Vendedor de agua para bendecir

Municipios, Ventas ambulantes Sin Comentarios

En la vereda Alto de la Virgen, este niño vende agua para ser bendecida en las frecuentes peregrinaciones que se realizan en esa vereda del municipio de Guarne.

También se vende la victoria por si necesita.

Jacobo se deja ver por primera vez ante los medios

La Columna de Jacobo Sin Comentarios

Bueno, realmente es la segunda vez, ya que el jovencito ya tuvo su primera pantalla para los medios en un programa de Televida. Y aunque para esta ocasión, Jacobo no dejó ver sus ojos, posó para las cámaras de este blog.

Cabe anotar, que para la presente imagen, no quedó registrado el advenimiento de tres albos dientes, que dan a su sonrisa, un encanto provocador.

Con ustedes, Jacobo Múnera López.

Felicidad por la existencia de la mujer

Editorial, Municipios 3 Comentarios

Para aquellas mujeres que permiten que su piel reciba los años mientras su espíritu permanece incólume, para aquella cuyas arrugan le dan carácter y memoria de buenos años…

Para aquellas que nos atienden bien, nos dan una sonrisa sin cobro alguno, nos permiten conocer su dentadura y se ríen tambien con los ojos…

Para aquellas mujeres de belleza sencilla, sin artilugios, sin mentiras. Para aquellas mujeres de piel montañera, sincera y llena de la vida que brinda el campo…

Para aquellas que esperaron príncipes azules montados en corceles, para aquellas a las que el bus las dejó, o por lo menos, así lo creen ellas…

Para las que ya encargaron y además de mujeres son madres, jóvenes, medianas en edad o avanzada hora de tener hijos…

Para las que creen que aún hay esperanza y terminaron solas en la vida, esperando, esperando, tratando de atisbar el futuro…

Para las mujeres berracas, que salen adelante sin depender de hombre alguno, para las madres solteras que salieron adelante con el temor de desfallecer en el camino…

Para ustedes, estimadas lectoras y sus familiares y sus amigas -riegue la bola-, para ustedes, felicidades por haber nacido con los cromosomas XX, de otra forma, esto habría sido muy aburrido. Les regalos estas flores, mañés para algunos, kitsch para otros, a su elección: $7.000 las primeras, $5.000 las enclaustradas.

Para vos, MADRE, que siendo SOLTERA permitiste que yo conociera esta maravilla. Para ti que alcanzaste sola tu proyecto de vida sin la compañia de hombre alguno. Para ti, que no dejaste caer la casa. Para ti, que me enseñaste, sin saberlo, a respetar a la mujer, valorarla y crecer en medio de la admiración por ellas.

Imágenes:

1. Ilustración de un pasacalle en desfile ecológico en Guarne, oriente antioqueño.
2. Vendedora de luisas en Jericó, suroeste antioqueño.
3. Adolescente jericoana.
4. Actriz en el Parque Nacional del Café.
5. Representación cultural en Salento, Quindío.
6. Mujer pidiendo apoyo económico en la vereda Alto de la Virgen en Guarne.
7. Campesina, vendedora de ropa y juguetes. Vereda Alto de la Virgen en Guarne.
8. Artículos en venta. Vereda Alto de la Virgen en Guarne.

Caminantes

Cotidianidad Sin Comentarios

Nombres de rostros invisibles

Editorial, Ventas ambulantes 3 Comentarios

  • Jessica: delgada, romántica, hacedora de los oficios caseros, desempleada. Sufre falta de atención, elevada más bien.
  • Jirlesa: conducta regular en el colegio. Fue expulsada del colegio cuando le puso un estoperol en la silla de la profesora de inglés.
  • Yackeline: es la mejor del curso de inglés, lo paradójico, es que ella sueña con ser “mula” y pasar a Estados Unidos por la vía ilegal.
  • Salomé: hermosa adolescente de cabello negro, de carnes abundantes, don de gente y extrovertida mirada.
  • Juan Pablo: flaco, con bigote tímido de ocho pelambres. Gusta coquetear con sus compañeras sin éxito.
  • Susana: niña de uniformes raídos, curtidos por ser lavados en el río.
  • Verónica: jovencita de conductas poco ortodoxas. Fuma desde los 13 años.

