Archivo de ‘Emprendimiento’



¿Cómo transformar una organización del siglo pasado en una empresa digital?

Lunes, enero 18th, 2016

Identifique los elementos, decisiones y acciones prioritarias para llevar las compañías a una nueva forma de actuar y pensar, que las acerquen al comportamiento fluido de las organizaciones nacidas en la Era Digital.

Comencemos por definir, ¿qué es una empresa digital? Una empresa digital es aquella que ha conseguido interiorizar la tecnología, apropiándose de ella no como una simple herramienta sino como una forma de pensar y actuar.

La mayoría de las grandes organizaciones en la actualidad fueron construidas en el siglo pasado (excluyendo Facebook, hasta los gigantes digitales no pertenecen a este siglo); esto es inocultable. Pero esta realidad no debe ser vista como una desventaja sino como un desafío; las empresas que quieran seguir al frente estarán forzadas a reinventarse, desde lo organizativo, pasando por los procesos, revisando su relación con el entorno y terminando en los manejos gerenciales y la toma de decisiones.

Han sido pocas las que han logrado dar el salto hacia la transformación digital, y las que lo lograron están recibiendo enormes beneficios.

¿Cómo convertirse en una empresa digital?

Antes de iniciar con el proceso de inmersión digital es importante que las organizaciones admitan algunas realidades (para no caer en la trampa de las falsas expectativas): Los entornos digitales no son lugares mágicos donde todo funciona perfectamente y en los que, con poco tiempo y esfuerzo, se obtienen excelentes resultados. Lo mágico solo sucede cuando las empresas se transforman honestamente y comienzan a usar lo digital para su beneficio.

Dicho esto, la prioridad de los líderes —y su batalla inicial— es combatir la resistencia al cambio.

Resulta ilógico pensar que el cambio producido por la tecnología se pueda evitar o, peor, no afectará una empresa o sector en particular. Una vez asumido esto, el directivo debe comprometerse con el cambio y evangelizar a toda la organización sobre los riesgos y beneficios del proceso de transformación hacia lo digital; para luego iniciar el proceso de cambio cuestionando y revisando, literalmente, todo.

La estrategia corporativa, el organigrama, las personas, los procesos, la comunicación interna y externa, los productos o servicios, las formas de evaluación para la toma de decisiones, el entendimiento y la anticipación de las tendencias, la inversión en innovación, el marketing, etc., deben ser repensados desde la nueva óptica digital. Cualquier rincón sin revisión podría estropear o frenar la transformación. Ahora, revisión no es sinónimo de cambio; cuando hablamos de evaluar todo no significa cambiar todo, sino mirarlo desde una nueva perspectiva para intentar mejorarlo y adaptarlo a la nueva forma de pensar.

¿Por qué las empresas deben orientarse hacia lo digital?

Porque el gobierno de la tecnología en el mundo empresarial apenas está comenzando y si no se acelera la transición el costo, en competitividad y penetración de mercado, será elevado. Es un hecho comprobado, en el mundo digital las empresas que toman acciones primero, tienen la ventaja.

¿Qué necesitan las empresas para acelerar el proceso de transformación?

Para avanzar hacia lo digital se requiere algo más que presupuesto. Las organizaciones deben invertir en conocimiento, luego exigir dedicación y disciplina a los equipos y motivar la experimentación. La conversión digital es un proceso paulatino, pero decidido, en el que una idea o proyecto puede ser el punto de partida para el cambio.

El mundo necesita hoy menos fábricas y más organizaciones que fomenten el trabajo colaborativo para enfrentar los retos y oportunidades, que le huyan a las jerarquías, que estimulen la participación, que escuchen y que forjen relaciones estrechas con quienes interactúan (clientes, proveedores, empleados, etc.). Hoy necesitamos empresas digitales, con estructuras flexibles y fácilmente adaptables, que tejan redes a su alrededor y que promuevan la innovación.

El mundo empresarial quiere más organizaciones y líderes que se comporten como startup o emprendedores, que nunca pierdan el ímpetu, que valoren el trabajo en equipo más que cualquier cosa y que propicien los escenarios para que las ideas fluyan con creatividad, coherencia, convicción y cooperación.

Los nuevos mercados están obligando a las empresas a evitar la improvisación.
Las organizaciones digitales son aquellas que estudian, encuentran el camino correcto y, finalmente, establecen un plan de trabajo. Las nuevas compañías entienden que su mejor inversión es conocer profundamente su interior y exterior, responden con estrategias y no con políticas, no piensan en lo que quieren hacer sino en lo que deben hacer y no se preguntan que puede hacer lo digital por ellas sino que pueden ellas hacer para apropiarse de lo digital.

¿Qué impacto ha tenido el mundo digital en su empresa?

Si la respuesta es «ninguno», algo está haciendo mal.

Imagen diseñada por Freepik.

Los 15 rasgos comunes en los grandes emprendedores

Lunes, diciembre 14th, 2015

Repase las características personales y de relacionamiento que se repiten en los emprendedores que alcanzan el éxito en los negocios.

Emprender es una de las tareas más exigentes en la actualidad; pues obliga —para obtener frutos— tener una enorme dedicación, conocimientos, habilidades y una particular combinación de características personales.

Independientemente de la definición individual de éxito, vale la pena reflexionar sobre algunos atributos que son recurrentes en los empresarios que logran triunfar con una startup; advirtiendo que no se requiere tener todas las características que describiremos para alcanzar buenos resultados. El objetivo de esta recopilación es crear consciencia sobre la repercusión de cada una para motivar su desarrollo, ya que haciendo esto usted se pondrá en el camino correcto. La mayoría de los rasgos se pueden perfeccionar con la práctica o fomentando una actitud ganadora y estableciendo planes de trabajo y metas clara.

Para sobresalir, los emprendedores necesitan entrenamiento, práctica, sentido común y constancia. En esta publicación compartimos algunos de los más significativos y necesarios para establecer, operar y hacer crecer un proyecto de negocio (no se presentan en orden de importancia):

1. Invierten en ellos

Los empresarios que triunfan se entrenan y preparan a través de la lectura y la participación en eventos académicos de forma permanente. Cualquier recurso destinado al conocimiento o relacionamiento debe ser visto, por parte del emprendedor, como una inversión a futuro que abrirá puertas y afinará el olfato en la detección de oportunidades. Los grandes líderes asisten a seminarios, talleres y cursos de formación, y lo hacen porque saben que la educación es un proceso continuo que trae beneficios en el mediano o largo plazo.

2. Fomentan el orden

Organizar va más allá de crear un sistema para la administración de carpetas y archivos de un computador o la clasificación de documentos y tareas. El orden es una actitud para gestionar; que tiene que ver con la creación de procedimientos y procesos para cada una de las actividades asociadas a un proyecto. Reuniones de tráfico, cronogramas de trabajo, listados de tareas pendientes, etc. son algunas de las herramientas que más aportan al orden individual y colectivo.

3. Hacen lo que les gusta y lo hacen en serio

Emprender es una gran aventura por muchas razones, quizás la primordial es la satisfacción personal producto del beneficio económico y la obtención de estabilidad haciendo algo que se goza y con lo que se tiene un compromiso emocional. Esa responsabilidad debe ser visible desde dos ángulos: el disfrutar lo que se hace y el hacerlo con entera dedicación. Es que no es buena idea trabajar en algo con lo que no exista un vínculo profundo (si lo que se construye no apasiona, las probabilidades de éxito serán pequeñas) o con un grado de responsabilidad e involucramiento absoluto en el proyecto (a tiempo completo).

4. Se toman tiempo libre

El control del tiempo es una de las tareas que más reta a los emprendedores. El tiempo asignado al trabajo y el destinado para descansar debe estar planeado para evitar el exceso en alguno de los dos. Son frecuentes los casos en los que los propietarios se dejan absorber por el proyecto o se pasan en las horas destinadas al ocio. Crear un horario e intentar seguirlo es algo que lo ayudará a elevar la calidad del tiempo invertido a cada actividad.

