2 de diciembre, inauguración de la exposición: Memoria Decapitada. Estéticas del desarraigo

Prácticas Artísticas Contemporáneas Sin Comentarios

El próximo 2 de diciembre se inaugura mi proyecto curatorial La Memoria Decapitada. Estéticas del Desarraigo. Será en el Claustro de San Agustín, en Bogotá a las 12 del día. Están todos muy invitados. La muestra estará abierta hasta el 2 de marzo de 2010. 

Recoger lo que la imaginación acumula

1999. Estudiar la ciudad. Recorrer la ciudad. “Según datos de organizaciones no gubernamentales que trabajan en los asentamientos, cada día llegan a Medellín entre 10 y 15 familias y se diseminan –de acuerdo a declaraciones de Planeación Municipal de Medellín– en todos los sectores donde hay barrios de invasión. Así, el Plan de Ordenamiento Territorial clasificó, para 1999, 52 asentamientos en los que los desplazados por la violencia se cruzan con las familias pobres residentes de antiguo que aprovechan la oportunidad para mezclarse con los desplazados y recibir así el tratamiento de víctimas de la violencia.”.

1999 - 2009. En Colombia, la guerra por el territorio y la violencia ha dejado, en los últimos treinta años, miles de colombianos deambulando por trochas, caminos y carreteras; cientos de familias que, en caravana, se dirigen a las cabeceras municipales buscando un refugio y queriendo mezclarse con la población para salvar sus vidas.

Por invitación del Vicerector de la Universidad Nacional, doctor Fernando Montenegro, se presenta la investigación: La memoria decapitada. Desplazamiento forzado en Colombia. Los componentes museográficos dan cuenta del fenómeno del desplazamiento en Colombia a través de fotografías, textos, dibujos, cartografías físicas y digitales, soporte audiovisual y la construcción colectiva del Catálogo de Voces y el Sobre Nómada, elementos diseñados  para el ejercicio curatorial que permitió la vinculación activa de intelectuales de diversas áreas, artistas, docentes y público abierto.

Documentar una historia de vida de las comunidades desplazadas en Colombia permite hilar un relato de interpretaciones del trasiego de personas que buscan siempre otras orillas, otros diques por donde moverse, planificar rutas diariamente en medio de hostilidades y entornos inciertos para pertenecer a nuevas geografías. Miembros de una sociedad civil tratando de buscar salidas para que se les respete las leyes.

Memoria Decapitada, un formato investigativo de exposición que da cuenta de los múltiples sentidos de la casa  para el desplazado y una restitución de imágenes acumuladas en el horizonte de la memoria.

El documento que se entrega a ustedes amplía las miradas al desplazamiento y permite un diálogo cultural de múltiples aristas.

Mis agradecimientos sinceros para cada una de las personas que han participado en la investigación. A los intelectuales de altísima estatura académica y humana que asumieron con entusiasmo escribir para el Catálogo de Voces, a otras tantas personalidades con las que intercambié criterios y crucé miradas, a la Universidad Nacional de Colombia, a María Belén Sáez de Ibarra, a los artistas, curadores y el público que se motivó a dar su opinión, a detenerse en una imagen que le conectaba con recuerdos, estéticas sin razón y sin orden o tal vez con razón y con orden.

… En medio del drama del desplazado siempre habrá un espacio anclado, radicado, es la casa, el espacio de todos los tiempos.

Lucrecia Piedrahita Orrego
Museóloga
Medellín, noviembre 2009

Vanessa Beecroft, el cuerpo revisitado

Prácticas Artísticas Contemporáneas 2 Comentarios

Vanessa Beecroft “pinta” retratos individuales y de grupo en tres dimensiones con chicas y mujeres. Ocupan una determinada sala durante un determinado tiempo, la artista las viste, normalmente con poca ropa, a menudo llevan peluca y nunca tienen contacto con los espectadores. El resultado de esto es una atmósfera fría, extraña e inquietante que hace que el espectador se sienta fuera de lugar, como las propias modelos que parecen simplemente estar esperando algo.

“Me interesa la interrelación entre el hecho de que las modelos sean mujeres de carne y hueso y funcionen  como obras de arte o imágenes”.

Fuente: http://www.ritnit.com/

La nueva fotografía. Daniel Gordon en el MOMA

Prácticas Artísticas Contemporáneas 1 Comentario

Exhibe en el MOMA de Nueva York, el artista Daniel Gordon. Una apuesta desde la bidimensionalidad y el collage fotográfico para llegar al volumen a través de diversos medios.

La ciudad como mapa. Representación, imagen, visualidades. Por: Lucrecia Piedrahita

Mirada Crítica 7 Comentarios

Dentro de mi trabajo curatorial para la beca del LIPAC, en la Universidad de Buenos Aires, avanzo la propuesta sobre la ciudad como tema y la obra del fotógrafo colombiano: Jose Alfredo Betancur.

Les comparto su obra y algunas de mis reflexiones.

LA CIUDAD COMO ESPACIO EXPOSITIVO
Por: Lucrecia Piedrahita.
Becaria LIPAC. UBA.

“En la imagen siempre hay una desviación entre lo que muestra y lo que significa”. Ranciere.
“La imagen es lo que nos recuerda que no estamos solos en el mundo incluso si somos los más fuertes”.
(S. Daney)

La ciudad es un  ámbito de comunicación fundamental para entender los problemas que nos plantea la contemporaneidad. Es un objeto de interpretación, lugar de la diversidad, del encuentro entre el espacio público y el espacio privado; es un fenómeno espacial donde interactúan los sujetos de una colectividad, que tienen como funciones conocer y reconocer su espacio, palparlo como territorio, como sitio comunicacional, como escenario plural.

