Los mejores en Pequeño Formato. Exposición Colectiva “Actos Visuales”. Museo El Castillo

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El Museo El Castillo es plataforma de difusión, circulación y exhibición de la exposición anual de Pequeño Formato. La cuidadosa selección curatorial y la acción crítica sobre la muestra posicionada en el medio, da cuenta de la reflexión que hacen los artistas por el estatuto de la imagen, los textos de la memoria, la iconografía de las prácticas cotidianas, las transformaciones poéticas de los objetos y los lugares de la cultura. En la muestra se reúne pintura, dibujo y objeto tridimensional desplazándose de la realidad a la ficción, del cine a la ciudad, de la ilustración mediada por el acto estético para ofrecerle al espectador la posibilidad de vivir una experiencia de intercambios y experimentaciones públicas. 

Referenciar lo visible implica revisar la imagen, sus duelos, sus irrupciones y sus dramas. Rozar los campos de la interpretación equivale a nombrar y a describir la imagen en sus efectos visuales y textuales, la imagen que recuerda, se instala y se proyecta para ser en sí misma una mediación comunicativa. Definir la imagen implica vincular conceptos como: objeto, visualidad y estudios culturales. El objeto repliega nuestra mirada y a su vez la expande, implica nuestras formas de especulación intelectual y nos moviliza para el diálogo enfático y crítico que requiere las prácticas artísticas. Por su parte la visualidad es -aquello que hace de la visión un lenguaje- (Mieke Bal). Expresión y contenido, unido a forma e imagen son constituyentes del lenguaje visual, de la visualidad, de la manera cómo se expone la mirada y cómo miramos.

Lucrecia Piedrahita.

Museóloga/Curadora/Candidata a Magister en Teoría Crítica (México, D.F).

 

 

 

Castillos en el aire: la interiorización de la crítica institucional* – María Virginia Jaua. A propósito de la exposición: Hans Haacke. Castillos en el aire, que se exhibe en el Reina Sofía

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Hans Haacke (Colonia, 1936) es considerado pionero de la llamada crítica institucional, vertiente del arte conceptual, surgida a finales de los años sesenta. Formado y residente en los Estados Unidos, su obra transita de un puro conceptualismo inicial hacia un discurso crítico. Sus obras cuestionan los mecanismos y funciones de las instituciones culturales, políticas y económicas, que manifiestan ser herramientas activas en la construcción y transmisión de valores identitarios e ideológicos favorables al discurso y expansión de la globalización. Construye sistemas de relación mediante elementos literales tomados del cotidiano, cuyo significado crítico emerge por colisión simbólica al ser yuxtapuestos, procurando, más que denunciar, dejar ver la relación entre arte y comportamiento social.

La presente exposición se divide en dos ámbitos: una muestra de obras anteriores del artista, análisis y reflexiones sobre mercado y globalización, en que las instituciones contribuyen a alterar el valor económico del arte, neutralizando su potencial subversivo como The Invisible Hand of the Market (2009); la relación entre arte, patrocinio y publicidad en la pretensión de adquirir imágenes corporativas respetables en Thank you Payne Webber (1979), Global Marketing (1986-2011) o Helmsboro Country (1990); o lo espurio del discurso institucional, que percibe el arte como lubricante social para la aceptación de las actuales dinámicas económico-políticas descrito en On social Grease (1975) o Broken R.M… (1986). El proyecto Castillos en el aire (2012), concebido específicamente para el Museo Reina Sofía completa la muestra.

El proyecto Castillos en el aire (2012), concebido específicamente para el Museo Reina Sofía, tiene en cuenta la realidad de un barrio del extrarradio madrileño, el Ensanche de Vallecas, donde Haacke encuentra las imágenes de las ruinas que corresponden a nuestra sociedad contemporánea. Junto a las escrituras inmobiliarias de hipotecas, planos, edificios, calles vacías, destaca los nombres de las mismas, dedicados a los principales movimientos artísticos del siglo XX.

Cuando a principios de los años setenta Hans Haacke realizó las piezas Shapolsky et al. Manhattan Real State Holdings, a Real-Time Social System, as of May 1, 1971 (Shapolsky et al. Sociedades inmobiliarias de Manhattan, un sistema social de tiempo real, a 1 de mayo de 1971), en la que denunciaba el sistema de depauperación planificada de los barrios promovido y auspiciado por la especulación inmobiliaria o Gallery-Goers’ residence profile una pieza en la que mostraba a través del lugar de habitación el perfil de los asiduos a las galerías de arte, fueron muy pocos los que entonces alcanzaban a ver la relación entre el arte y el desarrollo del capitalismo tardío que marcaría estos últimos cuarenta años, y muchos menos los que imaginaban que pudiera darse una relación entre la economía del arte y la burbuja inmobiliaria que ha explotado en esta última década.

Quizás acertaríamos si dijéramos que el artista nacido en 1936 en Colonia y que vive y trabaja en los Estados Unidos ha sido en todo ello visionario. Aunque en los inicios de su carrera Haacke realizó piezas dentro de la corriente del Land Art -algunas de las cuales se pueden ver en la exposición antológica Castillos en el aire que le dedica el Museo Reina Sofía como Grass Grows (1967- 1969) o Monument to Beach Pollution (1970)- desde muy temprano adoptó como trinchera expresiva una de las derivas del arte conceptual: la crítica institucional.

El término “crítica institucional” indica una conexión directa entre un método y un objeto: el método sería la crítica mientras que el objeto, la institución artística: el museo, la galería, la colección y todas las relaciones e interrelaciones con el mundo económico, político, con el cuarto poder, en el que también se podría incluir a la publicidad.

De ahí surgirán piezas que dieron a aconocer dentro del ámbito cultural información de carácter público que incomodó a los implicados y que llegó incluso a suscitar acciones de censura. Tal fue el caso de la ya citada “Propiedades inmobiliarias…” que ocasionó la cancelación de la exposición del artista en el Guggenheim no sólo por revelar la concentración de la propiedad en muy pocas manos sino por poner al descubierto algunas relaciones de intereses de los consejeros del museo, por lo que su director argumentó que las obras “violaban la suprema neutralidad de la obra de arte”, por lo que “no merecían la protección de una institución”.

