Universidad Pontificia Bolivariana, se realizó el Primer Encuentro Departamental de Baristas y Catadores, evento del proyecto: Antioquia, origen de cafés especiales, de la Gobernación de Antioquia, donde varios actores de la cadena productiva, conversaron del presente y futuro cafetero, además de participar del lanzamiento del sello: Café de Antioquia, que certifica las buenas prácticas y la calidad del grano de origen. Varios temas fueron abordados en este conversatorio, pero uno de ellos es urgente atender.

Antioquia, no es solo carriel; también es mar, río, embalse; es Magdalena, Atrato, Cauca; es golfo, montaña, planicie y toda la geografía que pueda estar en un mapa. Pero es claro el recuerdo que se tiene de una Antioquia líder en el tema cafetero, liderazgo que debe recuperarse desde las políticas nacionales y regionales, para ello, se debe asegurar los programas y proyectos a través de leyes, ordenanzas y acuerdos, que puedan blindar el apoyo que se necesita para hacer de Antioquia, la otrora montañera y cafetera con ruana de calidad.

Actualmente, Antioquia, comienza a estar en la agenda de cafés especiales y cada vez se agudiza la mirada de compradores y empresarios, sobre este Departamento. ¿Y es que no es conocida por sus zonas cafeteras? Sí, pero había perdido liderazgo a lo largo de los años y, hoy, no hace parte del Paisaje Cultural Cafetero, declarado por la Unesco; aunque solo este tema debe ser abordado en otro artículo. La infraestructura vial, además, todavía necesita más atención, sobre todo en sus vías terciarias.

Pronto termina el periodo de gobierno del Gobernador Sergio Fajardo Valderrama, Antioquia la más educada, y con él, los proyectos cuya marca hayan sido creados bajo este mandato y que no se encuentren resguardados bajo la cobertura de una política asegurada por ordenanza de la Asamblea Departamental de Antioquia.

Por eso se hace necesario que el actual esfuerzo económico de inversión y acompañamiento en el tema del café y, específicamente, en el de Cafés Especiales, no sea asunto de un gobierno de paso y su huella en el territorio, sino, de una política (decir pública sería redundante) asegurada, en este caso mediante Ordenanza, para que los gobiernos venideros aseguren el presupuesto para inversión, en este campo, que apenas comienza. Antioquia y sus municipios cafeteros, debe estar obligados a integrar en sus planes de desarrollo,  políticas que robustezcan el ecosistema económico cafetero, pues, hay muchas iniciativas que están declinando su esfuerzo por falta de acompañamiento y por desconocimiento de sus gobiernos.

Carlos Múnera, Coffee Journalist – The Coffeenton Post

¿Cómo vivir el dolor del otro? (Salgar)

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Creo que tal cosa no existe, pues, el dolor, ese que tanto evitamos hasta la muerte los humanos, solo se vive en carne propia. Decir un “Lo siento” no se acerca mucho a la vivencia del otro. ¿Así que cómo acercarse a la vivencia social, al sentimiento colectivo o a la solidaridad misma? Tengo mi propia metodología.

Es la media noche y el día siguiente ya no es tal, es hoy. Tu cerebro racional duerme mientras los sueños te envían mensajes de no sé dónde. Te volteas de un lado a otro para relajar los músculos y todo es plácido, olor a cobija, a hogar, a paz. De un momento a otro comienza una pesadilla, un caos inexplicable comienza y no sabes cómo despertar, sientes que vuelas pero esta vez es sobre pantano o peor, dentro del pantano; es más, no vuelas, eres parte de él. No sabes qué pensar, no hay tiempo, fuiste despertado violentamente, intentas respirar y no puedes, a veces tienes unos pocos segundos de aire mientras todo acaba de llenarse de lodo y piensas que parece real, no es el sueño, parece real y, el hogar que invitaba a la calma se torna más oscuro cuando piensas en el otro cuarto: ¡Los niños! Los niños dormían el descanso de sus juegos, pilatunas y deberes ¡Y con derecho lo hacían!