Conocer, estudiar y observar la ciudad es descubrir en ella nuevos sistemas de construcción para la mirada y sugerir otros planteamientos en la relación público / privado. En los múltiples territorios que definen la ciudad se desarrolla una entidad de una naturaleza nueva que comporta una comunicación y explicación de los actores sociales en el espacio urbano. La capacidad de percepción que se puede dar en el espacio urbano, amplía otras lecturas y propone problemas que conciernen a la representación visual: la “nueva escritura” que se descifra en  esos espacios contenedores y, a su vez, contenidos, traza líneas de sensaciones y de histerias, de gritos, luchas y acoplamientos.

Si hablamos de ciudad se hace necesario analizar el espacio público, concepto que nos conduce  a que se desarrollen nuevos canales comunicacionales entre todos los actores sociales de la colectividad, se conciban otras formas de pensamiento y se re-valore la concepción del hombre y su entorno. El espacio público constituye un punto de encuentro vital para los habitantes de la ciudad. Es también el lugar de consumo de signos, que tiene una dimensión simbólica: los monumentos, las plazas, las avenidas, los lugares de encuentro que hacen posible la sociabilidad. Lo familiar y lo barrial, las relaciones interpersonales, la vida anónima que permite el ambiente urbano, son actos, acciones, mensajes, que definen la morfología material y social de la ciudad como lugar y medio.

La reflexión sobre ciudad y espacio público nos permite una re-lectura de lo urbano. Es la posibilidad de entender y asimilar esa tarea a la que hace referencia Jurgen Habermas cuando propone como una de las tareas fundamentales en las sociedades actuales, el “producir lo público”. Es precisamente ahí en donde deben intervenir los actores de una colectividad, que en nuestro medio, muchas veces desconocen o han perdido las herramientas por medio de las cuales pueden reclamar sus derechos de participación para intervenir en la construcción de lo público. Y esta gestión pública se ha hecho en los últimos 15 años a través del trabajo que hacen los artistas al asumir en su obra justamente esa producción de lo público, al intervenir la ciudad como espacio narrativo, como lugar de comunicación.

Una de las experiencias de las prácticas artísticas contemporáneas está en la búsqueda de un lenguaje preciso, personal, perfectamente comunicable, sin residuos de ambigüedad, obscuridad u arbitrio, riguroso en la definición y consecuente con los resultados demostrables en su obra o proceso. De igual manera el artista, entendido como un –constructor social- debe producir un trabajo que permita múltiples lecturas ante el ojo, la necesidad y la sensibilidad del espectador, donde su producción sea, cada vez que se expone, objeto de nuevas observaciones, nuevas reacciones y ante todo un documento actual.

La ciudad como mapa
Representación, imagen, visualidades

La idea de representación adquiere validez para definir la ciudad como espacio expositivo desde las prácticas artísticas, asimilándola como el conjunto de ideas y percepciones colectivas de orden político, económico, cultural, social u otro, que anima los grupos sociales y que estructura el imaginario colectivo y la visión del mundo de los mismos.
En los tránsitos de la representación ésta deviene imagen. En términos contundentes Serge Tisseron distingue entre “representaciones” e “imágenes” aduciendo que la representación es “un contenido sin cuerpo”, en cambio la imagen es una relación, es motriz, es socializante. Podría argumentarse que -la representación es planimétrica, la imagen posee un espesor sensorial y un contenido que funciona como cohesionador-.

Si trasladamos estos esquemas a la idea de la ciudad como mapa es necesario referenciar los conceptos que sobre la imagen han desarrollado algunos críticos y teóricos que ayudan a conceptuar desde este campo. Serge Daney, crítico de cine distingue entre lo visual, la imagen y las visibilidades. Entiende lo visual como lo óptico, nos conduce en términos de verificación óptica de cualquier procedimiento de poder (técnico, político, publicitario o poder militar).

Para Daney lo visual no tiene contracampo, no admite añadidos. Lo visual que predomina en la televisión, no remite a otro, sólo a si mismo, su esencia es la tautología. La imagen, en cambio, testimonia una alteridad. La imagen tiene lugar siempre en la frontera de dos campos de fuerza. Y las visibilidades no son más que imágenes sin significación.

Por su parte el director de cine francés Jean Luc Godard diferencia entre lo visual y lo visible y destaca que es en el lugar de lo visible donde se asienta la imagen. Y para Ranciere la imagen es siempre una relación, un desvío. Significa y muestra a la vez, es plural… “En la imagen siempre hay una desviación entre lo que muestra y lo que significa (…) una imagen no es un icono que está ahí, un dato visual, una unidad visual. No es un cuadro ni un plano (…) la imagen es siempre una relación, un desvío, una separación entre una función de significación y una función de mostración, pero también una separación entre dos imágenes, entre la mostrada y otras que serían posibles. La imagen siempre es plural. La vida de las imágenes se hace con otras imágenes (…) Una imagen está muerta si está dada y se interrumpe. La imagen es siempre un intervalo o una expansión. Metamorfosis, desestabilización, trasformación. 
El poder de las imágenes, radica entre otras cosas, en su versatilidad y su ductibilidad. “Es irrompible porque es capaz de admitir todo cambio posible sin la menor resistencia (Luis Puelles). Podemos entonces concluir que la imagen es una frontera móvil y mutante y es un factor determinante de la producción simbólica y las prácticas artísticas contemporáneas. Por las imágenes y sus fisuras y escondites son muchos los artistas y colectivos que re-piensan el mundo y proyectan los sentidos del espacio en la ciudad como mapa.
Todo esto constituye lenguajes, formas de participación, estrategias de consenso y disenso, espacios de opinión pública que se asientan en la construcción del imaginario y que permiten levantar cartografías para identificar territorios en donde tenga cabida un mapa de la ciudad a partir de las micropolíticas al tránsito de la imaginación, entendida esta última, en términos de Hannah Arendt, como la facultad de hacer presente aquello que está ausente. Tanto Arendt como Kant plantean una  interpretación de la imaginación como facultad política, es decir, la imaginación es el puente entre la estética y la ética. (…) la imaginación es la facultad de tener intuiciones sin la presencia del objeto”. Es productiva cuando se trata de la artística. Es “la condición de la memoria”. Por lo tanto referenciarla temporal y espacialmente es otorgarle sus múltiples sentidos y de materializarla como facultad que tiene de dar cuerpo  a lo que está ausente, por ello la Geoimaginación es el aporte a este instrumento de análisis para llegar a un mapa interpretativo a través de las fotografías de José Alfredo Betancur.

