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10 expresiones de nuestro lenguaje que deberíamos combatir

Martes, junio 23rd, 2015

Identifique algunos términos, expresiones, palabras y actitudes que debe excluir, con prontitud, de su lenguaje verbal y corporal para lograr el éxito profesional.

Lenguaje es una palabra que proviene del latín lingua, que según Wikipedia se usa para nombrar un sistema de comunicación estructurado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. El lenguaje, por lo tanto, combina el correcto uso de palabras y expresiones corporales para transmitir mensajes (el comportamiento se suma a las palabras para crear un mecanismo que nos permita expresarnos y comunicarnos). (1)

Las organizaciones, y las personas en general, debemos ser cuidadosas en el uso de algunas expresiones; porque el abuso de ellas podría comenzar a alterar nuestro comportamiento, a limitar nuestro alcance y a definir nuestro accionar (entendiendo que cambiar hábitos no es un tema simple ni inmediato, pero mientras más consciencia tengamos mejores serán los resultados).

Las evidencias científicas son claras: Las palabras y los actos, definitivamente, moldean la mente.

Hace un tiempo encontramos una encuesta informal, hecha por la revista Forbes, en la que preguntaban a expertos en comunicación sobre las expresiones más nocivas que deberíamos erradicar de nuestro lenguaje y en esta publicación quisimos compartirlas, agregándole algunas que en nuestro contexto son igualmente peligrosas, para que emprendamos un esfuerzo colectivo por eliminarlas de nuestro lenguaje (palabras y actitudes que hacen parte de una jerga que aporta poco, pero que para el locutor aparentemente significar mucho).

1. No se puede

De arranque, cerrar todos los caminos, no es una buena idea. «No se puede» es una expresión enemiga —y, en algunos contextos, amiga— de grandes empresarios (amiga de quienes demostraron que si se podía y lograron enormes resultados corporativos y enemiga de los que se quedaron en la negación). «No se puede» también es el escudo de la incompetencia, porque son frecuentes los casos en los que dicha frase lo que intenta realmente decir es «yo no puedo» o peor aún «yo no se como hacerlo». La recomendación de sustitución para esta expresión es «aprendamos o busquemos la forma de hacerlo».

2. Supongo

Son comunes las expresiones o frases usadas como salida provisional de problemas, pero que evidencian falta de confianza o fuerza para retar una circunstancia. «Supongo» y «Probablemente» son, quizás, las dos mas recurrentes. Estas son en realidad palabras que no dicen absolutamente nada (por ejemplo, cuando alguien dice: «mañana probablemente lloverá» lo que está diciendo es que puede que sí o puede que no; es decir, no dijo nada que no se supiera). Lo importante con estas expresiones es ser consciente cuando se usan para, de inmediato, combatirlas con una exploración profunda de respuestas concretas.

3. Nunca

Eliminar de tajo la posibilidad de generar una idea, es un error garrafal. «Nunca» es una expresión que bloquea el cerebro, restringe la creatividad y limita la innovación. Emitir al interlocutor la expresión «Nunca» termina siendo desalentador y deprimente. Ahora, cuando la usamos en un enunciado pasado denota seguridad (el problema real es cuando la sumamos a una situación futura).

4. Pero

No siempre esta expresión tiene una connotación negativa, debido a que en algunos casos es usada para ofrecer alternativas. El «Pero» molesto, el que debería confrontar, es aquel que niega todo lo que la precede; el que limita la acción o creación. En asuntos comerciales esta expresión es verdaderamente incomoda; por ejemplo: cuando una compañía dice: «estamos en promoción, pero…».

5. No

Enunciada de forma monosilábica es la palabra más odiosa del lenguaje, pues su asociación negativa es tremendamente poderosa y restrictiva. Aunque en algunos casos es necesaria su utilización, lo recomendable es acompañarla de razones, explicaciones y —porque no— de puertas abiertas a alternativas o circunstancias que la puedan transformar en un «Si».

6. Etcétera

Robert Finder, uno de los expertos más reconocidos a nivel mundial en técnicas efectivas de comunicación, llamó a la expresión «Etcétera» como la «No-Palabra». Esto se debe a que, según él, «Etcétera» traslada al interlocutor la responsabilidad de completar el trabajo. «Etcétera» significa: No tengo otro ejemplo o palabra para profundizar mi punto o argumento (es decir, da por hecho algo que no se ha dicho).

7. Siempre

Los absolutismos o generalidades, no son una buena alternativa para cualquier tipo de conversación. Los absolutismos encierran al interlocutor en una posición que podría denotar una mente cerrada. También se trata de una palabra que podría conllevar a inexactitudes, para el correcto entendimiento de un mensaje.

8. Cuando…

La expresión «cuando», visto como condicional, no es recomendable. Si queremos transmitir decisión en las acciones, las frases del tipo «cuando obtengamos ese resultado haremos aquello» o «iniciaremos el proyecto cuando tengamos recursos» restan más de lo que suman. La mayoría de «Cuandos» terminan convirtiéndose en excusas que justifican nuestro poco compromiso para que algo suceda de verdad.

