Archivo de ‘El Rally’



Etapa 6 (¿Cuál etapa 6?)

Martes, Julio 27th, 2010
No hay otra cosa más que resignarse a esperar.  La moto ha pasado la noche enterrada en el desierto. Creo que todavía está allí.
Ayer hubiera dado lo que fuera para que se la robaran.  A unos forajidos del desierto les hubiera quedado bien, si es que son capaces de sacarla de donde yo no pude.
Triste además, porque fueron doce horas de penalización. Doce horas no las descuenta uno ni en veinte rallyes.
Con todo el espíritu mañanero, de esos de recién bañado listo pa´ lo que sea le digo a mí Manager, Mecánico, Traductor y Amigo:
–enfrentar los 150 kilómetros de hoy, en solo dunas, no es como una muy buena idea, después de los vivido ayer-     – Si la moto la traen acá y está en condiciones de correr, yo salgo sin importar la penalización-
Que tanta arena le cabrá a esa moto, debe estar pesando cuatro veces más de lo normal.
Siquiera la moto no llegó.  No hubiera tenido una excusa verdadera para no correr.
El señor Peng me explica mientras protesta él solo, que la moto no ha llegado. En el tramo de las dunas de ayer 44 tripulaciones se han perdido, atrancado  o enterrado. – Vaya usted a saber con exactitud que les pasó –  Los carros de rescate no han sido capaces de sacar todos los necesitados. Tampoco quedó claro cuántos carros o cuantas motos.
No siendo más disfrutaré  de las dunas con otros ojos. Con ropa de civil, una cámara y unas gafas me propuse ir a montar en camello, por lo menos ellos no se pegan. Que se ranchen es una cosa, pero no se pegan.
En la noche de la etapa 6 que me la pase en vano, fue la Premiación.  Un restaurante como pocos en el mundo que he podido conocer. Con las instalaciones más impresionantes. Era como un bosque encantado metido en una enorme caja de cristal. Los salones comedores eran dentro de troncos, piedras y arboles simulados estos formaban a su vez un enorme jardín lleno de corredores.
Esa noche el equipo Qingqi se ha llevado el primer puesto entre todos los equipos de la categoría motos.  El mejor de los nuestros ocupó la 4 posición. El fue el único el cual pudo sortear la Gran Duna.
Yo por mi lado disfruté de las delicias que sirven en este lugar. Es el primer restaurante del paseo donde el aseo y la limpieza brillan por su presencia. Una muñequita, o eso parece,  parada en la puerta de nuestro comedor, vigila incansablemente cualquier orden que sea emitida por alguno de los presentes en esa mesa.
Mientras ruño, lo que creo que es carne sana, llaman mi nombre y ni cuenta me di.  Con señas, como es de costumbre el Director del equipo me avisa y me señala el podio. Es el momento de subir.
No he logrado una casilla de reconocimiento pero por lo menos obtuve una placa que reconocía mi acto heroico de sobrevivir al desierto.
Qué gran experiencia que la vida me ha dado. Montar estas tierras fue un gran regalo para un motociclista. Debo agradecer enormemente a las empresas que participaron de este osado proyecto. Debo abuchear enormemente a aquella Federación nuestra, local, relacionada, que nada hizo al respecto y para nada le importó.
Este desierto  está cargado de historias.  Ciudades, caminos y monasterios con fechas de fundación muy anteriores a la aparición de Jesucristo.  El Budismo entró a China por esta Ruta,  y religiones como el Maniqueísmo, Cristiandad,  Zoroastrismo  y el  Islam han dejado su huella en la arena. Miles de templos Budistas todavía permanecen. En su interior se siguen alabando a los mismos personajes que hace 3000 años. Algunos de estos templos son los mejor preservados y afortunados de sobrevivir guerras, ladrones,  mercaderes y su sepultura por parte de la arena del desierto. Qué triste no haber tenido un ratico libre para dedicar unos minutos de turismo regular.
La Ruta de la Seda y sus innumerables historias ya tiene una más que contar. El día en que un Colombiano trato de reírse del desierto del Taklimakan.
La moto tardo tres noches más para salir de sus vacaciones en la playa. Yo me encontraba como 8000kilometos de allí. Mi manubrio, mis monturas, mi soporte de navegación y todas esas otras cosas que hacen que la moto se digna moto de carreras, se han quedado en China. Espero que los viejos amigos que hice no le entren como aves de rapiña a mis cositas y que el equipo algún día me las envíe.
No hay otra cosa más que resignarse a esperar.  La moto ha pasado la noche enterrada en el desierto. Creo que todavía está allí.
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Ayer hubiera dado lo que fuera para que se la robaran.  A unos forajidos del desierto les hubiera quedado bien, si es que son capaces de sacarla de donde yo no pude.
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Triste además porque fueron doce horas de penalización. Doce horas no las descuenta uno ni en veinte rallyes. Definitivamente el mundo de las carreras da muchas vueltas. En la mañana de la etapa 5 ocupaba la primera posición de la categoría y para la tarde ya no estaba ni dentro de los primeros 10.
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Buena talla