Así entonces la imagen en el arte se entiende como una mirada  al mundo mismo, como un ensayo visual de las prácticas, acciones, contextos y actos que permite analizar la ciudad, el espacio urbano y sus producciones.

Nos dice Eduardo Pavlovsky: “la micropolítica propone otros territorios sociales existenciales, abiertos a la comunidad.  Es aquello que no pueden capturar los sistemas de representación – que no puede capturar fácilmente el Estado. Tiene que ver con lo resistencial y lo incapturable. Se maneja siempre fuera de los sistemas de representación habituales. Es lo que Deleuze define como acontecimientos o devenir. 

Por su parte el antropólogo Arjun Appadurai, abre un campo expandido para la imaginación y la entiende como un campo de prácticas sociales organizadas, es una forma de trabajo. Para Appadurai el trabajo de la imaginación colectiva es la materia prima sobre la que operan los individuos para proyectar sus vidas y la facultad “a través de la cual emergen nuevos modelos colectivos de disenso, de desafección y cuestionamiento de los patrones impuestos a la vida cotidiana”. La imaginación es una herramienta para enfrentarnos a los cambios económicos, sociales y políticos de la globalización. 

 “Por supuesto que existe un mundo invisible.  El problema es ¿a qué distancia queda del centro y hasta cuándo está abierto?”. Woody Allen.

El mundo asiste a una reforma mundial de las culturas y cada ciudadano establece conexiones culturales, comerciales y emocionales en medio de un mundo globalizado que no puede negarse; como se explica en un estudio “globalización es una realidad, no una elección”, frase que se sustenta en las palabras de la investigadora Erla Zwingle “Los bienes circulan.  La gente circula.  Las ideas circulan.  Y las culturas cambian.  La diferencia en la actualidad es la velocidad y la magnitud de estos cambios.  La televisión tardó 13 años en reunir 50 millones de usuarios, a internet le tomó solamente cinco”.

En medio de un mundo enfrentado por el terrorismo: atentado a las torres gemelas en Nueva York, invasión a Afganistán e Irak, hechos violentos con cifras de heridos y muertos en Madrid y Londres, el balance a futuro es poco alentador.  El primer mundo se enfrenta al terrorismo, el tercer mundo a una guerra de guerrillas lo que trae como consecuencia una avalancha de imágenes y mensajes que afectan la psiquis de la colectividad pues a los terroristas les interesa convertirse en foco de interés de la opinión pública.  El siglo XXI ve desfilar los descomunales ataques terroristas.  El blanco: ciudadanos desprevenidos, el lugar: la ciudad.

En medio de tantos desajustes la ciudad retoma un papel fundamental como objeto de interpretación y la violencia será un tema recurrente en los artistas.

El director de cine neoyorkino, Woody Allen, dijo en una ocasión: “por supuesto que existe un mundo invisible.  El problema es ¿a qué distancia queda del centro y hasta cuándo está abierto?”.

Leer más …

Bombay. Por Octavio Paz

Mirada Crítica 1 Comentario

Las antípodas de ida y vuelta
…para no caer en los errores en que
estuvieron los antiguos Philósophos,
que creyeron no haber Antípodas.
Diccionario de autoridades
(Padre Alfonso de Ovalle)

“Bombay”
En 1951 vivía en París. Ocupaba un empleo modesto en la Embajada de México. Había llegado hacía seis años, en diciembre de 1945; la medianía de mi posición explica que no se me hubiese enviado, al cabo de dos o tres años, como es la costumbre diplomática, a un puesto en otra ciudad. Mis superiores se había olvidado de mí y yo, en mi interior, se lo agradecía. Trataba de escribir y, sobre todo, exploraba esa ciudad, que es tal vez el ejemplo más hermoso del genio de nuestra civilización: sólida sin pesadez, grande sin gigantismo, atada a la tierra pero con la voluntad de vuelo. Una ciudad en donde la mesura rige con el mismo imperio, suave e inquebrantable, los excesos del cuerpo y los de la cabeza. En sus momentos más afortunados —una plaza, una avenida, un conjunto de edificios— la tensión que la habita se resuelve en armonía. Placer para los ojos y para la mente.

Exploración y reconocimiento: en mis paseos y caminatas descubría lugares y barrios desconocidos pero también reconocía otros, no vistos sino leídos en novelas y poemas. París era, para mí, una ciudad, más que inventada, reconstruida por la memoria y por la imaginación. Frecuentaba a unos pocos amigos y amigas, franceses y de otras partes, en sus casas y, sobre todo, en cafés y bares. En París, como en otras ciudades latinas, se vive más en las calles que en las casas. Me unían a mis amigos afinidades artísticas e intelectuales. Vivía inmerso en la vida literaria de aquellos días, mezclada a ruidosos debates filosóficos y políticos. Pero mi secreta idea fija era la poesía: escribirla, pensarla, vivirla.