Un ejercicio para ver más allá. Venta de manillas en Angelópolis, Antioquia.

Ese gusto por otear que tenemos todos

Cotidianidad Sin Comentarios

Pasa la vaca llevada desde la cabeza con cuerda sudada y castigadora. Pasa doña Leo con su canasta vendiendo las peores empanadas del pueblo -amarillas y con mucho triguisar-, además de caras. Pasa el carro que nunca es capaz de subir esta destapada calle y que va empujado por tres vecinos. Pasan los perros detrás de la perra en celo, todos oliendo el rabo de Princesa, que es la de los calores. Pasa el carnicero a medio día rumbo a su casa para el almuerzo y como siempre lleva una tira de tocino de grasa en la mano. Pasa don Evelio vendiendo aguacate, maduro para mayor información. Pasa la mula volada de Rubelio, pasa corriendo, como nunca le corre a él. Pasan las mellizas, hijas de Gloria, solteras y en edad de merecer, pasan rubicundas, rollizas y provocativas.

Todo eso pasa y nos damos cuenta, oteando en la mañana en el pueblo.

otear.

(De or. inc.).

1. tr. Registrar desde un lugar alto lo que está abajo.

2. tr. Escudriñar, registrar o mirar con cuidado.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Imagen en Jericó.

El Boleo, por Imaginarios - TomaTodo.net

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El voleo from imaquinarios on Vimeo.

Video experimental de la Plaza Minorista de Medellín Manos, pies, colores y movimiento se convierten en El voleo dentro de una plaza de mercado.

Imaginarios, Participante de TomaTodo.net

El Caballo de Patas Blancas - David Kz - TomoTodo.net

A_TOMA 1 Sin Comentarios

El caballo de patas blancas from david kurtiz on Vimeo.

Apenas vi a este dúo de músicos me enamoraron por su autenticidad y talento, en un país donde tener más de 40 años y estar desempleado es una condena perpetua a vivir del trabajo informal, donde las garantías laborales son cada vez menos y la estabilidad no existe para nadie. Es en esta plaza de mercado donde uno confirma la realidad de muchos colombianos, por lo general laboriosos y que no ven en ningún oficio motivo de indignación. Pero que la falta de oportunidades, especialmente en la educación, les condena a la marginalidad y al rebusque. Este dúo recorre desde muy temprano toda la plaza ofreciendo su repertorio de música popular. Se hacen llamar El Ángel de la parranda y tienen 2 CDs grabados!!!

Se conocieron porque son vecinos en el barrio y ensayan con regularidad en alguna de sus casas. Llevan más de 20 años en la música y con ella, logran el sustento díiario para sus hogares. Siempre me ha impresionado como logran esa segunda voz con total naturalidad y en un acople casi perfecto, y también como tocan esos solos de guitarra que lo hacen parecer muy sencillos de hacer. Este es un corto tomado por mi durante el primer tomatodo tomatodo.net en la Plaza Minorista de Medellín, Colombia; un día donde nos encontramos más de 40 fotografos aficionados y profesionales para registrar cada uno con su cámara un sábado cualquiera en una plaza de mercado emblemática de la ciudad, en donde convergen todas las clases sociales y culturales de este pueblo grande llamado Medellín.

También pueden ver un puñado de fotografías en mi flickr. david kz

Cúcara, mácara, títere fue

Editorial Sin Comentarios

Nos mueven, nos manipulan, nos hacen creer bondades, nos dejan ver su rostro pocas veces, se rien para fuera. Se hacen grandes, se toman fotos en contrapicado, se maquillan -para la foto y para la vida-, nos ocultan el interés.

¿Que si soy un ser político? Claro que lo soy y por ese mismo motivo entristecen las verdaderas y personales motivaciones de algunos políticos: engordar el peculio, acrecentar la masa económica, engordar.

¿Dónde están la trasparencia, la bondad, la misericordia, la verdad, la vida, la entrega, el ser social, el verdaderos ser político?

