Cuando un joven escribe siento que Prensa Escuela encuentra su mejor manera de expresión. Cuando un joven escribe con tanta claridad, siento que Prensa Escuela sigue creciendo. Cuando un joven escribe y encuentra eco en sus maestros, siento que Prensa Escuela ha sabido tocar el corazón de quienes comparten su vida con niños y jóvenes.
Por eso cuando la Profesora Dally Ortíz, Docente de lengua Castellana del Colegio San José de Las Vegas Sección Masculina, me contó la historia del texto de Francisco no dudé en interesarme. Y cuando lo leí, supe que merecía ser compartido con muchas personas, jóvenes y adultos. No porque sea un texto perfecto, él no es un escritor, y no porque no tenga fisuras conceptuales, él tiene 16 años y es un joven común y corriente, y no porque tenga todo el mundo que estar de acuerdo con él, eso no tiene sentido en una sana democracia. Para mí merece ser leído porque es muy claro y porque tiene coherencia. Porque a su edad, sin importar otras apreciaciones que he escuchado, maniqueas por cierto, él es un joven que tiene claro, más claro que muchos, lo que es correcto y lo que no, para él, y a su edad, en su proceso de formación, ése es el primer elemento para construir criterio y para saber cómo ejercerlo. Porque se atrevió a ponerlo por escrito, porque se hizo responsable de su opinión, porque entendió la estructura del texto argumentativo, porque demuestra que sí se puede leer y escribir en clase sobre los temas de todos los días y que tienen que ver con la vida cotidiana. Por eso lo valoro.
Esta es la historia de este ejercicio de clase contada por la profesora Dally Ortíz. Porque el contexto sí importa. Una experiencia muy significativa a la luz de Prensa Escuela.
Clara Tamayo Palacio
Coordinadora Programa Prensa Escuela EL COLOMBIANO
“Los alumnos del grado décimo debían elaborar en el aula un texto argumentativo acerca de unos temas propuestos por la docente para enfatizar el trabajo en decodificación de los mensajes enviados por los medios de comunicación masivos: estereotipos y publicidad, autenticidad y sociedad de consumo y libertad y libertinaje en la adolescencia.
El trabajo de redacción se realizó de forma paulatina, escribiendo y corrigiendo los párrafos de acuerdo con la estructura que exige la argumentación: párrafo introductorio, párrafo tesis, párrafos de argumentación y conclusiones. Para cada paso se exponía la teoría de estructura de textos y las estrategias para su elaboración.
Cada estudiante ampliaba y enriquecía su texto con ideas extraídas de documentos de apoyo y adelantaba escritura en casa. Después de la escritura, los muchachos exponían su trabajo a sus compañeros con miras al concurso de oratoria de la institución.
Al principio del año Francisco y su familia estaban muy preocupados por su desempeño en el área de Lengua Castellana, pues manifestaban que siempre había obtenido pésimos resultados en ella. Al iniciar el trabajo del año, me di cuenta de que era un muchacho con unas grandes capacidades de reflexión y critica y al preguntarle, como era que a una persona tan buena para argumentar le iba mal en español, me contestó que siempre perdía la materia por la mala ortografía y que eso hacía que no trabajara en clase. Obviamente su ortografía no ha mejorado mucho y siempre debe reescribir para corregirla, pero la motivación y el apoyo han hecho que produzca excelentes textos y que llegue a conclusiones profundas.”
Publicidad y creación de estereotipos
Por: Francisco José Piedrahita Vélez.
Estudiante Décimo grado
Colegio San José de Las Vegas
Sección Masculina
En los últimos días me ha estado preocupando una situación que quiero compartir con ustedes, tal vez, inicialmente piensen que nada tiene que ver con el tema que he escogido para ésta disertación, pero creo que las reflexiones que les haré a continuación caben perfectamente en la concepción de lo que los medios de comunicación pueden hacer formando en el público una idea generalizada sobre cierto grupo de personas. (Continúa)
La semana pasada estaba viendo en la televisión una telenovela a la cuál se le ha hecho mucha publicidad: El Capo, el capítulo se trataba de un mafioso que estaba atrapado en un bunker con su familia y sus guarda espaldas. En cierto momento me encontré muy compadecido de su situación y ansioso porque pudieran salir de ahí y continuar con sus vidas. Los soldados no los dejaban tranquilos y les impedían escapar, además los bombardearon ¡que horror! El Capo era un tipo simpático, con un sentido del humor bastante ácido y en realidad yo estaba haciendo empatía con el personaje.
