Glosario

Economía: disciplina o ciencia (esto es una discusión no resuelta) que se ocupa de estudiar los procesos de producción, intercambio y consumo de los bienes escasos. Sin embargo, el adjetivo escaso, en economía, hace referencia a bienes o servicios que no existan en cantidades infinitas a precio cero. O sea, no son objeto de estudio de la economía, por ahora, ni el aire que respiramos libremente, ni las aguas de un rio para nadar, ni la el suelo que necesitamos para caminar, puesto que existen en cantidades infinitas, sin tener que pagar por ellos

Balanza Comercial: Es el saldo contable de los ingresos que un país obtiene por la exportación de sus mercancías con respecto a los pagos por las importaciones. Si hay más exportaciones que importaciones, el país se encuentra en Superávit Comercial, si sucede lo contrario, entonces, enfrenta un Déficit Comercial.

Devaluación: es la pérdida del poder adquisitivo de una moneda frente a otra. El hecho que el dólar suba de precio al valorarlo en pesos, indica que hay una devaluación del peso. Es importante destacar que no es suficiente saber el valor nominal de una moneda para hablar de devaluación. Es necesario tener en cuenta la inflación que hay en los diferentes países para saber si hay realmente una devaluación.

Revaluación: es lo contrario a la devaluación. Indica que una moneda se está apreciando frente a otra. En Colombia, durante el primer semestre de 2010, el dólar ha caído de precio al medirlo en pesos, por lo tanto, el peso se está revaluando, ya que hay que pagar menos pesos por la divisa extranjera. En este caso también es necesario, para saber si hay una revaluación real, comparar la inflación interna con la inflación externa.

5 respuestas a Glosario

  1. SANDRA ESCOBAR BOTERO dice:

    Gracias Profesor por sus temas.. enriquecen de verdad

  2. JESSICA OVALLE dice:

    Profe, felicitaciones y desde la Capital de la montaña, estamos conectados con su Blog.

  3. Estimado Giovanny

    Mi nombre es Edwin Salazar y presido la Cámara Colombiana de la Confección, quien fue el gremio que presentó e impulsó ésta iniciativa al gobierno del Presidente Santos, con el fin de buscar reglas de juego claras y equitativas frente al llamado libre comercio. Escribimos este artículo el cual quiero compartir con usted y poder para escuchar sus comentarios:

    El mercado hasta donde sea posible y el estado hasta donde sea necesario.
    Lunes, Enero 28 del 2013
    “El proceso de desarrollo colombiano no ha estado limitado por carencia de diagnósticos sino por la falta de mecanismos para implementar las soluciones. Colombia está llena de instituciones con nobles propósitos pero incapaces de ejecutarlos, porque no existe una verdadera política de fortalecimiento de las organizaciones públicas y privadas, que son las responsables de canalizar el potencial individual para el logro de los beneficios colectivos…corregir estas distorsiones es la función de un Buen Gobierno”.
    Juan Manuel Santos (15 de agosto de 1999)

    El sector de las confecciones enfrenta una problemática de enormes proporciones: el contrabando abierto, las importaciones masivas a precios irrisorios (contrabando técnico), el lavado de activos, la revaluación, la contratación de mano de obra infantil y prácticamente esclavizada en algunos países de Asia, los altos subsidios otorgados a empresarios de países exportadores de prendas de vestir, países que no cumplen los estándares mínimas ambientales, entre otros, son los que han puesto en jaque a toda la industria textil-confección y con ello al mayor generador de empleo industrial del país (uno de cada cinco trabajadores pertenecen al sector).

    Los aranceles son un componente fundamental de la política económica de un país, pues entre otros fines, ayudan a corregir las distorsiones del comercio internacional y su regulación obedece a convenios internacionales que los países firman ante la Organización Mundial del Comercio “OMC”.

    El gobierno del Presidente Santos decidió a través del Decreto 074 del 23 de Enero del 2013 modificar el arancel de aduanas para las confecciones, adoptando un arancel del 10% ad valorem y cinco (5) dólares americanos por cada kilogramo importado. Esta medida sólo aplica para el producto terminado “prendas” y no afecta a hilos, telas, ni insumos. La medida rige a partir del 1 de marzo y estará vigente por un año.