Cada uno en su posición inexplicable sobre la cama, en contorciones propias de los púberes. ¿Qué será de ellos? La madre intenta llamarlos, es imposible, el lodo entra por la boca del que quiera gritar en esta noche oscura y pantanosa y no hay forma de caminar para rescatarlos. Así que el corazón se hace lodo con el lodo en una impotencia fundida que es peor que la muerte ¡No poder salvar la propia descendencia! No poder entregar la vida por ellos porque la muerte te tiene abrazado. Pareces salir de tu casa en el peor sueño de todos, solo que este no lo es, es pesadilla viva y colectiva. Luego, tus pies se enredan en lo que parece ser un muro. Hay unas cuerdas, tus pies lo sienten. Algo te golpea y tú golpeas algo, das vueltas, pareces respirar mejor pero los jadeos para sobrevivir no son suficientes para respirar una tragedia. Tus hijos están perdidos en otro muro o en la corriente misma. Das diez o quince vueltas más y ya todo es silencio…

Luego, por horas, los noticieros se llenan de la misma programación: una tragedia más que nos hace igual de vulnerables. El dinero no sirve, los cargos políticos, los logros académicos. Por momentos, la esperanza pierde significado. La prole se ha ido en masa de lodo y quién sabe dónde duermen ahora. La naturaleza es más fuerte que nuestros egos. Solo le basta respirar para dejarnos sin aire.

Es mi manera de poder acercarme al dolor de una tragedia, usando mi familia para valorar o cuantificar la pérdida. Que el Amor, acoja a todas las almas que se despegaron de sus cuerpos. Amén.

Atravesar el umbral del miedo

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Para qué tomar café, si no sirve para estar con el otro o con nuestros propios pensamientos…

Mucho se habla de los cuarentas y sí, tienen razón: somos medibles y constatables; parece que pensamos en lo mismo, y claro, por eso las ciencias sociales existen. Algunos buscamos un nuevo rumbo, un nuevo hacer, un nuevo desarrollo para nuestras mentes. Hay quienes les ha tocado fácil la vida –Que ella, la vida, nos libre de envidiarlos-, hay quienes todo lo tienen –Y tienen derecho-, pero a quienes venimos dominando nuestra mente, ego, pensamientos; a quienes invertimos esfuerzo por entendernos y recuperar la memoria del quiénes somos, los cuarentas se nos presentan como un estadio para establecer la ruta definitiva de nuestra mente (hacer y pensar).

Muchos ocultan sus miedos o se hacen los desentendidos de ellos y está bien que permanezcan en la intimidad de hogares y en el ser mismo; nos da pena decir que queremos un trasteo de nuestras emociones, vocaciones, hacer o de responsabilidades. Nos queremos “mudar”, quizás mutar; hay ocasiones cortas en que nos queremos largar del plano físico pero, de inmediato, aterrizamos, nos incorporamos de nuevo y abrimos los ojos solo para saber que ahí seguimos y que, de nosotros depende, darle ese nuevo rumbo a la vida.

¿Y el miedo? ¿el fracaso? Tal cosa no existe, solo hay experiencias, momentos, aprendizajes, percepción del tiempo… Eso tratamos de hacer varios que hemos llegado a esta estación “temporal”, transitoria: atravesar el umbral del miedo; pelear con nosotros mismos para ponernos de pie de nuevo, vivir, sentir, inyectarnos de la adrenalina que significa vivir donde lo único  importante es el tipo de relacionamiento con el otro, es decir, el amor. Los demás párrafos de esta reflexión incipiente le corresponde escribirlos a usted.

El arriero, colonizador de sabores

Como un lienzo, se me antoja ver este mural que nos deja ver algo de un arriero que, por fortuna, también es caficultor. Para protección, se prestó del sombrero de otra región, pues, en el campo, todo sirve, todo es útil, no hay uniformes porque todo es práctico. No son estampas prediseñadas, sino, que es la realidad misma que se refleja en un muro. Del café, solo decir que este hombre representa la tarea bien hecha: recolectar solo los granos que han llegado a su madurez, ya que el azúcar de la fruta está en buen punto, apropiado para, luego y después de un buen proceso, darnos una taza limpia de defectos. Bienaventurado el hombre del campo porque nos estimula con su cosecha cada día.

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Que no me alcance la desesperanza

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Qué hacer cuando la esperanza ha desfallecido y no apuestas por una mejor consciencia colectiva, solo, vivir tu vida lo mejor posible. A veces pienso en el surrealismo de la primera mitad del siglo veinte y creo que nuestra “realidad” colombiana no se aleja de esas imágenes fantásticas, oníricas, ilógicas y, en algunos casos, angustiantes.

La poesía, el cine, la plástica, entre otras manifestaciones, tuvieron su espacio en este movimiento; pero cuando veo, sin querer, noticieros, titulares y párrafos de prensa, se configuran en mi mente imágenes surrealistas que nada tienen qué ver con el “realismo mágico”.