Agitado por muchos pensamientos, emociones y sentimientos contrarios, vivía intensamente cada momento que nunca se me ocurrió que aquel género de vida pudiera cambiar. El futuro, es decir: lo inesperado, se había esfumado casi totalmente.

Un día el embajador de México me llamó a su oficina y me mostró, sin decir palabra, un cable: se ordenaba mi traslado. La noticia me conturbó. Y más, me dolió. Era natural que se me enviase a otro sitio pero era triste dejar París. La razón de mi traslado: el gobierno de México había establecido relaciones con el de la India, que acababa de conquistar su Independencia (1947) y se proponía abrir una misión en Delhi. Saber que se me destinaba a ese país, me consoló un poco: ritos, templos, ciudades cuyos nombres evocaban historias insólitas, multitudes abigarradas y multicolores, mujeres de movimientos de felino y ojos obscuros y centelleantes, santos, mendigos… Esa misma mañana me enteré también de que la persona nombrada como embajador de la nueva misión era un hombre muy conocido e influyente: Emilio Portes Gil. En efecto, Portes Gil había sido presidente de México. El personal, además del embajador, estaría compuesto por un consejero, un segundo secretario (yo) y dos cancilleres.

¿Porqué me habían escogido a mí? Nadie me lo dijo y yo nunca pude saberlo. Sin embargo, no faltaron indiscretos que me dieron a entender que mi traslado obedecía a una sugerencia de Jaime Torres Bodet, entonces director general de la UNESCO, a Manuel Tello, Ministro de Relaciones Exteriores. Parece que a Torres Bodet le molestaban algunas de mis actividades literarias y que le había desplacido particularmente mi participación, con Albert Camus y María Casares, en un acto destinado a recordar la iniciación de la guerra de España (18 de julio de 1936), organizado por un grupo más o menos cercano a los anarquistas españoles. Aunque el gobierno de México no mantenía relaciones con el de Franco —al contrario, excepción única en la comunidad internacional, había un embajador mexicano acreditado ante el gobierno de la República Española en el exilio— a Torres Bodet le habían parecido “impropias” mi presencia en aquella reunión político-cultural y algunas de mis expresiones. Confieso que jamás pude verificar la verdad del asunto.

Me dolería calumniar a Torres Bodet. Nos separaron algunas diferencias pero siempre lo estimé, como pude mostrarlo en el ensayo que le dediqué a su memoria. Fue un mexicano eminente. Pero debo confesar también que el rumor no era implausible. Aparte de que nunca fui santo de la devoción del señor Tello, años después oí al mismo Torres Bodet hacer, en una comida, una curiosa referencia. Se hablaba de los escritores en la diplomacia y él, tras recordar los casos de Reyes y de Gorostiza en México, los de Claudel y Saint-John Perse en Francia, añadió: pero debe evitarse a toda costa que dos escritores coincidan en la misma embajada.

Me despedí de mis amigos. Henri Michaux me regaló una pequeña antología del poeta Kabir, Krishna Riboud un grabado de la diosa Gurga y Kostas Papaioannou un ejemplar del Bhagavad Gita. Este libro fue mi guía espiritual en el mundo de la India. A la mitad de mis preparativos de viaje, recibí una carta de México con instrucciones del embajador: me daba una cita en El Cairo para que desde ahí, con el resto del personal, abordásemos en Port-Said un barco polaco que nos llevaría a Bombay: el Battory. La noticia me extrañó: lo normal habría sido usar el avión directo de París a Delhi. Sin embargo, me alegré: echaría un vistazo a El Cairo, a su museo y a las pirámides, atravesaría el Mar Rojo y visitaría Adén antes de llegar a Bombay. Ya en El Cairo el señor Portes Gil nos dijo que había cambiado de opinión y que él llegaría a Delhi por la vía aérea. En realidad, según me enteré después, quería visitar algunos lugares de Egipto antes de emprender el vuelo hacia Delhi. En mi caso era demasiado tarde para cambiar de planes: había que esperar algún tiempo para que la compañía naviera accediese a reembolsar mi pasaje y yo no tenía dinero disponible para pagar el billete de avión. Decidí embarcarme en el Battory. Eran los últimos días del gobierno del rey Faruk, los disturbios eran frecuentes —poco después ocurrió el incendio del célebre hotel Sepherd— y la ruta entre El Cairo y Port-Said no era segura: la carretera había sido cortada varias veces. Viajé a Port-Said, en compañía de dos pasajeros más, en un automóvil que llevaba enarbolada la bandera polaca. Sea por esta circunstancia o por otra, el viaje transcurrió sin incidentes.

El Battory era un barco alemán dado a Polonia como compensación de guerra. La travesía fue placentera aunque la monotonía del paisaje al atravesar el Mar Rojo a veces oprime el ánimo: a derecha e izquierda se extienden unas tierras áridas y apenas onduladas. El mar era grisáceo y quieto. Pensé: también puede ser aburrida la naturaleza. La llegada a Adén rompió la monotonía. Una carretera pintoresca rodeada de altos peñascos blancos lleva del puerto propiamente dicho a la ciudad. Recorrí encantado los bazares ruidosos, atendidos por levantinos, indios y chinos. Me interné por las calles y callejuelas de las inmediaciones. Una multitud abigarrada y colorida, mujeres veladas y de ojos profundos como el agua de un pozo, rostros anónimos de transeúntes parecidos a los que se encuentran en todas las ciudades pero vestidos a la oriental, mendigos, gente atareada, grupos que reían y hablaban en voz alta y, entre todo aquel gentío, árabes silenciosos, de semblante noble y porte arrogante. Colgaba de sus cinturas, la vaina vacía de un puñal o una daga. Eran gente del desierto y la desarmaban antes de entrar a la ciudad. Solamente en Afganistán he visto un pueblo con semejante garbo y señorío.

