Posts Tagged ‘proyecto de vida’



Cuenta regresiva

Martes, enero 17th, 2012

Yo creo que, para nosotros, al momento de nacer, comienza a funcionar un cronómetro que nos marca la cuenta en forma regresiva. Al consumir años, celebramos el hecho de que hemos cumplido con la tarea de vivir, en dicho lapso. Así cuando decimos: “tengo cuarenta y tantos”, lo que estamos afirmando es que nos hemos gastado ese tiempo en el recorrido. Sin embargo, la cuenta regresiva no se detiene y sigue su inexorable paso, anunciando que nos falta otro tiempo por vivir.

Al fin y al cabo lo único que tenemos es tiempo…y en el fondo es de aquello de lo que carecemos. Y la certeza del final, nos obliga de algún modo a poner en orden la casa, para elaborar inventario de asuntos pendientes y otro de asuntos terminados.

Es aquí, cuando de manera existencial, tomamos conciencia de la falta de manual para vivir, y descubrimos que éste, es una construcción tan personal y única, que va mutando cada vez que las circunstancias y los eventos así lo indican.

Todo tiene un comienzo y un fin. Y tan importante es el inicio como el final…así como el proceso mismo del durante.

Lo verdadero humano está teñido de incertidumbres y es precisamente esto lo que hace excitante el sagrado arte de vivir. Nada tan molesto como alguien que te cuenta el final de la cinta y te prepara para cada movimiento de los protagonistas. Pues, precisamente el desconocer que va a pasar en la película, en el tiempo, es lo que le da sentido y valor a la boleta de entrada.

Este año…al estar lleno de proyectos, continúa con el reloj marcando y la invitación decidida a gastarse la vida en tareas que valgan la pena, teniendo presente la cuenta regresiva, sin adelantarse…en el tiempo.

Hacer lo que se ama

Jueves, octubre 6th, 2011

Yo creo que la mejor manera de ofrecerle un homenaje a Steve Jobs, es recordar su sentido discurso en la Universidad de Stanford en el 2005, cuando ya sabía que tenía un cáncer de páncreas.

Resume de manera muy especial, algunas de las ideas que hemos venido expresando, durante estos años, en el blog. Espero sea tan inspirador, como lo fue para mí.

Ir más allá

Domingo, septiembre 25th, 2011

Yo creo que es urgente educar para la trascendencia. Para enseñar a las nuevas generaciones la importancia de una mirada profunda del mundo, de sí mismos, de los demás  y de la historia. Al fin y al cabo educar no es sólo transmitir conocimientos.  Se parece más a la capacidad de motivar para saber más, conocer más, amar más, ser más persona.

Lo que busca básicamente un buen educador, es despertar el yo consciente de sus alumnos, para que elaboren un proyecto de vida que les permita descubrir su misión personal.

De ahí la importancia de educar en el silencio. Para que puedan encontrar su mismidad, su identidad. Y de esta forma descubran sus capacidades y potencialidades y las desarrollen desde una libertad responsable.

Y de otro lado, fortalecer la inteligencia emocional y afectiva de mis hijos y de mis alumnos a través de la relación con otros, desde el respeto y la responsabilidad.

Por lo tanto la educación busca ayudar en el proceso de la trascendencia, para ir más allá. Es decir, moverse hacia una esfera mayor para comprender los diferentes niveles y estratos de la realidad y de esta forma transformarla.

Les enseño a trascender a mis hijos y alumnos cuando les muestro cómo superar un límite. Gracias a la motivación del deseo por ir más allá de lo que conocen aquí y ahora, y en consecuencia ampliar la mirada y la perspectiva.

Pues trascender significa: sobresalir, pasar de dentro a fuera, superando su propia limitación, pues lo trascendente es lo que se encuentra por encima de lo que es inmanente y toda inmanencia es, al fin y al cabo, alienante y hay que salir de ella, proponiéndose nuevas metas y objetivos.

La trascendencia en un ser humano, nos lleva más allá del mundo que percibimos a través de nuestros sentidos, porque va más allá de la conciencia. Entonces, la existencia humana se entiende cómo una continua y siempre renovada trascendencia, que nos proyecta en búsqueda del sentido de las cosas.

De ahí la importancia de enseñar a trascender los valores materiales, para encontrar la verdadera dimensión del valor de las cosas, de los objetos, del cuerpo, del dinero. Y de otro lado ponderar el valor del silencio, la contemplación, el uso del tiempo libre, la conversación, la meditación.