Una mujer, matrona, yace recostada en la vía pública. Del bosque enmarañado de su monte de venus aparecen cientos de motociclistas salvajes, serpentinos, esquivando camionetas conducidas por fierros explosivos, bajo un cielo contaminado de las críticas sin sustento que son proyectadas desde las cuentas de Facebook y Twitter de cada ciudadano. Sobre su pecho, hay un rifi rafe con las tetas de obesa mujer, pedazos de piel con glándula adherida, son arrancados con ansiedad por contratos cuyo adn fue manipulado. Sobre su cabeza, algunos seres gritan voces inentendibles, como lenguaje babélico, parecido al sentido de las promesas. Las células de la mujer reñían con sus pares, se devoraban, desgarraban su núcleo entre ellas mismas.

Pero, miro desde mi balcón y parece que el statu quo es rítmico, apacible, aunque con algo de ruido; pero vuelvo a las noticias de lo que sucede entre el reino animal humano y vuelve la desesperanza a vestirme. En Facebook, los cambios de bando son ágiles, la lectura y su consecuente crítica es rapaz. Hoy se montan héroes y mañana guillotinan su cabeza. Hoy no comemos carne por moda o convicción y mañana roemos hasta el último hueso de algún comodín humano. Ayer proclamamos héroes y hoy los hacemos memes de desesperanza.

Nos matamos entre pares, nos devoramos sin llegar hasta el hartazgo, señalamos y disparamos con el dedo y creemos que un solo hombre en cada escenario tiene la solución; delegamos la responsabilidad en otro que sea más visible y le culpamos por el fétido olor. Elegimos, para poder lavarnos las manos. Elegimos esperanzados en que un mesías nos regrese la vista en un país enfermo de ceguera.

¿Creo en el hombre? Creo que la velocidad que llevamos nos impide detenernos a pensar en nuestra responsabilidad, deber, derecho a la felicidad pero no a cualquier precio. Es triste ver cómo mi hijo cierra la ventana del auto cuando pasamos por ciertos lugares: “…es que por aquí atracaron a…”, “…allí fue donde sacaron ese revólver”, “…Cierren, que allí es donde viven los de la calle”. Preferiría volver al momento de su percepción cuando, asomado por la misma ventana y su cabello moviéndose con apuro, preguntó: “¿De qué color es el viento?”.

De quienes quedamos cuando otro se va…

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A propósito de la partida de Juan David Arango, periodista y humano, pensaba en que no me sorprenden ciertos hechos en la vida. ¿No te sorprende? No me sorprende porque el referente de mi vida no es Facebook, es decir, ese álbum social que solo muestra que todo está bien, que todos son felices, que solo hay playa, sol y mar; éxitos, logros y aumentos; viajes, bronceados y regresos.

La verdadera vida o la más completa está en la intimidad innegociable del hogar y en los miedos que nuestra sombra hace florecer. 

En la intimidad del hogar, porque nadie se entera de las humillaciones que genera un desempleo o una ausencia temporal de ingresos para pagar cobros que no tienen conmiseración: servicios, colegios, arriendos y comida. En la intimidad del hogar, porque nadie sale a gritar a los vientos los conflictos, desatenciones y crisis que florecen allí dentro. En la intimidad del hogar, porque conozco personas que tuvieron altos cargos, humillados en casa con brazos caídos sin tener con qué sostener un escaparate de lujos y ego.

En la intimidad de nuestra sombra, porque nunca decimos la verdad o solo revelamos parte de ella ante los demás ¡y es lógico! es la intimidad.Pocos revelan su morbo, manía, obsesión, neurosis; su iliquidez, su soledad, depresión. Aunque muchas eces nos es fácil descubrir o interpretar la neurosis personal o colectiva en este álbum de máscaras. En este mundo digital solo se revela la vida impar, el ser incompleto. El ser pleno, se atesora para la casa y para el silencio de nuestro inconsciente.

Conozco a muchos, y he sido uno más con ellos, cuando nos encerramos en crisis personales que no son compartidas sino por un minúsculo grupo de familiares y amigos.
¿Saben quién, de sus cercanos amigos (ni siquiera familiares), ha necesitado un mercado básico? ¿Saben quién está gritando atención con trinos y “Likes”? ¿Saben qué piensa ese que musita canciones en una estación del Metro?

Da susto que la muerte nos tenga que recordar que somos iguales: polvo. (…y espíritu, alma, vida, lucha, resiliencia…)

La gruta donde reposa el sabio

Una gruta, una casa de muñecas, una casa, un hogar, la montaña, el planeta. Dentro, alguien que nos espera, una madre, un sabio, nosotros mismos, el Sí Mismo, el ser.

