Pero hay salvación ante los crímenes

No todo puede ser malo, también tengo algunas sugerencias de estilo, que nunca fallan:

1. Tener un espejo de cuerpo entero en casa.
2. Ir de compras con alguien sincero.
3. Tener suficientes básicos y accesorios.
4. Mezclar tendencias, una y otra vez.
5. No enamorarnos de una prenda. Hay que regalar y recargar energías en el ropero!.
6. Invertir en nuestra imagen (pelo, piel, alimentación).
7. Olvidar que solo “el negro es muy elegante”.
8. Aprender que podemos vivir sin un traje sastre en el clóset.
9. No tener miedo a que nos miren en la calle.
10. Saber decir adiós.
PD: el fin de semana no es para la ropa “malita” o esa que ya va de salida.
 ¡Que salga de una vez!

Que no te declaren culpable de estos crímenes

  

Los llamo crímenes de la moda, porque son un atentado al buen gusto, al estilo y a la imagen que cada uno quiere proyectar ante los demás.

Están por ahí en la calle, con un hombre que va de pantaloneta y medias cortas al centro comercial, o con una mujer mayor que insiste en negar su edad, luciendo prendas que a todas luces no corresponden a su figura.

 
 

Recuerden que la moda es un sistema de comunicación, a través del cual entablamos relaciones con los demás y nada peor que las distorsiones de algunos códigos de vestuario.

 He identificado algunos crímenes, que por su vistosidad y carencia de lógica, se hacen evidentes.

1. Todo en uno: pretender lucir en un solo atuendo una tendencia o color. ¡Que cansancio ver alguien de pies a cabeza de violeta! O con estampado de animal en el vestido, los zapatos y el cinturón.
 
2. Muy ajustado: nunca será sexy el ajustado al exceso y menos si nos sobran kilos.
 
3. Efecto “Davivienda”: estar vestidos de una forma que no corresponde al lugar o invitación (discoteca, fiesta u oficina).
 
4. Avisos en las prendas: no somos vallas de nadie.