Buena talla

Con todo el espíritu mañanero, de esos de recién bañado listo pa’  lo que sea le digo a mi manager, mecánico, traductor y amigo:

– Enfrentar los 150 kilómetros de hoy, en solo dunas, no es como una muy buena idea, después de los vivido ayer. Si la moto la traen acá y está en condiciones de correr, yo salgo sin importar la penalización-
Qué tanta arena le cabrá a esa moto, debe estar pesando cuatro veces más de lo normal.
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Siquiera la moto no llegó.  No hubiera tenido una excusa verdadera para no correr.  El señor Peng me explica mientras protesta él solo, que la moto no ha llegado. En el tramo de las dunas de ayer 44 tripulaciones se han perdido, atrancado o enterrado.
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– Vaya usted a saber con exactitud qué les pasó –  Los carros de rescate no han sido capaces de sacar a todos los necesitados. Tampoco quedó claro cuántos carros o cuántas motos.
No siendo más, disfrutaré  de las dunas con otros ojos. Con ropa de civil, una cámara y unas gafas. Me propuse ir a montar en camello, por lo menos ellos no se pegan. Que se ranchen es una cosa, pero no se pegan.
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En la noche de la etapa 6 que me la pase en vano, fue la premiación.  El lugar, un restaurante como pocos en el mundo, con las instalaciones más impresionantes. Era como un bosque encantado metido en una enorme caja de cristal. Los salones comedores eran dentro de troncos, piedras y árboles simulados que a su vez formaban un enorme jardín lleno de corredores.
Esa noche el equipo Qingqi se ha llevado el primer puesto entre todos los equipos de la categoría motos.  El mejor de los nuestros ocupó la 4ta posición. El fue el único que pudo sortear la Gran Duna.
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Yo por mi lado, disfruté de las delicias que sirven en este lugar. Es el primer restaurante del paseo donde el aseo y la limpieza brillan por su presencia. Una muñequita, o eso parece,  parada en la puerta de nuestro comedor, vigila incansablemente cualquier orden que sea emitida por alguno de los presentes en esa mesa.
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Mientras ruño, lo que creo que es carne sana, pronuncian mi nombre y ni cuenta me di.  Con señas, como es la costumbre, el Director del equipo me avisa y me indica que pase al podio. Es el momento de subir.
No he logrado una casilla de reconocimiento pero por lo menos obtuve una placa que reconocía mi acto heróico de sobrevivir al desierto.
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Se acordaron de mi

Se acordaron de mi

Qué gran experiencia que me ha dado la vida. Montar estas tierras fue un gran regalo para un motociclista.
Debo agradecer enormemente a las empresas que participaron de este osado proyecto. Debo abuchear enormemente a aquella Federación nuestra, local, relacionada, que nada hizo al respecto y a la que nada le importó.
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Este desierto está cargado de historias.  Ciudades, caminos y monasterios con fechas de fundación muy anteriores a la aparición de Jesucristo.
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¿Que sera esto? poste de compañia

