Queremos convocar a los maestros, en ejercicio y en formación, a compartir su experiencia de por qué decidieron asumir esta importante vocación en la formación de niños y jóvenes colombianos. En los comentarios de este texto pueden escribir sus respuestas.  En homenaje a quienes son maestros, citamos al filósofo danés Sören Kierkegaard, sobre la transcendencia de educar.

“…Si el éxito consiste en conseguir que la persona llegue a una posición clara, lo primero que debo hacer es esforzarme por encontrar a la persona donde ella misma se halla y comenzar desde ahí. Este es el secreto del arte de ayudar a otros. Quien aún no haya dominado este arte, se engaña al intentar apoyar a los demás. Porque para poder ayudar efectivamente es necesario comprender lo que la otra persona está comprendiendo. Si no reconozco esto, de nada le servirá a la otra persona mi mayor comprensión. Por el contrario, si lo que hago es ufanarme de mi buena comprensión porque soy anidoso y orgulloso, en el fondo, lo único que estoy haciendo es conseguir ser admirado y no beneficiar al otro. Porque el verdadero valor de ayudar no está en ser señor, sino servidor, saber que ayudar no significa ser ambicioso, sino paciente; significa saber obrellevar por un tiempo la atribución de que uno está equivocado y no comprende lo que el otro sí comprende…Porque ser maestro no significa afirmar simplemente que uno cosa es de tal o cual manera o hechar un buen discurso. Ser maestro, en el buen sentido de la palabra, significa ser aprendiz. La instrucción comienza cuando uno como profesor aprende del aprendiz, se pone en su lugar para poder comprender lo que él o ella comprende y la forma en que lo comprende…”.

Sören Kierkegaard (1813-1855).

Tomado de Estándares básicos de Educación Ciudadana. Ministerio de Educación Nacional.