Hubo censura a pesar de que el simple registro de esta red de poder en Manhattan no se sumaba ninguna acusación, sino que confrontaba dos modelos de espacios sociales, el de las viviendas de las clases más modestas de la ciudad y el de esa sí falsa neutralidad de las instituciones artísticas, que a pesar de su discurso “artístico” vivían -y siguen viviendo- de espaldas a la realidad social del ciudadano mientras preconizan las propiedades libertarias y sanadoras del arte.

Entre las numerosas piezas que abordan desde todo un complejo sistema de relaciones e intereses económicos enmascarados por los agentes culturales se encuentran: On Social Grease (1975) una serie de planchas en las que se recogen frases bastante cínicas de empresarios y “mecenas” sobre los beneficios que supone invertir en arte; News (1969-2012) una instalación en la que se reciben e imprimen cables noticiosos que van acumulándose en una interminable e ilegible hoja de papel; Art & Argent a tous les étages (1986) una apropiación del ready made duchampiano en la que se evidencia el poder y la violencia del mercado sobre el arte; Thank you, Paine Webber (1979) una crítica a la ideología neo liberal promovida por la publicidad corporativa de esa empresa financiera y la evidencia de que Donald Marron elegido presidente del patronato del MoMa finalmente consiguiera que ese museo le dedicara una magna exposición a la colección que él mismo había adquirido para el emporio suizo; The Invisble Hand of the Market (2009) una pieza humorística de la célebre frase de Adam Smith, entre otras.

La pregunta aquí es ¿qué sucede cuando es la institución quien comisiona al artista una obra de esta naturaleza?, sería la primera pregunta que nos haríamos a la hora de abordar la pieza Castles in the sky (2012) que el Museo Reina Sofía le encargó a Haacke como eje central de la exposición

La pregunta no tiene desperdicio teniendo en cuenta una trayectoria artística impecable y coherente que siempre se ha distinguido por hacer evidentes los mecanismos por medio de los cuales las instituciones se han ido apropiando del valor simbólico de las obras para legitimarse, lo cual tiene el efecto de neutralizar el poder subversivo del arte y a su vez contribuir a crear lo que se ha dado en llamar la burbuja cultural.

Antes que nada nos abocaremos a describir la pieza. “Castillos en el aire” es una instalación que consta de tres partes. La primera la conforman un vídeo que abarca todo el muro de la sala y en el que se recorre al paso de un viandante las calles casi fantasmales de una zona al sur de Madrid conocida como el ensanche de Vallecas. En la pared de enfrente hay una instalación en forma de tendedero del que “cuelgan” con ganchos de ropa una serie de fotos documentales de dicho desarrollo urbanístico. Esta primera sala culmina con un plano en el que se detalla la repartición de los terrenos y los desarrollos, qué porcentaje pertenece a inmobiliarias privadas, qué otro está bajo la responsabilidad de la Comunidad de Madrid, cuál es el porcentaje de obra terminada, sin acabar y sin comenzar, así como el grado de ocupación y de abandono de todo el conjunto residencial.

Lo primero que queda al descubierto es la mala gestión urbanística, tanto a nivel privado como público. Todo ahí parece haber sido edificado con prisa, sin atender a la demanda o a las necesidades ciudadanas y en un contexto económico real. Las imágenes hablan por sí mismas, el registro fotográfico muestra las incoherencias de la planeación y el fracaso de una política inmobiliaria basada en la ganancia inmediata. Todo allí parece una ruina anticipada como si las construcciones aún ni siquiera ocupadas hubieran agotado de antemano su vida útil y estuvieran listas para la demolición.

Pero el hallazgo de Haacke no se detiene ahí, sino que por alguna razón que desconocemos un buen número de las calles de ese fraccionamiento llevan nombres de movimientos artísticos. ¿Una incoherencia más del desarrollo urbanístico o una de esas simples casualidades del mundo moderno para que ambas burbujas -la inmobiliaria y la artística- coincidan de manera natural y feliz en la expresión de una mala gestión y puedan ponerse al servicio de la crítica institucional en la obra?

En realidad la pregunta no es retórica, aunque el hecho en sí sea risible y al artista no se le escape el cariz humorístico, porque la siguiente sala la dedica a “ilustrar” con ejemplos quizás una clase de historia del arte para esos funcionarios creativos (o promotores inmobiliarios) que bautizaron las vías de la urbanización. Así, la “Calle del arte abstracto” la acompaña un Jo Baer; a la del “Arte figurativo” un autorretrato de Antonio López Torres; la calle “Eduardo Chillida” la escultura Topos I; la del “Art pop”, Knives de Andy Warhol; la del “Arte hiperrealista” un Richard Estes; por supuesto, la del “Conceptual” One three chairs de Kosuth; la del “Arte minimal” un Donald Judd; la de “La escuela de Vallecas” un curioso paisaje de volcanes de Benjamin Palencia y la del “Arte expresionista” un Max Pechstein: Somer in Niddden.

Sin duda, en su conjunto la pieza es contudente y la trayectoria del artista respetable por lo que la exposición tiene su valor, pero eso no es suficiente para salvarla de la trampa en la que se encuentran casi todos los discursos artísticos de la “resistencia”, ya que la crítica interiorizada, cooptada en esta ocasión por el museo se desvirtúa y se depotencia, volviéndose un método crítico obsoleto y domesticado: otro castillo desvanecido en el aire institucional.

Del 14 de febrero al 23 de julio de 2012 en el Museo Reina Sofía.

Fuente: http://salonkritik.net/

 

Este sábado 28 de abril a las 10.30 am inicia el Gran Homenaje a John Cage, Maestro del azar planeado. Lugar: AUDITORIUM MAXIMUM – COLEGIO ALEMÁN DEUTSCHE SCHULE – MEDELLÍN. Entrad libre.

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Es interés nuestro compartirles el gran proyecto que lidera el Centro Cultural Auditorium Maximum con el apoyo de otras importantes instituciones de la ciudad.

