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Ir más allá

Domingo, septiembre 25th, 2011

Yo creo que es urgente educar para la trascendencia. Para enseñar a las nuevas generaciones la importancia de una mirada profunda del mundo, de sí mismos, de los demás  y de la historia. Al fin y al cabo educar no es sólo transmitir conocimientos.  Se parece más a la capacidad de motivar para saber más, conocer más, amar más, ser más persona.

Lo que busca básicamente un buen educador, es despertar el yo consciente de sus alumnos, para que elaboren un proyecto de vida que les permita descubrir su misión personal.

De ahí la importancia de educar en el silencio. Para que puedan encontrar su mismidad, su identidad. Y de esta forma descubran sus capacidades y potencialidades y las desarrollen desde una libertad responsable.

Y de otro lado, fortalecer la inteligencia emocional y afectiva de mis hijos y de mis alumnos a través de la relación con otros, desde el respeto y la responsabilidad.

Por lo tanto la educación busca ayudar en el proceso de la trascendencia, para ir más allá. Es decir, moverse hacia una esfera mayor para comprender los diferentes niveles y estratos de la realidad y de esta forma transformarla.

Les enseño a trascender a mis hijos y alumnos cuando les muestro cómo superar un límite. Gracias a la motivación del deseo por ir más allá de lo que conocen aquí y ahora, y en consecuencia ampliar la mirada y la perspectiva.

Pues trascender significa: sobresalir, pasar de dentro a fuera, superando su propia limitación, pues lo trascendente es lo que se encuentra por encima de lo que es inmanente y toda inmanencia es, al fin y al cabo, alienante y hay que salir de ella, proponiéndose nuevas metas y objetivos.

La trascendencia en un ser humano, nos lleva más allá del mundo que percibimos a través de nuestros sentidos, porque va más allá de la conciencia. Entonces, la existencia humana se entiende cómo una continua y siempre renovada trascendencia, que nos proyecta en búsqueda del sentido de las cosas.

De ahí la importancia de enseñar a trascender los valores materiales, para encontrar la verdadera dimensión del valor de las cosas, de los objetos, del cuerpo, del dinero. Y de otro lado ponderar el valor del silencio, la contemplación, el uso del tiempo libre, la conversación, la meditación.

En otras palabras, trascender es ayudar a superar el límite de la muerte para comprender el valor de la vida.

Yo creo que los padres y maestros educamos para la trascendencia, a través del diálogo profundo, motivando el descubrimiento del poder del silencio y mostrando cómo contemplar y admirar el universo. Desarrollando la paz. Cultivando la belleza y la armonía interior. Ejercitando la bondad y mostrando el significado último de los símbolos.

Yo creo que educando para la trascendencia, le damos sentido a nuestra propia vida y a las de los demás.

Quiero amarte…sin absorberte

Domingo, agosto 28th, 2011

Yo creo que esta publicación de Virginia Satir, titulada Mis Metas y que aparece en el libro “En contacto íntimo” de la editorial Concepto S.A. en su onceava reimpresión en Méjico en 1988, tiene esa estructura característica de escrito simple pero profundo, que merece ser disfrutado .

En este texto la autora, de quien ya he escrito algunos otros comentarios, propone lo siguiente:

Mis metas

“Quiero amarte sin absorberte,

apreciarte sin juzgarte,

unirme a ti sin esclavizarte,

invitarte sin exigirte,

dejarte sin sentirme culpable,

criticarte sin herirte,

y ayudarte sin menospreciarte.

Si puedes hacer lo mismo por mí, entonces nos habremos conocido verdaderamente y nos podremos beneficiar los dos”.

Comencemos por la expresión “amarte sin absorberte”. Creo que se refiere a la posibilidad de amar al otro permitiéndole ser. Esto significa: permitirle ser libre, ser ella o él mismo. Para poder desarrollar libremente su personalidad desde sus creencias y valores. Desde su mapa representacional y conceptual del mundo. En resumen, se trata de observar al otro desde el respeto, sin intervenir en su construcción, para beneficio de mis propósitos egocéntricos. Es importante reconocer nuestro egoísmo y nuestras ganas de controlar a la otra persona, para que se acomode a nuestros intereses.

Y esto se enlaza muy bien con la siguiente frase, donde la doctora Satir, nos invita a apreciar a la otra persona sin juzgarla. Qué difícil no juzgar, no censurar, no perseguir. Pues desde niños hemos sido educados en la crítica. En la observación evaluadora de nuestros padres y maestros y por lo tanto de sus juicios que nacen de su comportamiento como seres de control y manipulación. Entonces perpetuamos la acción de juzgar y la convertimos en nuestra aliada más poderosa, para de esta forma obligar a los demás a actuar y pensar según nuestro criterio.