5. Dominan el arte de negociar

Negociar con eficacia es, sin duda, una habilidad que todos los líderes de negocio deben controlar. Esta es una destreza esencial en el mundo empresarial y su importancia se enfatiza a la hora de emprender. Dominar el arte de la negociación significa que las capacidades están afinadas para encontrar escenarios de beneficio mutuo (entre usted y la persona con quien intenta negociar). El buscar acuerdos convenientes para ambas partes garantizará la construcción de relaciones a largo plazo y negocios rentables para los clientes y proveedores.

6. Protegen la reputación

La reputación es el activo más valioso del emprendedor. Es el punto de partida para la confianza y, por ende, para la prosperidad del proyecto. La reputación es el reflejo de un trabajo disciplinado, del cumplimiento de las promesas y de la diligencia como individuo y como organización. El cuidado de la consistencia entre lo que se ofrece y lo que se entrega, de los tiempos y de las actividades es la base para la construcción de la reputación.

7. Se apropian de la tecnología y la ponen al servicio del proyecto

Un emprendedor astuto debe evitar ser atrapado en exceso por las nuevas tecnologías. El objetivo de cada líder es encontrar la forma y el correcto equilibrio para sacar ventajas corporativas usando los adelantos tecnológicos. Es recurrente que los empresarios asuman posiciones extremistas: entregarse completamente a la nueva tecnología (involucrándola en todos los procesos) o alejarse del todo. Ambos son malos. La cabeza del proyecto necesita entender la tecnología y encontrar cual le aportará.

8. Diseñan excelentes espacios de trabajo

Planear con atención y cuidado el diseño de la oficina y de cada espacio de trabajo garantiza el rendimiento y la productividad del equipo. La atención a los detalles permitirá evitar el ruido, la falta de iluminación y las temperaturas extremas, lo que ayudará a que las personas se sientan cómodas y obtengan mejores resultados.

9. Confeccionan equipos exitosos

Es realmente difícil construir un negocio que triunfe sin la ayuda de otras personas. Emprender es un ejercicio que requiere la conformación de un grupo comprometido con el proyecto y su éxito. Un equipo de negocios bien confeccionado es un colectivo interdisciplinario de personas capaces de crear a partir de la colaboración, de complementarse para encontrar soluciones y resultados, de ejecutar un plan de negocios y de entregarse a la misión y visión de la idea.

10. Tienen la planeación en el ADN

Los emprendedores entienden la necesidad de planear cada aspecto y proceso del proyecto empresarial. La estructuración de procedimientos y cronogramas genera hábitos de trabajo para los equipos y acercan a las startup a los resultados. La planeación es crítica porque obliga a analizar, investigar y documentar cada situación de negocio y a sacar conclusiones basadas —principalmente— en hechos.

11. Ubican al cliente en el centro de la estrategia

Emprender no se simplifica a crear productos o servicios para luego salir a venderlos. Quienes tienen esta forma de pensar más que emprendedores son vendedores. Emprender es entender el mercado y sus necesidades para diseñar soluciones que sean comercialmente viables, sostenibles y escalables. Debido a esto, quienes ubican a los clientes en el centro de la estrategia tienen un diferencial que los hace fuertes frente a los competidores.

12. Se preocupan por crear y perfeccionar la ventaja competitiva

Cada negocio necesita tener una propuesta única de valor, un propósito que marque una diferencia significativa para los clientes. Esto —más que un formalismo estratégico o filosófico— es la esencia de una empresa y la garantía de prosperidad y sostenibilidad en el tiempo. Un emprendedor lo entiende y se esfuerza por pulir y fortalecer la ventaja competitiva. La mejor forma de crear distancias con los competidores y proteger la estabilidad del negocio es siendo consistente en el trabajo de mejoramiento al propósito diferencial.

13. Administran los recursos con inteligencia

Un gran empresario diseña mecanismos que le ayuden a cuidar el presupuesto, las personas y los equipos o herramientas. Descuidar los recursos o no sacarles el mayor de los provechos podría ser el error que saque de la carrera a una startup. Un propietario de negocio con éxito es un administrador prudente del dinero y los equipos, un protector de los miembros del grupo de trabajo y un cuidadoso de los compromisos con los proveedores.

14. Cuestionan la idea

No se puede lograr el éxito si no se tiene una entera confianza en el proyecto que se está construyendo. Los emprendedores son personas críticas que permanentemente atacan la idea de negocio para evaluar su fe en la empresa. Si el empresario no cree en lo que está haciendo, nadie lo hará.

15. Nunca dejan de monitorear

El seguimiento constante de avances y retrocesos es un hábito de los grandes emprendedores. Monitorear, evaluar, documentar y aprender son 4 verbos que cuando se practican, transforman.

Bibliografía

STEPHENSON, James. 25 common characteristics of successful entrepreneurs. Artículo publicado en Entrepreneur.com en marzo de 2009.

¿Qué exige la nueva realidad digital del marketing a las empresas?

Viernes, octubre 2nd, 2015

Aprenda a analizar y entender los nuevos patrones que rigen la economía como antesala para la consecución de objetivos en el mundo digital.

Es un hecho innegable e inevitable: el mundo y los mercados se enfocaron en el «nosotros» y dejaron de lado el egocéntrico concepto del «mi». Y, bajo este nueva realidad, lo digital brilló y logró el protagonismo que hoy lo tiene en la cima. Para diferenciarse, en la actualidad, cualquier negocio necesita usar la tecnología y la innovación como palanca para ser catapultado al éxito.

Pero este discurso debe dejar de ser un cúmulo de palabras dentro de las organizaciones para transformarse en verdaderas acciones de cambio. Los líderes empresariales deben dejar que las iniciativas fluyan y conviertan, para permitir que aparezcan oportunidades que traigan consigo la exploración de nuevos mercados, productos o modelos de negocio.

El asunto ha llegado ya al extremo de: adaptarse al nuevo escenario o sucumbir ante la fuerza de las nuevas generaciones corporativas; porque la tecnología y esas nuevas generaciones no tendrán la paciencia para esperar a los rezagados, por el contrario, el ritmo vertiginoso continuará su aceleración.

Los medios sociales, la movilidad, la analítica y la computación en la nube —SMAC, por su sigla en inglés— son hoy el motor para la evolución de las compañías y el escenario para la interacción con los mercados; afirmación que ratifica el informe Technology Visión 2015 realizado por la firma Accenture Strategy. Dicho informe advierte, además, que para alcanzar el éxito futuro las organizaciones deben transformarse en negocios digitales si quieren aspirar a liderar el mercado.

¿Cómo deben apropiarse las empresas de la tecnología?

Lo primero que deben interiorizar los líderes corporativos es que una estrategia digital ya no se limita a la creación de un plan de marketing online o a la estructuración y ejecución de un proyecto de comercio electrónico; sino, también, a temas de relacionamiento e interacción con las audiencias y creación de valor en la cadena de suministro. Si hasta ahora la clave estaba en apropiarse de la tecnología como herramienta para mejorar los procesos internos, productos y servicio; a partir de este momento el reto es mayor, las empresas deben desafiar su estructura organizacional para adaptarse a los ecosistemas digitales.

¿Cuales son los pilares del entorno digital que deben entender las empresas?

El desapego de la herramienta tecnológica y el aumento de interés en la planeación y la búsqueda de beneficios a partir de la innovación es un excelente punto de partida para la conversión de una empresa en un negocio digital. A continuación le presentamos 10 conceptos y acciones críticas dentro del proceso de transformación digital:

1. La economía del «nosotros»

La incorporación de tecnologías SMAC dentro de la empresa debe ser vista como una etapa preliminar y no como un objetivo final del esfuerzo hacia lo digital. Las organizaciones necesitan sacudirse del «mi» y lanzarse al «nosotros», creando un ecosistema digital que impacte a clientes, socios, empleados, cadena de suministro y demás audiencias con las que tenga algún tipo de relación. Esto se podría resumir en la consolidación de un tejido digital que conecte cada vínculo del negocio con públicos y procesos. Las empresas digitales del futuro serán aquellas compañías capaces de usar sus competencias digitales para construir entornos colaborativos, atacar nuevos espacios de mercado y crear modelos de negocio novedosos.