¿Qué será esto? Poste de bien dotado

El Budismo entró a China por esta Ruta,  y religiones como el Maniqueísmo, Cristiandad, Zoroastrismo y el  Islam han dejado su huella en la arena. Miles de templos Budistas todavía permanecen.
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En su interior se siguen alabando a los mismos personajes que hace 3000 años. Algunos de estos templos son los mejor preservados y afortunados de sobrevivir guerras, ladrones,  mercaderes y su sepultura por parte de la arena del desierto. Qué triste no haber tenido un ratico libre para dedicar más tiempo al turismo regular. -Pero sí me encontré este inquietante compañero bien dotado-.
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La Ruta de la Seda y sus innumerables historias ya tiene una más que contar. El día en que un colombiano trató de reírse del desierto del Taklimakan. La moto tardó tres noches más para salir de sus vacaciones en la playa. Yo me encontraba como a 8000 kilómetos de allí cuando por fin llegó.
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Mi manubrio, mis monturas, mi soporte de navegación y todas esas otras cosas que hacen que la moto se convierta en una digna moto de carreras se han quedado en China. Espero que los viejos amigos que hice no le entren como aves de rapiña a mis cositas y que el equipo algún día me las envíe.
espero que entiendan cuando hablo de arena

Espero que entiendan a qué me refiero cuando hablo de arena.

Gracias nuevamente a los patrocinadores que hicieron esto posible y gracias a los lectores, por que tuve con quien descargar todas estas historias.

Mi aventura del rally en China acaba acá, pero no mi blog, espero que me sigan visitando.

Etapa 5, el despertar de un sueño

Viernes, Julio 23rd, 2010
Este evento ha sido todo un sueño para mí. Uno siempre despierta de los sueños dejando el final inconcluso. Los dragos quedaron sin conocer a su lanza que les atravesaría el corazón, la princesa en la torre quedaría sin conocer a su príncipe enmascarado. Por más que haya amor en una pareja, compartir la punta del choco cono siempre es un sabor agridulce.
Por más amor que le tenga yo a este deporte, aquí sentado en la arena con la última sonrisa del día, pienso: -ya quiero despertar, quiere dejar de jugar a héroe-
No me mal interpreten, no es que esté sufriendo, pero tampoco es que me muera de llegar a la meta a recibir una vaso de agua caliente.
Si pudiera describir la inmensidad del hueco por el cual estuve luchando mi salida entenderían más fácil mi  posición.
Imagínense ustedes una taza de cereal del tamaño de un estadio, o más bien imagínense un agujero negro con efectos de telaraña, todo aquel que se atreve a pisar la parte baja se queda atorado.
En un filo de una duna, donde puse a reposar mi moto, pude ver a lo lejos una aglomeración de carros de la organización y fotógrafos.
Mientras mi motor me esperaba en ralentí bajo el sol y mi moto de reojo me acosaba a tomar la decisión que seria determínate en mi carrera.
A continuación se encantaraba una pendiente, que calculo yo podían ser 45 grados. Una vez te deslices por allí no abra como devolverse  y si donde están esos fotógrafos que ves a los lejos no es más que el fin de tu carrera. Ellos están allí, o porque hay un escenario muy bello, o porque es un lugar bien difícil de sortear.
Decido jugármela y dirigirme a donde los fotógrafos ponen su atención, en caso que sea un lugar que reúne los futuros varados, pues me vararé acompañado.
Me deslizo por esta pendiente y con el acelerador a fondo intento de llevar la moto hasta lo más alto. Fue inútil, la arena ha jugado su papel y una vez a empujar. Por suerte llega en pocos minutos un compañero de equipo y entere los dos empujamos los dos motos, una la vez hasta lo que sería el divisadero del circo.
Se aparece la taza de la que les venía hablando. Seis carros de los buenos y siete motos de todas las categorías luchan por salir de allí. La arena es tan suelta y pura que la moto se entierra bajando.
Por medio de señas con mi compañero acordamos cargar las motos 5 metros por un filo de duna y apuntar deslizados a un pequeño balcón, que parece seria la salvación.
Con la llanta delantera apunto y con el acelerador a toda, tome la decisión.
Los cálculos no fueron correctos y mientras me rodaba por la arena en un cachete, pensaba en voz alta, Hubiera cargado la moto otros 5 metros.
Este evento ha sido todo un sueño para mí. Pero como en todo sueño, hay que despertar dejando el final inconcluso.
La ultima sonrisa