En otras palabras, trascender es ayudar a superar el límite de la muerte para comprender el valor de la vida.

Yo creo que los padres y maestros educamos para la trascendencia, a través del diálogo profundo, motivando el descubrimiento del poder del silencio y mostrando cómo contemplar y admirar el universo. Desarrollando la paz. Cultivando la belleza y la armonía interior. Ejercitando la bondad y mostrando el significado último de los símbolos.

Yo creo que educando para la trascendencia, le damos sentido a nuestra propia vida y a las de los demás.

Joven con-sentido

Domingo, abril 24th, 2011

Yo creo que siguiendo el pensamiento de Viktor Frankl, puedo concidir con él en que: “cada época tiene sus neurosis, y cada tiempo necesita su psicoterapia”. En palabras del Doctor Frankl: sólo la psicoterapia rehumanizada puede comprender los signos de los tiempos, y sólo ella puede hacerse cargo de las necesidades de nuestra época”.

En esta dimensión y de manera casi apocalíptica Frankl nos recuerda la posibilidad del vacío existencial, cuando plantea el paralelo entre el animal y el hombre: “Contrariamente al animal, -dice: el hombre carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer y, a diferencia de los hombres del pasado, el hombre actual ya no tiene tradiciones que le digan lo que debe ser; entonces, ignorando lo que tiene que hacer e ignorando también lo que debe ser, parece que muchas veces ya no sabe tampoco lo que quiere…”

Entonces en este nuevo siglo, teniendo en cuenta la vivencia del absurdo de la propia existencia para algunos jóvenes, la pérdida de un horizonte diseñado por valores, y la falta de sentido de la vida, llevan a estos muchachos a la experiencia de vacío existencial.

De ahí la importancia de trabajar en la educación y en la formación de jóvenes en el encuentro del sentido vital o en la certeza del para qué se vive.

En un proyecto educativo, podríamos hablar de tres niveles de sentido:

1. Sentido del momento: Aquel que se descubre en cada situación concreta que se vive.

2. Sentido como misión: También llamada vocación. Es el sentido que responde a la pregunta: ¿a qué vinimos al mundo?

3. Sentido último o supra-sentido: El que le da la trascendencia a la vida desde el plano espiritual porque le da sentido trascendente al acto de vivir.

Así todo joven podría entender el significado de la vida y del para qué vive y de esta forma tener de su lado la fuerza motivadora.

Las investigaciones sobre las causas del suicidio juvenil, entre otras, apuntan al sentimiento de falta de sentido de la vida. Pues se ha descubierto que el joven que sabe para qué vive, tiene la fortaleza para resistir a pesar de las condiciones desfavorables del mundo que le corresponde vivir, entonces ama y protege su vida, porque tiene un proyecto diferente para ella.

Un joven con-sentido, es un joven con un diseño de vida. Y ese diseño tiene la asesoría de un grupo de adultos optimistas, que saben los secretos del sagrado arte de vivir y lo comunican abiertamente.

Ser y estar consciente

Martes, octubre 5th, 2010
Yo creo que el mundo gira y su movimiento es imperceptible para nosotros. Creo que ignoramos todo nuestro potencial y que es importante darse cuenta de quienes somos y de lo que somos capaces.

Propongo un cambio de perspectiva y que miremos en otra dirección. Se nos ha dicho que el éxito se encuentra mirando alto y hacia el horizonte. Yo creo que el verdadero éxito se activa cuando miramos hacia adentro de nosotros mismos.

El tesoro no está afuera, cuando buscamos prestigio, fama o reconocimiento. Cuando pretendemos atesorar riquezas materiales. El verdadero tesoro se encuentra adentro cuando sondeamos las profundidades de nuestro espíritu y descubrimos la calidez del amor sin condiciones.

Creo en la compasión del poderoso cuando al ponerse en el lugar del otro, es capaz de detener su furia, pues ya su oponente está vencido.

Creo en la sanación del recuerdo para lograr el perdón, como un acto de humildad y reconocimiento de que el cambio es posible.

Creo en el diálogo respetuoso que valora y valida al interlocutor y le permite la libre expresión de su pensamiento a través de la palabra.

Creo en el respeto por la persona, que con libertad, propone su proyecto de vida.

Y creo que es fundamental darnos cuenta de qué hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos.