    Para ir al detalle, hay que explicar que existen varios tipos de aranceles que pueden ser implementados en el marco de la OMC: el ad valorem que es calculado como un porcentaje del precio del producto importado, el específico que es el calculado sobre la base de un coeficiente fijo por unidad de peso (por ejemplo: 100 dólares por tonelada) y los mixtos que son una mezcla de ambos (la sumatoria del ad valorem más el específico).

    ¿Será posible hacer prendas por menos de un dólar, como las miles de toneladas que ingresan al país? ¡La respuesta es no! Los precios internacionales de las fibras no cubren ni siquiera los valores declarados en las prendas, además cuando un importador es requerido por la DIAN para que demuestre por qué compra a precios tan bajos, tan sólo con soportar el valor de la transacción y el documento de pago es suficiente para que la mercancía siga su tránsito, pues está consagrado así ante la Organización Mundial del Comercio. De ésta forma la DIAN se queda sin herramientas efectivas para controlar el ingreso de mercancías a precios irrisorios al país. Esta es una medida contra el contrabando técnico y no contra el comercio organizado.

    Queda claro, que como no es útil usar los aranceles ad valorem (el 40% de arancel sobre ‘casi cero’ es ‘cero’ en la práctica) por esta razón el gobierno como medida disuasiva adoptó los aranceles mixtos que están consagrados en los convenios de la OMC.

    La adopción de éstas medidas que corrige parcialmente las prácticas desleales de comercio que son usadas por algunos importadores locales, no es proteccionista en lo absoluto, pues no se cierran las importaciones de confecciones de ningún país, no veta puertos, no establece precios mínimos, ni ofrece ningún tipo de subsidios para el sector de las confecciones, cumpliendo así con la normatividad de la OMC. En conclusión, ésta decisión busca la equidad competitiva de nuestro sector.

    Esta reforma no fue adoptada al calor de la situación ni sacada bajo la manga. La propuesta partió de acciones muy concretas de la Cámara Colombiana de Confección y Afines, como la contratación de varias consultorías, entre ellas de uno de los centros de investigación económicos más importante del país, de abogados especializados en comercio internacional y de expertos consultores de talla mundial.

    No podemos seguir inermes frente al ataque al buen nombre del libre comercio, al empleo formal y a la riqueza del país. El presidente Santos ha ofrecido su respaldo y nosotros los confeccionistas lo vamos a honrar generando nuevos empleos, formalizando al sector que hoy alcanza el 74.2% de informalidad y recuperando nuestro mercado natural que es el nacional, para así aprovechar los tratados de libre comercio y crecer nuestras exportaciones. Algunos dirigentes gremiales y medios de comunicación, al calor de la noticia y sin tomarse el tiempo para analizarla, resuelven criticar la decisión sustentándose en teorías económicas no aplicables al caso colombiano por ser inconvenientes para el país, desconociendo que la medida implementada beneficia ó afecta muy marginalmente a los importadores que traen prendas “de marca” con “valores altos”, en términos medios a los que traen prendas a “precios agresivos” y sustancialmente a los que importan a “precios irrisorios”. Esa es la bondad del decreto.

    Iniciativas como la anterior, el desmonte de la sobretasa a la energía, la reducción de los parafiscales contenida en la reforma tributaria, el anuncio de créditos por Bancoldex para la reconversión tecnológica, el plan padrino para fomentar la formalidad y otras más, frenan la desindustrialización y direccionan a nuestro sector por el camino correcto, es decir, garantiza la generación de empleos dignos y formales a los colombianos.

    La industria nacional de las confecciones es innovadora, competitiva y eficiente. Con el decidido apoyo del gobierno nacional, que usó mecanismos vigentes consagrados en los convenios con la OMC y sin tinte alguno de proteccionismo, volverá a recuperar los miles de empleos perdidos durante la última década.