2. Compartir, colaborar e interactuar

Estas son las tres cualidades que necesitan desarrollar e incorporar dentro de su cotidianidad los entes y actores que busquen una transformación hacia lo digital. Compartir información y conocimiento con el entorno, colaborar al colectivo en la construcción de valor y usar la interacción como mecanismo de socialización, masificación y confrontación de puntos de vista.

3. Interconectarse para sobrevivir

La tecnología pone a la mano de las personas y las empresas las herramientas, pero el buen uso de estas dependerá de cada quien. Unirse al ecosistema digital es una responsabilidad individual, igualmente situarse en el centro de este para avanzar en la dirección correcta es una obligación que debemos asumir. Las organizaciones interconectadas e involucradas con los nuevos mercados serán las únicas que sobrevivan, mientras que las individualistas tienen los días contados.

4. El mundo personalizado

Esta megatendencia, llamada «The Internet of Me» por la firma Accenture Strategy, habla de la importancia de ubicar al usuario en el centro de la experiencia digital. Según la mayoría de los analistas, la experiencia del cliente será la base de la competencia corporativa en los próximos años. Las experiencias altamente personalizadas aumentarán el involucramiento y, como consecuencia de esto, se elevarán las posibilidades de retener a los usuarios o clientes. Dicho de otra forma, la experiencia del cliente en un futuro cercano será la ventaja competitiva que mejores resultados entregará a una organización.

5. El conocimiento como atributo

El concepto de la educación permanente —en inglés: Lifelong Learning— es un paradigma educativo abierto a cualquier etapa de aprendizaje de la vida de una persona (1). La adquisición de conocimiento como fuente para potenciar los resultados es la ruta correcta hacia la digitalización. Pero las empresas no pueden conformarse con «rascar la superficie» del mundo digital; necesitan sumergirse profundamente para que puedan empezar a competir con argumentos y estrategias. Si la empresa y cada uno de sus funcionarios no están estudiando, entendiendo y aprendiendo del mundo digital, están fracasando en el.

6. La economía de los resultados

La proliferación de dispositivos y herramientas tecnológicas a llevado al mercado a dejar de comprar productos para buscar soluciones puntuales a sus problemas. Hacia esa dirección se enfoca la economía de los resultados —en inglés: Outcome Economy—. Los nuevos negocios disruptores digitales nos están enseñando a restarle atención a la venta de cosas y entregársela a la oferta de resultados y soluciones inteligentes.

7. La (r)evolución de las plataformas

Las compañías que se construyen y se fundamentan en plataformas tienen cada vez mejor acceso a las oportunidades que ofrece la tecnología para generar crecimiento y rentabilidad. Transformar los productos, servicio y organizaciones en plataformas abiertas, interconectables y expandibles hará que se multipliquen las posibilidades de negocio y se incrementen las opciones de ampliación de mercados.

8. Desarrollar la capacidad de adaptación y ejecución

Reaccionar y actuar con velocidad para enfrentar cada circunstancia de mercado es una habilidad a la que todas las compañías necesitan aspirar. El disponer de un plan claro que permita decidir con agilidad y unos protocolos de acción ajustados y eficientes, puede convertirse en la pieza diferencial de un negocio. Los entornos digitales giran con velocidad y exigen adaptación y ejecución si demora.

9. Empresas con cerebro

Una empresa inteligente tiene máquinas inteligentes y usa herramientas enfocadas en ello para cada aspecto del negocio. La analítica, al servicio de las compañía, permite desarrollar una tecnología cognitiva, una ciencia de datos y una capacidad de toma de decisiones asertivas. Invertir en dotar de cerebro a las empresas permitirá mejores y más rápidas respuestas (y por ende, excelentes resultados).

10. La fuerza del trabajo conjunto

La digitalización no está desplazando a las personas; por el contrario, está amplificando la necesidad de que los humanos y las máquinas hagan más cosas juntos. Los avances tecnológicos conducen a que los dispositivos sean vistos como un miembro extra del equipo, con responsabilidades y objetivos específicos. La colaboración humano-máquina harán visibles nuevas oportunidades y otorgarán autonomía y colaboración al colectivo completo.

Bibliografía

(1) Definición tomada de Wikipedia.

ZAMORA, Alberto. MATOS, Manuel. La era de los negocios digitales: ampliar la frontera. Artículo publicado en Harvard Deusto, Business & Technology en Abril de 2015.

10 expresiones de nuestro lenguaje que deberíamos combatir

Martes, junio 23rd, 2015

Identifique algunos términos, expresiones, palabras y actitudes que debe excluir, con prontitud, de su lenguaje verbal y corporal para lograr el éxito profesional.

Lenguaje es una palabra que proviene del latín lingua, que según Wikipedia se usa para nombrar un sistema de comunicación estructurado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. El lenguaje, por lo tanto, combina el correcto uso de palabras y expresiones corporales para transmitir mensajes (el comportamiento se suma a las palabras para crear un mecanismo que nos permita expresarnos y comunicarnos). (1)

Las organizaciones, y las personas en general, debemos ser cuidadosas en el uso de algunas expresiones; porque el abuso de ellas podría comenzar a alterar nuestro comportamiento, a limitar nuestro alcance y a definir nuestro accionar (entendiendo que cambiar hábitos no es un tema simple ni inmediato, pero mientras más consciencia tengamos mejores serán los resultados).

Las evidencias científicas son claras: Las palabras y los actos, definitivamente, moldean la mente.

Hace un tiempo encontramos una encuesta informal, hecha por la revista Forbes, en la que preguntaban a expertos en comunicación sobre las expresiones más nocivas que deberíamos erradicar de nuestro lenguaje y en esta publicación quisimos compartirlas, agregándole algunas que en nuestro contexto son igualmente peligrosas, para que emprendamos un esfuerzo colectivo por eliminarlas de nuestro lenguaje (palabras y actitudes que hacen parte de una jerga que aporta poco, pero que para el locutor aparentemente significar mucho).

1. No se puede

De arranque, cerrar todos los caminos, no es una buena idea. «No se puede» es una expresión enemiga —y, en algunos contextos, amiga— de grandes empresarios (amiga de quienes demostraron que si se podía y lograron enormes resultados corporativos y enemiga de los que se quedaron en la negación). «No se puede» también es el escudo de la incompetencia, porque son frecuentes los casos en los que dicha frase lo que intenta realmente decir es «yo no puedo» o peor aún «yo no se como hacerlo». La recomendación de sustitución para esta expresión es «aprendamos o busquemos la forma de hacerlo».

2. Supongo

Son comunes las expresiones o frases usadas como salida provisional de problemas, pero que evidencian falta de confianza o fuerza para retar una circunstancia. «Supongo» y «Probablemente» son, quizás, las dos mas recurrentes. Estas son en realidad palabras que no dicen absolutamente nada (por ejemplo, cuando alguien dice: «mañana probablemente lloverá» lo que está diciendo es que puede que sí o puede que no; es decir, no dijo nada que no se supiera). Lo importante con estas expresiones es ser consciente cuando se usan para, de inmediato, combatirlas con una exploración profunda de respuestas concretas.

3. Nunca

Eliminar de tajo la posibilidad de generar una idea, es un error garrafal. «Nunca» es una expresión que bloquea el cerebro, restringe la creatividad y limita la innovación. Emitir al interlocutor la expresión «Nunca» termina siendo desalentador y deprimente. Ahora, cuando la usamos en un enunciado pasado denota seguridad (el problema real es cuando la sumamos a una situación futura).

4. Pero

No siempre esta expresión tiene una connotación negativa, debido a que en algunos casos es usada para ofrecer alternativas. El «Pero» molesto, el que debería confrontar, es aquel que niega todo lo que la precede; el que limita la acción o creación. En asuntos comerciales esta expresión es verdaderamente incomoda; por ejemplo: cuando una compañía dice: «estamos en promoción, pero…».

5. No

Enunciada de forma monosilábica es la palabra más odiosa del lenguaje, pues su asociación negativa es tremendamente poderosa y restrictiva. Aunque en algunos casos es necesaria su utilización, lo recomendable es acompañarla de razones, explicaciones y —porque no— de puertas abiertas a alternativas o circunstancias que la puedan transformar en un «Si».