Haz click en el siguiente link para escuchar la invitación

014 JOHN CAGE HOMENAJE

Antioquia y Medellín tienen un nuevo centro para la música, el arte y la ciencia: El Auditorium Maximum es el complejo arquitectónico construido por el Colegio Alemán Deutsche Schule – Medellín como parte de su proyección educativa y cultural. Un centro que comprende una Sala de Conciertos con 602 sillas, una Escuela de Música y un Forum de Exposiciones para el desarrollo de las prácticas artísticas contemporáneas.

Las características estéticas, arquitectónicas y técnicas de nuestro Centro de Cultura son factores diferenciales dentro de la escena cultural, turística y de entretenimiento en Medellín, además su ubicación en un bosque de reserva natural implica sensorialmente al visitante en el escenario más bello recientemente construido en Colombia.

Dentro de la celebración del centenario de nacimiento de John Cage, máxima figura de la Generación Beat, el Auditorium Maximum lidera un gran evento de ciudad al que se unieron otras entidades culturales de la ciudad: EPM, ITM, EAFIT, , EXPLORA, MUSEO EL CASTILLO, MUSEO DE ARTE MODERNO -MAMM, BELLAS ARTES, COMFENALCO, CASA TRES PATIOS, LA BOCA DEL LOBO, OPCIÓN HOT, PERIÓDICO EL MUNDO, METRO DE MEDELLÍN entre otras tantas instituciones. Se desarrollará un programa que incluye: conciertos, conferencias, exposiciones de artes visuales, lecturas para difundir el pensamiento filosófico de Cage y acciones performáticas que incluirán teatro y nuevos medios.

John Cage, Maestro del azar planeado tiene como objetivo revisar la obra de Cage desde la interdisciplinariedad del arte, la ciencia y la técnología.

QUIÉN ES JOHN CAGE: Pionero de la música aleatoria, de la música electrónica y del uso no estándar de instrumentos musicales, Cage fue una de las figuras principales del avant garde de posguerra. Los críticos le han aplaudido como uno de los compositores estadounidenses más influyentes del siglo XX. Fue decisivo en el desarrollo de la danza moderna, principalmente a través de su asociación el coreógrafo Merce Cunningham. ) Si Duchamp se ha revelado como la figura fundamental de principios-mediados del siglo XX, el trabajo de Cage aparece actualmente como un paradigma indispensable de finales del siglo XX y principios del XXI.

 “Compongo música con agua de la jarra, una pipa de hierro, una llamada a las gallinas, una botella de vino, un mezclador eléctrico, un silbato, una regadera, cubos de hielo, dos platillos, un pez mecánico, una llamada de codorniz, un pato de goma, una grabadora, un florero, un sifón, cinco radios, una bañera y un gran piano.” J. Cage.

Abre sus puertas para el arte contemporáneo el Centro Cultural Auditorium Maximum

 Un artista que unió las artes, la ciencia y la tecnología

1912-1992. Compositor, instrumentista, filósofo, teórico musical, poeta, artista y pintor estadounidense

“No a la América Prediseñada”. John Cage

“No entiendo por qué la gente se asusta de las nuevas ideas. A mí me asustan las viejas”. John Cage

 “El arte no es algo que haga una sola persona, sino un proceso puesto en movimiento por muchos.” John Cage

  • Un artista que levanta su voz frente a una sociedad norteamericana barrida por la depresión económica, la segunda guerra mundial y la amenaza de la bomba atómica.
  • Pionero de la música aleatoria, de la música electrónica y del uso no estándar de instrumentos musicales.
  • El artista perteneció a la Beat Generation junto a Allen Ginsberg, Roberth Motherwel, Willem de Kooning, Jack Kerouac y William Borroughs quienes optaron por una actitud que se despojase de todas las falsas moralidades y mostrara al hombre desnudo y sincero.
  • Rechazaron todas las posturas políticas por considerarlas intrínsecamente opresivas.
  • Caracterizados por el ascetismo frente a una sociedad básicamente materialista. 

 

El Colegio Alemán Deutsche Schule – Medellín entrega a la sociedad colombiana el Centro Cultural Auditorium Maximum, un espacio para las artes, la ciencia y le tecnología

  • Con un homenaje al maestro John Cage, el artista moderno más influyente en los años 40 y 50, perteneciente a la Generación Beat, el Auditorium Maximum realizará actividades artísticas y académicas en Medellín, el Área Metropolitana y Antioquia.

Colombia presenciará un hito histórico: el Auditorium Maximum. El Colegio Alemán Deutsche Schule – Medellín entrega a la sociedad un complejo cultural catalogado por los expertos y de forma unánime, como uno de los más importantes escenarios del país, de perfección acústica, técnica impecable, espesor sensorial y aporte estético.

Ubicado en medio de un bosque de reserva, diseñado por el arquitecto Juan Fernando Forero, y con una extensión de 884 metros cuadrados; el Centro Cultural Auditorium Maximum, comprende una sala de conciertos con 602 sillas, una Escuela de Música y un Forum Expositivo para el desarrollo de las prácticas artísticas contemporáneas.

Con un homenaje a John Cage, una de las figuras más importantes del arte moderno y contemporáneo, el Maximum abrirá sus puertas al país y al mundo, para compartir la obra del maestro del azar planeado. Cage ha sido reconocido no solo por sus innovaciones en el campo de la música sino también como pensador, escritor y filósofo. Un artista que cambió la historia del arte y compuso insólitas obras que incluyeron acciones como preparar y cortar vegetales, introducirlos a una licuadora, y luego beber el jugo (0’0”), o en la que un músico con cronómetro en mano espera cuatro minutos treinta y tres segundos sin tocar una sola nota de sus instrumentos(“4: 33″).

2012 será un año Maximum, con una vasta e incluyente programación, desde este próximo 28 de abril, a las 10.30 a.m. cuando este escenario abra sus puertas para el arte y con la denominada Escuela de Visitantes, coordinada por el artista Wolfgang G. Tirado, se inicie una serie de talleres de sensibilización, conciertos y actividades académicas. Estos talleres buscan dar a conocer la obra del Maestro John Cage y tendrá entrada  gratuita a cada uno de los talleres.