La película “Náufrago”, bien lo ilustra: una necesidad inmensa de socializar, de tener con quién conversar; una necesidad espiritual de conectarse a la numinosidad de la existencia ante la carencia de sentirnos satisfechos con los actuales valores del mundo. Un pelota, animada, humanizada, se convierte en la ausencia de la soledad y somos nosostros quienes le damos el poder de la vida a la pelota, quienes le nombramos Wilson.

Interesante escena, si esta foto fuera la ilustración de un sueño: una lámpara apagada porque la luz del día todo lo llena, una madre, virgen además y poderosa según el imaginario, un reloj que marca un momento, una llave, una escoba y un recogedor de basura, y la tal, recogida.

Esta gruta ha sido hecha por quien hace las veces de cuidador de carros en una zona de El Poblado, cerca al Parque Lleras; es su altar, su gruta, su casa.

El mundo vacío

Sus uñas estaban sucias, no por descuido, sino por causa de su trabajo en el campo; pero esa mañana no tenía que trabajar y decidió visitar al amor de su vida, el ensueño de cada mañana. Jairo, esperaba la mototaxi que lo llevaría al encuentro de su sueño amado. Esperó por horas que pasara algún transporte alternativo, algún humano que pasara en cicla, algún cochero, algo ¡cualquier cosa!

Comenzó a comprender que estaba solo en el mundo, que su tal amada era eso: un sueño. Entendió que sus manos estaban sucias de escarbar en la tierra en la búsqueda de vivientes, si quiera animales del orden mayor. Reconoció que solo era una idea, que él, era solo una materialización de una idea, la de él mismo, energía síquica concentrada.

Al recordar que no era nada sin alguien, su cuerpo comenzó a trasparentarse y la ropa que lo cubría a arrugarse colapsando allí en la banca que quizás él mismo haya creado en el mundo de las ideas en otro tiempo. Desapareció. Jairo era solo una concatenación de letras.

Elijo la Vida

  • Unos, se matan por religión. Elijo la Vida.
  • Unos, se matan por el resultado de un partido de fútbol. Elijo la Vida.
  • Unos, matan por cinco centavos. Elijo la Vida.
  • Unos, odian a través de Facebook. Elijo la Vida.
  • Unos, matan con sus palabras. Elijo la Vida.

Grafiti en Jardín, Antioquia.

Macanas, otro rincón para el café (Jardín)

Antioquia, y específicamente el Suroeste, están siendo más conscientes de ofrecer lo propio en cuestión de café. Creo que es imperdonable que los municipios cafeteros no conozcan el sabor de su tierra por medio de sus frutos, en este caso, de su grano tostado. Ahora, los caficultores, están reconociendo que una de las salidas a los problemas económicos ligados al tema, es el de mejorar su producto cuidando cada paso de la cadena productiva y vendiendo directamente su producto como café de origen, creando marcas propias (Que no siempre es la solución) o generando valor agregado en tiendas propias o de Cooperativas.

Este “rincón”, me lo encontré en Jardín, suroeste de Antioquia, en el marco de la plaza principal. Un bello lugar decorado con especial atención en los detalles y siguiendo una armonía de color y materiales. El diseño gráfico de las etiquetas de las bolsas de su producto, son un valor especial que distingue cada edición especial y hacen de todos los elementos un sistema visual muy atractivo.

Del café, un perfil de taza brillante en acidez, almendrado y buen sabor residual. La gran debilidad está en la ausencia de máquina espresso ya que no se puede contar con la pequeña “máquina de espresso” que no llega a los 4 bares de presión, lo que la convierte en otra cafetera más de goteo; lo que lleva a una mala extracción del producto y la pérdida en ganancias. Creo que en casos como este, lo mejor sería tener otras alternativas económicas como los métodos de filtrado o la Prensa Francesa. De todas maneras hay café para llevar…

Después de la muerte

- ¿Y cómo te pasó a vos?

* Pues, nací por allá en Montería, en unos pastizales altos, hermosos, con buen clima y mis padres al lado. Hasta que, de un momento a otro, llegaron unos hombres, altos, con algo en sus cabezas que les impedía recibir la luz, así que sus cabezas eran pura sombra. Luego, nos gritaron a todas para que nos subieran a esos motores que marchan rápido y luego fui negociada, separada de mi familia; fui quemada nuevamente para borrar mi bautizo. Estuve en el momento unos días más y vendida de nuevo; luego, luego vinieron los gritos, empujones y la muerte.

