Innovaciones en Colombia: ¿somos realmente un Mercado Emergente?

¿Entendemos qué significa ser un Mercado Emergente?

Desde que se popularizó el término Tigres Asiáticos, la literatura especializada y la no especializada se han dedicado a la creación de categorías y siglas que pretenden sacar, al menos en el papel, a varias naciones del tercer mundo de su condición de subdesarrolladas. Es así como hoy hablamos de Mercados Emergentes y de los BRICS.

En los últimos años, el acrónimo CIVETS ha llenado de orgullo a los colombianos, ya que, según Robert Ward y el CEO de HSBC, Michael Geoghegan, éstas son economías emergentes que tendrían un gran dinamismo en los próximos años. Sin embargo, a pesar de la “popularización” mediática, hablar de tigres asiáticos en las décadas pasadas o de mercados emergentes en la actual, implica darle significado al mensaje que se desea transmitir. Estos son países que presentan cambios cuantitativos y cualitativos en sus estructuras productivas, lo que se traduce en un fortalecimiento de su capacidad para innovar, diversificar e internacionalizarse.

Sin embargo, en Colombia las noticias de consumo doméstico van en otra dirección. Las evidencias señalan serios problemas estructurales que presenta la formación del talento humano. Los bajos resultados de nuestros estudiantes en las pruebas PISA o las alarmas que prende el MEN sobre la calidad docente en escuelas y colegios, son una prueba de que una cosa es entusiasmarse con el auge de las exportaciones de hidrocarburos y otra muy diferente es asumir la condición de Mercado Emergente.

En esta misma dirección, el Consejo Nacional de Competitividad ya ha señalado ciertos factores críticos relacionados con los retos que se ha colocado el país para el año 2032. Dentro de los factores críticos, tal vez una de las mayores evidencias del éxito de los Mercados Emergentes son sus avances en materia de innovación.

Un reporte de los investigadores de la SIC, Jacobo Campo Robledo y Juan Pablo Herrera, indica que entre 1990-2011, un incremento de 10 por ciento en las patentes de invención registradas por residentes nacionales de un país provoca, a largo plazo, un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,25 por ciento. Entre tanto, cuando esa misma variación del registro de patentes (10 %) se presenta por residentes extranjeros, el PIB de un país se incrementa en 0,44 por ciento. ¿Cómo está Colombia y cómo va el mundo en materia de patentes?

¿Quién innova en el mundo? ¿En qué se está innovando?

Según la OMPI, en 2012 China se pone a la cabeza del escalafón de solicitudes de patentes presentadas, a la vez que se convirtió en el país que más solicitudes recibió. En otras palabras, los innovadores chinos fueron los más productivos en dicho año y, a la vez, ese país fue el más requerido para tramitar patentes. El liderazgo de China es notorio en los cuatro tipos de registro de Propiedad Intelectual: patentes, modelos de utilidad, marcas, y diseños industriales.

De las cinco principales oficinas de Propiedad Intelectual del mundo, la de China tuvo una tasa de crecimiento superior al 10% con respecto a 2011. Pero, lo más llamativo es que a pesar de la crisis económica que aún era bastante evidente en 2012 en Europa y Norteamérica, las solicitues de patentes presentadas a nivel mundial aumentaron en 9%, siendo la tasa de crecimiento más elevada de las últimas dos décadas. Si bien en 2009, se presentó una contracción del 4%, las solicitudes de patentes han  venido creciendo año tras año en el mundo. Si miramos el crecimiento de patentes por oficinas, no sólo es evidente el auge de registros de patentes en China (25%), sino en otros mercados emergentes: México (9%), Brasil (5%), India (4%) y Sudáfrica (3%).

Otro indicador relevante, además de las solicitudes de patentes, es el de las patentes concedidas. Según la OMPI, en 2012 por primera vez en la historia se certificaron más de un millón de patentes. El crecimiento fue de casi 15% con respecto a 2011, siendo la mayor tasa de crecimiento desde 2006, dos años antes del inicio de la recesión global. Al China le fueron aprobadas cerca de 50 mil, mientras que Corea del Sur superó las 70 mil.