Leer más …

Yu Jinyoung. Dibujar con líneas de cristal

Prácticas Artísticas Contemporáneas 2 Comentarios

 

     

  

Yu Jinyoung,  con esculturas de altas calidades plásticas que defienden la validez del retrato.

Se acerca la inauguración de Memoria Decapitada

Prácticas Artísticas Contemporáneas 2 Comentarios

El 2  de diciembre inauguro en el Claustro de San Agustín, en Bogotá, la investigación y curaduría de La Memoria Decapitada. Un trabajo de diez años de reflexiones, cruce de disciplinas y participación colectiva para analizar el sentido de la casa, específicamente en las comunidades desplazadas pro la violencia en Colombia.

Les comparto el texto que escribe el arquitecto Carlos Jiménez, una de las figuras más sobresalientes de la arquitectura en el escenario internacional.

Tres espejos, un mundo.
Costa Rica - Estados Unidos
Carlos Jiménez, Arquitecto, Profesor Rice University Houston. Miembro del jurado de los Premios Pritzker de Arquitectura.
 
Octubre del 2009 resultó ser un mes prometedor de viajes puesto que visité tres áreas distintas del mundo: San Francisco, California,  La Isla de San Andrés, Colombia y Mumbai, India, además de otras ciudades. Esta combinación improbable de lugares me brindó un oportuno y vasto telón de fondo para reflexionar sobre “La Memoria Decapitada”, la exposición convincente y oportuna  de Lucrecia Piedrahita. Porque en el fondo del llamado urgente de Piedrahita yace la pavorosa trayectoria de todos los desplazado de cada rincón de la tierra. Individuos que diariamente descargan sus resignadas aunque cargadas esperanzas  a lo largo de cada asentamiento improvisado imaginable.  Esta necesidad humana de reclamar cualquier espacio, aún cuando las circunstancias muestran lo contrario, es una necesidad tan profunda como el amor o la amistad. El deseo universal por hacerse a un lugar persiste aún cuando la memoria de ser desplazado permanece como una herida abierta y en carne viva para millones en todo el mundo.

Mis viajes comenzaron en San Francisco, donde el esplendor exuberante y ondulante no puede disipar el despliegue desgarrador de individuos catatónicos que duermen en las calles del centro de la ciudad. Bendecida por un clima benigno, la Ciudad de la Bahía  es como un cielo para los incontables persona sin hogar que encuentran confort en la familiaridad de un rincón entre un contenedor de basura y una pared, cualquier cosa puede ser un refugio de la crueldad de su destino. Rodeados  de sus pocas posesiones, a veces apiladas en un desvencijado carrito de compras, estos nómadas indigentes  trazan un mapa de otro tipo de Calle San Franciscana, una donde las brutales realidades de un sistema económico compulsivo muestran su otra cara raras veces anunciada. Y allí clava sus ojos como una rutina impávida para que todos lo ciudadanos la vean o hagan de cuenta que no está allí.

Poco después de regresar de San Francisco, viajé a la Isla de San Andrés. Al llegar a esta pequeña isla del Caribe  de tonos aguamarina centelleantes y alucinantes arrecifes de coral, pensé por un momento que si todas las comunidades desplazadas del mundo pudieran vivir en el paraíso se podrían curar en parte los estragos causados por la dislocación. Una comunidad compacta de isleños nativos, San Andrés da la impresión de ser un lugar que alguna vez vivió su gloria, o de una isla prematuramente desplazada de  su promesa por islas mas afluentes al Noreste. Ahora la isla parece marchitarse o brillar en medio de masas incesantes que llegan en busca de un turismo barato. Una antigua base lejana libre de impuestos en el Caribe, San Andrés se percibe como una comunidad desplazada, atrapada entre la insistente Nicaragua y una distante Colombia.

Edificios desvencijados y construcciones frágiles pueblan la isla como queriendo invitar la naturaleza a derribar sus formas invasivas y sordas. Hay este sentimiento incómodo de esperar que algo cambie, que algo suceda, que haya una salida. La sensación de esperar produce cierta resignación, una desesperación callada que aún las multitudes mas bulliciosas  que visitan la isla no pueden repeler. Pensé que San Andrés con toda su belleza natural era una especie de hogar inasequible, puesto que casi todo el que la visita quisiera vivir allí y sin embargo no pueden puesto que la isla puede solo sostener una cierta cantidad de habitantes.  Rebosarla implicaría ahogarse en el implacable mar de Corales.

Luego en mi itinerario  viaje al universo mágico y sorprendente de la India. No existen suficientes adjetivos para tejer los verdaderos colores y aromas de esta tierra singular.
 