6. Etcétera

Robert Finder, uno de los expertos más reconocidos a nivel mundial en técnicas efectivas de comunicación, llamó a la expresión «Etcétera» como la «No-Palabra». Esto se debe a que, según él, «Etcétera» traslada al interlocutor la responsabilidad de completar el trabajo. «Etcétera» significa: No tengo otro ejemplo o palabra para profundizar mi punto o argumento (es decir, da por hecho algo que no se ha dicho).

7. Siempre

Los absolutismos o generalidades, no son una buena alternativa para cualquier tipo de conversación. Los absolutismos encierran al interlocutor en una posición que podría denotar una mente cerrada. También se trata de una palabra que podría conllevar a inexactitudes, para el correcto entendimiento de un mensaje.

8. Cuando…

La expresión «cuando», visto como condicional, no es recomendable. Si queremos transmitir decisión en las acciones, las frases del tipo «cuando obtengamos ese resultado haremos aquello» o «iniciaremos el proyecto cuando tengamos recursos» restan más de lo que suman. La mayoría de «Cuandos» terminan convirtiéndose en excusas que justifican nuestro poco compromiso para que algo suceda de verdad.

9. No tenemos tiempo

Disfrutamos postergando lo que en el fondo no queremos hacer. Las personas y las organizaciones son procrastinadoras; esa es una lamentable realidad. Y la supuesta falta de tiempo es la excusa perfecta para seguir con esta mala practica. Si el enunciar esta frase se transforma en una reflexión profunda del por qué no hacerlo, ese simple ejercicio ya será un paso al frente.

10. No es el momento para… (o ya es tarde para…)

Decirlo o pensarlo es justificar la falta de decisión para hacer una tarea o enfrentar un proyecto. Ambas son peligrosas; la primera por evitar el reto y la segunda por aceptar el error de no haberlo enfrentado a tiempo. Esperar no puede ser una alternativa empresarial o profesional. El «momento perfecto» siempre será ahora.

Bono extra: Ese no es mi trabajo

Generalmente, cuando alguien usa esta expresión, esta en lo correcto; pero expresarlo es definitivamente antipático y mediocre. Se supone que la consecución de resultados es una responsabilidad colectiva y aunque una tarea posiblemente no sea una responsabilidad directa, el objetivo final si lo es.

Bibliografía

(1) Definición tomada de Wikipedia.

10 Words To Erase From Your Vocabulary. Artículo publicado en forbes.com.

La obsesión por hacer y el desprecio por pensar

Viernes, mayo 29th, 2015

Asimile la importancia que tiene pensar y planear, antes de lanzarse a la acción, para optimizar los resultados y el consumo de recursos.

Esta demostrado que hacer más no significa obtener mucho. Esta probado que la productividad no tiene una relación directamente proporcional con la realización de tareas. Pero, aunque el enunciado suene elemental y básico, son muchas las organizaciones y los líderes que siguen cayendo en la trampa del hacer.

Vivimos actualmente una era de ofuscación por el hacer. Empresas y personas parecen estar poseídas por una obsesión por el hacer y un desprecio por el pensar. Hacer sin parar, esa parece ser la consigna del éxito para muchos.

Sin quererlo, nos dejamos convencer de que dejar de hacer es malo, mientras que hacer mucho y estar muy ocupado es un gran indicador de productividad y rendimiento. Sentarse a pensar, planear, organizar y cuestionar los métodos se ve hoy como una perdida de tiempo, un desperdicio de recursos y un atentado a los resultados. Estamos tan empeñados con el hacer que cuando algo sale mal, cuando los resultados obtenidos no son los esperados, nuestro primer diagnóstico es: «algo hicimos mal».

La resignación de las empresas y personas «apagadoras de incendios diarios» sorprende. Desconcierta ver a las organizaciones y sus funcionarios sumidos en una dinámica frenética de tareas sin sentido, reprocesos y desordenes corporativos. Son escasos los que se atreven a romper con este comportamiento confuso para tomarse el tiempo de pensar y de replantear; son pocos, muy pocos, quienes que se toman el tiempo necesario para encontrar respuestas y caminos que conduzcan a la meta en poco tiempo y con pocos recursos.

¿Qué es productividad?

Para salirnos de este bucle de actuar sin pensar, vale la pena refrescar una definición simple: La productividad es un indicador diseñado para evaluar la relación existente entre los resultados y el tiempo utilizado para obtenerlos. Cuanto menor sea el tiempo invertido en la consecución del resultado deseado, más productivo será el sistema. Significa esto que la productividad es la encargada de medir la eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida.

7 consejos para mejorar la productividad

1. Tomarse el tiempo necesario para pensar en las tareas

Las empresas de hoy necesitan líderes que no sean presos del día a día, que se tomen el tiempo necesario para pensar; directivos que estén dispuesto a sacrificar el resultados mediocre del momento por la búsqueda de la eficiencia futura. Las compañías deben sacudirse de los dirigentes que, promoviendo constantemente la importancia de pensar, no sean capaces de renunciar al cumplimiento del presupuesto de mañana para obtener un mejor resultado pasado mañana.

2. Si no sabe lo que persigue, seguirá dando vueltas en la rueda

El planteamiento de un objetivo es el primer paso para conquistarlo. Decidir el destino o —visto desde el ángulo empresarial— fijarse metas específicas, significa agrupar el talento y los recursos para rentabilizar las energías. Un objetivo enfoca las tareas y alinea los equipos. Preguntarse constantemente si se permanece en la ruta hacia la meta y si se está avanzando o retrocediendo es una obligación; igualmente, se debe estar atento a los posibles atajos y a los potenciales desvíos.

3. Lo que no suma, resta

Las tareas que se hacen en la cotidianidad y no aportan al resultado están restando recursos a la organización; por lo tanto, se deben suspender de forma inmediata. Los líderes tienen la obligación de monitorizar, reasignar y optimizar permanente los recursos hacia las actividades más productivas y contributivas en la obtención de los objetivos.

4. Las metas «volantes» elevan la motivación diaria

Mientras más lejos este la meta, más rápido se desmotivan las personas. Los objetivos lejanos aumentan la improductividad y la mediocridad de los equipos de trabajo. Si la meta es lejana, los funcionarios terminan acostumbrándose al proceso y a ejecutarlo sin pensar en el logro final. Construir pequeñas metas cercanas —ojalá diarias— es una magnífica estrategia para mantener concentrado al grupo de colaboradores en el destino final y para evitar que los procesos se vuelvan rutinarios.

5. Dejar lo simple para el final

Procrastinar es, sin duda alguna, el verbo de moda en la actualidad. Pero no porque nos guste mucho conjugarlo o porque lo usemos constantemente en nuestras conversaciones, sino porque lo hacemos constantemente sin darnos cuenta. Aplazar las actividades menos placenteras es algo para lo que —lamentablemente— el cerebro está bien entrenado. Enfrente lo aburrido o complejo primero y luego encare lo simple y placentero.

6. Controlar el tiempo invertido a las tareas

Otro de los problemas comunes del cerebro es que no controla el tiempo invertido en lo que disfruta y restringe el tiempo para lo que no lo divierte. Calcular el tiempo necesario para la ejecución de una actividad y monitorizar su realización eficiente —bajo los parámetros temporales correctos— es una excelente forma de elevar la productividad. Mientras más ajustado se sea en el uso y planeación del tiempo, mejores rendimientos se obtendrán.

7. Una tarea a la vez

El multitask esta sobrevalorado. Creemos firmemente que la múltiple realización de tareas no es una demostración de habilidad o capacidad, sino de desorden. El enfoque evita errores involuntarios por desconcentración y eleva las capacidades y conocimientos para realizar las actividades con mayor eficiencia.

La gestión del conocimiento: el camino hacia la productividad

Domingo, febrero 8th, 2015

Prepare su empresa para aprovechar el conocimiento y la información que se genera en el interior, para mejorar la productividad y los resultados.