9. No tenemos tiempo

Disfrutamos postergando lo que en el fondo no queremos hacer. Las personas y las organizaciones son procrastinadoras; esa es una lamentable realidad. Y la supuesta falta de tiempo es la excusa perfecta para seguir con esta mala practica. Si el enunciar esta frase se transforma en una reflexión profunda del por qué no hacerlo, ese simple ejercicio ya será un paso al frente.

10. No es el momento para… (o ya es tarde para…)

Decirlo o pensarlo es justificar la falta de decisión para hacer una tarea o enfrentar un proyecto. Ambas son peligrosas; la primera por evitar el reto y la segunda por aceptar el error de no haberlo enfrentado a tiempo. Esperar no puede ser una alternativa empresarial o profesional. El «momento perfecto» siempre será ahora.

Bono extra: Ese no es mi trabajo

Generalmente, cuando alguien usa esta expresión, esta en lo correcto; pero expresarlo es definitivamente antipático y mediocre. Se supone que la consecución de resultados es una responsabilidad colectiva y aunque una tarea posiblemente no sea una responsabilidad directa, el objetivo final si lo es.

Bibliografía

(1) Definición tomada de Wikipedia.

10 Words To Erase From Your Vocabulary. Artículo publicado en forbes.com.

La obsesión por hacer y el desprecio por pensar

Viernes, mayo 29th, 2015

Asimile la importancia que tiene pensar y planear, antes de lanzarse a la acción, para optimizar los resultados y el consumo de recursos.

Esta demostrado que hacer más no significa obtener mucho. Esta probado que la productividad no tiene una relación directamente proporcional con la realización de tareas. Pero, aunque el enunciado suene elemental y básico, son muchas las organizaciones y los líderes que siguen cayendo en la trampa del hacer.

Vivimos actualmente una era de ofuscación por el hacer. Empresas y personas parecen estar poseídas por una obsesión por el hacer y un desprecio por el pensar. Hacer sin parar, esa parece ser la consigna del éxito para muchos.

Sin quererlo, nos dejamos convencer de que dejar de hacer es malo, mientras que hacer mucho y estar muy ocupado es un gran indicador de productividad y rendimiento. Sentarse a pensar, planear, organizar y cuestionar los métodos se ve hoy como una perdida de tiempo, un desperdicio de recursos y un atentado a los resultados. Estamos tan empeñados con el hacer que cuando algo sale mal, cuando los resultados obtenidos no son los esperados, nuestro primer diagnóstico es: «algo hicimos mal».

La resignación de las empresas y personas «apagadoras de incendios diarios» sorprende. Desconcierta ver a las organizaciones y sus funcionarios sumidos en una dinámica frenética de tareas sin sentido, reprocesos y desordenes corporativos. Son escasos los que se atreven a romper con este comportamiento confuso para tomarse el tiempo de pensar y de replantear; son pocos, muy pocos, quienes que se toman el tiempo necesario para encontrar respuestas y caminos que conduzcan a la meta en poco tiempo y con pocos recursos.

¿Qué es productividad?

Para salirnos de este bucle de actuar sin pensar, vale la pena refrescar una definición simple: La productividad es un indicador diseñado para evaluar la relación existente entre los resultados y el tiempo utilizado para obtenerlos. Cuanto menor sea el tiempo invertido en la consecución del resultado deseado, más productivo será el sistema. Significa esto que la productividad es la encargada de medir la eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida.

7 consejos para mejorar la productividad

1. Tomarse el tiempo necesario para pensar en las tareas

Las empresas de hoy necesitan líderes que no sean presos del día a día, que se tomen el tiempo necesario para pensar; directivos que estén dispuesto a sacrificar el resultados mediocre del momento por la búsqueda de la eficiencia futura. Las compañías deben sacudirse de los dirigentes que, promoviendo constantemente la importancia de pensar, no sean capaces de renunciar al cumplimiento del presupuesto de mañana para obtener un mejor resultado pasado mañana.

2. Si no sabe lo que persigue, seguirá dando vueltas en la rueda

El planteamiento de un objetivo es el primer paso para conquistarlo. Decidir el destino o —visto desde el ángulo empresarial— fijarse metas específicas, significa agrupar el talento y los recursos para rentabilizar las energías. Un objetivo enfoca las tareas y alinea los equipos. Preguntarse constantemente si se permanece en la ruta hacia la meta y si se está avanzando o retrocediendo es una obligación; igualmente, se debe estar atento a los posibles atajos y a los potenciales desvíos.

3. Lo que no suma, resta

Las tareas que se hacen en la cotidianidad y no aportan al resultado están restando recursos a la organización; por lo tanto, se deben suspender de forma inmediata. Los líderes tienen la obligación de monitorizar, reasignar y optimizar permanente los recursos hacia las actividades más productivas y contributivas en la obtención de los objetivos.