La conferencia y acto inaugural contarán con la participación de Lucrecia Piedrahita, Directora/Curadora del homenaje a Cage; del arquitecto Óscar Muñoz y con la intervención musical de la Orquesta Sinfónica de Eafit y el chelista Juan Pablo Valencia interpretando una obra de la  joven compositora Natalia Valencia.

La Escuela de visitantes extenderá sus actividades hasta el 18 de agosto, con talleres abiertos a la comunidad, y en escenarios como Parque Explora, el Instituto Tecnológico Metropolitano –ITM-, el Museo de Arte Moderno de Medellín –MAMM-, Unicentro, la Fundación Universitaria Bellas Artes Medellín –FUBA-, y Comfenalco.

El Homenaje al maestro del azar planeado, John Cage, incluirá además el Encuentro Músicas – sonidos que rompen el corazón con la participación, por primera vez en Colombia, de la gran pianista china Margaret Leng Tan; So Percussion, destacado cuarteto neoyorkino; la Orquesta Sinfónica de Eafit, Percanto, Periscopio y Vocalik. Así mismo, acompañarán a este encuentro artístico una seria de actividades académicas bajo el nombre: Laboratorio de pensamiento; y la muestra de artes plásticas: Esta sala es un John Cage – una curaduría de Lucrecia Piedrahita.

Medellín, Antioquia y el Área Metropolitana son Maximum.

Prensa:

Marco Madrigal: Cel: 300 689 46 35

marcomadrigalg@gmail.com

Jacobo Franco: Cel: 300 614 66 01

jacobofrancoceballos@gmail.com

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Tel. (+574) 2818811 Ext. 235

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ENCUENTRO ACADÉMICO 

Contaremos con: doctor Jorge Wagensberg –físico y director científico de la Caixa Forum de Madrid, Anna María Guasch, teórica y crítica de la Universidad de Barcelona, Miguel Ángel Hernández. Director del CENDEAC- de Murcia, Marcela Quiroz, doctora en Teoría Crítica de México, Graciela Speranza, Académica y pedagoga argentina. Y estará el grupo de invitados nacionales: Lucrecia Piedrahita, Jaime Cerón, Jorge Echavarría, Hernán Méndez, Pablo Montoya, Alejandro Echeverri…

ENCUENTRO DE MÚSICAS 

CONCIERTOS Y PRÁCTICAS MUSICALES

PRESENCIA DE LA GRAN PIANISTA CHINA, MARGARET LENG

Para el mes de septiembre nos visitará la maestra Margaret Leng, pianista china de primer nivel mundial. Con ella se tendrá un gran concierto de gala.

El programa de música cuenta con el apoyo del maestro Andrés Posada- Decano de Música de la Universidad Eafit, así mismo estará la maestra Cecilia Espinosa, el chelista Juan Pablo Valencia, el Cuarteto 5 y  otros grupos de música de las universidades de la ciudad.  

EXPOSICIÓN DE ARTE

La curaduría es responsabilidad de Lucrecia Piedrahita y la muestra se hará en estas fechas: 13 de septiembre a cierre de octubre.

Invitados: Gabriel Botero, Alexandra Mccormik, Leyla Cárdenas, Carlos Bonil, Clemencia Echeverri, Anibal Vallejo, Mónica Naranjo, John Jader bedoya, Alejandro Tobón, Adriana Salazar, Angélica María Zorrilla, Edwin Monsalve, César del Valle, Catalina Jaramillo, Nadir Figueroa,  Pablo Guzmán, Johan Barrios, Mario Vélez, Andrés Layos, Mauricio Carmona, Juan Ricardo Mejía, Johana Bojanini, Marcela Cárdenas, Juan Fernando Ospina, Alejandro Gracía, Fredy Alzate, Juan Esteban Sandoval, Anna María Botero, Pilar Aparicio, Hugo Cárdenas, Attis, entre otros artistas.

 MEMORIAS

Publicaremos el libro impreso de alta factura que además contendrá una multimedia con todo el desarrollo de la exposición de artes visuales, talleres de sensibilización, conciertos, participación ciudadana, videoclips, análisis formal, testimonios…

FECHAS DE CELEBRACIÓN:

Desde el mes de abril comenzaremos talleres de sensibilización en la ciudad y la actividad central del homenaje se tendrá en el mes de septiembre y parte de octubre.

 Inscríbete en los mails:

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culturadeautor@gmail.com

Mayores informes:

AUDITORIUM MAXIMUM
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NUESTRA CITA ES HOY DOMINGO 1 DE ABRIL A LAS 3 DE LA TARDE. MEDELLÍN Y EL ÁREA METROPOLITANA VIBRARÁ CON FESTICÁMAR​A DESDE EL AUDITORIUM MAXIMUM. ENTRADA GRATIS

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AUDITORIUM MAXIMUM UN MAPA DE TONOS Y SONIDOS
 
 

 

Festival Internacional de Música de Cámara, Medellín Festicámara, bajo la dirección artística del violinista norteamericano Scott Yoo.

HOY DOMINGO 1 DE ABRIL A LAS 3 DE LA TARDE MEDELLÍN Y EL ÁREA METROPOLITANA VIBRARÁ CON FESTICÁMAR​A DESDE EL AUDITORIUM MAXIMUM
 
AUDITORIUM MAXIMUM EN ALIANZA CON FESTICÁMARA – FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CON GRUPOS DE CÁMARA- Y LA RED DE ESCUELAS DE MÚSICA DE MEDELLÍN
 
Es la oportunidad para reunir, en un mismo escenario, los más destacados intérpretes del mundo con jóvenes de la red de escuelas de música de Medellín
 
El próximo domingo 1 de abril a las 3.00 de la tarde se presentará en el Auditorium Maximum del Colegio Alemán Deutsche Schule – Medellín la segunda versión de Medellín Festicámara.
 
Extendemos la invitación a este extraordinario concierto con entrada gratuita.
 