La gestión del conocimiento (del inglés «knowledge management») es un concepto aplicado en las organizaciones; su fin prioritario es diseñar procesos y protocolos para la transferencia del conocimiento desde el lugar dónde se genera hasta el lugar en dónde se va a emplear. Igualmente implica el desarrollo de las competencias necesarias para compartirlo y utilizarlo por los miembros de la empresa (así como para valorarlo y asimilarlo si se encuentra en el exterior de estas). (1)

Para construir una cultura alrededor de la información e incorporar políticas de gestión del conocimiento no se necesita una gran inversión de recursos y tiempo; con un diagnóstico detallado, decisiones inteligentes y cambios oportunos en el comportamiento de los colaboradores (término recomendado para referirse a los «empleados» de una compañía según el nuevo vocabulario de la gestión del talento) se puede transformar el sistemas de transferencia, desarrollo y apropiación del conocimiento en una empresa. En la actualidad, la tecnología está permitiendo la construcción de poderosas herramientas que ayudan a la administración del conocimiento en las organizaciones; facilitando todos los procesos para la gestión sistemática de la información.

El objetivo de su implementación es crear procesos y técnicas para capturar, organizar y almacenar el conocimiento de los trabajadores; para luego transformarlo en un activo intelectual que preste beneficios y se pueda compartir. (1)

Otros objetivos importantes de la administración del aprendizaje corporativo son:

  • Identificar, recabar y organizar el conocimiento existente.
  • Facilitar la creación de nuevo conocimiento.
  • Apuntalar la innovación a través de la reutilización y apoyo de la habilidad de la gente a través de organizaciones para lograr un mejor desempeño en la empresa. (1)

¿Cuales son los beneficios de la gestión del conocimiento?

El principal beneficio de la gestión del conocimiento es que la información fluirá fácilmente entre los miembros de la organización, evitando que el conocimiento se pierda si alguien se va temporal o definitivamente de la compañía (este simple hecho puede significar una mejora sustancial en los resultados).

Las personas y el conocimiento son los activos más valiosos de las empresas; por lo tanto, diseñar programas que los potencien, incrementen y protejan siempre será prioritario. Adicionalmente, brindarle a los colaboradores la posibilidad de compartir fácilmente la información puede aumentar la innovación y mejorar el clima laboral y las relaciones con los clientes. La administración del conocimiento puede ser, igualmente, una pieza clave para equipos de trabajo geográficamente dispersos; ya que con ella se puede crear una fuerza de trabajo alineada e integrada (aún cuando las culturas sean muy diversas).

La gestión del conocimiento es un concepto que entregará a los miembros de una empresa la información que necesitan para hacer su trabajo mejor; lo cual repercutirá en la productividad.

¿Cómo construir una cultura de gestión del conocimiento?

1. Comenzando con equipos pequeños

Alinear un equipo de trabajo completo puede resultar abrumador por la cantidad de conocimiento que podría ser creado y compartido. Empezar el proyecto con un pequeño grupo, de un único departamento, puede ser una excelente idea (para luego crecer e implementarlo paulatinamente en toda la empresa). Esta fase inicial le facilitará la optimización y el perfeccionamiento de los procesos de creación, almacenamiento y categorización de la información.

2. Haciendo que las personas se sientan cómodas

Es importante que las personas se sientan a gusto compartiendo la información. «Vender» la gestión del conocimiento a su equipo puede resultar una tarea compleja, más cuando las personas son celosas de la información y la valoran como un activo individual (después de todo, usted estará pidiendo compartir el conocimiento y la experiencia ganado con esfuerzo por cada uno de sus colaboradores).

3. Facilitando la transferencia de información

Hacer que las cosas sucedan con facilidad simplificará la creación de una cultura de compartir conocimiento al interior de la empresa (tenga siempre presente que la abundancia de ocupaciones y la escasez de tiempo no pueden convertirse en la excusa o traba para avanzar). Si el consumo de tiempo para crear, almacenar, transmitir y consultar la información es largo, las personas se alejarán y la iniciativa no será exitosa (mientras más sencilla sea la participación, mejores resultados obtendrá).

6 consejos para desarrollar una excelente herramienta de gestión del conocimiento

Una buena herramienta para almacenar y gestionar el conocimiento es un magnífico punto de partida para que las empresas aprendan a documentar, almacenar, clasificar y encontrar la información. Las compañías deben invertir en una herramienta poderosa de gestión de información y aumentar la voluntad de sus empleados para capturar, construir y compartir el conocimiento a través de ella. Desde lo tecnológico es clave que la herramienta funcione en línea, que sea colaborativa, que cuente con un rastro detallado de modificaciones, agregados y sustracciones y que disponga de un potente motor de búsqueda integral y productivo. Nuestras 6 recomendaciones para construir la plataforma tecnológica de gestión del conocimiento son:

1. Debe ser social

Toda información tiene un dueño u origen al interior de la empresa; es por esto que resulta importante que la plataforma cuente con algunas propiedades características de los medios sociales. Por ejemplo: que cada colaborador tenga un perfil único, que se puedan generar discusiones entre funcionarios, que los contenidos tengan rastro de quienes los han creado y editado (ojalá con acceso al perfil individual y a las competencias del creador para legitimar el conocimiento), entre otros. La alimentación de la herramienta, y en general la gestión del conocimiento, debe ser un esfuerzo conjunto entre organización y empleados (con el pasar de los días se puede convertir en un ítem para evaluar la gestión y entregar incentivos).

2. La usabilidad es crítica

La herramienta tiene que ser fácil de usar. Es imperativo. Una de las principales razones por las cuales no funcionan las iniciativas de administración del conocimiento, dentro de las compañías, es porque la plataforma tecnológica no es lo suficientemente amigable (nunca olvide que una estructura difícil de entender, navegar y editar alejará a los colaboradores). Encontrar la información debe ser una tarea natural y coherente con las formas universales aceptadas y probadas (tome a Wikipedia como su mejor guía; conózcala con profundidad y siga sus patrones para lograr el éxito). Haga que las rutas de navegación por la información sean fáciles de memorizar y esfuércese para que la forma y el fondo sean simples y accesibles para los funcionarios de cualquier nivel.

3. La arquitectura de la información debe ser clara

Antes de abrir la plataforma para que los colaboradores agreguen, editen y compartan información, es oportuno unificar los criterios relacionados con la arquitectura de la información. La categorización y organización del contenido es un pilar fundamental para facilitar posteriormente su aprovechamiento y consumo. Adicionalmente, los usuarios deben conocer su rol, permisos y obligaciones para mantener la información ordenada y sin duplicaciones.

4. Debe existir un protocolo de creación de contenidos

A los usuarios, generalmente, les resulta complejo saber si el conocimiento es actual y relevante o no. Vale la pena construir un proceso, que sea fácil de aplicar para los colaboradores y que les permita decidir la importancia de crear el contenido. En dicho protocolo se debería incluir un sencillo paso a paso que obligue a las personas a desarrollar el contenido con las características y patrones definidos en la arquitectura de la información.

5. Debe tener la capacidad de medir

Medir el uso, la utilidad y el aporte del conocimiento al mejoramiento de la productividad es una obligación. La analítica le permitirá construir mejores indicadores de gestión para cada empleado y le ayudará a entender, revisando las métricas de consumo de información, cuales son los contenidos más consultados y cuales los menos (esta información podría ser útil para determinar temáticas que requieren capacitaciones más profundas y elaboradas).

6. Tenga claro que la herramienta no es lo único: incentive las contribuciones

Crear grupos con intereses particulares, promover los encuentros para socializar el conocimiento, brindar las plataformas que hagan visible a quienes más participen y ofrecer incentivos para quienes colaboren activamente son algunos de los mecanismos que podrían dinamizar la herramienta y la administración del conocimiento. De la misma forma, con estas acciones, podría ayudar a inculcar una cultura corporativa de transferencia de la información crítica para el bienestar del negocio.

Bibliografía

(1) Definición tomada de Wikipedia.

NELIGAN, Ruth. 7 quick tips to improve knowledge management. Septiembre, 2014. Publicado en Training Zone.