 Algunas aproximaciones como intoxicante, fabulosa, aromática, hechizante, ineludible, fascinante… palidecen cuando se está en presencia de la India, en el momento de la India. Un momento que ha  propulsado el país más allá de su  poderío económico emergente a la vez que permanece sacudida por las crecientes barriadas de pobreza. Mumbai, la ciudad más grande de la India y claro centro cosmopolita, es también el hogar de Dharavi, el asentamiento improvisado más grande de Asia. La pobreza de Dharavi es dolorosa y parece insuperable, sus casas desvencijadas hablan colorida pero débilmente  de los miles de multitudes casi olvidadas. La democracia más grande del mundo debe sentirse sobrecogida por estas multitudes que no han aprendido aún a hablar como una voz colectiva pero se han unido en una desesperanza colectiva y enfrentan silenciosamente  rogando por la certeza de  un solo día en que se comprometan las víctimas urbanas actuales.
Estas pocas experiencias de mis viajes recientes encuentran eco en las múltiples experiencias capturadas en “La Memoria Decapitada”. No importa donde tengan lugar estas experiencias, si acontecen en un mundo más o menos desarrollado, la tragedia universal sigue siendo la misma. Sin embargo la chispa de la dignidad humana siempre se abre paso aún en las condiciones más desesperadas. ¿Cómo más explicar el orgullo de un hombre de 60 años que tiende su cama en las frías aceras de San Francisco a la vez que conserva alguna nobleza fundamental? O ¿Qué de aquella familia inolvidable en San Andrés que se reúne felizmente bajo la sombra de  una red de pesca acariciando un pedazo de tierra húmeda al frente de su desmoronada casa? O ¿Qué de los vívidos y penetrantes ojos de un huérfano de 6 años que vi soñando despierto justo afuera de uno de los notorios puestos de lavandería de Mumbai, un lugar donde los pobres desdichados habían estado trabajando arduamente desde las primeras horas de la mañana?. No importa a donde viajemos o donde estemos, habitamos el espacio de nuestra mirada fija común, y la indiferencia nunca ha sido una opción.

 Houston, Noviembre de 2009

Un nuevo MAMM para Medellín. Por Lucrecia Piedrahita

Mirada Crítica 4 Comentarios

Se inauguró la nueva sede del Museo de Arte Moderno de Medellín. Este hecho es definitivo para la proyección cultural de la ciudad.

Aunque no pude asistir a la inauguración porque tenía un compromiso como Directora Ejecutiva de Lorca por Siempre, un espectáculo de danza contemporánea de impecable puesta en escena, me emociona saber que se abren espacios para el arte y la cultura.

Juliana Restrepo, directora del MAMM tiene el carisma para dirigirlo. Para ella buen viento y buena mar. 

Les comparto a todos mi reflexión sobre la evolución de los museos.

 
Museo: Lugar y territorio

Por: *Lucrecia Piedrahita.

“La experiencia contemporánea va en dirección opuesta a la subjetividad: se orienta hacia el enigma. Se tiene cada vez más la impresión de que entre el hombre y las cosas se ha verificado un proceso de ósmosis recíproca por el cual aquel ha devenido semejante a éstas y a la inversa estas últimas han asumido caracteres de vez en vez más humanos. Esta doble transferencia ya no concierne solamente al ámbito del conocer y del obrar, sino al del sentir, en la vasta amplitud de sus acepciones, de la sensibilidad hasta la emotividad, desde la escucha hasta la afectividad. Por un lado, las cosas sienten, en lugar de nosotros; por el otro, nosotros somos investidos por un proceso de reificación más radical y profundo del que conocimos en el pasado, por que afecta a la experiencia en su aspecto más íntimo”.
Mario Perniola.

Hablar de los museos implica indagar sobre los conceptos de colectividad, función pública, difusión cultural y sentido de la obra de arte. Una línea definitoria en el concepto y evolución del museo fue el coleccionismo, labor que implicaba una dedicación a los estudios anticuarios y al conocimiento de excavaciones arqueológicas. El término “coleccionista” se asume no sólo como manifestación exterior de una actividad que se desarrolla paralelamente a otras, sino como un estado de ánimo, una particular forma mentis que plasma y define la vida y las inclinaciones de un individuo.
La voluntad coleccionista presente en príncipes y mecenas, más allá de acumular objetos determinará necesariamente la transformación de éstos en un inventario escrito que nos explica la “forma” de las colecciones y sus criterios expositivos y conservativos.

El Museo Moderno (del ochocientos a hoy)
En el ochocientos se inicia una época nueva en la evolución del museo como instrumento de conocimiento y divulgación pública. En este momento surgen y se consolidan museos nacionales como El Hermitage en Rusia, El Louvre en Francia, La Galería Nacional de Londres, La Galería Nacional de Washington y El Museo Metropolitano de Nueva York.
El museo moderno por excelencia es el Louvre, conocido como el proyecto cultural de La Ilustración, triunfante con la Revolución Francesa. Nace por decreto de la Convención como Museo Nacional y es inaugurado el 10 de agosto de 1792 un año después de la caída de la monarquía, aunque este proceso tuvo en realidad una evolución larga cuando Colbert, el ministro de Luis XIV, quería fundar la residencia real en París y no en Versalles, y quien deseaba la concreción de un centro demostrativo de la cultura que legitimara el dominio absoluto de la monarquía.
El caso del Louvre y la museología instituida en París desde la Revolución era desarrollada en gran parte con inclinaciones científicas en homenaje al principio iluminístico de la liberación del hombre a través de un conocimiento racional. El museo se desarrolla entonces como instrumento de la ciencia, diferenciándolo de los “Gabinetes”, que eran colecciones, producto del gusto ecléctico de los “amateurs” y de las ” Galerías” dedicadas sólo al arte. Todo, apoyado en el texto “Museographía” (1727) de C. Neickel, primer libro dedicado a las reflexiones de ésta disciplina donde se fijaban los principios organizativos del museo científico.
El museo moderno, no obstante la fe proclamada por la Ilustración, resultó por su mismo rigor científico, ligado al progreso de la ciencia y por lo tanto a la cultura que la promovía. Los verdaderos públicos que lo disfrutaban eran las élites de conocedores, reunidos en las poderosas organizaciones internacionales como La Royal Society de Ingalterra y la Academia de Ciencias de Francia. El público común podía admirar, pero no comprendía todo lo que le presentaban en los museos.