4. Las metas «volantes» elevan la motivación diaria

Mientras más lejos este la meta, más rápido se desmotivan las personas. Los objetivos lejanos aumentan la improductividad y la mediocridad de los equipos de trabajo. Si la meta es lejana, los funcionarios terminan acostumbrándose al proceso y a ejecutarlo sin pensar en el logro final. Construir pequeñas metas cercanas —ojalá diarias— es una magnífica estrategia para mantener concentrado al grupo de colaboradores en el destino final y para evitar que los procesos se vuelvan rutinarios.

5. Dejar lo simple para el final

Procrastinar es, sin duda alguna, el verbo de moda en la actualidad. Pero no porque nos guste mucho conjugarlo o porque lo usemos constantemente en nuestras conversaciones, sino porque lo hacemos constantemente sin darnos cuenta. Aplazar las actividades menos placenteras es algo para lo que —lamentablemente— el cerebro está bien entrenado. Enfrente lo aburrido o complejo primero y luego encare lo simple y placentero.

6. Controlar el tiempo invertido a las tareas

Otro de los problemas comunes del cerebro es que no controla el tiempo invertido en lo que disfruta y restringe el tiempo para lo que no lo divierte. Calcular el tiempo necesario para la ejecución de una actividad y monitorizar su realización eficiente —bajo los parámetros temporales correctos— es una excelente forma de elevar la productividad. Mientras más ajustado se sea en el uso y planeación del tiempo, mejores rendimientos se obtendrán.

7. Una tarea a la vez

El multitask esta sobrevalorado. Creemos firmemente que la múltiple realización de tareas no es una demostración de habilidad o capacidad, sino de desorden. El enfoque evita errores involuntarios por desconcentración y eleva las capacidades y conocimientos para realizar las actividades con mayor eficiencia.

10 reglas que aprendimos hace una década para construir una marca ganadora y que aún siguen vigentes

Domingo, mayo 3rd, 2015

Repasemos algunos conceptos acerca de la creación y el desarrollo de una marca que siguen —y probablemente seguirán— siendo válidos con el pasar del tiempo.

Comenzando la década del 2000, cuando cursaba los primeros semestres de publicidad, llegó a mis manos un libro escrito por David F. D’Alessando llamado «Guerra de Marcas». La portada me anunciaba lo que ofrecía en su interior: 10 reglas para construir una marca arrasadora. Sin dudarlo asumí el reto de devorar las 210 páginas del libro para encontrar el camino correcto en la creación de una marca sólida. La semana pasada, ordenando la biblioteca, volví a encontrármelo y decidí nuevamente leerlo para revisar qué tan vigentes eran los conceptos aprendidos hace una década. Para mi sorpresa la mayoría siguen siendo útiles, por esto vale la pena refrescarlos (por más obvios que parezcan).

Y es que las marcas robustas son las que triunfan en los mercados extremadamente competitivos de la actualidad.

¿Qué es una marca?

«Marca es todo lo que un consumidor —o público en general— piensa cuando escucha el nombre de una compañía, producto o servicio». De este sencillo enunciado —planteado por el autor— se desprenden algunas conclusiones importantes: (1) Es trascendental para una marca tener una personalidad definida y clara (especialmente al interior de la organización); (2) La marca lo es todo, lo que se comunica y lo que no se comunica (muchas veces no hablar sobre algo, o aislarse, termina siendo una comunicación contundente para la audiencia).

Para crear una marca entonces es necesario intentar controlarlo TODO (cualquier acción que se emprenda debe analizarse desde la perspectiva de la marca); porque, aunque —de dientes para afuera— los líderes organizacionales hablen de la importancia de la construcción de marcas, son muchos los que atentan, entorpecen y destruyen su creación o crecimiento por tomar decisiones apresuradas (llevando a la marca a luchar no solo contra los competidores sino contra la burocracia o negligencia interna).

Para construir una marca —por ende— requerirá: un trabajo intenso de planeación, atención y evaluación constante; y un líder que guíe la empresa hacia la visión de marca, la diferenciación de la competencia y la empatía con los consumidores.

10 reglas para construir marcas arrasadoras

1. Por encima de la marca no hay nada

Esa es una frase que los directivos deben tener en la mente siempre. Por más sólida que parezca una marca, sus líderes necesitarán superar la arrogancia, pues solo se conservará esa grandeza si se custodia con vehemencia la simpatía de los consumidores (no olvide que una marca fuerte aumenta las exigencias). Toda la organización debe preocuparse por mantener la calidad del producto o servicio y mejorar constantemente la comunicación de los mensajes y la interacción que se desprende de cada uno de ellos. Y es que a las audiencias les encanta ver caer a los grandes, por ende proteger la marca —y en consecuencia, su reputación— se debe convertir en una obsesión. Deje de vender productos o servicios para vender experiencias (así comenzará a enfocar sus acciones en la creación de una marca ganadora).