Las personas interesadas pueden acceder reclamando la boleta, dos horas antes de su inicio, en las instalaciones del Auditorium Maximum ubicado en el campus del Colegio Alemán. Carrera 61 Nro. 34-62 Itagüí, Colombia. Tel. (+574) 2818811 Ext. 235 – 230.
auditorium@colegioalemanmedellin.edu.co www.auditoriummaximum.org.co
 
Medellín Festicámara es un proyecto de la Red de Escuelas de Música de la Alcaldía de Medellín, administrado por la Universidad de Antioquia.

El Auditorium Maximum cuenta con el apoyo decidio de Covitec.

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La deconstrucción / La gramatología / La diferencia (la différance) / La exclusión de la escritura en el fonocentrismo. Por: Lucrecia Piedrahita (Candidata a Magister en Teoría Crítica)

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1. La deconstrucción  

Para Derrida, La Decontrucción es el cuestionamiento de los conceptos que, históricamente se han entendido incuestionables y hacen parte de nuestro sistema de pensamiento. Es pensar la genealogía estructurada de sus conceptos de la manera más fiel. Busca determinar lo que históricamente se ha prohibido o disimulado y Jaques Derrida busca analizar las vías por las que esto sucede. Si esto se descubre, entonces se estaría viviendo una ‘cierta transformación total’, pues de otra manera no sería posible.  


2. La gramatología

Tras la necesidad de una ciencia de la escritura, Derrida propone la gramatología, la cual, debería abrir el campo y levantar los obstáculos epistemológicos; pero también cuestión sobre los límites de esta ciencia.

Deberá perseguir y consolidar lo que, en la práctica científica, ya excede la clausura logocéntrica. Ésta Inscribe y de-limita la ciencia y las normas científicas; la gramatología se piensa como una ciencia distinta, una nueva disciplina cargada de un nuevo contenido, de un nuevo dominio bien determinado.

Esta ciencia deberá deconstruir todo lo que liga el concepto y las normas de la cientificidad a la ontoteología, al logocentrismo, al fonologismo. Esto supone un doble registro en la práctica gramatológica: hay que ir a la vez más allá del positivismo o del cientificismo metafísicos y acentuar lo que en el trabajo efectivo de la ciencia contribuye a liberarla de las hipotecas metafísicas que pesan sobre su definición y su movimiento desde su origen.

 

3. La diferencia (la différance)

La différance, es el juego sistemático de las diferencias, de las trazas de las diferencias, del espaciamiento por el que los elementos se relacionan con otro; es el movimiento (activo/pasivo) que consiste en diferir, por dilación, delegación, sobreseimiento, remisión, circunloquio, retraso, reserva.

Además, referencia el movimiento de la différance es la raíz común de todas las oposiciones de conceptos que escanden nuestro lenguaje; y también el elemento de lo mismo en el que las oposiciones se anuncian. Estas diferencias son los efectos de la différance y como no están inscritas a ningún lugar en particular no se producen por la actividad de algún sujeto parlante. 

En este sentido, el concepto de différance no es simplemente estructuralista, ni simplemente genetista, siendo esta alternativa un ‘efecto’ mismo de différance. La Différance no admite que ningún concepto o enunciado mayor organice desde la presencia teológica de un centro, el movimiento y el espaciamiento textual de las diferencias.

 

4. La exclusión de la escritura en el fonocentrismo 

Para Derrida esta exclusión es necesaria, si se quiere tener en cuenta con alguna coherencia, el principio de diferencia. Este principio dictamina no sólo no privilegiar una substancia -aquí la substancia fónica, que se dice temporal- excluyendo otra -por ejemplo, la substancia gráfica, que se dice espacial-, sino incluso considerar todo proceso de significación como un juego formal de diferencias.

Esto, con el fin último de producir un nuevo concepto de escritura al que llama grama o différance el cual, desde su juego de las diferencias, supone síntesis y remisiones que prohíben que un elemento o concepto esté presente en un texto con el único fin de representarse a sí mismo. Ninguna presencia o ausencia de elemento alguno es gratuita.

Esto aplica tanto para el discurso hablado como para el escrito, pues ningún elemento debe actuar como signo sin remitir a otro, este a su vez, se construye con las trazas de los otros conceptos y aporta nuevas trazas o los demás elementos presentes en el texto. Se requiere formar un encadenamiento o tejido que resulta ser es el texto que sólo se produce en la transformación de otro texto.

 

The snow white revenge

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Sobre Exergo: “De la gramatología” de Jacques Derrida. Por Lucrecia Piedrahita

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En Exergo, Jacques Derrida habla de la incursión de la escritura en el orden de lo científico, en una época dominada por el problema del lenguaje y del signo, y cuyo horizonte, a pesar de que sea incierto, pertenece a nuestra época y a nuestra historia occidental.

En el principio, Derrida nos llama la atención sobre el etnocentrismo, el cual ha dominado el concepto de escritura; y sobre el logocentrismo–definida como metafísica de la escritura fonética—, el cual ha sido, para el relativismo histórico, el etnocentrismo más original. Con ello nos quiere decir, primero, que la escritura tal y como la conocemos, la alfabética ha surgido en Occidente como fonocentrismo. Y como dice J.J. Rousseau, la manera de escribir obedece a la organización de los hombres en una nación, por ello el ejemplo de que el alfabeto pertenece a un pueblo civilizado, se refiere al orden del discurso de una sociedad: es decir occidente se ha construido a partir de su escritura. Segundo, con ello su autor se refiere darle el valor máximo al lógos, pensar que en él se halla, por ejemplo, la verdad discursiva.

El etnocentrismo resaltado por Derrida a se dirige hacia tres pilares: 1. El concepto de escritura, 2. La historia de la metafísica y 3. El concepto de la ciencia. Éste último, el más digno de su reflexión. El primero, nos expresa la idea como si fuera un postulado: “la escritura en un mundo donde la fonetización de la escritura debe disimular su propia historia en el acto de su producción”. Con ello, Derridaquiere decir que disimula su propia historia porque aparece como la naturaleza del lenguaje mismo y no como un producto histórico.