Los ámbitos de innovación en los que se presentan mayores avances en el mundo son informática, tecnologías médicas, química orgánica y química de materiales, metalurgia de materiales, semiconductores y tecnologías relativas al transporte. Las solicitudes de patente presentadas en sectores de tecnologías relacionados con la energía aumentaron en un 5,3% en 2012.  En China y Suiza, se centraron en energía sola, mientras los europeos y japoneses tramitaron patentes de avances relacionados con pilas de combustible.

Patentes en Colombia

Mientras en el mundo se tramitan cerca de un millón de patentes al año, en Colombia se presentaron menos de 1300 solicitudes, de las cuales, por estadísticas, cerca del 60% no serán aprobadas por no cumplir todas las condiciones. Sin embargo, lo más crítico es que de este pequeño número de patentes, ni siquera el 20% son tramitadas por empresas colombianas; del total de solicitudes de patentes, sólo 134 fueron tramitadas por nacionales y más de 110 corresponden a extranjeros. De igual manera, de 515 concedidas, sólo 57 fueron aprobadas a colombianos.

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) señaló que entre 2004 y 2014, más del 50% de las patentes concedidas conrresponden a innovaciones en materia de ingeniería mecánica, las demás se distribuyen entre ingeniería eléctrica, biotecnología, química e ingeniería química.

Otro rasgo de nuestro país en materia de innovaciones es el grado de concentración. Bogotá es, de lejos, la ciudad que más patentes obtiene, seguida de Santander, Antioquia y Valle.

En lugar de conclusiones

Si tenemos en cuenta que en el mundo se tramitan cerca de un millón de patentes, las 515 que se registraron en Colombia en el último año son un número demasiado pequeño para pretender ser reconocidos como Mercado Emergente.

El estudio de la SIC consultado, señala que la propiedad intelectual es una fuente de crecimiento económico y que el efecto de las patentes sobre el aumento del PIB es más evidente en países con mayor apertura económica. El caso es que en materia de apertura, Colombia es un país de referencia en América Latina.

 

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Starbucks y las Cadenas Globales de Valor.

La llegada de Starbucks a Colombia ha generado fuertes reacciones en las redes sociales. Particularmente es evidente la preocupación que manifiestan muchos compatriotas al ver a esta cadena multinacional como una especie de enemigo del café colombiano. Algunos otros se han expresado por un problema tal vez más evidente: que la llegada de esta empresa ratifica nuestra condición de país productor de commodities e importador de bienes procesados.

Sobre el tema es pertinente hacer varias precisiones:

1. Starbucks no es la causa, pero sí es evidencia de que somos un país que se estanca como proveedor de materias primas a empresas que agregan valor y se quedan con las mayores utilidades de esta economía global. Con sus 5000 tiendas en el mundo, esta empresa ha diseñado un concepto de negocio que gira alrededor de la bebida que se elabora con nuestro grano. De hecho, Starbucks ha sido un gran comprador de café suave colombiano para elaborar sus productos en todo el mundo.

Ahora, el Consejo Nacional Privado de Competitividad ha llamado la atención sobre la “dessofisticación” de nuestra oferta exportadora. Hace un cuarto de siglo exportábamos el doble de manufacturas que hoy. Evidentemente estamos en retroceso, tal y como lo muestra el siguiente cuadro de exportaciones colombianas al mundo y por regiones, durante más de tres décadas:

Según datos de Buitrago y Garay, década tras década, nuestras exportaciones dependen más de los hidrocarburos que de las manufacturas o, inclusive, los bienes agropecuarios. Sólo algunos mercados andinos han sido importantes para venderles manufacturas y alimentos made in Colombia. Europa Occidental y Estados Unidos nos aprecian por el petróleo, el carbón, el café, las flores y los bananos.

2. El problema no es que llegue Starbucks; de hecho es una empresa que generará nuevos empleos y que consumirá más café colombiano. El problema es que el país no está tomando decisiones agresivas para fortalecer la capacidad creativa, productiva e innovadora de su sociedad. Como se ha reiterado en este mismo espacio, nuestros avances en materia educativa son lentos. Ni qué decir en materia de investigación, desarrollo, innovación y emprendimiento.

En días pasados se armó un escándalo nacional por una supuesta reducción de recursos a Colciencias. Pero, con o sin reducción, el país no avanza. El uso de las regalías se ha politizado y Colciencias es un monstruo sin dientes; a la vez que el resto de la comunidad de investigadores nos hemos convertido en generadores de “puntos” para que Colciencias nos suba en su escalafón.