El dinero es un abstracto que domina a muchos, que roba el tiempo de los hijos, que carcome a quien no lo sabe dominar. Busco un político que no tenga copy, que no tenga slogan, que no tenga frase de cajón para llamar la atención, busco uno que haga negocios de palabra.

Jacobo descubre la papiroflexia

La Columna de Jacobo 3 Comentarios

Jacobo descubre la papiroflexia. Lo que aún no conoce Jacobo, mi hijo, es la calidad de papel que necesita para ello, el gramaje del mismo, el tipo de fibra y el sentido en que quedó prensada.

Jacobo descubre las bondades del papel a dispensa, al gusto, al detal. Jacobo descubre que halando y halando, nuevo papel se va descubriendo, se va arrugando, formando texturas, pliegues, conceptos de diseño.

A los juguetes citados en una anterior publicación de La Columna de Jacobo, agréguenle, si son tan amables, el rollo de papel higiénico, porque si lo descubrió quién se lo aguanta ahora.

Variadas economías cruzan por Carabobo

Crónicas 2 Comentarios

(Les debo las fotos)

Ta, ta, tatata, ta, tá. Así suenan las vetustas teclas de las máquinas de escribir de los pocos tinterillos que aún sobreviven trabajando a las afueras de la Estación del Ferrocarril, sobre la carrera Carabobo. Permanecen aún, ante el avance de la tecnología que ha convertido a las Rémington, Facit y Olivetti, en genuinas piezas de museo.

Es Carabobo, que entre San Juan y los Huesos, acoge a multitud de comerciantes informales que ambientan el paisaje urbano del centro de la ciudad de Medellín. Frente de la Estación, varios jóvenes entre 18 y 25 años, mueven sus brazos como agentes de tráfico, que con sus pitos, invitan a motociclistas a guardar sus “caballitos” bajo techo en los improvisados parqueaderos para motos.

A lado y lado de esta traginada calle, que se lee como carrera y que así lo validan sus transeúntes, que con el afán de sus pasos desgastan el asfalto, se encuentran varias casetas de venta de frutas que son oasis en medio del humo que dejan los vehículos y de las anónimas caras que tanto circulan por allí, unas a trabajar, otras a buscar ocupación y otros, a hacer “vueltas y mandados” en las oficinas de la administración municipal y departamental.

En una de esas casetas, reposan algunas frutas que esperan por cliente: mangos arropados con bolsas para proteger sus porciones cortadas, manzanas que esperan por brillo para ser comidas, peras, que son buenas para el hombre -dicen por ahí-, tajadas de piña y papayas puestas, que no esperan ser partidas porque ya lo están. El “chucito” de frutas -como dicen los que compran-, está atendido y administrado por su propietario, Isidoro Ospina, quien con 23 años de permanencia en el lugar, se convierte en uno de los personajes que han visto pasar por su frente, los cambios que ha generado la construcción del Metro de Medellín y la nueva adecuación de cierta franja de Carabobo, lo que ha disminuido el flujo de vehículos por el sector, más conocido como La Alpujarra.

Isidoro, de 55 años de edad, cuenta cómo ha cambiado la economía en el sector “Ahora hay más ventas que antes, pero la plata rinde menos. Hace diez u once años, se trabajaba solo por aquí, pero hoy, hay más competencia”. También reconoce un cambio en el costo de vida cuando dice “En esa época todo era más barato, hoy todo es más caro”. Sin embargo, este vendedor del comercio informal, sigue madrugando desde las 5:30 de la mañana a comprar la fruta que llena las estanterías de su caseta, lo hace en el carro de su propiedad, atravesando la ciudad desde el barrio El Playón, en el nororiente de Medellín, hasta las plazas Minorista o Mayorista, pues en cuanto a precios dice, “son la misma cosa”. Compra, de manera religiosa, 60 kilos de papaya, 30 piñas, manzanas, peras y mangos. Abre su negocio desde las 7:00 de la mañana, cuando los caminantes comienzan a gastar suela por el sector, y comienza el ritual diario de pelar la fruta y preparar el salpicón. En cuanto a precios, Isidoro le saca a una piña, cuatro porciones que luego vende a mil cada una, una papaya le rinde para tres porciones que vende al mismo precio de la piña, la manzana, en tiempo caro -como el actual-, se vende a mil pesos; en tiempo de rebaja, a $800 pesos. La granadilla se ofrece a $500 pesos, el mango, a mil pesos, igual que el vaso de salpicón. “Lo que hace que trabajo en esta vaina, he vendido lo mismo”, remata con humor.

