A Carolina la aburren las tendencias

Admiración. Una palabra para definir a la señora Carolina Herrera. Podría decirse que es una de las más grandes celebridades que ha estado en la ciudad.

Se nota en su trato, en el entorno (puntual y cuidadoso) y en el manejo de su imagen, como la diseñadora latina más importante desde hace varios años.

No sabe coser (“no pego un botón”) o dibujar un patrón. “Tengo la suerte de que Dios me dio el ojo, para las proporciones y los colores, y cómo mezclarlos”.

Al verla de cerca, no queda más que admirar su belleza y preguntarse cómo hace para verse tan bien.

Estatura mediana, impecable en el vestuario (falda azul noche y camisa blanca con gorgueras), peinado perfecto (cabello en tono rubio claro), accesorios precisos (aretes de perlas y reloj de oro con manilla de cadena ancha). Zapatos altos en tono beige.

Sí. Carolina Herrera, que siempre viste de su marca, es una celebridad y no se cansó de mencionar lo encantada que se sentía en Medellín, aunque confesó que estaba un poco agotada. Apenas hace unos días acompañaba a su amigo Valentino en Roma en la celebración de sus 45 años de trabajo.

Así fue mi conversación cara a cara (one to one dicen sus relacionistas), con la señora Herrera.

¿Mencionó la posibilidad de abrir una boutique CH en Bogotá?
“Sí. Hay planes, pero no son fijos todavía. Hay un plan para abrir tiendas CH en toda Latinoamérica, poco a poco. Ya lo hicimos en España, Portugal y Estados Unidos”.

¿Cómo es la experiencia de visitar una boutique?
“Mi hija y yo quisimos que quien las visitara se sintiera como en su propia casa, un ambiente acogedor. No quería tiendas con luces de neón, que parece que entraste a un hospital. Buscamos crear un lugar al que quisieras volver”.

¿Usted está interesada en mirar al mercado oriental, como han hecho las marcas de lujo?
“Lo he mirado, seguramente que estaremos allá. No hemos planeado nada todavía. Estamos concentrados en Suramérica”.

¿Y el mercado europeo?
“Para nada. No tengo ninguna intención de ir a París a presentar mis colecciones ¿Para qué? Si antes los diseñadores europeos se vienen a Nueva York, porque es allí donde se vende todo. Soy venezolana, una diseñadora americana y me quedo en Nueva York, que es una capital de la moda”.

¿A usted como creadora qué le ofrece Nueva York?
“Es una ciudad fantástica, única, que no se parece a ninguna otra. Está llena de energía, de intereses. Puedes hacer lo que tu quieras. Todo el tiempo está pasando algo. Todo lo que hagas en Nueva York que tenga éxito es como un pasaporte diplomático con el que puedes entrar en cualquier lugar. Si no estás en Nueva York pierdes la movida”.

Tiene una increíble capacidad para reinventarse…
Sí. Empecé en los 80, los años del exceso. Y la moda va cambiando mucho y se renueva y una tiene que ir cambiando. A mi me gusta la sencillez y la ropa muy bien cortada en telas maravillosas. La moda se renueva y una hace lo mismo. Eso es la creación”.

¿Qué opina de las tendencias?
“La tendencia para mi, es la cosa más aburrida del mundo. Todo el mundo se ve igual. La moda debe ser más creativa, más única. La mujer debe decir: ese bolso no lo tiene nadie, ese es el que yo quiero”.

Grandes diseñadores como Oscar de la Renta o Karl Lagerfeld han elaborado colecciones para grandes superficies como Macy’s o H&M, para acercar sus creaciones al público masivo ¿CH ha considerado esta posibilidad?
“Sí me lo han propuesto. Lo voy a considerar, pero una sola colección. No para acercarme a un público masivo, porque tengo CH y no lo quiero hacer por eso”.

¿La línea de fragancias está muy consolidada, ha considerado la posibilidad de una línea de maquillaje?
“Hasta ahora no. Creo que hay una enorme competencia en maquillaje y hay marcas a las que es imposible llegarles como Estee Lauder y Lancome. Uno no se puede meter en todo. Hay que saber exactamente dónde vas llegando”.

¿Piensa que el mercado del lujo es para unos privilegiados?
“Es para la gente que pueda gastar. Que pueda tener lo que se ofrece. Hay tantas cosas que se pueden comprar hoy en día. Hablemos de esas tiendas en las que comprar cosas de bajo precio y puedes mezclar, como Zara, H&M, Mango, y es casi imposible competir con ellos. Esta gente tiene todo y muchas cosas se ven fantásticas. A veces veo a mis hijas y les digo ¿De dónde sacaron eso? y me dicen que es de Mango o Zara, y se ve fantástico”.

¿Carolina Herrera sale de compras?
“Muy poco. Cuando salgo de viaje lo hago, especialmente voy a ver. Me gusta mucho ver lo que está pasando”.

Carolina Herrera, de cerca

Admiración. Una palabra para definir a la señora Carolina Herrera. Podría decirse que es una de las más grandes celebridades que ha estado en la ciudad.

Se nota en su trato, en el entorno  (puntual y cuidadoso) y en el manejo de su imagen, como la diseñadora latina más importante desde hace varios años.

No sabe coser (”no pego un botón”) o dibujar un patrón. “Tengo la suerte de que Dios me dio el ojo, para las proporciones y los colores, y cómo mezclarlos”.

Al verla cerca, no queda más que admirar su belleza y preguntarse cómo hace para verse tan bien. Estatura mediana, impecable en el vestuario (falda azul noche y camisa blanca con gorgueras), el peinado perfecto (cabello en tono rubio claro), los accesorios precisos (aretes de perlas y reloj de oro con manilla de cadena ancha).

Zapatos altos en tono beige. Sí. Carolina Herrera es una celebridad y no se cansó de mencionar lo encantada que se sentía en Medellín, aunque confesó que estaba un poco agotada. Apenas hace unos días acompañaba a su amigo Valentino en Roma en la celebración de sus 45 años de trabajo.

Las modelos negras: lo mejor

Claudia Lozano, Yeimi Paola Vargas, Zaire o Rosa Córdoba son algunas de las modelos negras que se han lucido en las pasarelas.

Basta verlas con su cadencia natural, para entender porque no pueden faltar en los mejores desfiles del país.
Tienen una suerte de fuerza al caminar, que las hace únicas.

Ah, y sus cuerpos tienen unas formas y una tonicidad que hace bello cualquier atuendo que luzcan. Ayer se vieron preciosas las siete negras que desfilaron en la apertura del desfiles de Johanna Ortiz, vestidas de amarillo y blanco.
Un bravo para su estilo.

Debbie: por favor no llegues tarde

Debbie Castañeda necesariamente llama la atención a donde llega.

Se trata de una mujer bella e imponente, muy alta y que se viste de forma llamativa. Suficiente.

Pero ayer, en el desfile de Adriana Santacruz, llamó la atención de los presentes cuando llegó tarde. La pasarela ya había comenzado.

Debbie no tuvo ningún reparo en sentarse en primera fila, pisando la pasarela, mientras transcurría el desfile.

Ella, que vive en Milán y es asidua a este tipo de eventos, podría haber guardado un poco más de discreción y respeto por la diseñadora.