El país no avanza en materia de patentes, la formación en matemáticas, ciencias naturales e idiomas es débil. Pero no se toman decisiones de largo plazo, sólo se aplican paños de agua tibia.

Se requieren políticas de Estado para cambiar el rumbo, las universidades deben focalizarse en los problemas de desarrollo del país, los preescolares y la primaria deben priorizar las competencias relacionadas con la cotidianidad de las personas y con el espíritu crítico y analítico de nuestros niños, y las empresas deben crear condiciones para una gestión del conocimiento coherente con su visión y las tendencias del mundo.

3. Por último, la división internacional del trabajo se ha transformado en cadenas globales de valor en las cuales las empresas NO HACEN PRODUCTOS, sino que HACEN TAREAS. La profundización de esta división internacional del trabajo es una realidad que debemos comprender y aceptar, sin ello, no podremos convertirnos en eslabones que generen mayor valor agregado. La integración inter-empresarial es el mayor potencial de generación de valor agregado.

No es pecado tener tierras tan fértiles, ni caficultores tan laboriosos como los que tenemos; pero debemos conectarnos a la Cadena Global del Café para obtener mayores beneficios de nuestro trabajo. Participar en la producción  de bebidas especiales, de cafeina, de repostería, de confitería, etc., etc. Juan Valdez va por el camino correcto.

Pero en esa misma dirección deben entrar los bananeros, los floricultores, los textileros y confeccionistas, etc., etc., etc.

La división internacional del trabajo es una realidad y si no fortalecemos nuestro talento humano podremos quedar por fuera de la elaboración de productos tan elementales como el siguiente: http://chain.net/photo/today-s-globalized-toy?overrideMobileRedirect=1#.U8sObLEuLXA

La elaboración de un juguete de peluche requiere del concurso de 12 fábricas ubicadas en seis países diferentes. Cada una de ellas, realiza una tarea particular, sin la cual no se logra el producto final.

 

 

 

 

 

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Elecciones presidenciales: mi candidato es…

Estamos a pocas horas de la primera vuelta en las elecciones presidenciales en Colombia. El panorama, por lo menos desde la perspectiva de las encuestas, señala que no hay claridad sobre quien ganará los próximos comicios. ¿Estamos ante un momento democrático trascendental?

¿Qué es la democracia?

En ciencia política no hay un mensaje unívoco sobre el significado de democracia. Rousseau nos propone el “Contrato Social” como el acuerdo entre todos los ciudadanos, el cual se materializa con unas elecciones en las que develamos nuestra voluntad. Nuestros gobernantes estarían llamados a hacer realidad la voluntad popular, a representar nuestros intereses.

Pero, en este tema de la voluntad popular, J.A. Schumpeter hace una revelación significativa: ¿se puede reconocer la voluntad popular? ¿Es un objeto social identificable, definible, precisable? Imaginémos a un gobernante honesto tratando de sintetizar los intereses de campesinos y citadinos, de hombres y mujeres, de jóvenes y ancianos, de ricos y pobres. ¿Cómo construir una voluntad popular a partir de ello? Esto lo dice el autor sin hablar ya de los corruptos…

¿Estamos viviendo la fiesta de la democracia?

Volviendo al pensamiento schumpeteriano, éste nos presenta una definición crítica del significado de democracia. Para este autor austro-americano de mediados del siglo XX, la única democracia que existe es la parafernalia de las elecciones, las camisetas, los discursos, los debates. O sea, una democracia formal, porque el Contrato Social no existe. Para Schumpeter “la lucha de las élites por el voto de las masas” es la realidad. Elegimos a gobernantes que luego hacen “su propio plan de gobierno”, el cual puede parecerse a la voluntad popular o no. El resto es solo el “espectáculo de las campañas.”

Este “caudillismo competitivo” del que habla Schumpeter -la lucha de las élites por el voto de las masas- tiene una manifestación exacerbada en la actual contienda electoral en Colombia. Los colombianos asistimos a un show donde “pareciera un juego” adivinar si un video, prueba de un delito, es original o está manipulado; donde no sabemos si la mafia financió una campaña hace cuatro años, y el ungido ha vuelto al ruedo para hacerse reelegir.