2. Los consumidores necesitan buenas marcas

La codependencia entre marca y consumidor es esencial en el mercado actual. Las audiencias hoy necesitan de marcas robustas que les faciliten la vida, ¿Por qué? Porque ofrecen 3 cosas importantes para ellos: (1) Ahorro de tiempo (cuando la marca es sólida el tiempo de decisión se reduce), (2) Proyectan el mensaje adecuado (los consumidores, al igual que las marcas, están siendo constantemente juzgados por sus pares y una marca consolidada ayuda a proyectar el mensaje correcto para la comunidad), y (3) Proveen una identidad (las marcas establecidas transfieren sus valores e identidad a los consumidores, por lo tanto facilitará para ellos el ingreso a comunidades con intereses compartidos).

3. El mensaje de marca debe ser claro y consistente

Crear el mensaje de marca es —probablemente— el reto más complejo para sus constructores; pero el desafío para ellos no termina cuando se enuncia. Las marcas nacientes deben trabajar en la elaboración de un mensaje claro, explícito y concreto; mientras que las afianzadas deben esforzarse por expandirlo y reforzarlo (es decir, las nuevas invierten recursos en explicar y comunicar mientras que las establecidas en acercarse y conversar). Para transmitir un mensaje de marca sólido se necesita mucha disciplina, planeación, coherencia y un enorme entendimiento de las circunstancias del mercado, los medios preferidos por la audiencia y sus intereses. De la misma forma debe entenderse que la transmisión del mensaje de marca NUNCA termina.

4. Su marca necesita una voz fuerte

La voz de la marca son sus acciones de marketing; y estas actividades deben ser contundentes, estratégicas y medibles (cada una de ellas debe evidenciar la personalidad de la marca y su mensaje). Desde los encuentros personales con los consumidores, pasando por la publicidad análoga, las plataformas digitales, la presencia en redes sociales y hasta los contenidos publicados, deben permearse de la esencia y la personalidad de la marca para fortalecerla. No deje que muchas personas se inmiscuyan o se apropien de la voz de la marca (evite retrocesos o desvíos por desconocimiento o apropiación).

5. La publicidad para la marca tiene un límite

Cuando se hace publicidad, generalmente, se le pide a una audiencia escuchar un mensaje y tomar una acción (muchas veces sin nada evidente a cambio); este tipo de esfuerzo promocional tiene un límite de uso. Las organizaciones necesitan reorientar su trabajo publicitario; en otras palabras, los directivos deben aprender a dejar de lado las interrupciones para ofrecer a los consumidores experiencias valiosas o divertidas. Si se está enfocado en aportar valor, establecer relaciones y construir conversaciones, y esos mismos objetivos se aplican para las acciones publicitarias, las campañas irán por el camino correcto.

6. Un evento es una oportunidad y una amenaza para la marca

Los eventos tienen dos caras: son un escenario para el contacto directo con los consumidores y son un ambiente en el que es imposible controlar todas las variables. Lo primero es evidentemente una gran oportunidad de conocer su audiencia, de interactuar con ella y de brindarle una experiencia que no olvidarán; pero lo segundo es una amenaza que se debe tratar de mitigar —o anular, de ser posible—. Cuando diseñe eventos trate de fijarse objetivos claros y evite abarcar mucho. Si se tienen pocos recursos logísticos es preferible varios eventos pequeños y fáciles de controlar, a un gran evento que se pueda salir de control. Los eventos deben ser vistos como inversiones de marketing (planeados y evaluados con severidad bajo la lupa de la marca).

7. No permita que una crisis de reputación destruya la marca

En el mundo de los negocios hay dos cosas ineludibles: la competencia y los escándalos reputacionales (y para ambos se debe estar preparado). Las marcas son realmente frágiles y se requiere mucha habilidad y constancia para crearlas, pero un solo movimiento torpe para dañarlas (una crisis de reputación mal manejada puede destruir una marca en poco tiempo). Aunque podríamos extendernos mucho más en esta regla, por su complejidad e importancia, diremos simplemente que es obligatorio construir un protocolo de gestión de la reputación (compuesto por unos detallados mecanismos de escucha activa que permitan conocer las amenazas a tiempo y un plan claro de acciones para cuando esos conatos de crisis se presenten). Adicionalmente, recuerde que la transparencia permanente, humildad ante la crisis y responsabilidad en las comunicaciones son las mejores vacunas anti escándalos. Mientras más importante sea la marca, más historias negativas saldrán.

8. Construya un gran equipo alrededor de la marca

La protección, el desarrollo y el impulso de la marca no son tareas exclusivas de los funcionarios de la empresa sino también de todos los aliados (distribuidores, proveedores y, obviamente, clientes). Las organizaciones necesitan desarrollar estrategias concretas para sensibilizar a sus distribuidores y proveedores acerca de la importancia de la marca para su bienestar; igualmente, se deben ejecutar acciones que motiven a los clientes y consumidores a defenderla (y por supuesto recompensar estos comportamientos). Mientras más ayuda reciba la marca, más rápido y coherente será el crecimiento.