* ¿Y a ti? ¿Cuál es tu historia?

- Yo estaba a tu lado, en Montería, solo que estábamos muy jóvenes para buscarnos el uno al otro. Soñé contigo yendo a la charca donde bebías agua; soñé lamiendo tu oreja; teniendo una cría tan bella como tú. Ese día que te llevaron corrí, lejos, lo más rápido que pude. Solo recuerdo una explosión. No sé más. Miro al cielo y pienso ¿qué es lo que llaman bondad?

La máquina tragamonedas de la salud

Entonces, los payasos salen entre aplausos para hacer su festejo que otros llaman show; salen y se balancean en sus monociclos al vaivén que les dé su oído y hacen piruetas mientras montan sus aparatos con desplazamientos aleatorios. Salen los payasos y les aplaudimos, les damos meñiques y así quedamos entretenidos, que es la peor posición de quien debería ser activo: “entre-tenidos”.

Y resulta que escucho entre los escritorios, a un compañero de trabajo disertando básicamente de la salud; añadiendo que lo único que necesita Colombia, es la salud; a lo cual me uní, alzando mi voz y dejándole saber que me unía a tal posición. Entonces, aparece esta foto tomada en Jardín, en la calle que sube a Balandú y veo que allí está representada esta discusión:

Señoras y señores, pueblo de Colombia, mendigos de la salud; hemos creado el sistema de solicitud de citas para médico general y especialista, jale la palanca roja que para todos hay, cobertura del cienporciento, si cae triple la cita es suya, si no es así: “Sigue intentándolo, suerte para una próxima vez”. Mientras tanto, los televisores nos dan entretenimiento, que ni contenidos hay en esos códigos de barras de colores que la juventud actual desconoce (Así como el puntico blanco al final de la emisión ¿Final? Cómo se le ocurre, el SHOW continúa).

“Adelante, siga y mire el espetáculo de la salú; mire pero no pida, y si pide: botón verde para cita general, rojo pal especialista, amarillo para la autorización de los medicamentos y siga jalando la palanquita roja, hágale muchacho que nada se ha perdido, jale que cita no hay, se me cayó el sistema. Si se me muere, uno menos qué atender”.

Y mientras tanto, en Ciudad Gótica, la maquinita arroja sus réditos, los medicamentos hacen rico al dueño patentario aunque la tajada da para muchos. ¿Lo siniestro? curiosamente lo siniestro está en la diestra de la máquina: CONTROL.

¡Buen viernes!

Ahora, saliéndome del tema… sigo viendo la imagen y de verdad que me impresiona ¿Qué imaginó quien hizo la pintura? ¿Es de verdad un local con máquinas tragamonedas? Porque si es así, la pintura daría para espantar a los conscientes.

Lo divino y lo marrano

Solo una medicina separa lo “divino”, de lo humano; solo un frasco, no sé de qué medicina, separa la representación de la sagrada familia, de lo que puede ser una fábula que humaniza la mundana necesidad del cuerpo. Y aclaro desde ya que, con “mundana”, no califico de manera negativo la actividad genital del ser humano como se entiende en círculos religiosos esta palabra.

La imagen me la encontré tal cual, y aunque la foto es de mala calidad teniendo en cuenta la herramienta con que la tomé, sus significantes me son interesantes para dejarlos ir sin un registro. Detallan, ellas, la dualidad de los pensamientos del hombre: ¿carne o espíritu? ¿sexo – castidad? ¿lo mundano – lo divino? ¿la oración – la pasión? ¿la culpa – la confesión?

Pero se continúa pensando y encuentra que ambas imágenes podrían vivir juntas, pues, la carne a lo suyo -que no es solo sexo, sino, comida, sentidos, etc.- y el espíritu también. Así es como habitan en el hombre deseos de trascender como los que le hacen descender; los unos, para ascender a la iluminación del espíritu (música, observación, lectura…); los otros, para descender, es decir, para vivir la experiencia humana (Comer, dormir, beber, sentir, oler… y de ellos, el placer).

Escribiendo, vienen a mi mente otras imágenes que tengo registradas, no de lo divino, sino de lo humano ¡Perdón! de lo marrano.