Otro gran ejemplo de museo moderno se da con el Museo de Berlín, como expresión política de Alemania. Una sede monumental de impronta clásica que resultará luego insuficiente para albergar las enormes colecciones. Lo que lleva a replantear una nueva sede y una nueva organización desarrollada por el arquitecto Von Ihnen en una isla del centro de Sprea. En el museo se congregan monumentos como la fachada del Palacio de Mschatta en Siria o el altar helenístico de Pérgamo. Este museo se constituye como muestra de la disciplina de la Historia del Arte.
En el siglo XVIII los tres hechos que marcaron el museo fueron la dirección rigurosamente científica, el ser un símbolo de prestigio político nacional y desarrollar una suntuosa forma arquitectónica.

El novecientos: movimiento de volúmenes
Es la época de mayor expansión del museo como instrumento de conservación debido a que se da la especialización de estos espacios (diseño, cerámica, escultura, numismática, orfebrería, artes textiles entre otros), y en el sentido del historicismo cronológico.
Se propone una arquitectura moderna interesada más en la regularidad que en la simetría, en el libre movimiento de los volúmenes y en la flexibilidad del museo. Además el papel de la museología entra a ser determinante cuando surgen interrogantes por la relación entre los diversos públicos y los museos lo que lleva a replantear las estructuras arquitectónicas, las salas de acogida, el diseño de nuevos planteamientos para los recorridos y la organización de las obras. La solución a problemas técnicos de iluminación, climatización y distribución de las obras pero sobretodo a cómo crear unos lazos comunicacionales fuertes con los visitantes.
El trabajo intenso y el debate que se abre dan las bases para que la museología sea entendida no sólo como disciplina especial dedicada a los problemas técnicos y funcionales de los museos, sino como instrumento o al menos como posible instrumento de investigación, de actividad y de educación crítica. La museología entendida como medio de expresión de las obras de arte y que no se diferencie sustancialmente de la crítica. Que sea una crítica en acción más que una crítica verbal.

Las muestras internacionales: un cambio radical en la concepción del museo
Una experiencia cambiaría el desarrollo de la arquitectura museística: las grandes muestras internacionales de la técnica y la producción industrial que se desarrollan en los distintos países de Europa y América desde la mitad del ochocientos.
La gran exposición internacional realizada en el Chrystal Palace, inmenso edificio en hierro y vidrio, en mayo de 1851, en la que participaron 13.000 expositores y en la que el número de visitantes superó los 6 millones presentó y planteó problemas por resolver: la circulación de un público de masa, cómo acogerlos, cómo proponer lugares de descanso; discusiones que asumiría el museo moderno e inquietudes que tendrían respuesta en los grandes arquitectos influenciados por el desarrollo de los pabellones que acompañaban cada una de las exposiciones universales dedicadas a la industria.

En Francia se da una estrecha relación entre los adelantos de la industria y la renovación arquitectónica. Ejemplos como los de Gustave Eiffel que construye la “Galería de las Máquinas” para la exposición de 1867 donde se crea una estructura en metal completamente a la vista y su capolavoro en la exposición de 1889 con la construcción de la Torre Eiffel que, con sus 300 metros de altura, se constituye hasta ese entonces en el edificio más alto del mundo totalmente construido en hierro.
Dudas, preguntas por responder y la búsqueda de una arquitectura práctica son cuestionamientos que se debaten públicamente entre la primera y la segunda guerra mundial. La reflexión se da por parte de los arquitectos que buscan nuevas alternativas para los espacios museísticos. El arquitecto Augusto Perret (1874-1954), el mayor asertor del nuevo sistema constructivo en cemento armado propone que si se quiere renovar el museo se debe partir de la estructura arquitectónica donde la decoración del ambiente no prevalezca sobre la buena exposición de las obras. Se busca conservar y valorizar estéticamente la obra y resolver problemas de iluminación, climatización y distribución.
Se propone para los museos una nueva arquitectura que ofrezca la posibilidad de una estructura liberada del límite de la simetría axial donde se propongan formas nuevas y armoniosas entre contenido y contenedor. Así, a través de esta activa discusión el museo moderno asume gradualmente su nueva connotación como función y como forma y tomará el camino para una nueva vida.

Iconos de una nueva arquitectura
Dos tendencias marcan la historia de los museos modernos, una racionalista desarrollada por el arquitecto Hendrjck Berlage (1865-1934) que renueva el Museo de la Haya, donde articula en un libre juego rítmico las nuevas estructuras puramente funcionales, a la que se contrapone la tendencia orgánica cuyo exponente es Lecorbusier quien pretende dar prevalencia a las formas arquitectónicas que a la tiranía de las funciones y reafirmar, en cambio, el propio valor estético. Para este estudioso, el Museo es una estructura concéntrica con desarrollo adicional indefinido de elementos de igual forma en extensión y en altura. Para Lecorbusier, el museo será un organismo con crecimiento ilimitado que encuentra una estructura perfecta para representarse: la espiral.
Lecorbusier propone en 1931 un museo ideal de arte moderno en París, como un modelo estructural en forma de espiral que se desarrolla concéntricamente. Con la progresiva adición de salas, el museo no tendrá aperturas hacia el exterior y será todo iluminado artificialmente.
Algunas de sus realizaciones son el museo para Ahmedabad, en India y el Museo de Arte Occidental de Tokyo.
Otro arquitecto de gran trascendencia para la concepción de museos es Frank Lloyd Wright creador del Museo Gugggenheim de Nueva York, concebido como una gigante espiral ascendente que tanto al interior como al exterior debe significar la libre expansión de la forma en el espacio. A pesar de las múltiples críticas que suscitó es considerada una de las más arriesgadas realizaciones museísticas: el cordón helicoidal