9. No simplifique la marca a un asunto comercial

Las marcas dejaron de ser simples nombres de diferenciación para efectos comerciales y se transformaron en entidades que aportan en todos los frentes de una compañía. La marca debe ser vista como un activo que le ayudará a elevar el nivel de compromiso por parte de los empleados, como una herramienta que atraerá el mejor talento laboral disponible y como una gran fuerza para las demás empresas que podrían ser sus aliadas como proveedores o distribuidores. Cuando una marca es sólida, las personas podrían sacrificar algunos beneficios por el simple hecho de rodearse de ella (si no lo convence lo dicho, pregúntese: ¿qué no haría usted o su compañía por ser empleado o proveedor de Google o Apple?).

10. La marca es responsabilidad de todos

Una marca es algo más que publicidad, relaciones publicas y marketing. Es todo lo que se le viene a la cabeza a una personas cuando ve un logotipo, adquiere un producto o consume un servicio (desde el proceso de producción, los controles de calidad, los mecanismos de servicio y atención al cliente, hasta las acciones de sostenibilidad). Todo lo que rodea la marca la afecta o la potencia. Es requisito comprometer a los empleados, proveedores, distribuidores y clientes para que, antes de tomar decisiones, se pregunten: ¿esto ayudará o perjudicará a la marca?. Una empresa basada en la marca le llevará mucha ventaja a los competidores. Una empresa cuyo punto focal sea la marca será —sencillamente— una compañía bien dispuesta para el éxito.

Bibliografía

D’ALESSANDRO, David. Guerra de Marcas: 10 reglas para construir una marca arrasadora. Colombia, 2001. Grupo Editorial Norma.

Creatividad e innovación, la clave en el desarrollo profesional y empresarial

Sábado, agosto 16th, 2014

Imagen tomada de www.ecmins.com

Crear es el principio básico del desarrollo profesional y empresarial. Quienes fomenten la capacidad de llegar a nuevas ideas serán los llamados, tarde o temprano, a convertirse en los líderes de cualquier industria o mercado. No importa cual sea su actividad, profesión o negocio; la creatividad y la innovación son la clave del éxito. El conocimiento, la disciplina y el trabajo le darán siempre una ventaja competitiva, pero la creatividad y la innovación lo harán inalcanzable para sus competidores.

La creatividad y la innovación generalmente van de la mano, pero son dos conceptos muy diferentes que comúnmente se confunden. La creatividad es la capacidad de concebir algo original o poco común; mientras que la innovación se refiere a la implementación de algo nuevo que aporte valor a los demás. En pocas palabras, una lluvia de ideas generalmente pone a prueba su capacidad creativa, pero no habrá innovación hasta que esas ideas o iniciativas se implementen.

La creatividad sin innovación no sirve de nada.

Hablemos de creatividad

La creatividad, como lo dice Chris Paradysz (fundador y CEO de las agencias de marketing digital Paradysz y PM digital) es una habilidad que se desarrolla, se potencia y se perfecciona. “Todas las personas tienen la creatividad en ellos”, dice Chris, “es responsabilidad de quienes influyen en su vida (padres, profesores, entrenadores, jefes, entre otros) fomentar la confianza y ayudar a desarrollarla”. Pero aprender también requiere apertura por parte del estudiante.

Todos necesitamos desarrollar nuestra creatividad; sin importar el oficio o el cargo que desempeñemos (desde grandes directivos hasta funcionarios operativos).

¿Cómo mejorar la creatividad?

Ejercitar siempre será la mejor forma de perfeccionar una habilidad; y la creatividad no se escapa a este método de mejoramiento. Poner a prueba diariamente nuestra creatividad es el camino correcto para transformarnos en personas creativas. Algunos de los ejercicios recomendados son:

  • Preguntarse. Las preguntas son una excelente herramienta para guiar y provocar el pensamiento creativo. Evite que las cosas que no entiende pasen de largo.
  • Observar. Analizar la forma como los otros resuelven problemas o ejecutan tareas es una fuente inagotable de información creativa.
  • Cambiar. Modificar hábitos arraigados lo obligará a buscar alternativas creativas.
  • Salir. Visitar lugares diferentes o hacer tareas especificas fuera de los lugares donde comúnmente se realizan.
  • Escribir y almacenar. Documentar todas sus ideas para consultarlas cada que enfrente una dificultad.
  • Ambientar. Adecuar su espacio de trabajo o sus lugares de ocio.
  • Buscar patrones. Intentar relacionar lo que no tienen ninguna relación (los pensadores creativos obtienen resultados mediante la combinación de cosas que no son similares).
  • Socializar. Escuchar y hablar con las personas (conocidas o desconocidas).
  • Dejar el miedo de lado. Los temores ahuyentan la creatividad. No le tema al ridículo o al rechazo (cuando hay temores en el trabajo o en el entorno, la creatividad no fluye).

