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Con 18.000 seguidores en Facebook y 13.000 en Twitter, Silvia Tcherassi está descubriendo otro espacio de contacto para dar a conocer su mundo creativo. Lo maneja con rapidez y de forma directa. En su cuenta @SilviaTcherassi comenta cada día sobre las nuevas propuestas de las vitrinas de sus boutiques o nos sorprende con los #Stips, ligeros bocados de moda y estilo, que al estilo discreto y respetuoso que identifica a Silvia, se convierten en una suerte de mandato fashion que todas queremos seguir.

En su trabajo creativo todo tiene un sentido. La limpieza de las líneas, que siempre aluden a lo clásico del diseño, sin olvidarse de la vanguardia que proponen los materiales de hoy, y esa visión futurista con el sello Tcherassi se expresa en los vestidos, en los abrigos, en las suelas de colores de los taconazos, en el tamaño maxi de los accesorios y ahora en los pequeños lazos que le dan nombre a la colección Home de Distrihogar: Ribbons.

A propósito de la línea de casa, este fue un desafío que Silvia presentó en octubre del año pasado, y que obtuvo tan buena respuesta del público que se convirtió en una línea oficial, con dos colecciones al año.

Al ver la cama vestida de Tcherassi, en códigos gris y blanco, no es complejo adivinar su estilo, esa suerte de encanto de lo simple, en el que hay que observar los detalles y descubrir allí la voz de Silvia, pidiendo en su tono cálido, unas alforzas, los mejores materiales (algodones egipcios, en esta caso), un pequeño bordado para el borde de los cojines, o el manejo de colores neutros que transmitan tranquilidad.

Y seguro tocará mucho, sentirá la suavidad de los textiles, y se imaginará la experiencia de los clientes al tener en casa una de estas piezas.



“Soy muy visual y trabajo mucho con las manos. Es como un don que Dios me dio. Es el ojo, es saber manipular las cosas, poner un toque especial en cada pieza que la haga diferente. La vida está llena de cosas especiales y son las que hacen que no se vean comerciales, que se vean especiales”.

Silvia sabe que quien mire la colección Home sentirá que es Tcherassi.

Y ese es su ADN. En cada pieza que lleva su nombre y apellido, ella está cerca. Ha sido parte del proceso creativo, ha acompañado a los equipos de diseño en todos los detalles y ha pedido que haya sutileza en los contrastes.

Si su nombre está en un producto es sinónimo y certeza de exigencia y cuidado en los detalles, en el manejo de los materiales y en la experiencia final.

Y en el balance le queda un propósito cumplido: democratizar la marca. Y esa posibilidad es hoy una realidad. Para muchas personas es posible tener y compartir con orgullo, en casa y en el ropero, un Tcherassi.



Silvia reflexiona sobre el rol creativo hoy y no titubea. “El diseñador de modas no puede ser que saque dos colecciones al año y ya. Está mandado a recoger. El diseñador de hoy debe tener más ventanas abiertas. En mi caso es pensar en la casa, en el hotel, en las fragancias, en el restaurante y la presentación de los platos, en los zapatos”…

 

En su restaurante de Cartagena, por ejemplo, está pendiente de los detalles, de las exquisitas fragancias de los cuartos, de la presentación de los platos, en los que es posible reconocer las tendencias de la moda, en colores y texturas. ¿Cómo? El toque coral servido en una receta traduce el protagonismo de este tono vivaz en las vitrinas actuales.



Hablando de tendencias, Silvia cuenta que “le gustan, pero no tan marcadas. Hoy van y vienen con una rapidez increíble y las piezas se pasan. De ellas me encantan tomar un color o un aire de lo que se está usando y darle mi propio estilo. Y además tengo en cuenta que todas las tendencias no le quedan bien a todo el mundo”.

Silvia, con la colección Ribbons, de Tcherassi Home Collection.

Y anticipa que ya está preparando una colección de broches, que le encantan estos complementos, que adora usar tres y cuatro juntos, en el cuello o en los puños de una camisa. Y es inevitable observar la enorme mariposa que cuelga de su collar, entre varias cadenas y una cruz.

Así es Silvia, pendiente de los detalles, de lo inusitado y de ponerle a cada atuendo ese charm, ese toque que lo hace tan Tcherassi.

Ver sus atuendos es una invitación a romper esquemas. Y lo mejor: de manera simple. Esa simpleza que Silvia vuelve magia se aprecia en las pequeñas mochilas wayuú, bordadas con cristales Swarovsky, que nacieron como un aporte a la gala Be Live, organizada por Lauren Santo Domingo. La Tcherassi fue la que alcanzó el precio más alto de la subasta: 8.000 dólares y se volvió una pieza de moda. Y de qué manera.

Hoy se venden en Saint Tropez, Londres y Nueva York. Es la nueva “it bag” y fácilmente reconocible en grandes galas como la cartera de noche favorita de las socialités. Silvia Tcherassi siempre mira la ruta indicada. Hoy está en los hogares. ¿Mañana? Donde el estilo y su intuición la lleven.