Mies Van der Rohe en sus proyectos, uno no realizado como el “Museo para una pequeña ciudad”, o en la ampliación y renovación del Museo de Bellas Artes de Houston (Texas) realizado en 1958, propone un único y vasto vano libre de pilastras internas y susceptible de articulaciones por medio de diafragmas móviles. El arquitecto propone un museo transparente el cual representa su sentimiento profundo de compenetración entre su ideal de civilidad y la verdad del mundo esencial de la luz y del aire.
Una página de importancia relevante en la museología moderna está escrita por los arquitectos italianos quienes después de la segunda guerra mundial se dan a la tarea de reconstrucción y reorganización museística que se realiza en función de la comprensión formal de las obras que se exponen en los museos.
En Génova, ciudad que fue particularmente golpeada por los bombardeos aéreos y navales, Franco Albini estructura nuevamente el Palacio Blanco y el Palacio Rojo logrando una buena iluminación y coloración donde cada ambiente se cualifica.
El arquitecto italiano, Carlo Scarpa, es quien piensa y trata las obras de arte como objeto único en el espacio. Utiliza e hipersensibiliza viejas estructuras, muros, ambientes, superficies, ingresos, que combina con efectos luminísticos hasta obtener la más justa, comprensiva y sugestiva visión e interpretación de la obra.
Sus obras más destacadas son El Museo de Palermo y Castell´Vecchio en Verona donde trabaja formas sobrias que se unen a una red de efectos de luz. Carlo Scarpa, es el maestro que trabaja con la atmósfera, con lo inmaterial.

El museo contemporáneo y el diseño de alternativas de comunicación
El museo hay que asumirlo no sólo como lugar, sino como concepto. Una función del museo, más allá de conservar, es continuar la transmisión activa de un mensaje mediante una acción cultural, divulgativa y didáctica. Los espacios museo de hoy deben trabajar con un guión expositivo dinámico y ágil que permita saber qué es lo que quiere la institución cultural ya que el guión es lo que marca su lógica general. El museo hoy, debe proponer una dinámica activa e interesante para el espectador, desarrollar circulaciones que inviten a recorrer todos los espacios mediante elementos museográficos con diseños inteligentes y creativos. Debe dar importancia a determinadas obras para que marquen ejes de simetría o romper esquemas visuales, crear escenarios especiales, hacer uso de las técnicas museográficas, trabajar con texturas, colores, materiales y mediante tratamientos de luz singularizar las obras pues lo que se pretende es lograr una correspondencia entre contenido y contenedor.
Hoy se reafirma el valor insustituible del museo no sólo como centro de información, sino como instrumento primario de educación visual, o sea de adiestramiento a la lectura de las formas. Asistimos al final de un tiempo donde las expresiones artística transgreden el concepto tradicional del arte. Nuevos formatos, nuevas técnicas o la conjunción de antitécnicas, nuevos públicos sensibilizados con las propuestas diferentes que piensan al individuo desde otros ángulos, nuevos trabajos que replantean el concepto de lo urbano y el sentido de la ciudad. Por lo tanto los esfuerzos de los museos actualmente deben conducirse a estimular el diálogo entre el museo “interior” y el “exterior” urbano. Plantear investigaciones serias y que no se asuma como un ente aislado e independiente dentro del desarrollo de la ciudad sino que entienda la misma como una topografía con una significación que determina gran parte de su destino.
Por lo tanto es importante producir una reflexión más allá del museo. Hoy, los límites entre ciudad y museo, se difuminan. Surge entonces una pregunta - cómo seguir pensando lo cultural?, cómo romper la liminalidad entre lo público y lo privado?. Hay que pensar hacia el futuro, el museo debe ser el centro de coordinación y de interpretación bajo una óptica sensible y comunicacional de ese organismo mutante que se entiende como una enorme muestra: la ciudad. Este debe ser el eje sobre el que se mueva la museología contemporánea.

 

 

 

Adiós a Lévi-Strauss (*)

Mirada Crítica 1 Comentario

A propósito de la muerte del gran Pensador contemporáneo, les comparto esta nota.

-Claude Lévi-Strauss fue un poeta de la ciencia y un pensador del Neolítico. Su muerte obliga a repasar rápidamente los tramos lejanos de nuestra propia formación, la de miles y miles, alumnos accidentados o distraídos en las facultades de Buenos Aires (agrego: años sesenta, setenta). El pensamiento salvaje es un libro asombroso y creo que algunos no pueden parar de leerlo, aunque sea tonto confesarlo. ¿Para qué decirlo? Quizá sea necesario saber de una vez por todas que no existe perdurabilidad efectiva en materia de obras, textos, escrituras. Los libros de Lévi-Strauss dudosamente subsistan. Con él se van definitivamente Durkheim y Marcel Mauss, es bueno advertirlo. Y quizá es ahora que muere definitivamente Sartre, su gran antagonista. Digo más: es posible que también haya que pensar de otro modo el 18 Brumario, de Marx, sobre el cual y contra el cual Lévi-Strauss pensó casi toda su obra, para tratar de superarlo con una historia “estructural”, sin tiempo, puro juego de significantes combinados incesantemente. Pero trayéndolo para su molino, encontró también el simbolismo y la mitología del oro en el propio Capital de Marx.

Siga la entrevista completa

Leer más …

La cita es hoy en el Teatro Metropolitano. Lorca por Siempre

Prácticas Artísticas Contemporáneas 3 Comentarios

Hoy a las 8 pm en el Teatro Metropolitano podremos ver la obra: Lorca por Siempre. Una producción dirigida por el bailarín Peter Palacio en asocio con la Universidad de Antioquia y la Universidad Eafit. Así mismo, la obra cuenta con el apoyo de empresarios que creen en la educación y cultura como herramientas necesarias para la transformación de la sociedad.

 

« Anteriores