Ahora, algunos ejercicios específicos que ayudan constantemente a mejorar la creatividad:

  • Hacer rankings o comparativos. Por ejemplo: los mejores 10 libros de ciencia ficción, las 10 playas más bonitas que ha visitado, las 10 canciones que más le gusta cantar, etc. Este ejercicio lo obliga a comparar, a buscar ventajas y desventajas y a recordar.
  • Hojear un diccionario o una enciclopedia. Conocer nuevas palabras, entender nuevos conceptos y adquirir información nueva son herramientas que el cerebro podrá utilizar en el futuro para construir ideas, respuestas o soluciones.
  • Oír música diferente. El sonido es uno de los principales activadores de la creatividad.
  • Visitar un museo o una galería de arte. Los museos y las galerías nos muestran los procesos creativos de las principales mentes de la historia.
  • Prohibirse usar una palabra común durante un periodo de tiempo. Retirar palabras de su vocabulario lo obligan a encontrar reemplazos y a cambiar los métodos de construcción de oraciones e ideas.
  • Observar un niño. Esta es la fuente creativa más pura, sin ninguna contaminación del entorno.

Hablemos de Innovación

Según un estudio de Accenture, el 90% de los líderes empresariales del mundo cree que el éxito a largo plazo de la estrategia de una organización depende de su capacidad para desarrollar nuevas ideas.

Una empresa que no innova tiene fecha de vencimiento. La innovación es la clave de un proceso de creación.

Las personas y empresas que triunfan son aquellas que integran la innovación a todas las actividades que realizan. La capacidad innovadora NO depende del tamaño de la empresa, ni del grado de desarrollo del país, ni de la industria en cuestión. Cualquier personas o empresa puede desarrollar una potente capacidad de innovación. Si una persona es innovadora, la organización para la que trabaja lo será; y si una empresa tiene funcionarios o directivos innovadores, está capacidad se contagiará al interior de la organización. Aunque el equipo directivo es el responsable de crear y mantener una cultura innovadora en las empresas, todos los funcionarios deberían fomentarla.

En la actualidad, las empresas que triunfan son aquellas que producen innovaciones en todos los niveles de la organización y tienen una rápida adaptación a los cambios. Las empresas innovadoras son aquellas que tienen visión de futuro y son capaces de anticiparse a las necesidades del mercado.

Muchos líderes centran sus esfuerzos en el proceso creativo y descuidan la innovación. Pensar no te hace innovador, la innovación obliga a hacer.

¿Cómo innovar?

Para innovar se requiere voluntad y algo de creatividad (Aunque la idea no es la esencia de la innovación, es una parte importante). Ajustar o perfeccionar un proceso, un producto o un servicio es claramente una innovación.

Pensar, entonces, siempre será la primera parte de un proceso de innovación y debe estar acompañado de algo de investigación. A esto las empresas deben sumarle personas con capacidad y disciplina de ejecución y líderes que ofrezcan margen de acción a sus colaboradores.

Tipos de innovación

1. Innovación abierta (creada por Henry Chesbrough, profesor de la Universidad de California en Berkley y director ejecutivo del centro Open Innovation): Se caracteriza por fomentar la adquisición de nuevas ideas al exterior de la organización, sin cerrarse a las ideas internas. Asume que las empresas necesitan nutrirse del exterior.

2. Innovación disruptiva (termino acuñado por el profesor Arcilla Christensen): Una innovación disruptiva es aquella que transforma desde el mercado, un sector existente; introduciendo simplicidad, comodidad, accesibilidad y asequibilidad. Este tipo de innovación se forma en un nicho de mercado que puede parecer intrascendente para los grandes jugadores del sector, pero que al final produce un producto, servicio o idea que redefine por completo la industria.

3. Innovación inversa (planteada por Vijay Govindarajan): Esta innovación describe soluciones que fueron adoptadas por primera vez en las naciones emergentes y que posteriormente encuentran un mercado en las naciones desarrolladas. Un ejemplo de innovación inversa son los fideos que Nestlé desarrolló para la India que con el tiempo se hicieron populares en Australia y Nueva Zelanda.

4. Innovación incremental: Este tipo de innovación se refiere a quienes hacen pequeños y progresivos cambios en los productos o servicios para no afectar su cuota de mercado. El mejor ejemplo de innovación incremental son las maquinas de afeitar, que comenzaron con una cuchilla y ahora tienen tres o cuatro.

5. Innovación radical: Consiste en desarrollar nuevas ideas partiendo completamente de cero (sin basarse en productos o servicios existentes). El ejemplo más destacado de innovación radical es Internet.