    El libre comercio no significa libertinaje, significa apertura de mercados, crecimiento con sostenibilidad y el ejercicio de buenas prácticas. Tal como lo plantea la tercera vía: “el mercado hasta donde sea posible y el estado hasta donde sea necesario”. No todo está en blanco y negro en el libre comercio, también hay grises.

    Cámara Colombiana de la Confección y Afines.

    • Giovanny Cardona Montoya dice:

      Agradezco a Edwin Salazar de la Cámara Colombiana de la Confección por su correo.

      Interesante el artículo que publicaron sobre este tema que nos interesa. Al respecto tengo que decir que comparto las preocupaciones del sector por los riesgos que implican los factores enumerados, particularmente los de carácter doméstico y que son más fáciles de demostrar: contrabando, lavado de activos, revaluación. Es difícil que una industria progrese con semejantes “enemigos”.

      Era intención de nuestro artículo mostrar que el arancel específico es, técnicamente hablando, el mejor mecanismo para atacar la posible competencia desleal, ya que su impacto es mayor en confecciones de menor precio que en las mercancías con valor agregado y precio elevado.

      Sin embargo, tenemos dos preocupaciones fundamentales. La primera tiene que ver con los acuerdos que firma el país. Demostrar que se está presentando dumping es un ejercicio muy complejo y si ello no se logra, los ojos de nuestros socios comerciales en el mundo estarán puestos sobre nuestras políticas comerciales y tratarán de cuestionar -ante el Sistema de Solución de Disputas de la OMC o el mecanismo que competa según el acuerdo regional del que se trate-, cualquier medida que tomemos que les suene a ruptura de compromisos en materia de la cláusula NMF, transparencia y confiabilidad o de lucha contra la competencia desleal.

      Si bien las tasas arancelarias que cobra Colombia son inferiores a las Consolidadas en la OMC (lo que indica que sí se cumplen los compromisos), los argumentos de que las restricciones adicionales que se aplican -o que se lleguen a aplicar- son para enfrentar posibles daños por dumping puede ser demandado en los escenarios internacionales si no se presentan las evidencias respectivas. Desde que China ingresó al Sistema Multilateral de la OMC se viene hablando de dumping social, de trabajo inhumano etc. pero del discurso a las evidencias que lleven a un Panel de la OMC a reconocer que se está gestando competencia desleal, hay un largo trecho. Ese es el reto.

      El otro punto, y es la base de nuestras críticas al final del artículo, es que Colombia, en más de 20 años de apertura económica, no ha logrado una verdadera reconversión de nuestro aparato productivo. Uno de los “enemigos” señalados por ustedes es la revaluación. Tremendo problema, ese es un hecho. Antes de 2002, el dólar ya costaba más de dos mil pesos, hoy, 10 años después estamos con una TRM por debajo de los 1700 pesos. La experiencia ha demostrado que las medidas que toma el Banco de la República son insuficientes. Pueden ser correctas, pero insuficientes.

      El país tiene un problema estructural, y ese es nuestro principal llamado: después de 20 años de apertura seguimos siendo, principalmente exportadores de commodities. Este, que puede ser el principal problema de los exportadores es resultado de una economía desequilibrada. Seguimos exportando petroleo, carbón, ferroníquel, gas, oro (en menor medida café, flores, bananos y productos del sector textil confeccion.)

      Si nuestro país no mejora su sistema educativo, si no eleva la capacidad investigativa e innovadora, si no patentamos, si no emprendemos nuevas empresas, si no agregamos más valor a nuestras mercancías, este dólar barato nos va a seguir ahogando. Con una economía norteamericana deprimida y una avalancha de dólares hacia la minería, la revaluación va a estar ahí por mucho rato. Por lo tanto, todo lo que haga el banco de la república o las medidas aduaneras que se implementen, seguirán siendo soluciones parciales e insuficientes para resolver un problema que NO ES COYUNTURAL SINO ESTRUCTURAL.

      Saludos y gracias por tu mensaje.

      Giovanny

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>