Siete hombres armados hasta los dientes rescataron en un centro médico de Medellín a Rubiel Medina Cardona, alias “Mono Amalfi” o “Monín”.
Se trata de un presunto narcotraficante con base de operaciones en el Nordeste antioqueño, quien ha sido socio de la guerrilla y bandas criminales como “la Oficina” y “los Rastrojos”.
Alias "Mono Amalfi" o "Monín" suma a su prontuario un proceso penal por fuga de presos. Fotos de cortesía.
Hoy se cumplen 12 años desde la explosión de un carrobomba en el centro comercial El Tesoro de Medellín, que dejó una mujer muerta y 52 heridos.
El crimen, que en su momento fue atribuido a la guerra entre la banda “La Terraza” y “La Oficina”, no se ha esclarecido a la fecha. A continuación un video que recuerda ese aciago instante, en nuestra sección TESTIMONIO GRÁFICO, el cual fue elaborado por El Colombiano con apoyo de Revelaciones del Bajo Mundo.
De nuevo un delincuente juvenil favorecido por la justicia causa un daño enorme: esta vez las víctimas fueron cinco miembros de una misma familia, a los cuales el muchacho atacó con una granada de fragmentación.
El hecho sucedió en el municipio antioqueño de Rionegro, y al parecer el móvil es una retaliación de parte del sospechoso, según la Policía.
Esta es la casa en la cual se presentó el ataque. La granada hizo un hueco en el techo. Imagen de cortesía.
De nuevo la comunidad, la Fuerza Pública y los combos delincuenciales chocaron de forma violenta en Medellín, esta vez en el corregimiento San Antonio de Prado.
La confrontación dejó una persona muerta y cuatro heridas, además del serio deterioro de la relación Policía-vecindad en esa zona.
La comunidad expresó por vías de hecho que está cansada de la violencia en el Limonar. Foto de Esteban Vanegas.
Dos matanzas, un secuestro con asesinato incluido, una balacera contra los festejantes de un cumpleaños, el ataque a un busero y un incremento del promedio de homicidios, de seis a nueve diarios, dejó este fin de semana en Medellín y Antioquia.
En la sección TESTIMONIO GRÁFICO hacemos el recuento de los hechos para que no se los lleve el viento, como a la mayoría de crímenes en nuestra región.
En esta cuadra de Guayabal sucedió la matanza. Foto de Carlos Taborda.
Las decenas de personas que festejaban el Día del Amor y la Amistad en un establecimiento público de Medellín, fueron víctimas de un terrible acto de odio y violencia en la madrugada de hoy.
En el ataque indiscriminado de los sicarios murieron cinco ciudadanos (dos mujeres y tres hombres) y otros ocho quedaron heridos en el barrio Miramar, al noroccidente de la ciudad.
En este establecimiento del barrio Miramar fue ejecutada la matanza, en la madrugada de hoy. Foto de Wálter Arias.
Pese a ser el territorio de Medellín que concentra más vigilancia policial y soldados patrullando las calles, la Comuna 13 se convirtió esta tarde en una zona de guerra.
El preludio de la estruendosa balacera se registró a la 1:15 a.m. de hoy, cuando dos bandas criminales se enfrentaron a plomo en el barrio Juan XXIII.
Estos son varios de los muchachos detenidos durante la redada policial, posterior al tiroteo. Foto de Jaime Pérez.
“Eso fue como en los tiempos de Pablo Escobar, ¡el que cayó, cayó!”, me contó el taxista mientras sorteaba el tráfico de Medellín.
El conductor acababa de pasar por la zona rosa de Envigado, tristemente golpeada por una masacre en la madrugada de este viernes. Y es que la muerte de las ocho personas, al parecer todas inocentes, nos devolvió a los paisas a aquella época sangrienta del capo del narcotráfico, mencionado por el taxista.
Este fue el escenario de la matanza en Envigado, a una cuadra del parque principal del municipio. Foto de Esteban Vanegas.
Dos estudiantes muertos y una herida por las balas, fue el resultado del accionar de los violentos afuera de dos colegios de Medellín.
Ambos casos ocurrieron hoy, en el lapso de una hora. Al mediodía, el alumno Luis Miguel Monsalve Montoya salía de la institución educativa Gabriela White Vélez, ubicada en el centro de la ciudad.
En esta cuadra fueron abaleados los dos estudiantes, en el barrio Santa Rosa de Lima. Foto de Róbinson Sáenz.