Blibliografía

  • NICOLE FALLLON. Creativity is not innovation (but you need both). Business News Daily. Julio 2014.
  • NICOLE FALLLON. 4 ways to make your employees more creative. Business News Daily. Marzo 2014.
  • CHAD BROOKS. Innovation: key to successful business. Business News Daily. Septiembre 2013.
  • CHAD BROOKS. Businesses take cautious approach to innovation. Business News Daily. Mayo 2013.
  • CHAD BROOKS. No matter what your business, creativity is the key to success. Business News Daily. Mayo 2013.

Las tres preguntas que todo emprendedor debe formularse

Viernes, julio 25th, 2014

Emprender es la tarea más compleja que he enfrentado en mi vida, pero a su vez es la más gratificante de todas; es una actividad que pone a prueba a las personas todos los días y que tiene la presión constante de sobrevivir en el corto y el largo plazo, lo cual es realmente difícil.

Los problemas que viven los emprendedores podrían incluso abrumar a muchos altos directivos de grandes corporaciones. Los emprendedores deben tomar un excesivo número de decisiones diariamente y están obligados a acertar para no poner en riesgo su futuro y el de la empresa (mientras los directivos de grandes organizaciones tienen un margen de error mayor). No quiero decir con esto que una es mas fácil que otra, simplemente quiero hacer evidente que son dos actividades muy diferentes que requieren el desarrollo de habilidades especificas.

Un emprendedor es una persona que detecta rápidamente una oportunidad y que trabaja de forma decidida para construir una organización que ataque de manera frontal dicha oportunidad. Un directivo es una persona con la capacidad de administrar recursos, diseñar estrategias y optimizar resultados.

Cualquiera puede emprender, no hace falta ser rico ni joven ni necesariamente haber pasado por la universidad. Lo que se necesita es tener convicción, una idea y un plan.

El plan del que hablo debe superar una sucesión de preguntas estructuradas que le ayudarán a tener claridad en muchos de los aspectos críticos de un proceso de emprendimiento. Esas preguntas están clasificadas en tres etapas: metas, estrategias y capacidades.

Metas: ¿a dónde quiero ir?

Todos los emprendedores tienen metas personales y empresariales, y estas generalmente van de la mano. Es importante que aclare y concrete sus metas personales y empresariales antes de emprender. Una vez claro su proyecto personal y la idea elegida para ser transformada en empresa, se deben resolver tres inquietudes:

  • ¿Qué clase de empresa necesita formar? Una empresa que genere flujo de efectivo o una empresa que crezca con en el tiempo aún cuando no entregue beneficios inmediatos. En otras palabras, usted debe tener claro si necesita resolver sus problemas económicos en el corto plazo o tiene la capacidad de esperar y pensar en el largo plazo.
  • ¿Qué riesgos y sacrificios de tiempo y de recursos exige la empresa? Entender esto ayuda a tener calma y cautela en la toma de decisiones. Nunca pierda de vista lo que esta en juego.
  • ¿Puede asumir esos riesgos y sacrificios? Esto termina siendo una conciliación entre lo que se desea y lo que se está dispuesto a arriesgar.

Cuando un emprendedor logra compaginar sus metas personales con las empresariales está listo para emprender y para crear la estrategia de negocio.

Estrategias: ¿cómo llegaré a la meta?

Para que un emprendedor triunfe en el largo plazo deberá pasar de lo táctico (aprovechar oportunidades en el corto plazo) a lo estratégico (crear fortalezas en el largo plazo). En esta etapa se debe responder las siguientes preguntas:

  • ¿Tengo una estrategia definida? La estrategia se encarga de explicar las aspiraciones del emprendedor. Debe orientar al equipo de trabajo en la toma de decisiones y establecer las políticas que conducirán a la empresa a la obtención del resultado esperado.
  • ¿La estrategia elegida le permite a la compañía generar suficientes beneficios y crecimiento? Las dos cosas más difíciles de conciliar por un emprendedor son: gano dinero hoy o invierto dinero para crecer y ganar más dinero mañana. Esta es la fase crítica de un emprendimiento (mi recomendación es sobreviva en el presente con lo justo y apuéstele a un gran futuro).
  • ¿Es sostenible la estrategia? Esta pregunta se la debe formular todos los días y tratar de anticiparse a las situaciones cambiantes de los mercados para evitar sorpresas.
  • ¿Los objetivos son muy conservadores o demasiado agresivos? Definir bien los objetivos hará que se elijan bien las tácticas y que el equipo trabaje bien (sin relajarse o reventarse).

Capacidades: ¿lo puedo hacer?

Esta es la más difícil de las preguntas porque exige una autocrítica honesta. Una gran idea no garantiza el éxito si no se tienen las herramientas y las capacidades necesarias para ejecutarla. En esta etapa se necesita evaluar: recursos, capacidades de la organización y destrezas o habilidades personales. En esta fase se requiere resolver las siguientes preguntas:

  • ¿Tengo los recursos y las relaciones adecuadas? El entorno del emprendedor y la red de contactos que pueda construir en el corto plazo son determinantes para el éxito del emprendimiento.
  • ¿Cuales son las fortalezas del equipo de trabajo conformado? Sus fortalezas no necesariamente son las fortalezas del equipo de trabajo (a no ser que el proceso de selección del recurso humano se haya realizado con un alto grado de profesionalismo).
  • ¿Cuales son las fortalezas personales que necesito como emprendedor? Identifíquelas y trabaje en ella con decisión.