MIND TOOLS. Knowledge Management: Making the Most of Intellectual Assets. Enero, 2015. Publicado en MindTools.com.

Creatividad e innovación, la clave en el desarrollo profesional y empresarial

Sábado, agosto 16th, 2014

Imagen tomada de www.ecmins.com

Crear es el principio básico del desarrollo profesional y empresarial. Quienes fomenten la capacidad de llegar a nuevas ideas serán los llamados, tarde o temprano, a convertirse en los líderes de cualquier industria o mercado. No importa cual sea su actividad, profesión o negocio; la creatividad y la innovación son la clave del éxito. El conocimiento, la disciplina y el trabajo le darán siempre una ventaja competitiva, pero la creatividad y la innovación lo harán inalcanzable para sus competidores.

La creatividad y la innovación generalmente van de la mano, pero son dos conceptos muy diferentes que comúnmente se confunden. La creatividad es la capacidad de concebir algo original o poco común; mientras que la innovación se refiere a la implementación de algo nuevo que aporte valor a los demás. En pocas palabras, una lluvia de ideas generalmente pone a prueba su capacidad creativa, pero no habrá innovación hasta que esas ideas o iniciativas se implementen.

La creatividad sin innovación no sirve de nada.

Hablemos de creatividad

La creatividad, como lo dice Chris Paradysz (fundador y CEO de las agencias de marketing digital Paradysz y PM digital) es una habilidad que se desarrolla, se potencia y se perfecciona. “Todas las personas tienen la creatividad en ellos”, dice Chris, “es responsabilidad de quienes influyen en su vida (padres, profesores, entrenadores, jefes, entre otros) fomentar la confianza y ayudar a desarrollarla”. Pero aprender también requiere apertura por parte del estudiante.

Todos necesitamos desarrollar nuestra creatividad; sin importar el oficio o el cargo que desempeñemos (desde grandes directivos hasta funcionarios operativos).

¿Cómo mejorar la creatividad?

Ejercitar siempre será la mejor forma de perfeccionar una habilidad; y la creatividad no se escapa a este método de mejoramiento. Poner a prueba diariamente nuestra creatividad es el camino correcto para transformarnos en personas creativas. Algunos de los ejercicios recomendados son:

  • Preguntarse. Las preguntas son una excelente herramienta para guiar y provocar el pensamiento creativo. Evite que las cosas que no entiende pasen de largo.
  • Observar. Analizar la forma como los otros resuelven problemas o ejecutan tareas es una fuente inagotable de información creativa.
  • Cambiar. Modificar hábitos arraigados lo obligará a buscar alternativas creativas.
  • Salir. Visitar lugares diferentes o hacer tareas especificas fuera de los lugares donde comúnmente se realizan.
  • Escribir y almacenar. Documentar todas sus ideas para consultarlas cada que enfrente una dificultad.
  • Ambientar. Adecuar su espacio de trabajo o sus lugares de ocio.
  • Buscar patrones. Intentar relacionar lo que no tienen ninguna relación (los pensadores creativos obtienen resultados mediante la combinación de cosas que no son similares).
  • Socializar. Escuchar y hablar con las personas (conocidas o desconocidas).
  • Dejar el miedo de lado. Los temores ahuyentan la creatividad. No le tema al ridículo o al rechazo (cuando hay temores en el trabajo o en el entorno, la creatividad no fluye).

Ahora, algunos ejercicios específicos que ayudan constantemente a mejorar la creatividad:

  • Hacer rankings o comparativos. Por ejemplo: los mejores 10 libros de ciencia ficción, las 10 playas más bonitas que ha visitado, las 10 canciones que más le gusta cantar, etc. Este ejercicio lo obliga a comparar, a buscar ventajas y desventajas y a recordar.
  • Hojear un diccionario o una enciclopedia. Conocer nuevas palabras, entender nuevos conceptos y adquirir información nueva son herramientas que el cerebro podrá utilizar en el futuro para construir ideas, respuestas o soluciones.
  • Oír música diferente. El sonido es uno de los principales activadores de la creatividad.
  • Visitar un museo o una galería de arte. Los museos y las galerías nos muestran los procesos creativos de las principales mentes de la historia.
  • Prohibirse usar una palabra común durante un periodo de tiempo. Retirar palabras de su vocabulario lo obligan a encontrar reemplazos y a cambiar los métodos de construcción de oraciones e ideas.
  • Observar un niño. Esta es la fuente creativa más pura, sin ninguna contaminación del entorno.

Hablemos de Innovación

Según un estudio de Accenture, el 90% de los líderes empresariales del mundo cree que el éxito a largo plazo de la estrategia de una organización depende de su capacidad para desarrollar nuevas ideas.

Una empresa que no innova tiene fecha de vencimiento. La innovación es la clave de un proceso de creación.

Las personas y empresas que triunfan son aquellas que integran la innovación a todas las actividades que realizan. La capacidad innovadora NO depende del tamaño de la empresa, ni del grado de desarrollo del país, ni de la industria en cuestión. Cualquier personas o empresa puede desarrollar una potente capacidad de innovación. Si una persona es innovadora, la organización para la que trabaja lo será; y si una empresa tiene funcionarios o directivos innovadores, está capacidad se contagiará al interior de la organización. Aunque el equipo directivo es el responsable de crear y mantener una cultura innovadora en las empresas, todos los funcionarios deberían fomentarla.

En la actualidad, las empresas que triunfan son aquellas que producen innovaciones en todos los niveles de la organización y tienen una rápida adaptación a los cambios. Las empresas innovadoras son aquellas que tienen visión de futuro y son capaces de anticiparse a las necesidades del mercado.

Muchos líderes centran sus esfuerzos en el proceso creativo y descuidan la innovación. Pensar no te hace innovador, la innovación obliga a hacer.

¿Cómo innovar?

Para innovar se requiere voluntad y algo de creatividad (Aunque la idea no es la esencia de la innovación, es una parte importante). Ajustar o perfeccionar un proceso, un producto o un servicio es claramente una innovación.

Pensar, entonces, siempre será la primera parte de un proceso de innovación y debe estar acompañado de algo de investigación. A esto las empresas deben sumarle personas con capacidad y disciplina de ejecución y líderes que ofrezcan margen de acción a sus colaboradores.

Tipos de innovación

1. Innovación abierta (creada por Henry Chesbrough, profesor de la Universidad de California en Berkley y director ejecutivo del centro Open Innovation): Se caracteriza por fomentar la adquisición de nuevas ideas al exterior de la organización, sin cerrarse a las ideas internas. Asume que las empresas necesitan nutrirse del exterior.

2. Innovación disruptiva (termino acuñado por el profesor Arcilla Christensen): Una innovación disruptiva es aquella que transforma desde el mercado, un sector existente; introduciendo simplicidad, comodidad, accesibilidad y asequibilidad. Este tipo de innovación se forma en un nicho de mercado que puede parecer intrascendente para los grandes jugadores del sector, pero que al final produce un producto, servicio o idea que redefine por completo la industria.

3. Innovación inversa (planteada por Vijay Govindarajan): Esta innovación describe soluciones que fueron adoptadas por primera vez en las naciones emergentes y que posteriormente encuentran un mercado en las naciones desarrolladas. Un ejemplo de innovación inversa son los fideos que Nestlé desarrolló para la India que con el tiempo se hicieron populares en Australia y Nueva Zelanda.

4. Innovación incremental: Este tipo de innovación se refiere a quienes hacen pequeños y progresivos cambios en los productos o servicios para no afectar su cuota de mercado. El mejor ejemplo de innovación incremental son las maquinas de afeitar, que comenzaron con una cuchilla y ahora tienen tres o cuatro.

5. Innovación radical: Consiste en desarrollar nuevas ideas partiendo completamente de cero (sin basarse en productos o servicios existentes). El ejemplo más destacado de innovación radical es Internet.

Blibliografía

  • NICOLE FALLLON. Creativity is not innovation (but you need both). Business News Daily. Julio 2014.
  • NICOLE FALLLON. 4 ways to make your employees more creative. Business News Daily. Marzo 2014.
  • CHAD BROOKS. Innovation: key to successful business. Business News Daily. Septiembre 2013.
  • CHAD BROOKS. Businesses take cautious approach to innovation. Business News Daily. Mayo 2013.
  • CHAD BROOKS. No matter what your business, creativity is the key to success. Business News Daily. Mayo 2013.

