
Dolce & Gabbana A/W 2012
Hola! Les quiero compartir este texto, que escribí para la revista Nueva, con el apoyo de Inexmoda.
Una palabra hermosa, sonora y llena de brillo es la tendencia más deseada para este final de año: Opulencia.
El término se refiere a exceso, abundancia o riqueza y en términos de vestuario habla de prendas que revelen, desde la tela con la que están elaboradas, como los insumos con los que están terminadas, esa riqueza, esa profusión o suerte de exceso que pocas veces está permitida en la moda. Así que vamos a aprovecharla.
Esta tendencia nos traslada, necesariamente a la corte francesa, en los tiempos de Luis XIV, cuando el Rey tiene claro que puede expresar superioridad y jerarquía a través de sus atuendos.

La opulencia se puede vestir o se puede lucir en los complementos o accesorios.
“Para Luis XIV era clave que su cuerpo encarnara la gloria del Estado y esto se expresaba claramente en sus trajes oficiales, que estaban adornados con flores de lis en oro, completamente forrados con armiño y guarnecidos con cascadas de encajes”.
Suena precioso y cuidado, ¿verdad? Casi exquisito. Así lo narra el docente e investigador William Cruz en su texto Historia de la Moda, tomo 1, editado por Inexmoda.
Y agrega: “Desde su elaborada peluca ensortijada hasta sus zapatos de tacón rojo, Luis XIV eligió presentarse no como un rey guerrero –como sus antecesores- sino como el blanco de todas las miradas de la corte más ostentosa en la historia del mundo occidental”.
Hoy, como entonces, la moda y la manera de exhibirla en las fiestas del Palacio de Versalles, fue la excusa para comunicar, desde el atuendo y de manera silenciosa, así nos enfrentamos a los días difíciles, a la recesión. Vemos en la moda la posibilidad de enfrentarla, con actitud y con la intención firme de reforzar nuestra industria.
“Las fiestas en el Palacio de Versalles eran la disculpa perfecta, no solo para hacer despliegues públicos de ostentación, sino también para propiciar el gasto en indumentarias y, asimismo, mover la maquinaria de la moda; tal como sucedió cuando el Rey anunció el matrimonio de su nieto en 1697”, precisa William Cruz en su texto.