El segundo. Este punto es de suma importancia para la filosofía griega, el lógos, pues de aquí parte el pensamiento filosófico de occidente, así como la metafísica y la teología. En la historia de la metafísica –y de la filosofía— el lógos es un concepto complejo, tanto así que se le asignó el origen de la “verdad en general”: la historia de la verdad, así como de la verdad de la verdad (tautología básica) fue una degradación de la escritura y su expulsión del habla “plena”. En la filosofía, lógos es un concepto plurisignificativo, y puede traducirse por: pensamiento, razón, palabra, argumentación, discurso, habla, concepto, conocimiento, entre otros. Para Heráclito lógos quiere decir el devenir delmundo, es la razón universal; para Platón el lógos es considerado la razón del mundo, contenido en las ideas eternas, arquetípicas de todas las cosas.

Sin embargo, para la teología, grossomodo, el lógos tiene un sustrato filosófico en Grecia, pues ésta se alimenta del pensamiento de dicha cultura; pero le atribuye otro significado: la segunda persona de la trinidad es el lógos. Juan capítulo uno, versículo primero expresa: “En el principio era el Verbo (lógos), y el verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, y con ello se indica la aprehensión del significado en la doctrina teológica cristiana.

El tercero, la cientificidad de la ciencia que se encuentra inscrita en el concepto filosófico –como ya hemos expuesto— de la lógica (lógos). Derrida nos dice que la práctica de la ciencia no se dejó contradecir por el lógos, apelando a la escritura fonética. Para él aquí se origina una subversión, hallada en el sistema alocutorio (¿?) que originó la ciencia  y a las convenciones no fonéticas. Aquí se explica hablando del simbolismo matemático: convención de escritura, símbolo escriptural; según el pensador francés, por analogía o abuso del vocabulario, se habla de “lenguaje matemático”.

Derrida enfatiza que es propio de nuestra época que en el momento de la Fonetización de la escritura, cuyo origen como se ha señalado es histórico y cuya estructura en la filosofía y en la ciencia instauran la condición de episteme, dominará la cultura mundial (consideremos la occidental) y no se satisface con sus avanzadas. Con ello dirá que la ciencia no se satisface con los avances de la escritura fonética; además la lingüística no podría entrar de lleno a cuestionar y a dilapidar los conceptos que la ciencia misma instaura. En este sentido la ciencia no permite un intercambio disciplinario, el cual posibilite establecer un criterio crítico de la episteme científica.

Para Derrida: “actualmente algo deja que aparezca como tal, permitiendo que, en cierto modo, nos hagamos cargo de ella, sin que pueda traducirse esta novedad en las nociones sumarias de mutación, explicitación, acumulación, revolución y tradición”. Lancemos un hipótesis interpretativa sobre lo que dice Derrida: la ciencia de la escritura avanza e a partir de sus cambios, de sus devenires en sentido filosófico, de sus mutaciones, etcétera. Y reitera que tales valores pertenecen al sistema de la época logocéntrica.

Un último punto: La ciencia de la escritura se ha hallado dominada por la metáfora, por la metafísica y la teología, pues los prejuicios que señala Derrida han desviado o reprimido la teoría del signo en los siglos XVII y XVII. El exergo, que quiere decir lo que se halla fuera de la obra, anuncia que la gramatología, o ciencia de la escritura o lógos de la escritura, da signos de su “liberación” por un avance cultural, que es discreto, disperso e imperceptible: “ello pertenece a su sentido y a la naturaleza del medio en el que se producen”.           

La gramatología se halla limitada, Derrida dice: “una ciencia de la escritura semejante corre el riesgo de no hacer nunca como tal y con ese nombre”, de perder su unidad, su objeto, de no poseer discurso de su método ni de establecer sus límites. El filósofo nos expresa con ello que la gramatología está amenazada con perder el carácter –si es que lo tiene y si es que realmente le importa y le concierne— de episteme. Además lo que se halla circunscrito a los conceptos de la ciencia y de la escritura se halla, reiteramos, a la determinación de una época, o bien, de una cultura histórico-metáfísica “cuya clausura no hacemos más que entrever y no decimos su fin”.

Derrida concluye:

 

  1. La idea de ciencia, la idea de escritura, la idea de ciencia de escritura o gramatología tiene sentido (para nosotros) a partir de: a) un origen, b) un mundo donde existe el concepto de signo y c) un concepto de la relacion de habla y de escritura.
  2. Dicha relación está determinada (pese a su privilegio, su necesidad y su apertura) en Occidente. Produce, en ella misma, su dislocación, sus denuncias, sus límites.
  3. Él propone la meditación paciente y la investigación rigurosa, sobre lo que domina la escritura, para desarrollar su positividad (positividad en sentido epistemológico) máxima. Es decir: “vagabundeo de un pensamiento fiel y atento al mundo por venir que se anuncia en el presente, más allá de la clausura del saber”. (Exponemos nuestra puesta interpretativa sobre esta conclusión: Derrida apunta al devenir del pensamiento mismo, el cual no posee otro domeñador sino el mismo presente, y trasciende la clausura de un saber que no es precisamente ciencia y se ancla a ella; sin embargo es lógos).
  4. El porvenir es el peligro absoluto: no hay entonces una normalidad constituida. No se anuncia, digamos, la verdad de la escritura (aquí no se habla del lógos de Juan); se presenta bajo el aspecto, según Derrida, de la monstruosidad.

¿Por qué la gramatología no podría constituirse como ciencia,  para salir de la esfera del signo y de la metafísica de la presencia?

Derrida habla de una subversión de la ciencia en la cual apela a una escritura no-fonética que le posibilite su desarrollo; pero lo propuesto por él, en la gramatología, es que sea posible la liberación de la escritura tradicional, dominada por la metáfora, la metafísica y la teología. Sin embargo Derrida sabe que como la escritura ha estado fundamentada en tales preceptos, se corre el riesgo de que ella no nazca, puesto que ella ha estado determinada por el lógos y por una época histórico-metafísica. Sólo puede concebirse como ciencia de la escritura un mundo que comprenda un concepto de signo y un concepto de las relaciones entre habla y escritura, como ya se dijo en las conclusiones.

“Fundaciòn Proyecto Mujer” y Montecarlo Producciones .

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MONTECARLO, es un grupo de cantantes jóvenes con raíces en el canto lírico conformado por 4 voces masculinas, tres tenores y un barítono, algunas veces nos acompañan voces femeninas también.

