Posts Tagged ‘pedir perdón’



Reconocer humildemente los errores…

Domingo, agosto 10th, 2008

Yo creo que es bastante difícil, reconocer con humildad los errores, por la presencia vanidosa del ego.

Reconozco que me he equivocado muchas veces. Sin embargo, no lo he dicho con humildad o peor, no lo he expresado en frente de quienes he afectado con mis equivocaciones. Sin embargo el Universo no se queda con nada. En cualquier momento nos da la oportunidad de pedir perdón en el momento adecuado, en la forma adecuada, y a las personas adecuadas.

Dar recetas o consejos, no es el papel de un psicólogo; y mucho menos cuando recuerdo que en alguna ocasión escuché decir que “no se deben dar consejos“, por dos razones: en primer lugar porque “los sabios no los necesitan y en segundo, porque los necios no los siguen”.

Y de otro lado porque sería muy prepotente de mi parte, jugar al papel de director espiritual o gran gurú que todo lo sabe o lo conoce. Más bien lo que quiero es, ir publicando mis pensamientos y reflexiones… siguiendo el estilo de Buda, que les decía a quienes pretendían ser sus discípulos: “No me sigan, ni crean nada de lo que digo”… porque esto, es un camino que debo hacer yo solo… en definitiva, para tratar de encontrarme a mi mismo….

Entonces en torno a reconocer mis errores, continuamente me asalta la pregunta: ¿Qué he hecho con los encargos que me entregó la vida?….y me lleno de pensamientos y presagios y en forma paranoide nuevamente me acuso de no haber hecho lo suficiente…para, desde la humildad, pedir perdón.

El perdón es posible…

Miércoles, agosto 6th, 2008

Yo creo que el perdón es posible.

Y creo que es posible, porque requiere de una toma de conciencia en torno al manejo de nuestros recuerdos. Podemos ser selectivos con ellos. Es decir, si elijo recordar sin rencor, obtengo beneficios porque me libera del lastre del pasado.

Perdonar es concederle al otro la posibilidad de la equivocación. En un mundo de humanos, nuestra falibilidad hace parte del inventario.

Cuando se dice: “yo perdono, pero no olvido” se esta cargando con el peso del resentimiento y la necesidad de venganza. Las venganzas no son buenas porque dañan a las mismas personas que albergan estos deseos y sentimientos.

Perdonar, también es reconocer nuestro propio papel en el proceso de la ofensa. A veces no nos damos cuenta, que pudimos ser nosotros mismos los causantes de ese daño. Y para liberarnos de ese peso, proyectamos en los demás toda la culpa del hecho: “Por culpa tuya”….se convierte en el encabezado de nuestras frases y comentarios. También es bueno decir: “Por culpa mía”, como una manera de responsabilizarse de los hechos.

Es tan fácil juzgar y tan difícil defender. Es tan fácil acusar y tan difícil disculpar.

Acusar a alguien por su pasado, es negarle su posibilidad de corrección al futuro. Condenarlo por lo que hizo, tiene sentido si se le invita a un cambio y a una corrección para el presente y el mañana.

Muy distinto es cuando quiero dañar al otro intencionalmente. Cuando me obsesiono por destruirlo o acabarlo. Y por lo tanto ya no es un problema de perdón, sino un resultado del resentimiento y las ganas de desquite.

Cuando caminamos por la vida y los años llegan, vamos reconociendo nuestros errores, pecados y ofensas para con otros. Y al mismo tiempo vamos pidiendo perdón, en primer lugar a Dios, a nuestros seres queridos y al grupo social que nos rodea.

Porque el perdón, es el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos y el primer paso para, examinar, observar y comprender la conducta de otros que nos ofenden y de esta forma, a pesar de las circunstancias, perdonarlos.

Yo creo que si es posible perdonar, desde el corazón, cuando he comprendido, que, en esa experiencia dolorosa, hay una enseñanza y un aprendizaje para mí.



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