Las tres preguntas que todo emprendedor debe formularse

Viernes, julio 25th, 2014

Emprender es la tarea más compleja que he enfrentado en mi vida, pero a su vez es la más gratificante de todas; es una actividad que pone a prueba a las personas todos los días y que tiene la presión constante de sobrevivir en el corto y el largo plazo, lo cual es realmente difícil.

Los problemas que viven los emprendedores podrían incluso abrumar a muchos altos directivos de grandes corporaciones. Los emprendedores deben tomar un excesivo número de decisiones diariamente y están obligados a acertar para no poner en riesgo su futuro y el de la empresa (mientras los directivos de grandes organizaciones tienen un margen de error mayor). No quiero decir con esto que una es mas fácil que otra, simplemente quiero hacer evidente que son dos actividades muy diferentes que requieren el desarrollo de habilidades especificas.

Un emprendedor es una persona que detecta rápidamente una oportunidad y que trabaja de forma decidida para construir una organización que ataque de manera frontal dicha oportunidad. Un directivo es una persona con la capacidad de administrar recursos, diseñar estrategias y optimizar resultados.

Cualquiera puede emprender, no hace falta ser rico ni joven ni necesariamente haber pasado por la universidad. Lo que se necesita es tener convicción, una idea y un plan.

El plan del que hablo debe superar una sucesión de preguntas estructuradas que le ayudarán a tener claridad en muchos de los aspectos críticos de un proceso de emprendimiento. Esas preguntas están clasificadas en tres etapas: metas, estrategias y capacidades.

Metas: ¿a dónde quiero ir?

Todos los emprendedores tienen metas personales y empresariales, y estas generalmente van de la mano. Es importante que aclare y concrete sus metas personales y empresariales antes de emprender. Una vez claro su proyecto personal y la idea elegida para ser transformada en empresa, se deben resolver tres inquietudes:

  • ¿Qué clase de empresa necesita formar? Una empresa que genere flujo de efectivo o una empresa que crezca con en el tiempo aún cuando no entregue beneficios inmediatos. En otras palabras, usted debe tener claro si necesita resolver sus problemas económicos en el corto plazo o tiene la capacidad de esperar y pensar en el largo plazo.
  • ¿Qué riesgos y sacrificios de tiempo y de recursos exige la empresa? Entender esto ayuda a tener calma y cautela en la toma de decisiones. Nunca pierda de vista lo que esta en juego.
  • ¿Puede asumir esos riesgos y sacrificios? Esto termina siendo una conciliación entre lo que se desea y lo que se está dispuesto a arriesgar.

Cuando un emprendedor logra compaginar sus metas personales con las empresariales está listo para emprender y para crear la estrategia de negocio.

Estrategias: ¿cómo llegaré a la meta?

Para que un emprendedor triunfe en el largo plazo deberá pasar de lo táctico (aprovechar oportunidades en el corto plazo) a lo estratégico (crear fortalezas en el largo plazo). En esta etapa se debe responder las siguientes preguntas:

  • ¿Tengo una estrategia definida? La estrategia se encarga de explicar las aspiraciones del emprendedor. Debe orientar al equipo de trabajo en la toma de decisiones y establecer las políticas que conducirán a la empresa a la obtención del resultado esperado.
  • ¿La estrategia elegida le permite a la compañía generar suficientes beneficios y crecimiento? Las dos cosas más difíciles de conciliar por un emprendedor son: gano dinero hoy o invierto dinero para crecer y ganar más dinero mañana. Esta es la fase crítica de un emprendimiento (mi recomendación es sobreviva en el presente con lo justo y apuéstele a un gran futuro).
  • ¿Es sostenible la estrategia? Esta pregunta se la debe formular todos los días y tratar de anticiparse a las situaciones cambiantes de los mercados para evitar sorpresas.
  • ¿Los objetivos son muy conservadores o demasiado agresivos? Definir bien los objetivos hará que se elijan bien las tácticas y que el equipo trabaje bien (sin relajarse o reventarse).

Capacidades: ¿lo puedo hacer?

Esta es la más difícil de las preguntas porque exige una autocrítica honesta. Una gran idea no garantiza el éxito si no se tienen las herramientas y las capacidades necesarias para ejecutarla. En esta etapa se necesita evaluar: recursos, capacidades de la organización y destrezas o habilidades personales. En esta fase se requiere resolver las siguientes preguntas:

  • ¿Tengo los recursos y las relaciones adecuadas? El entorno del emprendedor y la red de contactos que pueda construir en el corto plazo son determinantes para el éxito del emprendimiento.
  • ¿Cuales son las fortalezas del equipo de trabajo conformado? Sus fortalezas no necesariamente son las fortalezas del equipo de trabajo (a no ser que el proceso de selección del recurso humano se haya realizado con un alto grado de profesionalismo).
  • ¿Cuales son las fortalezas personales que necesito como emprendedor? Identifíquelas y trabaje en ella con decisión.

Bibliografía

AMAR BHIDE. The questions every entrepreneur must answer. Harvard Bisiness Review. Ediciones Deusto S.A., Noviembre, 1996.

¿Son eficientes las reuniones de trabajo en las empresas?

Jueves, junio 5th, 2014

“A veces cinco minutos gastados con seis personas de forma separada son más eficaces y productivos que una reunión de media hora con todos ellos juntos”. Antony Jay.

Las reuniones de trabajo se han convertido en el principal mecanismo de las empresas para la planeación, resolución de problemas, asignación de tareas y evaluación de resultados.

Los ejecutivos actualmente ocupan un gran porcentaje de su agenda en reuniones (y son pocos quienes las cuestionan, las perfeccionan y las evalúan),  advirtiendo que si estas son mal manejadas se podrían convertir en una perdida de tiempo, una amenaza para la productividad y un obstáculo para el logro de los objetivos (el exceso de reuniones, en algunas empresas, está siendo usado para diluir la autoridad, difuminar la responsabilidad y retrasar las decisiones).

Es recurrente en las empresas que se citen a reuniones sin tener claro el problema o la situación que se quiere resolver; ignorando, quienes las citan, que las reuniones se deberían usar para trabajar temas que no se pueden resolver de manera individual.

Aún dicho lo anterior, las reuniones son necesarias para la socialización y solución de los problemas y la evangelización desde los líderes hacia los funcionarios. En conclusión, el problema NO es el método sino quien lo usa.

¿Para qué sirven las reuniones en una empresa?

Comencemos por aclarar los mejores usos para las reuniones dentro de una organización (sin decir que estos son los únicos):

  1. Para conformar equipos de trabajos que desarrollarán tareas individuales, persiguiendo un resultado global. En este caso, las reuniones se convierten en el escenario para mantener informados de los avances a cada uno de los equipos y para rediseñar acciones a partir de la retroalimentación y resultado obtenido por cada grupo.
  2. Para revisar, actualizar y aumentar el conocimiento general de los funcionarios. Hacer reuniones de confrontación de posiciones ayuda a elevar las habilidades y los conocimientos (el grupo extrae lo valioso y desecha el resto).
  3. Para entender los objetivos colectivos y las responsabilidades individuales.
  4. Para crear compromisos individuales y/o colectivos.

¿Son eficientes las reuniones de trabajo en las empresas?

Organizamos una pequeña investigación, sin rigurosidad estadística en la selección de la muestra, y obtuvimos unos interesantes resultados que queremos compartirles en una infografía:

Analizando los resultados sacamos dos conclusiones:

  • Las reuniones están aportando poco valor a las empresas.
  • Es muy deficiente el proceso de planeación, seguimiento, análisis y optimización de las reuniones en sí.

¿Cómo hacer eficientes las reuniones en las empresas?