Para el proximo 8 de Marzo con motivo del “Dia Internacional de la mujer” realizarán un evento a beneficio de la “Fundaciòn Proyecto Mujer”.

El evento es una “Cena Concierto” en el salón siglo XXI del Country Club.

JUAN FELIPE ALVARADO
Director Musical
www.montecarloproducciones.com
Cel 310 407 407 4

DE LA REVUELTA A LA POSMODERNIDAD (1962-1982) – Luis Francisco Pérez. (memoria, objeto de arte y destrucción semiológica del tiempo estético)

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“Al paso que la aceleración de la historia y la cultura desde el siglo XVIII hacía obsoleto, cada vez más deprisa, un número cada vez mayor de objetos y fenómenos, incluidos los movimientos artísticos, surgió el museo como la institución paradigmática que colecciona, pone a salvo, conserva lo que ha sucumbido a los estragos de la modernización. Pero, al hacerlo, es inevitable que construya el pasado a la luz de los discursos del presente y en función del interés del presente.” Andres Huyssen, En busca del futuro perdido (1)

Hasta la fecha la colección del Museo Nacional Reina Sofía ha sido presentada en tres ocasiones, correspondiendo a la tercera entrega, De la revuelta a la posmodernidad (1962-1982), en cartel ahora mismo, la responsabilidad (la adjetivación es intencionada) de exhibir la producción estética, nacional e internacional, que definiría a la colección como tal (queremos decir: en tanto que posesión) más prestamos con fecha de caducidad, cesiones más o menos oportunas, restos (valiosos) de diferentes naufragios de anteriores colecciones, e incluso, supongo, una lista nada desdeñable de obras que se encuentran en una especie de waiting list a la espera de aclarar, o solucionar, su auténtica condición legal. Estrategias museísticas, en definitiva, que poco han de importarnos, pues nuestra responsabilidad en tanto que espectadores es otra (y ahora traslado tan enojosa tarea a nosotros, we the people), si bien complementaria a la responsabilidad del Museo, y que esencialmente no sería otra que la activación de la alerta crítica ante el absolutismo de la visión que el Museo exhibe (y exige) como principio de Autoridad. Queremos decir: de la visión (museística) en tanto que instrumento ideológico de la comprensión de los procesos históricos, validando así el escenario (en la Historia, en el Tiempo, en lo Social) donde nace y se manifiesta todo objeto de arte. Naturalmente esa “alerta crítica” tan necesaria para el espectador no va en detrimento, u anulación, del goce estético. Bien al contrario, lo enriquece y estimula.

Dado que el museo (cualquier espacio que queramos definirlo como tal) embellece todo lo que exhibe, toda “alerta crítica” debería olvidarse, por innecesaria e inservible, de las cualidades formales de la obra, y centrar su observación de crítica y análisis en el destino histórico que el museo le otorga, interesadamente o no, sin equivocación o con ella. Y por “destino histórico” entiendo conceptos tales como “rescate del olvido”, o su condenación al mismo; pero también su actualización en el presente y puesta al día bajo nuevos ropajes y afeites teóricos. No menos importante, por supuesto, sería la proyección de futuro que el museo otorga a obras, autores y movimientos. Situaciones nada cómodas y agradables que el museo resuelve sabiendo que de todo aquello que se exhibe únicamente quedará el impacto visual, el agridulce sabor de la belleza (o la fealdad, que en creación contemporánea viene a ser lo mismo), y dejemos ya la aburrida letanía de que el museo anula y cancela l os (pretendidos) dispositivos críticos del objeto de arte en su enfrentamiento con el mundo.

Por supuesto que anula tan justos principios, pero para ello antes los ha ennoblecido con una auténtica condición aurática que únicamente el museo puede otorgar: la introducción del concepto de belleza en el tiempo histórico del espectador. A partir de esta premisa se vuelve imprescindible calibrar otros presupuestos, fugas alternativas y derivas diversas, diferentes críticas y lecturas otras.

En relación a las anteriores lecturas que el Reina Sofía ha realizado de la colección la actual sea, probablemente, la que posee una jerarquía visual mejor organizada y documentada, al menos en términos de un visitante sensible e interesado en lo que se le muestra, máxime cuando la dialéctica tiempo histórico versus tiempo creativo va pautando el recorrido de la muestra de una manera tan eficaz como visualmente impactante, y más allá de la relativa facilidad del tiempo histórico/estético analizado con relación a otros periodos del presente siglo. Según vamos recorriendo las salas no observamos discrepancias significativas ante lo observado, y menos aún si nos atenemos a la calidad de muchas de las obras presentadas, pero entonces llegamos a las salas 6, 7, 8 y 9 de la planta 0 del edificio Nouvel, en la que se muestran, respectivamente, el Grupo Trama, Luis Gordillo, una especie de Rastro con título de tortuosa sintaxis: “Desbordamientos de la razón en una España en época de cambio”, con obras de Carlos Alcolea, Chema Cobo, los comics de Reimundo Patiño, Totó Estirado y Manolo Quejido. Por último, en la sala 9, y con título también muy potente, “La toma de la calle: culturas underground en una época de cambios”, nos encontramos con obras de Herminio Molero, Nazario, las fotos documentales de Miguel Trillo, Perez Villata (¿adivinan la obra seleccionada? Pues sí, han acertado, la inolvidable “Personajes a la salida de un concierto de rock”), para acabar con Almodóvar y McNamara cantando Suck it to me.