Amar es dejar ser. Entonces nuestras uniones de pareja no pueden convertirse en una forma sutil de esclavitud. No se trata de establecer un vínculo entre un amo y un esclavo. Se trata del encuentro respetuoso y responsable de un par de personas que desde la libertad optan por acompañar al otro en sus respectivos caminos; sin presiones, sin culpas, sin chantajes emocionales.

Y mucho menos se trata de exigir al otro que actúe, piense, reaccione o se comunique en una determinada dirección. Renunciado a sus propios ideales, valores y mapas de creencias.

Lo preferible es formular una invitación amistosa y amigable a ese otro, para que nos acompañe en el camino. Pero dicha compañía no se puede exigir. No se puede obligar. Porque debe originarse desde el deseo del otro. Desde la búsqueda del otro. No únicamente desde mi deseo o mi necesidad de ser acompañado.

Porque si, en medio de la marcha, se suscita una necesidad de caminar solo, entonces es cuando se puede recobrar la libertad sin remordimientos.  Pues, es posible abandonar sin sentirse culpable.

Criticar se facilita cuando se hace con amor. Con respeto por el proceso y el estilo del otro. Cuando se busca ayudar al crecimiento personal propio y de la pareja.

Y la ayuda a mi pareja o compañero de viaje, tiene sentido cuando la ofrezco para agilizar el camino y no para entorpecerlo. Porque una ayuda que paralice no es ayuda. Una ayuda que incapacite no es ayuda. Una ayuda que genere dependencia, no es ayuda.

En esta línea, amar se parece más a un proceso de desapego que de apego. Pues se trata de caminar, respetando las individualidades, que de fusionarme con el otro, perdiendo la identidad y el libre albedrío.

Por ello quiero amarte…sin absorberte… para que seas tu misma.

Ser feliz en una relación

Sábado, julio 9th, 2011

Yo creo que continuamente nos preguntamos: ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones?  Y algunos autores como Neale Donald Walsch intentan responder a este interrogante, a través de su texto Conversaciones con Dios, en su primera parte.

Según Walsch, hay una manera de ser feliz en las relaciones; y consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que les hemos designado. Pues según su argumento las relaciones son una prueba constante para crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de nosotros mismos.

Sostiene el autor que cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que se quiere), es porque se habían iniciado por una razón equivocada. Es decir, las relaciones cambian -más a menudo de lo esperado- cuando se han iniciado por razones que no son beneficiosas o que de alguna forma no conducen a su supervivencia.

La mayoría de nosotros establecemos relaciones, buscando lo que podemos sacar de ellas. El verdadero objetivo de una relación es decidir qué parte de mí mismo quiero ver “expuesto”; y no qué parte de la otra persona puedo capturar, conservar y controlar.

Entonces el resultado es una enorme presión sobre la otra persona, forzándola “a ser” y actuar de una manera contraria a lo que realmente es su esencia. Así nace el resentimiento, el enojo y la desilusión porque esa persona, no dio la medida de tu expectativa.

Y para enfrentar dicha presión, la otra persona busca recuperar su auténtico yo,  actuando de acuerdo con su verdadera identidad,  y es cuando dices que tu pareja ha cambiado y que está muy extraña y que no entiendes su conducta.

De otro lado creemos que la tarea del otro es completarnos. Pero el objetivo de una relación de pareja,  no es tener a otro para que te complete; sino disfrutar de la compañía del otro para tener la oportunidad de compartir tu completitud.

Yo creo que lo fundamental en una relación de pareja es permitir que el otro sea él mismo.

Si dejamos que cada uno se preocupe de sí mismo, de su esencia, de lo que hace, tiene y siente; de lo que quiere y pide, y por supuesto obtiene; de lo que busca, crea y experimenta… entonces las relaciones servirían para construir un compromiso de crecimiento personal mutuo, donde exista la libertad de ser auténtico, sin máscaras ni escondites.

Sin embargo nuestra lucha se centra en controlar al otro para que no se vaya. Pues tenemos miedo del engaño, la desilusión, el abandono y la soledad. Si tengo claro que no necesito al otro y permito que cada quien haga lo que necesita hacer para realizarse, entonces estoy amando realmente, porque, insisto, amar es dejar ser.

Definitivamente, antes de establecer una relación con otro, primero hay que fortalecer la relación consigo mismo, ya que es fundamental honrarnos, cuidarnos, amarnos, valorarnos, para no buscar esa estimación, en el afuera, en cabeza y conducta de otros.

