A renovar el sistema Transmilenio
Nadie va a negar que Transmilenio le cambió la cara a Bogotá y mejoró el tema de movilidad. Sin embargo, es urgente que la Administración Distrital modernice y reestructure el funcionamiento del sistema de acuerdo con la demanda de usuarios, de lo contrario el colapso será inminente.
Este es un llamado urgente, pues el caos ha sido el común denominador en los últimos meses.
En efecto, las noticias no han sido alentadoras. Primero, están los accidentes fatales que se han presentado, ya sea por negligencia de los mismos pasajeros, pero que hacen cuestionar el funcionamiento y seguridad del Transmilenio.
Segundo, las continuas revueltas de usuarios inconformes por los altos precios del pasaje y la baja circulación de vehículos, que hacen que transportarse en los articulados sea una odisea. En algunos casos, los pasajeros deben esperar hasta 20 minutos para que llegue la ruta.
Tercero, la inseguridad al interior de las estaciones y de los buses. Son cada vez más los casos que se escuchan sobre atracos y conductas abusivas.
Estos problemas se están convirtiendo en una bomba de tiempo.
¿Será que Transmilenio necesita decisiones más profundas a las ya anunciadas por el Distrito y que consisten, básicamente, en incrementar la frecuencia de los buses?