Una reunión para ser eficiente debe tener una preparación, una ejecución y un seguimiento detallado. En esencia son tres los momentos sobre los que se debe poner atención:

Antes de la reunión

La planeación de la reunión se realiza respondiendo las siguientes preguntas:

  • ¿Para qué se hará la reunión? (aclarar los objetivos del encuentro). Algunas de las razones comunes son: transmitir información y facilitar su entendimiento, construir algo usando un colectivo de personas, recibir retroalimentación de acciones realizadas y resultados obtenidos o asignar responsabilidades y tareas a un grupo de trabajo.
  • ¿Qué pasa si no se hace la reunión? Ponga a prueba la necesidad de realizar la reunión, en muchos casos los objetivos pueden conseguirse con trabajo individual.
  • ¿Cómo se evaluará el cumplimiento del objetivo de la reunión? Defina métodos que permitan evaluar la eficiencia de la reunión.

La siguiente fase, del trabajo previo a la reunión, es la preparación y esta consta de las siguientes acciones:

  • Definición de los asistentes: trate de vincular a la menor cantidad de personas, el éxito de un comité es inversamente proporcional al número de personas que lo conforman.
  • Construcción del orden del día (documento que debe ser enviado a los asistentes con anterioridad). Ubique los temas urgentes o los que requieran energía mental primero y ordene con lógica las discusiones (por ejemplo: no es posible debatir un plan publicitario sin antes discutir el presupuesto).
  • Definición de la duración de la reunión. Las reuniones se deben programar con una hora de inicio y fin. Si se requiere más tiempo es mejor programar otra reunión (evite el desgaste de los asistentes).

Durante la reunión

Las reuniones buscan la exposición individual de ideas y la discusión colectiva de decisiones. Para tener un debate constructivo y enriquecedor:

  • Haga que los asistentes tengan claro y entiendan el problema o situación que se discutirá (antes de iniciar la discusión exponga la mayor cantidad de datos del problema que se intenta solucionar: ¿por qué se está presentando?, ¿cuándo comenzó?, ¿hace cuánto se presenta?, ¿se ha tomado alguna medida?, etc.).
  • Permita que cada uno de los asistentes haga un diagnóstico de la situación (escuche las posiciones individuales frente al problema).
  • Invite a los asistentes a presentar sus posibles soluciones.
  • Permita que los asistentes evalúen, de forma individual, cada una de las posibles soluciones.
  • Conduzca al colectivo a la toma de una decisión.

Después de la reunión

Para hacer un buen resumen o acta:

  • Incluya el día, la hora, el lugar y los asistentes a la reunión.
  • Enuncie los puntos que se trataron, los comentarios y las conclusiones.
  • Enumere las tareas asignadas, los responsables y los tiempos de ejecución
  • Enuncie los mecanismos de seguimiento.
  • Incluya la fecha, hora y lugar de la próxima reunión.

15 consejos finales

  1. Evite que las reuniones se conviertan en un mecanismo de los empleados para sobresalir (no es una competencia de capacidades, es un ejercicio de trabajo en equipo).
  2. Una reunión no debe superar las dos horas (y ojalá se hagan pequeños recesos de 5 minutos entre tema y tema).
  3. Planifique la reunión para que no termine cerca a la hora de almuerzo o al final de la jornada laboral.
  4. Si se presenta una división irreconciliable de posiciones cambie de tema y dialogue por separado con cada una de las partes.
  5. Aunque la idea es que las reuniones conduzcan a una decisión, es posible que esto no suceda y que se necesiten otros encuentros (no las prolongue indefinidamente en la búsqueda de la conclusión).
  6. Inicie las reuniones a la hora acordada y no actualice a quienes llegan tarde. Premie a las personas cumplidas (un buen mecanismo de enseñanza para los incumplidos es agregar en el acta un listado de quienes llegaron a tiempo y quienes llegaron tarde).
  7. Asigne lugares en la mesa (ubique estratégicamente a los asistentes a la reunión).
  8. Restrinja el uso de dispositivos (esfuércese porque los asistentes estén concentrados).
  9. Controle a quienes usan mucho tiempo para decir poco (fomente la brevedad)
  10. Haga hablar a los que callan (trate de romper los dos tipos de silencio: el de la timidez y el de la hostilidad).
  11. Estimule la lucha de ideas y disuada la lucha personal.
  12. No permita que las reuniones se conviertan en una lucha de bandos y mucho menos en una discusión entre dos personas.
  13. Nunca menosprecie una sugerencia o una idea (escuche y documente).
  14. Entregue la palabra a las personas de mayor cargo al final (las personas se acomodan a la posición de los jefes).
  15. No convierta la reunión en un escenario de acusaciones.
  16. Termine siempre las reuniones con una nota positiva.

Bibliografía

ANTONY JAY. How to run a meeting. Harvard Business Review on effective communications. Grupo Editorial Planeta.

¿por qué la investigación de mercados es el pilar fundamental de una estrategia digital?

Viernes, marzo 7th, 2014

Crear una estrategia digital sin entender su mercado es como buscar un tesoro sin mapa.

Hace algún tiempo tuve una entretenida discusión con algunos empresarios sobre cual era el reto más complejo que vivirían las organizaciones para enfrentar el mundo digital.

La mayoría de ellos centraban su atención en la tecnología, argumentando que para los directivos (quienes habían nacido en otra era) sería realmente difícil entender y apropiarse de muchas de esas nuevas herramientas.

Otros se orientaron hacia los recursos y los presupuestos. Argumentaban que con la gran cantidad de herramientas y de tareas, sería muy complejo para las empresas controlar y optimizar los recursos necesarios para tener buenos resultados en el mundo digital.

Finalmente, habíamos unos pocos que pensábamos que lo realmente complejo sería asimilar la perdida de poder de las organizaciones frente a los clientes o consumidores; y sobre todo la perdida de control sobre los mensajes y la reputación de la marca. El nuevo mundo digital obligaría a las empresas a entender, acercarse y ganarse la confianza y la atención de las audiencias.

Hoy, varios años después de haber vivido aquella discusión, sigo pensando que la clave de cualquier estrategia digital está allí. El entendimiento y la cercanía con la audiencia determina el éxito o fracaso de una empresa en el mundo digital.

Dicho lo anterior, la investigación de mercados asume un papel protagónico dentro del trabajo de marketing en las empresas.

¿Es posible triunfar en el mundo digital sin investigar el mercado o entender la audiencia? Yo pienso que no. Ahora, el proceso puede ser previo o experimental. Yo puedo hacer un estudio juicioso del mercado antes o durante la construcción de la estrategia digital o puedo crear la estrategia e irla optimizando cuando la ejecuto (retroalimentándose con el comportamiento de la audiencia).

Hacerlo previamente requiere más recursos en el corto plazo, pero mejores resultados en el mediano.

¿Para qué se debe investigar?

Nosotros identificamos 4 objetivos específicos que usted le puede entregar a una investigación de mercados.

Cumpliendo alguno de ellos, le dará a su compañía una ventaja competitiva y una fuente abundante de información que le servirá para tomar decisiones que mejorarán la presencia digital:

  1. Para entender a su audiencia objetivo. Sus motivaciones, intereses, expectativas y características. Las clásicas segmentaciones demográficas le dan, hoy, pocos elementos para acercarse a las personas.
  2. Para encontrar necesidades NO satisfechas en su audiencia. Si bien su producto o servicio está orientado a una necesidad especifica, no sobra entender las nuevas necesidades para anticiparse a sus competidores o para agregar beneficios adicionales a sus productos o servicios.
  3. Para aportar información a la empresa direccionada al perfeccionamiento de sus productos y servicios. Conocer el pensamiento de los consumidores frente a sus productos o servicios le ayudará a potenciar los atributos críticos y a ignorar los intrascendentes.
  4. Para detectar los factores claves para que un prospecto se convierta en cliente. Elevar los índices de conversión debe ser una obsesión para cualquier organización con actividad digital, y la mejor forma de hacerlo es entendiendo los racionales de su audiencia a la hora de decidir.

Las empresas pueden perder dinero, pero nunca pueden darse el lujo de perder tiempo.

La investigación de mercados puede hacerle gastar dinero hoy, pero le ahorrará tiempo a la obtención de resultados en el mundo digital.

En el mundo digital ser bueno NO es suficiente.