Bibliografía

AMAR BHIDE. The questions every entrepreneur must answer. Harvard Bisiness Review. Ediciones Deusto S.A., Noviembre, 1996.

20 sencillos consejos para emprendedores

Jueves, enero 31st, 2013
Emprender es una de las tareas mas retadoras y gratificantes que existe en la vida empresarial. Son muchas las buenas ideas y muy pocos los valientes que arriesgan su futuro simplemente por ejecutar esa idea que les da vueltas en la cabeza.
Hace mas de 5 años me inicie en el difícil ejercicio del emprendimiento.
Si, soy un novato y me enorgullezco de serlo, cada día me deja una enseñanza y al hacer un balance son mas las cosas buenas que las malas.
A lo largo de estos 5 años he pasado por las duras y las maduras (un poco mas de las primeras que de las segundas).
Hoy, con algo del camino recorrido quiero compartirle 20 sencillos consejos que van a ayudarle a hacer su camino mas llevadero:
  1. No diga SI a todo. Yo se que al principio cualquier oportunidad de generar ingresos o de aliviar los costos sonará muy atractiva, pero reflexione bien y piense en el largo plazo (muchas veces las salidas de corto o mediano plazo terminaran perjudicando el largo plazo de la idea).
  2. Apunte alto. Mientras mas altas sean las metas mayores serán los esfuerzos y la dedicación. No se conforme con “subsistir”.
  3. En las primeras ventas, lo de menos es el dinero. Entiendo que ningún proyecto funciona si no hay ingresos, pero también entiendo que el futuro de cualquier idea depende de las redes que logre construir. Las primeras acciones comerciales aunque no lo crea condicionaran la evolución de su negocio.
  4. Subcontrate el back office. Las actividades administrativas generalmente distraerán su mente de lo realmente importante para que su negocio progrese. Entregue estas tareas a un tercero, obviamente protegiendo sus recursos y calculando los costos.
  5. Siéntese con un experto de su sector. Por mas innovadora que sea su idea, escuchar la opinión de un tercero con recorrido ayudará a aterrizar sus proyectos.
  6. No subestime a la gente que conoce: le pueden ayudar. Nunca olvide: tejer redes de contactos es una de las primeras actividades comerciales de cualquier proyecto. Probablemente sus amigos o conocidos no serán sus clientes, pero si podrían ser replicadores de su idea.
  7. Multiplica por 0,5 el presupuesto de ingresos y por 1,5 las expectativas de gastos. Somos soñadores, es una característica común en los emprendedores. Trate siempre de crear escenarios positivos y negativos para tener planes de acción en cada uno de ellos.
  8. Mida todo… y si algo no funciona, cancelelo. En las etapas iniciales de su proyecto emprendedor intente no apegarse a acciones o actividades que le generen perdidas constantes.
  9. El único camino para capitalizar NO es entregar una parte de su idea. Lo se, es tentador salir de las afugias económicas vendiendo un porcentaje de su idea, pero créame que lo lamentara en el largo plazo. Intente encontrar mecanismos de capitalización que no atenten contra su patrimonio.
  10. Contrate talento. Debe ser consciente de que no es capaz de hacerlo de todo.
  11. Cuando construya su plan de negocio trate de usar datos reales. Ya se los había dicho, los emprendedores somos soñadores y muchas veces nuestros sueños nos desvían de la realidad. Esta bien soñar, pero a la hora de actuar es mejor aterrizar.
  12. No se encierre en su idea inicial. Si necesitas invertir en nuevas líneas de negocio, hágalo rápido.
  13. No postergue sus decisiones, sobre todo las que sean impopulares… Y tampoco las delegue.
  14. Aléjese de los pesimistas. No permita que nadie le derrumbe sus ideas, allá ellos con sus temores.
  15. Aprenda a delegar desde el primer día. Mientras mas tiempo tenga para concentrarse en la idea, mas rápido verá los frutos de su proyecto emprendedor.
  16. Muchas reuniones atentan contra la productividad. No estoy diciendo que las anule, lo que quiero decir es que debe luchar porque las reuniones de trabajo sean productivas.
  17. Reutilice lo que ya esté inventado. Cree lo mínimo desde cero.
  18. Calcule su índice de supervivencia (con los gastos que tiene, ¿cuánto tiempo aguantaría sin tener ingresos?)
  19. A su entorno más pesimista réstele un 30% y analice sus posibilidades de sobrevivir.
  20. Entienda que modificar su estrategia de ventas lo puede obligar a cambiar su producto. Haga una planeación solida y clara y trate de respetarlas y ejecutarla con disciplina y dedicación.