Posts Tagged ‘convivencia’



Inventarios de fin de año

Martes, diciembre 7th, 2010

Yo creo que en esta temporada de cierre de labores, es bueno hacer balance de las realizaciones y logros, en materia de crecimiento personal. Y propongo que iniciemos el inventario en torno a nuestra autoestima.

Además creo que, lo más importante es aceptarnos como somos. Reconociendo por supuesto nuestras limitaciones y trabajando intensamente para superarlas y de esta forma facilitar la convivencia con los semejantes. Aunque a veces dejamos de ser nosotros mismos para darle gusto a los demás y pienso que de alguna forma eso significa comprar aprobación a muy alto precio.

También autoestima es defendernos de ataques y chantajes emocionales, incluso de nosotros mismos. Pues entendemos por autoestima, el cuidado, aprecio y respeto por nuestra propia persona, desde el punto de vista, corporal, espiritual, social e intelectual.

Precisamente revisando autores y textos sobre el tema, encontré este clásico de la Doctora Virginia Satir que nos puede ayudar en el proceso reflexivo, en torno a la valoración de nuestro yo.

“Yo soy Yo
en todo el mundo no hay nadie como yo.
Hay personas que tienen algo en común conmigo,
pero nadie es exactamente como yo.
Por lo tanto,
todo lo que surge de mí
es verdaderamente mío
porque yo solo lo escogí.
Soy dueño de todo lo que me concierne:
de mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace;
de mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas:
de mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan;
de mis sentimientos, sean los que sean,
ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación;
de mi boca y todas las palabras que de ella salen,
corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas;
de mi voz fuerte o suave
y de todas mis acciones, ya sean para otros o para mí mismo.
Soy dueño de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Soy dueño de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores.
Como soy dueño de todo mi yo,
puedo llegar a conocerme íntimamente.
Al hacerlo, puedo amarme y ser afectuoso conmigo
en todo lo que me forma.
Puedo así hacer posible
que todo lo que soy, trabaje para mi mejor provecho.
Sé que hay aspectos de mí mismo que me embrollan,
y otros aspectos que no conozco.
Más mientras siga siendo afectuoso y amoroso conmigo mismo,
valiente y esperanzado,
puedo buscar las soluciones a los embrollos
y los medios para llegar a conocerme mejor.
Sea cual sea mi imagen visual y auditiva,
diga lo que diga, haga lo que haga,
piense lo que piense y sienta lo que sienta
en un instante del tiempo,
ése soy yo.
Esto es real y refleja dónde estoy
en ese instante del tiempo.
Más tarde,
cuando reviso cuál era mi imagen visual y auditiva,
qué dije y qué hice, qué pensé y qué sentí,
quizá resulte que algunas piezas no encajen.
Puedo descartar lo que no encaja
y conservar lo que demostró que sí encaja
e inventar algo nuevo en vez de lo que descarté.
Puedo ver, oír, pensar, decir y hacer.
Tengo las herramientas para sobrevivir,
para estar cerca de otros,
para ser productivo,
y para encontrar el sentido y el orden del mundo
formado por la gente y las cosas que me rodean.
Soy dueño de mí mismo
y por ello puedo construirme.
Yo soy yo y estoy bien como soy”

El difícil arte de vivir en pareja

Miércoles, enero 6th, 2010

Yo creo que de las convivencias, la más difícil, es la que se da en la pareja matrimonial o afectiva. Si de hecho, ya es complicado compartir y convivir con los hermanos o los socios de una compañía, siempre existe la posibilidad de replantear la relación. Pero en el caso de la pareja afectiva, donde hay otro tipo de intereses y apegos, la convivencia se torna difícil y conflictiva cuando no se tiene la suficiente inteligencia emocional para dirimir y solucionar las diferencias.

En cierta ocación, en una encuesta callejera, preguntaron qué consideraban lo más importante a la hora de mantener un equilibrio y estabilidad en una relación de pareja. 

Así, qué cree usted, es más importante en una relación de pareja: el amor, el sexo, la parte económica, la comunicación, etc.

Fueron muchas las combinaciones y las posibilidades. El orden de importancia apareció luego, cuando la frecuencia de respuestas se inclinó más por la comunicación.

Lo interesante no está en decir: “creo que la comunicación es lo más importante”, sino cómo se hace y de qué manera se hace; pues existe una diferencia grande entre lo que se dice y cómo se dice.

Nuestra propia vida y la experiencia terapéutica, nos han enseñado que cuando se pretende dialogar sobre “asuntos de pareja”, es precisamente con la pareja y no con terceros con quien se deben ventilar dichos temas. Pues hacer partícipes de nuestros conflictos a otros, lo único que busca es lograr aliados que se unan a la causa y de esta forma sentirnos más poderosos y respaldados. Es muy dificil e inadecuado opinar sobre asuntos de pareja cuando no se conocen directamente los hechos, sino por versión de los “combatientes” y más aún cuando quien desea intervenir, tiene intereses afectivos con uno de los miembros de la misma:…es mi hermano, es mi amiga, es mi papá etc.

