Posts Tagged ‘comunicación efectiva’



¿Qué digo? es diferente a ¿Cómo lo digo?, para la comunicación efectiva.

Viernes, abril 20th, 2012

Yo creo que cuando se trata de aprender a escuchar a otra persona, ocupan papeles  importantes dos aspectos distintos pero complementarios. De un lado está lo que el otro dice y del otro la manera cómo lo dice. Entonces de acuerdo con esta dicotomía, son dos las preguntas fundamentales que se nos plantean, al comprender la esencia de la comunicación entre dos seres humanos: ¿Qué es lo que dice el otro? y por supuesto, ¿Cómo lo dice?

De esta forma, aparece un nuevo protagonista en este proceso: el silencio; absolutamente obligatorio para poder escuchar. Y no se trata solo del silencio lingúistico, cuando cerramos los labios y ningún tipo de sonido sale de ellos; me refiero al silencio mental, más importante y decisivo a la hora de captar con lujo de detalles, lo que está tratando de decir mi interlocutor sin distorsionar su discurso.

Es aquí, cuando otro personaje interviene en esta obra: el lenguaje corporal, que añade el toque mágico a este encuentro. Sabemos que una imagen vale más que mil palabras y que entonces lo expresado en forma oral, se enriquece e incluso se transforma, con la participación del cuerpo. Así nuestra capacidad de escucha no se limita a los oidos o al silencio obligatorio, del que ya hemos hablado, sino a a nuestra capacidad para ver y comprender el mensaje cifrado que lanza con el cuerpo y en doble línea, quien se está expresando. Por que puede ocurrir que quien habla, tenga una intención al querer decir algo, pero su mensaje cambiar, gracias a la manera cómo lo dice corporalmente.

Por todo esto, escuchar es un arte y una habilidad que debe cultivarse, para poder distinguir el contenido del proceso; porque a veces nos quedamos en el discurso y no en sus efectos. Y quedamos presos en la forma y no en la esencia de los diálogos. En fin tanto lo que se dice y el cómo se dice…son complementarios.

El difícil arte de vivir en pareja

Miércoles, enero 6th, 2010

Yo creo que de las convivencias, la más difícil, es la que se da en la pareja matrimonial o afectiva. Si de hecho, ya es complicado compartir y convivir con los hermanos o los socios de una compañía, siempre existe la posibilidad de replantear la relación. Pero en el caso de la pareja afectiva, donde hay otro tipo de intereses y apegos, la convivencia se torna difícil y conflictiva cuando no se tiene la suficiente inteligencia emocional para dirimir y solucionar las diferencias.

En cierta ocación, en una encuesta callejera, preguntaron qué consideraban lo más importante a la hora de mantener un equilibrio y estabilidad en una relación de pareja. 

Así, qué cree usted, es más importante en una relación de pareja: el amor, el sexo, la parte económica, la comunicación, etc.

Fueron muchas las combinaciones y las posibilidades. El orden de importancia apareció luego, cuando la frecuencia de respuestas se inclinó más por la comunicación.

Lo interesante no está en decir: “creo que la comunicación es lo más importante”, sino cómo se hace y de qué manera se hace; pues existe una diferencia grande entre lo que se dice y cómo se dice.

Nuestra propia vida y la experiencia terapéutica, nos han enseñado que cuando se pretende dialogar sobre “asuntos de pareja”, es precisamente con la pareja y no con terceros con quien se deben ventilar dichos temas. Pues hacer partícipes de nuestros conflictos a otros, lo único que busca es lograr aliados que se unan a la causa y de esta forma sentirnos más poderosos y respaldados. Es muy dificil e inadecuado opinar sobre asuntos de pareja cuando no se conocen directamente los hechos, sino por versión de los “combatientes” y más aún cuando quien desea intervenir, tiene intereses afectivos con uno de los miembros de la misma:…es mi hermano, es mi amiga, es mi papá etc.

Los terapeutas nunca opinamos, ni nos podemos inclinar por alguno de los implicados, porque en el fondo cada uno cree tener “la razón” y pretende que el terapeuta avale su punto de vista. En el fondo lo que cada quien expresa es “su razón”

Lo otro grave de este “dialegato” es el ataque contra la “forma de ser”, carácter o estilo del otro. Por esto es por lo que se recomienda no atacar la personalidad de la pareja, que de alguna manera es inmutable, sino más bien su pensamiento y comportamiento que si se pueden cambiar.

Cuando la postura es egoísta y se nos olvida ponernos en el lugar del otro, comienzan las “luchas de poder” y la necesidad de “ganar” la contienda.

El mejor secreto es evitar el juego de “querer ganar”, pues nadie gana o pierde una discusión de pareja…al final, quien gana o pierde… es la pareja.