La publicidad de estas campañas no tiene nada que ver con propuestas de gobierno para el futuro de nuestro país; lo más notorio es el manejo mediático de hechos que tienen un cariz jurídico. La labor investigativa y el escrutinio de posibles actos delictivos de algunos de los candidatos no se están desarrollando en la rama judicial del poder público, sino en la redes sociales.

Sin embargo, voy a votar…

Hechas estas apreciaciones, quiero develar mi voto para estas elecciones presidenciales 2014. Mi candidato(a) debe ser una persona que:

- entienda que la educación es clave para la productividad. Debe saber que el reto educativo comienza en la primera infancia. Si queremos emprendedores, hay que educar al niño para que sea creativo, osado, con iniciativa, motivado. Necesitamos que los niños no le teman, si no, todo lo contrario, quieran a las matemáticas, a la física, a la química, a la biología. ¿Para qué? para que cuando crezcan, realmente se animen a innovar.

- entienda que la educación no es sólo clave para la productividad. Que la educación es para la formación de ser. Este es un país con altos niveles de violencia e intolerancia. El preescolar, la escuela y las universidades deben crear espacios para que se estimule la tolerancia, el debate racional, respetuoso y crítico y para que se promuevan valores como la solidaridad y el compromiso con el medio ambiente.

- entienda que si no se hace algo radical con el campo, el país no saldrá de sus mayores crisis. Si el campesino encuentra un ambiente propicio para producir y para vivir, entonces no migrará a la ciudad. Este campesino nos alimentará a los citadinos y cuidará el medio ambiente; nosotros le venderemos manufacturas y él no querrá migrar a las ciudades porque disfrutará de un hábitat que le da calidad de vida. La migración de campesinos pobres y desesperanzados afecta las finanzas públicas, el ordenamiento territorial y la convivencia.

- entienda que los TLC no son panacea. Chile, Corea, Taiwan o Singapur son países relativamente exitosos y han firmado TLC. Pero su éxito combina estrategias de estímulo a la inversión productiva, a la infraestructura, a la educación, a la salud, etc. Estos son países que ofrecen seguridad jurídica a los empresarios y a los trabajadores, que estimulan el empleo formal y que guían con Gasto Público la inversión hacia sectores elegidos estratégicamente.

- entienda que NADA DE LO ANTERIOR se hace en 4 años…ni en 8 años. Así que, más que invertir en políticas de corto plazo para hacerse reelegir o para inaugurar obras, lo que debe hacer es tomar decisiones DE ESTADO, que siembren semillas, aunque a él no le toque ver florecer sus maticas. Si queremos ser un país seguro, con calidad de vida y productividad, hay que tomar medidas que se deben sostener por décadas. No hay recetas secretas para volver industrializado un país minero como el nuestro, de la noche a la mañana…

..Hay que cultivar hoy EN EL CAMPO Y EN LA CIUDAD…para cosechar mañana un MEJOR PAÍS,

 

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¿Pueden las universidades mejorar el semestre de práctica de sus estudiantes?

Hoy quiero compartirles algunas ideas de mi libro “LA FORMACIÓN POR COMPETENCIAS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR: la empresa y los programas del área económico-administrativa”, publicado por el Centro Editorial Esumer y que se halla ahora en formato digital para su libre consulta.

El libro se pregunta por la pertinencia de los semestres de práctica y la necesidad de re-crear la educación teórico-práctica en las universidades.

Experiencias Exitosas de Educación Teórico-práctica.

Las facultades de medicina tienen una buena tradición en esta materia. Los estudiantes no sólo visitan los hospitales, sino que, gradualmente, van asumiendo responsabilidades relacionadas con su futura profesión. Lo que considero más interesante del modelo es la vinculación curricular de los médicos. Estos últimos ejercen una doble profesión: atienden sus pacientes y forman a sus estudiantes. Este se puede considerar un estado ideal de la docencia universitaria.

De igual modo, la implementación de simuladores (muñecos) y la interacción con cadáveres durante el proceso de formación, permite que la aproximación del estudiante a su realidad profesional se haga de manera gradual, acorde a su proceso de formación y para evitar intervenciones nocivas sobre pacientes reales.

A nivel de formación empresarial, uno de los modelos más exitosos es el de la Educación Dual, creado en Alemania -replicado en Francia a nivel rural-, y aplicado en América Latina, especialmente en naciones del Mercosur.