Hasta las citadas salas todo iba perfecto. Se entendía muy bien la función del objeto, desestructurado y descolonizado, él también como las colonias africanas, de la esclavitud burguesa del pedestal. Al igual que la función, no menos liberadora, de las derivas poéticas europeas, con los artistas italianos del povera en un merecido primer lugar, pero también los specific sites norteamericanos, y el tropicalismo de Oiticica (demasiado solitario: para una mayor comprensión de la espectacular pieza expuesta hubiera sido necesario contextualizarla mejor), o la magnífica sala del activismo artístico en América Latina, con la brillante inclusión del colectivo chileno C.A.D.A., prácticamente desconocidos en España, y precisamente por ello hubiera sido deseable un análisis más detenido de este colectivo, que si bien ya no se encuentra operativo, en su momento estuvo formado, entre otros, por quien hoy es una de las mejores novelistas latinoamericanas (Diamela Eltit), un ma gnífico poeta (Raúl Zurita), un muy concienciado sociólogo (Fernando Balcells), más la esencial ayuda de Nelly Richard como “compañera de viaje”. Como extraordinarias son las salas dedicadas al primer feminismo plástico en España, y la que muestra al arte y política al final de la dictadura, o más en particular la que documenta Los Encuentros de Pamplona. Sí, todo iba como la seda hasta llegar a las famosas y desgraciadas salas 6, 7, 8 y 9.

Estamos totalmente de acuerdo con Jesús Carrillo cuando cierra el texto suyo que parece en el catálogo con la afirmación de que “la nueva presentación pretende mantener los interrogantes y la inquietud abiertos, para estimular el conocimiento de una época compleja y contradictoria, que aún es la nuestra”. El problema es que esa complejidad, tal como ha sido presentada, no existe en tanto que multiplicidad de derivas poéticas o formas de vida, pues el grado de momificación al que han sido sometidos obras y artistas dista mucho de ofrecer una mínima herramienta en la que situar esas obras en un proyecto de futuro, y consecuentemente la imposibilidad de leerlas desde la complejidad de un presente que se pregunta (nos preguntamos): ¿Tienen algo que decirnos, o su único valor (como así parece pensar el equipo curatorial que ha diseñado las salas) es rellenar unos determinados años de la historia de España, y así salvar el expediente en tanto que Museo, es decir: en tanto que le ctor de la historia estética, y reciente, de España? ¿Los integrantes del Grupo Trama no desarrollaron una obra posterior, que de haber sido expuesta, o mínimamente esbozada, hubiera canalizado de una forma más efectiva la comprensión de las pinturas creadas en aquellos años en tanto que Grupo? Dado que se ha optado por una revisión “en crudo” de los hechos el resultado es tétrico y desalentador: severas abstracciones que se dirían pintadas por las hijas de Bernarda Alba en estilo “Remordimiento Español”, y que de haber sido emplazadas junto a determinadas obras de El Paso y Dau al Set de esos mismos años se hubiera entendido mucho mejor el conceptualismo pictórico de Trama, pero también, especialmente, del Tápies conceptual de esos mismos años. ¿Es justo el destino, en tanto que artistas, de Alcolea, Cobo, Quejido, Molero, Nazario, Pérez Villalta, e incluso Almodóvar y Fabio, convidados de piedra en la obstinada “jibarización” de sus obras y acciones, siempre repitiendo las! mismas gracias y mostrando las mismas obras, conservados en un formol adolescente y de época? ¿No hicieron nada más después de aquellas movidas? ¿No está cansado Gordillo de hacer siempre de padre putativo de los pintores de finales de los 70 y principios de los 80? ¿No hay otras lecturas de su obra? ¿No hubiera sido más enriquecedora la sala de Gordillo si se le hubiera situado junto a las obras del Arroyo más “canalla, parisino y picabiano”, y junto a determinadas obras del Equipo Crónica?

El equipo que ha llevado a cabo esta última reordenación de la Colección hace gala de una gran inteligencia expositiva, al igual que en las anteriores entregas, cuando lo que está en juego es situar al arte español dentro de una determinada corriente internacional, demostrando una gran sensibilidad estética e histórica en la interrelación y acoplamiento de lo local en el gran delta de los movimientos internacional en la invención de formas estéticas del siglo XX. Desgraciadamente esa misma eficacia baja muchos enteros cuando se trata de defender una determinada sensibilidad o singularidad local desprovista de puntos de referencia y contacto con movimientos similares de fuera de nuestras fronteras, optando, casi siempre, por dejar ese hipotético genius loci en la soledad de su propio “invento”, y sin más armas defensivas, argumentativas y conceptuales que su simple y triste inclusión en el río histórico de las formas estéticas. De ahí a la momificación improductiva el recorrido es mínimo. Probablemente nada sea tan sencillo, o tan complicado, como parece. Quizás lo que esté en juego sea algo mucho más angustioso y terrible, y que bien podríamos definir, citando una frase que aparece en el mismo ensayo de Huyssen con el cual iniciábamos este escrito, que “lo que está en cuestión es distinguir entre los pasados utilizables y los datos descartables”. La frase es brutal, en efecto, y si voluntariamente la hemos dejado para el final es debido a que la misma servirá (y mucho) para iniciar un nuevo análisis, presumible que así sea, del arte español en la Colección del Reina desde 1982 al 2002. Una futura entrega que será, tememos, y visto el falso cierre con que se ha rematado la actual, devastadora. Cuando llegue ese momento volveremos a recuperar la frase de Huyssen, pero también la maravillosa pieza de C.V.A (Juan Luis Moraza y María Luisa Fernández), Límite (implosión), una de las obras más inteligentes y hermosas del arte español del si! lgo XX, a pesar de estar emplazada en la última sala del recorrido, también de difícil comprensión, la que lleva por título “El impulso alegórico”, junto a obras de artistas tan dispares (entre ellos) como Gerhard Richter, James Coleman, John Baldessari o David Wojnarowicz. Muy fuerte, en verdad, tiene que ser la fuerza de esa tempestad alegórica para reunir en una misma cama a tan singulares ocupantes. A esta última sala, y en concreto a la soberbia pieza de C.V.A, me refería cuando aludí al “falso cierre” en la actual entrega de la Colección.

(1) Andreas Huyssen, En busca del futuro perdido, Cultura y memoria en tiempos de globalización, FCE, México D.F., 2001.

Fuente: http://salonkritik.net/

Mario Vélez expone en Suiza

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Una vez más el artista Mario Vélez subraya el valor de la persistencia en el arte, un arte serio, cargado de rigor y de ascetismo.

En sus dibujos el artista explora las múltiples posibilidades del papel, sus pliegues, fisuras, caras y contracaras para ampliar las miradas de la abstracción desde la bidimensionalidad.

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