Archivo del diciembre 10th, 2012

Hace unos meses llamé a varios diseñadores y les propuse una idea: rendirle homenaje a Gabriel García Márquez, con motivo de los 30 años, hoy 10 de diciembre, del Premio Nobel de Literatura.

Esa primera llamada fue tan emocionante como el resultado. ¿El tema? Libre. Cada uno dijo sí, de inmediato y con emoción notoria en la voz y en las palabras. Había libertad para elegir personajes, obras, frases o evocaciones del universo Garciamarquiano.

A ellos mi gratitud, en nombre de El Colombiano y de Generación, su suplemento de temas contemporáneos y culturales. Por aceptar y por haber explorado a su manera el Macondo al que todos pertenecemos.

Este es el resultado. Se los comparto con orgullo.

Estampamos se imaginó a Macondo en una silla. Para leer la obra del Nobel, para esperar una carta que no llega o para estar ahí durante cien años. En las ilustraciones, los elementos y personajes de aquel pueblo perdido en el sopor: José Arcadio, Ursula, las mariposas amarillas, las plataneras, el gallo, el acordeón. Al final de cuentas, lo dijo Gabo, Cien años de soledad es un largo vallenato. Estampamos la dirigen los hermanos Begué, Esteban (gerente general) y Julián (director digital), en la imagen, con Juliana Delgado (diseñadora).

 

Detalle. José Arcadio y Ursula en primer plano. Noten la viveza de los colores. Caribe. Trópico.

 

Ana, diseñadora y Lina, administradora, son las hermanas soñadoras de esta marca, que cree profundamente en la felicidad y en la posibilidad de celebrar en una pieza de cuero, amor, hedonismo y magia. No siguen tendencias, solo proponen zapatos que invitan a soñar y con los que una mujer siente que, una vez los luce, su vida puede cambiar.

 

Cueros de aspecto envejecido para un enamorado viajero, que lleva talladas en la capellada las frases de El amor en los tiempos del cólera. El aporte contemporáneo va en color y taches.

 

Ana Lucía Mejía, de todouncueNto, acompañó su diseño con una carta dirigida a Gabo. Aquí, un aparte:

“Buscar entre sus páginas la inspiración fue todo un cuento, y nos permitió pasear por un gran banquete de posibilidades, donde la eternidad adorna los amores, la esperanza huele a verde olivo y el tiempo es un personaje que tiñe de nostalgia las historias. Leerlo es viajar a un lugar que no existe sino escondido en las palabras. Un lugar mágico y oculto que desaparece en el instante en que se toca”.

Darío Cárdenas se entusiasmó con la idea y viajó a sus tiempos de estudiante. De Bucaramanga, se formó como diseñador en Medellín. Tiene claro que la ropa trasciende el acto de vestir. Que debe contar historias, protestar si se quiere, invitar a la reflexión. Interviene estampados con fotos callejeras, que son sátira y reclamo. La revista InFashion lo premió como diseñador revelación 2012.

 

Detalle de la ilustración de Darío Cárdenas, para el cuento El ahogado más hermoso del mundo.

 

Así se ve en el vestido, estampación digital sobre chifón de seda.

 

Los Buendía, esa familia de seres únicos e irrepetibles, sensibles, olvidadizos a veces, acostumbrados al sopor, a los silencios, al ímpetu de Úrsula, a la tozudez de José Arcadio, a la belleza de Remedios, están en alguna de las cien pequeñas hojas verdes que componen este árbol.

 

Detalle de las hojas pegadas, una a una, en el cuerpo de la cartera. Una por cada año de soledad.

Los herrajes en oro son una suerte de interpretación de los pescaditos. Y la frase bordada en letras doradas, una declaración de principios que tomaron prestada de El coronel no tiene quien le escriba: “La vida es la cosa mejor que se ha inventado”

 

Mercedes Salazar, que comparte su sonoro nombre con la esposa del Nobel, así como el amor profundo e irremediable por México, dijo sí de inmediato, y casi sin que terminara la llamada, ya tenía en mente su propuesta: ¡Siempre he querido diseñar un collar con los pescaditos de oro!

Y así, la inspiración y la obstinación que llevaron al encierro del coronel Aureliano Buendía, en el laboratorio casero, hicieron lo propio con la diseñadora. Un collar de tres cuerpos, con 30 peces, uno por cada año del aniversario del Nobel. 30 razones para seguir celebrando y releyendo.