Hay zapatos, como máscaras

Parecemos tan diferentes, pero somos tan iguales. Parecemos individuos, pero tan solo somos una parte del todo, sinécdoque social, humana, ancestral, espacial, universal. Los zapatos son solo un símbolo de la personalidad (máscara). Unos zapatos, “elevan”; otros “imponen”; hay calzados que ternurizan, otros que “protegen”. Hay zapatos que ocultan; hay zapatos que dejan ver y otros que dejan ver como quien se vende a sí mismo. Hay zapatos que dan alegría; otros que evitan la expresión de emociones. Hay zapatos de fácil calzado y otros de complejo amarre.

Hay seres que calzan zapatos que no son suyos o que no reflejan lo que son; son zapatos distractores que hacen ver al otro como “pobre” cuando tal cosa no es verdad. Esa persona necesita asesoría en calzado y quién le diga que debe andar descalzo, a pie limpio, aunque tal cosa es imposible cuando uno anda des-calzo, pues, las madres y cuidadoras deberían regañar diciendo: “No ande a pie sucio”; es más, no deberían pronunciar tal cosa, pues, no hay mayor libertad que la de andar descalzo, a pie limpio o a pie sucio.

En fin, lo que ve uno cuando se sale a vitrinear…

Jericó, tiene donde tomar buen café

Realmente se trata de un 2 x 1, es decir, de dos negocios que se encuentran en el mismo lugar: El Saturia, donde te puedes tomar un café y cuya especialidad es la Prensa Francesa y República del Café, donde se presta el servicio de trilla, tostado y empacado del café.

En República del Café, es Jorge Iván Gallego Gómez, quien te orienta alrededor del tema de tostión y perfil de taza. A él, llegan muchos cultivadores para que les trillen y tuesten el grano, además de perfilar el producto. Así que puedes elegir un café con el perfil que más guste de hasta 2.100 msnm y pedirlo para ser preparado en Prensa Francesa en El Saturia.

Para ver: la trilladora The Engelberg Huller Co., de 1894 con sus medidores de voltaje y amperaje.

Recomendaciones:

  1. Si no sabes de café, expresarle a quien te atienda, qué tipo de café te gustaría (ácido, amargo, fuerte, suave, sencillo, frutal); y será el experto quien elija la mejor opción.
  2. Si sabes, lo mejor será aspirar la fragancia de cada variedad y origen de lote, pues, por petición de los cultivadores bajo sus marcas propias, hay cafés con tostiones muy altas lo que genera fragancias no muy agradable para algunos, aunque para otros sí.
  3. En mi caso, me tomé El Nogal, con beneficio sin aire ni luz de 18 horas, cuyo resultado dio un café con sabores a limoncillo, manzana verde y panela, con acidez brillante ¡Delicioso!

Ubíquelo por la calle 5, la Calle de los Poetas, entre carreras 4 y 5.

Los ojos y los agujeros negros

La mirada y los ojos, que no son lo mismo. Existe, además, la mirada de quien mira y la mirada de lo observado. La María, aquí representada, mira; pero otra es mi mirada a la suya. Entendiendo este croché de palabras, veo en su mirada lo que los astrónomos ven en los agujeros negros: misterio. Pero no con la acepción terrorífica sino desde lo mistérico, lo oculto o vedado, desde lo escatológico, que es el verdadero sentido, por ejemplo, del libro del Apocalipsis (Revelación).

Suena enredado, pero cuando les diga que cuando miramos a los ojos detallamos que hay una parte oscura concéntrica al iris, es más digerible. Esa parte oscura se nos presenta mistérica porque, una vez entra la luz, no sabemos qué hay más allá; no sabemos qué significados elaboró la persona de la luz percibida y, por tanto no sabemos qué tan “iluminado” se encuentra.

Intento y parece que aún está enredada la cuestión. Nuestro cuerpo recibe luz y le vemos y lo ven; pero esa partecita del ojo, que llaman pupila, es solo un portal que nos lleva a otro universo interno. Aunque hace poco le pregunté al optómetra qué ve cuando ve por ese huequito y me dijo “El hueco” y entonces confirmé mi cuestión.

Más oculto o vedado es el mundo que se percibe cuando cerramos dicha ventana y, sin necesidad de párpados abiertos y pupila dilatada, entramos al verdadero mundo inconsciente de los sueños. ¡Ahh! Ese sí que es fascinante, ese donde sí estamos desnudos en un Adam colectivo.

Aún se sabe poco de los agujeros negros del espacio sideral; pero sí sabemos que mucha de la luz que entra en ciertos ojos (en ese agujero negro), se devuelve pernicioso al mundo, convertido en muerte, egoismo, tristeza, des-amor.

Me perdonarán, pero ésta, nunca ha dejado de ser una bitácora personal, ¡nunca!