La felicidad en una relación de pareja entonces se fundamenta en la capacidad de ser uno mismo y permitir que el otro sea. Más que en el control obsesivo de lo que hace, piensa, motiva y decide el otro. Dicho esto, la pregunta no es: ¿me amas? Sino más bien, te amo porque me permites ser yo mismo…entonces: ¿me dejas ser yo mismo?

Ser y estar consciente

Martes, octubre 5th, 2010
Yo creo que el mundo gira y su movimiento es imperceptible para nosotros. Creo que ignoramos todo nuestro potencial y que es importante darse cuenta de quienes somos y de lo que somos capaces.

Propongo un cambio de perspectiva y que miremos en otra dirección. Se nos ha dicho que el éxito se encuentra mirando alto y hacia el horizonte. Yo creo que el verdadero éxito se activa cuando miramos hacia adentro de nosotros mismos.

El tesoro no está afuera, cuando buscamos prestigio, fama o reconocimiento. Cuando pretendemos atesorar riquezas materiales. El verdadero tesoro se encuentra adentro cuando sondeamos las profundidades de nuestro espíritu y descubrimos la calidez del amor sin condiciones.

Creo en la compasión del poderoso cuando al ponerse en el lugar del otro, es capaz de detener su furia, pues ya su oponente está vencido.

Creo en la sanación del recuerdo para lograr el perdón, como un acto de humildad y reconocimiento de que el cambio es posible.

Creo en el diálogo respetuoso que valora y valida al interlocutor y le permite la libre expresión de su pensamiento a través de la palabra.

Creo en el respeto por la persona, que con libertad, propone su proyecto de vida.

Y creo que es fundamental darnos cuenta de qué hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos.

Así cumplimos el principal objetivo de la iluminación: ser y estar conscientes.

Necesidad de poder, necesidad de saber, necesidad de amar y ser amado

Martes, julio 27th, 2010

Yo creo que lo que busca todo ser humano está asociado con el poder, el saber y el amar. Todos tenemos necesidad de poder, necesidad de saber y necesidad de amar y ser amados.

El poder que da el dinero, o la posición administrativa, o incluso el conocimiento, asociado con el poder que da el saber, en el fondo busca que podamos amar y ser amados. Es decir, buscamos ser reconocidos y admirados y/o en el peor de los casos… temidos.

Entonces, en palabras de J. Krishnamurti es necesario transformar la mente y “una transformación semejante sólo puede tener lugar mediante una educación correcta y el total desarrollo del ser humano.

Yo creo que, cuando se habla de educación es necesario asociarla a la educación de la y para la libertad.

Dice Kirhnamurti en el texto que se titula “el arte de vivir”,que esa revolución, que propicia la educación de la mente, ha de ocurrir en la totalidad de la mente, y no sólo en el pensamiento.  El pensamiento, después de todo, es sólo un resultado y no la fuente, el origen.  Tiene que haber una transformación radical en el origen mismo y no una mera modificación del resultado.  Al presente, nos entretenemos con los resultados, con los síntomas.  No producimos un cambio vital desarraigando los viejos métodos de pensamiento, liberando a la mente de las tradiciones y los hábitos. Es en este cambio vital en el que estamos interesados, el cual sólo puede originarse en una correcta educación.

La función de la mente es investigar y aprender. Por aprender no entiendo el mero cultivo de la memoria o la acumulación de conocimientos, continua Krishnamurti, sino la capacidad de pensar clara y sensatamente sin ilusión, partiendo de hechos y no de creencias e ideales.  No existe el aprender, si el pensamiento se origina en conclusiones previas.  Adquirir meramente información o conocimiento, no es aprender. Aprender implica amar la comprensión y amar hacer una cosa por sí misma.

El aprender sólo es posible cuando no hay coacción de ninguna clase. Y la coacción adopta muchas formas, ¿no es así?  Hay coacción a través de la influencia, a través del apego o la amenaza, mediante la estimulación persuasiva o las sutiles formas de recompensa, sostiene Krishnamurti.

Sigue exponiendo Krishnamurti, que la mayoría de la gente piensa que el aprendizaje es favorecido por la comparación, mientras que en realidad es lo contrario.  La comparación genera frustración y fomenta meramente la envidia, la cual es llamada competencia.  Como otras formas de persuasión, la comparación impide el aprender y engendra el temor.  También la ambición engendra temor.  La ambición, ya sea personal o identificada con lo colectivo, es siempre antisocial.  La así llamada ambición noble es fundamentalmente destructivo en la relación.