Óscar Mesa es uno de los tantos clientes fieles de Isidoro Ospina, Óscar se acerca dos veces al puesto de frutas: a las nueve, “Como la media mañana” y en la tarde, “Como el algo”, dice Óscar, empleado de la Gobernación de Antioquia, mientras va comiendo el mango de la tarde y considera justo, el pago de mil pesos por él, además, “Se ve que el señor ha sido organizadito y aseado”, completa, mientras se come el penúltimo caso de la fruta.

Como Óscar, son muchos los clientes que se acercan a cada negocio formal e informal de este sector. Está la caseta de bocadillos y dulces, atendida por un señor que tiene sus rodillas como pies, debido a la amputación de sus dos miembros inferiores, están las casetas de confites y cigarrillos, la de prensa, las tablas estacionarias con las últimas leyes en formato digital a $10 mil el cidí, atendidas por los caballeros del ojo tapado, la oferta de libros de edición pirata, un teléfono público que se niega a desaparecer ante el advenimiento de los celulares, y con ellos, los vendedores de tiempo al aire en formato de minutos, a $200 pesos, a cualquier operador.

Pululan, como se dijo, los parqueaderos para motos, con el novedoso formato comercial, que combina, celdas para parqueo con la venta de pandequesos, rociados con ambiente de humos, sudor y queso. Están los restaurantes que sacian el afán de trabajadores oficiales y transeúntes vacilantes. Adornando o estorbando a la entrada del centro comercial Metrocentro 1, están los vendedores ambulantes de la última muñeca traída de contrabando, “a $15 mil, parcerito, se la dejo en doce”, de la manito que rasca en $3.000 pesos y del espumador de café con leche, que se compra en diez mil, sin recatear, y que en las tiendas Juan Valdez, se ofrece en $16.000 pesos, moneda corriente.

Así es Carabobo, así es la Alpujarra, así es ese sector entre San Juan y Los Huesos, así es la cara oriental de la Estación del Ferrocarril, estación para el descanso mientras se toma tinto en $200 pesos, estación para la salud, con pinta de papaya y piña, estación para las motos, para la queja y la demanda en los edificios de los juzgados, estación para el ruido y la contaminación, que es el aire de la urbe en la zona céntrica de la ciudad.

Ta, ta, tatata, ta, tá, ting. Así suenan las vetustas teclas de las máquinas de escribir y así suena la campanita que avisa el fin.

Naturaleza muerta

Cuentos corticos Sin Comentarios

Se mueve el cuchillo al vaivén de una mano madura que espera dejar la hoja afilada, lista para el corte de un solomo, de una sobrebarriga o de un chirizo que cualga, curándose.

La máquina de moler comenzó a masticar cuanto maíz había pa la mazamorra, pegándose la manibela en cada vuelta y haciendo que las manos de Virginia se hicieran más fuertes cada vez.

Abelardo se dedicó a realizar conjuntos de hojas con su rastrillo, atrayendo para sí también la tierra y el polvo, ensuciando el maíz que ya llevaba molido Virginia.

El viento juega despacio entre los demás objetos, el trapo de la cocina pierde su humedad, Virginia ha muerto, así, de sopetón. Albeiro se fue con la guerrilla, no muy contento.

Y la casa, la casa ha muerto, como la vida de ellos. Quedaron solo las moscas. Las malditas esas nunca se fueron.

Juguetes baratos de marca sin renombre - Historia de Jacobo

La Columna de Jacobo 1 Comentario

En esa rebeldía que camina conmigo y que me acompaña cuando me burlo de mí mismo, me dispuse a caminar la carrera Carabobo con el ánimo de quemar minutos de medio día. En esa búsqueda de nuevas imágenes, nuevos locales, en esa búsqueda de juguetes baratos, llegué a un local que ofrece juguetes elaborados con plástico reciclado, sin mucha factura, sin marca de renombre, sin posicionamiento de mercado.