De pronto, algo en mí me recordó que era al revés, que los malos eran esos señores tan graciosos y los buenos eran, ese ministro amargado y esos generales fríos y desagradables a quienes les servía atrapar al Capo – vivo o muerto-.
Empecé a recordar como se vivió aquí mismo, en mi ciudad, una situación similar, con Pablo Escobar Gaviria, a quién la gente y los medios se encargaron de convertir en casi un héroe. Basta oír a los mayores contar como fue la masiva asistencia a su entierro y la devoción que sentía por él buena parte de la ciudadanía. Él, al igual que muchos de los mafiosos de su época, eran vistos como Robin Hoods; personas que poseían mucho dinero, (mal habido), pero con el que hacían cosas buenas para el pueblo, como construir un barrio completo para personas de escasos recursos, entre otras cosas. Yo personalmente, nunca olvidaré una vez que fui a almorzar a un sitio en Envigado y en un lugar privilegiado del restaurante había un cuadro, pintado al óleo, en el cuál se representaba al Corazón de Jesús pero con la cara de Pablo Escobar. Me impresionó mucho y me divirtió además, cuando me contaron que él se trasladaba de un lugar a otro en un ataúd, dentro de un carro mortuorio.
Como en el caso de El Capo, el cine representó en su momento en El Padrino a Don Corleone, personaje ampliamente aceptado como una persona que ayudaba a sus protegidos y tenía unos valores familiares admirables. Es fácil caer en estos errores, así los pintan, muchos resaltan el lado bueno que tiene todo ser humano malo y muchos ven en ellos personas dignas de ser recordadas por las buenas obras realizadas.
Pero la imagen estereotipada que nos dan de esos hombres, nos induce a un gran error moral y a olvidar que el dinero no se consigue tan fácilmente y que su actividad es delictiva; así muchos consideren que se trata de personas que envían droga a lugares lejanos, para que consuman unos viciosos, que ellos no convirtieron en consumidores de drogas. A estas personas que haciendo uso de los medios de comunicación tratan de hacernos pensar así, se les olvida por ejemplo que detrás de cada consumidor hay una familia que sufre, un ser humano que terminará destruido y convertido en alguien sin autoestima ni valor; se les olvida que en nuestra ciudad hubo un gran número de jóvenes de escasos recursos que se convirtieron en asesinos a sueldo y que mataron sin piedad a muchas personas inocentes por el dinero que recibían: se montaban en una moto con una pistola en la mano y mataban a alguien, para conseguir la plata con que darle una casita a su mamá (esto por ejemplo, era una de las ‘cositas’ que se le quedaba pendiente a uno de los guardaespaldas del mafioso de la novela).
Yo creo que debemos ser muy críticos respecto a lo que los medios de comunicación nos quieren hacer pensar, cómo puede ser que en dos minutos, en los noticieros vemos como personajes importantes de nuestro país tratan de vendernos la idea de que la guerrilla, en un acto de generosidad, quiere canjear a los secuestrados por sus militantes encarcelados y que nuestro mal gobierno no quiere ceder la soberanía nacional para permitirlo.
Distinguir el bien del mal a pesar de lo que oímos y vemos, debe ser una de nuestras metas, porque es grave cómo sin darnos cuenta vamos cayendo en los estereotipos que nos presentan quienes manejan la información.
No puede haber un mafioso bueno, aunque haga cosas buenas, pues su caridad o solidaridad social se hacen con frutos del crimen que daña la sociedad y, en este caso particular, el de las drogas que la degrada.
Yo estoy completamente seguro de que sin la intervención de los medios masivos de comunicación no habría una idea tan arraigada sobre la bondad de los malos y su inteligencia, que si bien posiblemente sea real, está aplicada a hacer el mal y no el bien.




1 comment
Guillermo Velásquez says:
feb 16, 2010
Excelente y pertinente el punto de vista de este joven. Es una invitación a ser más críticos con lo que vemos, leemos y escuchamos. Es necesario profundizar y conocer los hechos que han marcado nuestra historia para no incurrir en estereotipos que muestran de manera errónea lo que no somos y no debemos ser ni hacer.
Francisco que alegría toparme con una reflexión tan profunda y acorde con la verdadera realidad. No con la que pintan algunos medios de comunicación para ganar audiencia.