Por Neilú
No hay nada mejor en la vida que las primeras salidas con la persona que te gusta, que te mueve el piso…
Sentís cosquillas por dentro, te da pena, te da susto, te morís de los nervios, de la ansiedad, no sabés cómo actuar, la pensás antes de abrir la boca para decir algo, te medís cuanta ropa tenés antes de una salida, los lugares para visitar se te agotan porque aún no conocés bien los gustos de la otra persona, no exagerás en llamadas ni en mensajes, sos lo más comprensivo y discreto del mundo.
A veces se agota la conversación y te quedás pensando qué digo, qué digo… Los silencios, por mínimos que sean, a veces se vuelven eternos, porque no querés perder el hilo. No averigüás mucho de esa persona sino que indagás poco a poco.
Querés compartir mucho tiempo, pero no te atrevés a hacer invitaciones para que el otro sienta que no estás muy interesado o intenso y pensás: “ah, pa que se pellizque”, pero te hace falta y quisieras gritarle al mundo y a esa persona: ¡Qué traga la que tengo!
No sabés qué va a pasar de aquí en adelante. Tenés una sensación entre incertidumbre y felicidad chiquita por dentro que se te quiere salir. Cada vez que esa persona hace un contacto contigo, como una llamada, un mensaje, un correo, un pin, casi que hasta te peinás, refrescás la garganta, sonreís todo el tiempo… como si te estuviera viendo, para que no te coja fuera de base.
Primero le ponés nombre a la relación: “arrocito en bajo” y hasta “calentao a punta de fósforo”, para que no se vaya a quemar. Luego va tomando forma y si la cosa fluye le pones el nombre que querás: tiniebl@, estamos saliendo, una traga, si es menor que vos, entonces colágeno, pollo, bobeco, en fin…
Y se hacen más ciertos los famosos dichos: más tragao que tanga de loca, más tragao que media de borracho y hasta ¡más tragao que un hijuemadre!
Una traga es buena o maluca, todo depende… Y todos, en algún momento de la vida, la hemos disfrutado o padecido. ¿O no?

!Huyyyyy! El que brinca y repica, lleva la herida bajo la cola. Nada más que decir.
Me voy para Coveñas en media horita a disfrutar de nuestros paisajes costeños en compañía de mi esposa , así que chaito y pulan lenguaje, boca y estilo y lo digo con cariño y que siga cayendo.
Chucho, Montería Julio 1 11
Llegué tarde al tema.. pero no pierde vigencia.. de alguna manera todos lo hemos vivido… me causo cierta gracia, el término: colágeno… buen código.