Así cumplimos el principal objetivo de la iluminación: ser y estar conscientes.

Con el presente, construyo el futuro

Sábado, junio 26th, 2010

Yo creo que somos los arquitectos de nuestra propia vida. Somos los constructores de nuestro destino y tenemos la responsabilidad de construir bien.

Sin embargo, todo comienza con el legado genético obligatorio que recibimos.  Somos el resultado de un grupo de genes que, de generación en generación, van programando nuestra existencia. No podemos negar la poderosa influencia de esa herencia del pasado, pues somos el resultado de los logros y los aciertos de nuestros antecesores.

La genética es tan importante que marca el destino de nuestros actos e incluso de nuestras enfermedades pues, cargamos con el código genético de la tendencia a la obesidad, la tristeza, la alegría o la locura.

A esto debemos sumarle el tipo de padres que nos correspondieron. Ya  hemos dicho que para la psicología, papá o mamá no es necesariamente quien nos engendra, sino quien nos educa. Y ese papel en el mundo post moderno, lo realiza la abuela, la tía, la empleada del servicio o la vecina de turno, que “generosamente” se ofrece para cuidar esos hijos temporales.

Los años maravillosos de la formación del carácter y la personalidad, de los valores y de las creencias y convicciones se cumple entre los cero a siete años de edad. Esto significa que recibimos como dogma de fe, cualquier expresión, comentario o frase de nuestros formadores.

Acto seguido somos el resultado de la escuela, colegio o centro de educación a donde asistimos en estos primeros años. Sin ningún tipo de defensa, para esta influencia positiva o negativa, creemos al pie de la letra lo que nos dicen, nos insinúan, nos corrigen o nos premian los maestros.

Entonces nuestro comportamiento es conducido, formado y educado de acuerdo con las convicciones, expectativas, esperanzas y temores de aquellos que están al frente de dicha formación.

El siguiente elemento formativo que vamos a encontrar, en el camino de la construcción de nuestro proyecto de vida, es la sociedad y la cultura en la que estamos inmersos. Esto significa que ya no nos parecemos tanto a nuestros “padres” como al tiempo en que nos corresponde vivir.  Somos más parecidos a lo que nos ofrecen las redes sociales de comunicación, que a nuestras propias familias.

Y para completar este panorama, es importante anotar, cómo en la construcción de nuestro proyecto de vida, los propios traumas, temores y anhelos influyen decisivamente en el mismo.

Yo creo que es el momento de revisar con amor y esperanza la oportunidad maravillosa de comprender que somos el resultado de muchos elementos y al mismo tiempo, somos los arquitectos del futuro, pues tenemos la capacidad de construir y generar cambios en nuestra vida a partir de la esperanza de que siempre hay un amanecer… para comenzar de nuevo.

Hola soledad

Martes, febrero 16th, 2010

Yo creo que le tenemos miedo a la soledad y es porque no la conocemos realmente.

“La soledad es el imperio de la conciencia” decía Gustavo Adolfo Bécquer. Entonces en ella tenemos la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos desde el silencio delator de la palabra interior. Y en la mayoría de los casos le huimos.

La soledad, es el sentimiento de estar solo, unido con frecuencia a situaciones como el desamor y a problemas de comunicación. Debido a que, durante los estados de soledad, la incomunicación es absoluta y se opone al hombre como ser social. Sabemos que la función humana más básica es comunicarse con los demás y que en las comunidades primitivas, la soledad era un fenómeno poco frecuente, pues el destierro se consideraba el castigo supremo. 

En las actuales sociedades industriales aparece el fenómeno del aislamiento del individuo. La inadecuada comunicación puede provocar algunas enfermedades de tipo emocional y requiere tratamiento psiquiátrico y psicológico. Una de las causas más frecuente de estos problemas emocionales, es la incapacidad para establecer sanas relaciones personales. Entonces la soledad permanente, involuntaria o aparentemente elegida, es un trastorno psicosocial, pues como base de este tipo de problemas, está la baja intensidad o debilidad para relacionarse. 

La soledad está asociada con el inicio de determinadas etapas vitales, como la pubertad o la vejez. Como resultado de especiales estados anímicos o situaciones vitales como la depresión o baja autoestima. También como consecuencia de situaciones de desempleo o por problemas psíquicos durante la pubertad. Los trastornos de relación se inician, sobre todo, durante la primera etapa educativa.

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