Los terapeutas nunca opinamos, ni nos podemos inclinar por alguno de los implicados, porque en el fondo cada uno cree tener “la razón” y pretende que el terapeuta avale su punto de vista. En el fondo lo que cada quien expresa es “su razón”

Lo otro grave de este “dialegato” es el ataque contra la “forma de ser”, carácter o estilo del otro. Por esto es por lo que se recomienda no atacar la personalidad de la pareja, que de alguna manera es inmutable, sino más bien su pensamiento y comportamiento que si se pueden cambiar.

Cuando la postura es egoísta y se nos olvida ponernos en el lugar del otro, comienzan las “luchas de poder” y la necesidad de “ganar” la contienda.

El mejor secreto es evitar el juego de “querer ganar”, pues nadie gana o pierde una discusión de pareja…al final, quien gana o pierde… es la pareja.

Celar… vigilar o perseguir …

Domingo, octubre 19th, 2008

Yo creo que los celos y la envidia son muy dañinos para la armonía de las parejas y/o las personas que se encuentran en convivencia o necesitan la convivencia como por ejemplo en el mundo laboral o familiar.

Al estudiar con detenimiento la envidia, encontramos que es el deseo de lo que tiene otra persona. En tanto que los celos son el miedo de que otra persona se adueñe de lo que tenemos.

Para darle organización a mi comentario, hablaré en primer lugar de los celos en pareja y más adelante, en otro momento, me referiré a la envidia.

De alguna manera, el celoso, desde la  paranoia obtiene algún placer de sus sospechas, ya que el conocimiento paranoico, satisface al masoquista por ejemplo, que se deleita en que lo hieran.

Sin embargo, los celos no son necesariamente inseguridad o inestabilidad emocional; pues también se podrían explicar desde el aprendizaje de las relaciones, la personalidad o los antecedentes familiares.  
 
El celoso se siente descuidado por el otro, por ejemplo, en relación con el amor, la comunicación, el tiempo dedicado, la belleza, el sexo o el cuerpo entre otros. Es decir, los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del celoso.

Todos queremos esa exclusiva y entonces nuestro propio dolor, nuestras sospechas y nuestros ataques de celos, se dan como consecuencia, de un individuo que cree, que no está recibiendo suficiente atención.  Curiosamente, el celoso siente y piensa que el otro es egoísta y solo se preocupa por sí mismo…no se ve en el espejo.  

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Cuando un padre mata a su hijo…

Miércoles, octubre 1st, 2008

 

 

Yo creo que llegó el momento de decir no más. Basta ya. No más niños víctimas como consecuencia de nuestro egoísmo, inconciencia, falta de tolerancia y enfermedad mental.

 

En estos días nuestro país se ha estremecido con la fatal noticia de la muerte de un niño (quien por su naturaleza es inocente), debido a la acción demencial de su propio padre. Sin embargo lo grave, es que en Colombia, no es el único caso.

 

La psiquiatría, la neurología y psicología tratan de explicar este tipo de conductas sociopáticas como resultado, en primer lugar, de problemas de bioquímica cerebral.  Problemática que está atacando a la población del mundo y nos está llevando a conductas agresivas, ansiosas, depresivas, autodestructivas y antisociales.

 

De otro lado se explican también, por el papel de los padres y de la familia en los primeros años de vida de un niño. Se cometen graves errores en la formación de los hijos, debido a la inmadurez física y mental de los padres de hoy, para educar, apoyar y acompañar a las nuevas generaciones; además porque estamos delegando esa función, a personas no aptas o no indicadas para ello.

 

La otra explicación se encuentra en el papel de la escuela en la definición del carácter y la personalidad. Algunos niños no conocen límites, ni tienen tolerancia a la frustración. La formación en valores y el sano comportamiento social, comienzan a perfilarse en la escuela en forma de convivencia. Estoy haciendo un llamado para que, todos aquellos quienes estamos cumpliendo funciones educativas en las escuelas y en los colegios, le demos un especial énfasis al proceso de respetar, valorar y cuidar la vida humana. Para que cada alumno descubra el valioso tesoro de su vida y la de los demás. Y de esta forma, desarrollar niveles adecuados de tolerancia y manejo de la frustración.

 

Además, la ciencia explica, que las conductas de los sociópatas, también son reforzadas por la influencia de la Internet y demás medios para obtener información, que los niños y los jóvenes de hoy, tienen a su alcance para copiar y aprender.

 

Y la necesidad, por supuesto, de la acción emocional correctiva de un adulto sano, que permita canalizar y orientar el pensamiento y las acciones de los infantes. No podemos desconocer que nuestros hijos no se parecen a nosotros, sino al tiempo que les toca vivir.

