Que no muera la marca Transmilenio
Me parece triste que después de una década propongan acabar con la marca Transmilenio, para darle paso a otra denominación que englobe los cambios en el sistema de movilidad de Bogotá.
La idea, que resulta de un estudio preliminar, también es modificar toda la estructura de la compañía encargada del masivo de la capital del país. En este último caso, las sugerencias son bien recibidas, pues es necesario mejorar la operación del servicio, ya que se queda corto ante la creciente demanda.
Sin embargo, frente a la muerte de la marca tengo mis reparos. Transmilenio no sólo es una marca sino que se ha convertido en sinónimo de Bogotá, además goza de amplio prestigio.
Por lo anterior, no creo justo desaparecerla. Al contrario, deberían integrarla al Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), para que así jalone este controvertido – pero necesario –proyecto.
Espero que antes de adoptar cualquier medida el alcalde Samuel Moreno Rojas y el Concejo de Bogotá analicen concienzudamente la iniciativa y, porqué no, adelanten una gran encuesta para que los habitantes de la ciudad decidan la suerte de la marca, ya que finalmente la sienten como propia.