Un carrito militar encontré por mil pesos, de estructura sencilla. Lo compré para mí, pero terminé regalándoselo a Jacobo, mi hijo. Él, no sabe de marcas, no sabe de mercadeo, de manipulación de masas, del target al que pertenece. A jacobo solo le interesa, por el momento, que los objetos se caigan, suenen, tengan color y que tengan alguna textura para su lengua.

Lo anterior valida la cantidad de juguetes que recrean a Jacobo:

  • Dos tapas de olla (rojas, de aluminio, de las baratas)
  • Un exprimidor de naranja de plástico (de los manuales)
  • Un cesto de mimbre donde guardamos bolsas.

Con lo que no estamos de acuerdo, mi esposa y yo, es en que Jacobo le dé tastarazos al minicomponente y que cuando lo encienda, le suba y le baje el volumen al tema que fortuitamente suene en la radio. Tampoco en que tire las cajas de cedés al suelo y los trate como a violín prestado. Yo, por ejemplo, trataría un violín prestado, mejor que si fuera mío. Jacobo, ¡pilas mijo! Jejejejej.

Foto en Támesis.

Si Dios quiere vuelvo: Juanita

Carritos para empujar Sin Comentarios

Mi primer recuerdo de tarifas de bus es de 3.50 (tres pesos con cincuenta centavos). Me los daba mi mamá o mi abuela para que me sintiera grande pagando el pasaje. Recuerdo también intentar recojer de manera infructuosa, monedas de 25 centavos, doradas; infructuosa, porque las pegaba el busero en el piso como adorno del bus. Recuerdo el timbre de cuerda, una piola o alambre que recorría todo el bus de manera longitudinal, el cual, uno halaba para hacer producir el sonido que avisa la necesidad de parada. Recuerdo la manibela horizontal con el que el conductor abría mecánicamente la puerta.

Otras cosas aún las veo: rayones, teléfonos, silletería cortada a navajazos, quejas y golpes insistentes de parada y algunos conductores primitivos que nunca cambiarán.

Avisos en buses y busetas (cuando pegaban avisos):

  • Aquí se trabaja con berraquera y, así mismo, se aguanta hambre.
  • En mi casa mando yo, pero la mano al bolsillo.
  • Si hoy va de afán, mañana madrugue más.
  • Si salió tarde no es culpa del chofer.
  • Pague con sencillo, siga por el pasillo y cuide su bolsillo.
  • Es un acto de cobardía dañar la cojinería.
  • De su cultura dependen los machetazos.
  • Aquí se raja de todo el mundo pero no se le sostiene a nadie.
  • No soy dólar pero subo y bajo.
  • Si su hija sufre y llora es por un chofer señora.
  • Si el niño es hijo del conductor, no paga.
  • La virginidad produce cáncer. Aquí, puesto móvil de vacunación.
  • Si le gusto el timbre pidale uno al niño Jesús.!

Fotos tomadas en el Parque Nacional del Café, Quindío. Más avisos de bus en Lo Paisa.com

Posando con los desprotegidos

Basura, Editorial Sin Comentarios

Leyendo prensa…

…Y caigo en la cuenta de tanto político que posa para las cámaras de los reporteros gráficos al lado de los desprotegidos, de los niños, de las señoras. Posan con falsa actitud al lado de muchedumbres que quieren ver al político de cerca y escuchar de primera mano la novedad trae en esta jornada de cacería de votos.

Mientras unos posan al lado de la miseria, otros posan con manos estrechadas ante las grandes y estratégicas alianzas, sonrientes, sin mirarse a la cara, mirando al pajarito y diciendo wisky… y tomándoselo, por supuesto.

Nada de esto es problema, si después dieran la cara, se dejaran saludar por las muchedumbres, pasaran al teléfono y no caminaran con la cerviz tan templada. prepotentes, inalcanzables, perdidos, intocables.

También pasa con mucho periodista de televisión.

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