La educación dual, fundamentada en relaciones sólidas y estratégicas entre las universidades y las empresas, permite una permanente combinación de tiempos y actividades académicas en las aulas de clase, con responsabilidades laborales en las empresas. En algunos casos se combinan meses de trabajo con meses de estudio, y en otros se reparten los días de la semana.

Una reflexión crítica al semestre de práctica en Colombia.

Que los estudiantes vayan un semestre o un año a una empresa y “que se unten de barro” ha sido un logro del sistema educativo. Sin embargo, en materia de formación de administradores (mercadólogos, financieros, negociadores internacionales, etc.) esta experiencia dista mucho de ser ideal.

Generalmente, cuando un estudiante va a una empresa se desliga de su universidad. Las labores que desarrolla son definidas por sus “empleadores” y no existe una clara relación curricular entre lo que hace el estudiante en la empresa y los objetivos formativos de su profesión. De algún modo, el éxito de un semestre de práctica depende más de la buena voluntad y motivación de los empresarios que lo acogen, que de la propuesta curricular de la universidad en la que estudia.

Otra debilidad del semestre de práctica es su carácter marginal. Después de cursar 6-8 semestres, es difícil pensar que en el transcurso de unos meses y en una sola empresa, se puedan poner en práctica tantos conocimientos teóricos adquiridos. Si un estudiante de finanzas llega a una empresa y cuenta con la suerte de incursionar en el “área de cartera” es posible que se gradue con la competencia para gestionar cartera. Pero, ¿y los conocimientos contables, y la gestión de activos, y la de capital de corto y largo plazo dónde quedan?

Lineamientos para una propuesta estructural de educación teórico-práctica en Colombia

Así como los hospitales universitarios han tenido la tradición de cumplir una labor social, la educación teórico-práctica puede desarrollarse desde estrategias que permitan el apoyo a la micro y a la pequeña empresa, organizaciones productivas frágiles que necesitan consultoría especializada.

En este contexto, las organizaciones gremiales, las ONG y el Estado, cuentan con programas de apoyo a la mipyme, y en estos programas se podría articular La Universidad, ofreciendo acompañamiento desde sus áreas de conocimiento.

Sin embargo, la solución no es enviando un estudiante a hacer un semestre de práctica. El camino correcto es articular el currículo a las dinámicas empresariales. O sea, a la empresa no la apoya un estudiante, la apoya un plan de estudios, con liderazgo de profesores y participación activa de estudiantes.

Me explico. Las clases no tienen que ser en el aula de clases, y las prácticas no tienen que ser en el escritorio de una oficina. Un estudiante aprende viviendo la realidad, y una práctica es efectiva en tanto resuelve problemas empresariales. No hay que medir el aprendizaje en horas: lo importante es amalgamar los objetivos de estudio con los retos empresariales. En otras palabras, que el estudiante resuelva el problema empresarial y que logre los objetivos de aprendizaje, esos son los indicadores reales de una verdadera educación teórico-práctica.

Un profesor ya no necesita “dictar clase”, o sea, transmitir información. Para eso está Internet. Lo que se necesita es que el docente guíe al estudiante para que haga uso de la información existente y la convierta en conocimiento, en aprendizaje significativo. En ese mismo orden de ideas, el empresario no necesita un estudiante sentado en su empresa todo el día. Lo que la empresa necesita es que el estudiante, guiado por su docente, le mejore su estructura de costos, le vigile los mercados, le sugiera nuevos procesos organizacionales, le diagnostique el entorno, etc.

Fuente: Diseño de Laura Patiño.
Según Vigotsky, todos tenemos una capacidad de aprendizaje autónomo. Capacidad que es limitada pero que se puede pontenciar si un tutor “coloca andamiajes” para que avancemos. La labor del docente no es “dictar clases”, es “poner andamiajes” para que el estudiante se eleve en su proceso de formación. El docente-tutor y el empresario, juntos, pueden y deben guiar el trabajo práctico que los estudiantes hacen en las empresas.

 

¡Qué no nos dé miedo intentarlo!

Sí, el principal problema es cultural. Nos da miedo renunciar al modelo tradicional. El profe cree que tiene que dictar clase, el estudiante asume que no sabe nada y que tiene que tomar nota, la empresa piensa que los universitarios somos muy teóricos y los académicos creeemos que los empresarios son muy empíricos. Todo eso es verdad, pero todo eso también es mentira. ¿Por qué hacer magistral lo que el estudiante puede leer en Internet? ¿por qué creer que el estudiante no ha aprendido a lo largo de su vida?, de hecho, muchos estudiantes de carreras administrativas, trabajan en empresas o son emprendedores.

