¡Quiero renovar mi clóset!

Felicitaciones por tu columna ¿Qué me pongo? Yo también, como tantas, tengo dudas y quiero preguntarte: tengo 49 años, soltera, de 1.63 de estatura y peso 58,5, tez trigueña, cabello al cuello, casi nunca he vestido a la moda.  Ahora estoy con la idea de cambiar y renovar mi clóset, pero no me quiero ver vieja ni una cuchibarbie. ¿Qué sugieres?


Me parece estupendo que tengas claro que no debes cometer errores como quitarte años o lucir prendas poco aptas para tu edad.

Mi primera sugerencia es que reconozcas cuáles son tus puntos más fuertes: ¿piernas?, ¿escote? ¿figura bonita?

Y cuáles tus debilidades: ¿el trasero? ¿algún gordito? ¿falta de tonicidad?

Todas nos conocemos bien.

Y potencia esos puntos fuertes. Debes decir no a las prendas que muestren demasiada piel, evita la secciones de señoras de los almacenes de cadena. Si llevas jeans, elige los más básicos, nada de brillos o estampados y bordados.

Una premisa que no debes olvidar: menos es más.
Lleva una tendencia a la vez. No te llenes de accesorios, deja que uno solo sea el protagonista.
Y a piezas clásicas como una falda negra, ponle una camiseta de manga corta o larga, con un collar.

O a ese pantalón café, combínale una túnica o caftan naranja con sandalias altas. Tienes buena figura y debes lucirla. Un aspecto fundamental es llevar un buen corte de pelo y no negarte la posibilidad del color.

Es tiempo de renovar

Renovar es la palabra clave. La idea es tener en el ropero algunas piezas que nos permitan combinar nuestro ropero base con accesorios, zapatos o pequeños detalles que revelen tendencia y que hagan mucho por nosotros.

Por ejemplo, el pantalón negro de siempre, será otro y parecerá nuevo, si lo combinamos con unos zapatos altos de colores, con algún estampado o borbado.

O esa camisa blanca que estaba a punto de ser archivada cobrará un nuevo protagonismo con un mini saco encima en tonos vivos (verde, azul o violeta), rematado con un broche.

Y para ellos, una nueva correa o una corbata que renueve el traje de siempre.
¡Anímense a ver las vitrinas!