Krishnamurti nos invita a desarrollar una buena mente; una mente capaz de habérselas con múltiples problemas de la vida como una totalidad, y que no trate de escapar de ellos volviéndose de ese modo contradictoria en sí misma, frustrada, amarga o cínica.  Y es esencial que la mente se percate de su propio condicionamiento, de sus propios motivos y de sus búsquedas.

Puesto que el desarrollo de una buena mente constituye uno de nuestros intereses fundamentales, es muy importante el modo como uno enseña, concluye Krishnamurti, pues tiene que haber un cultivo de la totalidad de la mente y no sólo la transmisión de informaciones.  En el proceso de impartir conocimiento, el educador ha de invitar a la discusión y alentará a los estudiantes para que investiguen y piensen de una manera independiente.

Finaliza su comentario Krishnamurti diciendo que la autoridad, “el que sabe”, no tiene cabida en el aprender. El educador y el estudiante están ambos aprendiendo, a través de la especial relación mutua que han establecido; pero esto no quiere decir que el educador descuide el sentido de orden en el pensar.  Ese orden no es producido por la disciplina en la forma de enunciaciones afirmativas del conocimiento, sino que surge naturalmente cuando el educador comprende que en el cultivo de la inteligencia tiene que haber un sentido de libertad.

¿Existen cosas imperdonables en pareja?

Martes, febrero 24th, 2009

Yo creo que una de las experiencias más difíciles en la vida de pareja es precisamente la del perdón; y más aún cuando la falta cometida hace daño y afecta la estabilidad del amor y hace perder la confianza en el otro.

En este mismo blog, publiqué algunas ideas de lo que creo, subyace en el fondo, acerca al perdón y por ello algunos de ustedes me han pedido si es posible hacer nuevamente un taller sobre el perdón en pareja.

Entonces este próximo 29 de Marzo  de 2012, haremos un encuentro de parejas en Medellín, con el tema del perdón frente a la pregunta qué es lo perdonable y lo imperdonable en pareja.

Lo valioso de la pregunta radica en descubrir cómo ciertas posturas, desde el orgullo y el ego herido, impiden el proceso de sanación y restauración de la confianza y la credibilidad en el otro.

Algunas personas afirman: “yo no perdono, porque me la vuelve a hacer”.  Y en verdad no hay certeza en cuanto al cambio de conducta del otro o su completa toma de conciencia en relación con el daño causado a su pareja y por supuesto así mismo.

Entonces la propuesta de trabajo gira más bien, en torno a cómo, cada uno de nosotros, aprende de sí mismo en el proceso de perdonar.

Lo importante es que yo perdono…en vez de buscar que el otro cambie…pues se trata de un camino muy personal.

Afortunadamente existe la esperanza de que el cambio sea un darse cuenta responsable que cada quien realiza…desde su libertad y su conciencia.

A propósito de la libertad…

Lunes, julio 7th, 2008

Yo creo que nuestra libertad es relativa.. Y creo que hay distintas clases de libertades. Es decir, no todas las libertades son iguales.

Me encontraba fuera del pais, cuando me sorprendió la noticia, como a todos los colombianos, de la increible liberación de Ingrid Betancourt. Y entré en una profunda meditación, en torno a sus declaraciones, sobretodo la relacionada con el milagro.

Como psicólogo se, que un secuestrado espera que se produzca un milagro. Entonces la fe y la esperanza son sus aliados permanentes, junto con las noticias positivas de sus seres queridos.

Al mismo tiempo, Dios se convierte en una fuerza muy poderosa y la oración, la principal herramienta de comunicación.

Allí es donde encuentro las diferencias en torno a la libertad.  Si bien es cierto el cuerpo está prisionero, el espíritu puede volar en compañía del pensamiento, visitando el futuro.

Viktor Frankl en su texto “El hombre en busca de sentido” dice que: “…En tales momentos no es ya el dolor físico lo que más nos hiere; es la agonía mental causada por la injusticia, por lo irracional de todo aquello”.

Más adelante sostiene Frankl, que el daño físico, era compensado por la capacidad de huir hacia el interior de sí mismo, pues era posible en tales circunstancias, desarrollar una profunda vida esprititual. “…eran capaces de aislarse del terrible entorno retrotrayéndose a una vida de riqueza interior y libertad espiritual“.

Y concluye Viktor Frankl que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para dicidir su propio camino.

Entonces para mi es claro, que a pesar de las dificultades que estemos viviendo, existe la posibilidad de encontrar nuestra libertad relativa en el interior de nuestro espíritu y que el cuerpo se convierte en cárcel para aquel que no ha trascendido los límites de su sensualidad.

Estoy empezando a disfrutar los placeres de la libertad del alma



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