Rompamos los muros de las aulas, extendamos el aula de clases por toda la ciudad y llevemos el currículo a la calle. ¡Qué el profesor, el empresario y el estudiante construyan conocimiento juntos!, partiendo de los problemas empresariales y de los objetivos de aprendizaje definidos en los currículos bien pensados desde las universidades

NOTA: éste es el link para que puedan consultar el libro http:

//es.calameo.com/read/000852534a90be2931966

 

 

 

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Crecimiento económico en 2013: 4,3%. ¡No está mal!, pero…

Autor: Giovanny Cardona Montoya

¿Buen balance?

La economía colombiana terminó el año 2013 con un resultado positivo en materia de crecimiento económico: 4,3%. En medio de una economía mundial que no termina de recuperarse de la crisis de 2007-2008 y con unos países industrializados de bajo crecimiento o aún estancados, el resultado de la economía colombiana es bastante positivo.

Pero, antes de “encender las luces de bengala”, desagreguemos el balance en algunos indicadores:

Hay crecimiento, pero no hay desarrollo.

El crecimiento es bastante notorio en el caso de la construcción, aunque, como lo plantea Fedesarrollo, en este sector el empleo no se vio crecer en 2013. En la construcción pesa de manera importante la vivienda y, por ende, las gratuitas que reparte el actual gobierno. Ya se comienza a ver el peso del Gasto Público en el actual crecimiento económico.

De igual modo, el agro también mostró un comportamiento altamente favorable, lo que se explica en gran medida por el acelerado crecimiento de la producción de café. En consecuencia, hay que hacer una lectura particular de otros cultivos, ya que el peso de la industria cafetera incide muy fuertemente sobre el agregado.

Un indicador fuerte para entender el crecimiento de la economía, es el consumo doméstico y en éste pesa mucho el Gasto Público. El consumo de los hogares crece, pero en mayor magnitud lo hace el consumo estatal. Según la Cepal, desde el segundo trimestre, el Gobierno nacional adoptó políticas cambiarias, tributarias y sectoriales para reactivar la economía. En este contexto tienen un valor positivo las medidas tributarias que han incrementado el recaudo y la controlada inflación que permite al Banco de La República mantener baja la tasa interbancaria.

De otro lado, la industria extractiva juega un papel central en el crecimiento económico del país. Si bien el carbón tuvo un año con altibajos, la minería del oro y el petróleo y el gas tuvieron un mejor desempeño. Sin embargo, este sector, que es básicamente exportador, no logra subsanar el marcado déficit en cuenta corriente, agudizado por la precaria salud de las economías del norte, lo que se traduce en una leve contracción de exportaciones y se complementa con la salida de divisas por la renta de los factores (repatriación de utilidades, principalmente).

En términos de capacidades, el país muestra unos indicadores positivos con la caída del desempleo por debajo de los 2 dígitos y la llega de IED por cerca de 15 mil millones de dólares. Estos dos indicadores hay que matizarlos, ya que, al primero lo acompaña una alta tasa de subempleo y de economía informal, mientas que en materia de inversión extranjera, el 80% de la misma es destinada a la minería, lo que refleja un desbalance en el desarrollo de los diferentes sectores económicos del país.

De otro lado, la industria manufacturera no tuvo un buen año. Fue el único sector de la economía que presentó un balance negativo (-1,1%) lo que deja muchas preguntas de cara a los TLC que ha firmado el país: ¿qué exportaremos?

Reflexión Final:

Como lo hemos señalado en artículos anteriores, la economía colombiana presenta un crónico debilitamiento en el proceso de sofisticación de las exportaciones. En otras palabras, en materia de valor agregado, nuestro país ha perdido un cuarto de siglo.

Si bien, el crecimiento es destacable, incluso en el contexto global, y la estabilidad de indicadores como la inflación genera certidumbre, los números también ratifican que poco está pasando en este país en materia desarrollo sostenible. Seguimos dependiendo de un Gasto Público alimentado por rentas de la minería, y atraemos una IED hacia unos sectores muy focalizados de la economía, dejando de un lado al agro y a la industria manufacturera.

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