 

Y quinto entre otros: el factor trauma. Detrás de cada individuo con conductas anormales, hay historias de maltrato, abuso, violencia o inadecuado manejo de la disciplina.

 

Estos y otros factores más, leídos en conjunto, explican la conducta anormal.

 

En resumen podemos llegar a pensar que estamos viviendo en un país mentalmente enfermo y que necesitamos decir: ¡basta ya! para desde hoy, iniciar los correctivos.

Amor eterno…

Miércoles, septiembre 17th, 2008

 

Yo creo que se puede vivir enamorado de la pareja por mucho tiempo. Es decir, creo en el amor para toda la vida y creo que se puede alimentar, cuidar y proteger de enemigos naturales, como el cansancio, la monotonía, los rencores, los asuntos pendientes y la pérdida de pasión entre otros.

 

Creo que la convivencia mata el amor, cuando descuidamos el trato amable, dulce y paciente y sobre todo amoroso, al darle prioridad a los asuntos administrativos del hogar o al proceso de ganar dinero.

 

Creo que se nos olvida ser eróticos, cuando nos convertimos exclusivamente en padres de familia y dejamos en un segundo plano, la intimidad de nuestras conversaciones, para expresar lo que sentimos el uno por el otro.

 

Y creo que terminamos matando la confianza, cuando permitimos la entrada de un tercero en forma de amigo o de amante.

 

Cuando estaba adolescente, me llenaba de curiosidad una pareja que todos los días tertuliaba, tomando el sol mañanero, en frente de mi ventana. De alguna manera imaginaba que el amor eterno se parecía a aquellos.  Él tenía setenta y cinco años y se mostraba vital y feliz a juzgar por las carcajadas que continuamente dejaba escapar de todo su cuerpo. Ella, más débil y enferma, reconocía setenta y dos.

 

Todas las mañanas sin falta, caminaban muy despacio…buscando el sol de las diez.  Se sentaban con fatiga, como si el trayecto desde su casa al muro de la jardinera fuera de varias leguas.  Desde mi ventana en el segundo piso se podía escuchar el monólogo del viejo, quien durante una hora, todos los días… intentaba seducir a la vieja con cuentos añejos, tal vez más antiguos que ellos mismos.  Creo que la mujer, como si hubiera sido así toda la vida, le seguía la corriente para no descorazonarlo. De vez en cuanto soltaba una sonrisa amable para indicarle que su atención seguía puesta en él. Los abrazos iban y venían, con la ternura y ausencia de malicia, que sus cuerpos hace tiempo dejaron de pedir.

 

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Cuatro escudos protectores…

Martes, septiembre 2nd, 2008

Yo creo que la familia puede construir cuatro escudos protectores que le permitan proteger y al mismo tiempo acompañar el proceso de crecimiento y madurez de cada uno de sus miembros.

 

La doctora Virginia Satir en su libro: Relaciones humanas en el núcleo familiar, sostiene la importancia de la comunicación, la autoestima, las normas y los valores como constitutivos de la estructura familiar.

 

El primer escudo es la comunicación afectiva y efectiva. Definitivamente la comunicación es el pilar fundamental de cualquier convivencia. Facilita procesos de diálogo en la solución de conflictos y en la construcción de puentes afectivos. Enseña el respeto por la palabra y la opinión del otro y crea oportunidades de cambio a través del libre fluir y planteamiento de ópticas en diferentes vías. En la diversidad de puntos de vista, está la riqueza.

 

El segundo escudo procura mostrar como la autoestima, la autoimagen, la autoeficacia y el autoconcepto son los mejores protectores de la persona.  Según las investigaciones, se observa como aquellos miembros de la familia con niveles altos de estima, eficacia, concepto e imagen superan con mayor facilidad los obstáculos del diario vivir y se encuentran mejor preparados para enfrentar las amenazas del medio familiar y social.

 

El tercer escudo es el manejo adecuado de normas, reglas, disciplinas y límites. En el manejo de la norma es importante partir de la realidad evolutiva de cada miembro del grupo familiar. Unificar el manejo de la norma si hay varias figuras de autoridad y generar un clima de serenidad y bajo en ansiedad para evitar castigos desproporcionados o cargados de ira contenida. Y lanzar la propuesta de la Experiencia Emocional Correctiva al estilo de Franz Alexander, como una alternativa útil para el manejo de la autoridad desde la ternura.

 

El cuarto escudo es la formación en valores al interior de la familia. El ejemplo es la mejor manera de enseñar valores y la manera más honesta de encarnar aquello que para la familia es lo más valioso o preciado. Decía Theodore Roosevelt. “…educar mental y no moralmente un niño, es educar un peligro para la sociedad”

 

En este orden de ideas, una familia que educa en valores enseña, con su testimonio a cada uno de sus miembros, la importancia del respeto, la responsabilidad, el compromiso, la justicia, la fraternidad y el amor.



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