Amigos y amantes

Domingo, noviembre 8th, 2009

Yo creo que en pareja se nos olvidó ser amigos y amantes. Y además sospecho que es importante ir más allá de la atracción romántica.

El amor pasa por diferentes niveles y momentos de interés, comenzando por la fase erótica, para pasar por la etapa del amor filial, hasta subir a las sublimes cumbres del amor de ágape.

Esto significa que la pareja evoluciona y va madurando y transformando su manera de amar. Y que no podemos quedarnos anclados en el mundo de la atracción física, porque existen otros espacios maravillosos de la vida de pareja, como por ejemplo la experiencia de la “amigabilidad”.

Sería un error creer que la intimidad sexual va a durar toda la vida con la misma intensidad y pasión de los primeros años; más aún si sabemos que existe un coctel hormonal que tiene una duración finita. Sin embargo, sí es posible cuidar y cultivar la “eroticidad” para que no muera pronto, esa relación maravillosa de amigos que ofician como amantes.

La pareja crece, cuando descubre que lo más importante es ser amigos y amantes y esto se logra con la comunicación afectiva y efectiva, la manera como se solucionan los conflictos y el cultivo del respeto, la responsabilidad y el placer.

Si observamos las parejas que sobreviven al paso del tiempo y la convivencia, encontraremos denominadores comunes, como estos:

Se convienen.
Se comunican afectiva y efectivamente.
Tienen personalidades compatibles.
Se aman profundamente.
Se desean.
Tienen centros de interés comunes.
Poseen cualidades especiales que el otro admira.
Proyectan sus respectivas inteligencias emocionales.
Se cooperan.
Son camaradas.
Trabajan para aportar económicamente.
Saben manejar el dinero.
Están en permanente disposición de ayuda.
Son fieles.
Comparten una vida social sana y equilibrada.
Cultivan y cuidad la autoestima.
Son organizados.
Evitan los “juegos de poder”.
Hacen gala de su equilibrio emocional.
Poseen altos niveles de tolerancia a la frustración.
Son pacientes con el otro.
Conocen y estudian sobre el matrimonio.
Fortalecen el sentido del humor.
Estrechan lazos con sus respectivas familias.
Cuidan su salud.
Incrementan su cultura.
Y todos los días honran su compromiso de ser amigos y amantes.

Cuatro escudos protectores…

Martes, septiembre 2nd, 2008

Yo creo que la familia puede construir cuatro escudos protectores que le permitan proteger y al mismo tiempo acompañar el proceso de crecimiento y madurez de cada uno de sus miembros.

 

La doctora Virginia Satir en su libro: Relaciones humanas en el núcleo familiar, sostiene la importancia de la comunicación, la autoestima, las normas y los valores como constitutivos de la estructura familiar.

 

El primer escudo es la comunicación afectiva y efectiva. Definitivamente la comunicación es el pilar fundamental de cualquier convivencia. Facilita procesos de diálogo en la solución de conflictos y en la construcción de puentes afectivos. Enseña el respeto por la palabra y la opinión del otro y crea oportunidades de cambio a través del libre fluir y planteamiento de ópticas en diferentes vías. En la diversidad de puntos de vista, está la riqueza.

 

El segundo escudo procura mostrar como la autoestima, la autoimagen, la autoeficacia y el autoconcepto son los mejores protectores de la persona.  Según las investigaciones, se observa como aquellos miembros de la familia con niveles altos de estima, eficacia, concepto e imagen superan con mayor facilidad los obstáculos del diario vivir y se encuentran mejor preparados para enfrentar las amenazas del medio familiar y social.

 

El tercer escudo es el manejo adecuado de normas, reglas, disciplinas y límites. En el manejo de la norma es importante partir de la realidad evolutiva de cada miembro del grupo familiar. Unificar el manejo de la norma si hay varias figuras de autoridad y generar un clima de serenidad y bajo en ansiedad para evitar castigos desproporcionados o cargados de ira contenida. Y lanzar la propuesta de la Experiencia Emocional Correctiva al estilo de Franz Alexander, como una alternativa útil para el manejo de la autoridad desde la ternura.

 

El cuarto escudo es la formación en valores al interior de la familia. El ejemplo es la mejor manera de enseñar valores y la manera más honesta de encarnar aquello que para la familia es lo más valioso o preciado. Decía Theodore Roosevelt. “…educar mental y no moralmente un niño, es educar un peligro para la sociedad”

 

En este orden de ideas, una familia que educa en valores enseña, con su testimonio a cada uno de sus miembros, la importancia del respeto, la responsabilidad, el compromiso, la justicia, la fraternidad y el amor.



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