La última sonrisa

Los dragones quedaron sin conocer la lanza que les atravesaría el corazón, la princesa en la torre quedaría sin conocer a su príncipe enmascarado. Yo quedaría sin correr la etapa 6.
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La etapa 5, es el día cuando desperté de este sueño y esta foto fue la última foto en carrera en la que sonreí. Por más amor que le tenga yo a este deporte, aquí sentado en la arena con la última sonrisa del día, pienso: -ya quiero despertar, quiero dejar de jugar al héroe, no quiero empujar más-.
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No me mal interpreten, no es que esté sufriendo, pero tampoco es que me muera de ganas de seguir enfrentando las dunas con poca potencia.
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En el filo de una duna, donde puse a reposar mi moto, pude ver a lo lejos una aglomeración de carros de la organización y fotógrafos. Mi motor me esperaba en ralentí bajo el sol, la gasolina ya estaba en reserva.
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En la muñeca derecha, una quemadura con el mofle,  la Qingqi de reojo me mira y me acosaba para que tome una decisión. Decisión que sería determinante en mi carrera.
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La llanta delantera colgaba por la pendiente, que calculo, podía  ser de 45 grados. Una vez te deslices por allí no habrá como devolverse.
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¿Y si donde están esos fotógrafos que ves a los lejos no es más que el fin de tu carrera?
 
Ellos están allí, o porque hay un escenario muy bello, o porque es un lugar bien difícil de sortear. Decido jugármela y dirigirme al lugar donde los fotógrafos ponen su atención, en caso que sea un espacio que reúne a los futuros varados, pues me vararé acompañado.
Me deslizo por la pendiente y con el acelerador a fondo tomé impulso e intenté llevar la moto hasta lo más alto de la siguiente duna.
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Fue inútil, la arena ha jugado su papel y una vez más, a empujar.

a fondo que ya casi llegamos

A pocos minutos, un compañero de equipo llega al mismo lugar y entre los dos empujamos las motos, una a la vez, hasta lo que sería la grada del circo o el primer palco de la gran taza de cereal.
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La taza de cereal, sin cereal

La taza de cereal, sin cereal

Imagínense ustedes una taza de cereal del tamaño de un estadio, o más bien imagínense un agujero negro con efectos de telaraña, todo aquel que se atreve a pisar la parte baja o alguna de sus pendientes, sería succionado hasta el fondo.
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Sentado en la arena y a tan solo 7 km de la meta, por medio de señas con mi compañero acordamos, literalmente, cargar las motos 5 metros por un filo de duna. Luego apuntaríamos deslizándonos a un pequeño balcón, que parecía ser la salvación.
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Con la llanta delantera a punto y con el acelerador a toda, tomé la iniciativa.
Los cálculos no fueron correctos y mientras me rodaba por la arena sentado en la nalga sujetando el manubrio al mismo tiempo, pensaba en voz alta,- hubiera cargado la moto otros 5 metros-.
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Llegó el final de la carrera para mí.  Estuve tratando de buscar la salida de este lugar y fue imposible. La pendiente era tan pronunciada que la moto y los carros no podíamos subirla. Tomábamos impulso bajando, seguíamos acelerando por la parte plana y nos enfrentábamos a las lomas hasta que se acababa el impulso. Unos se impulsaban para abajo, otros para arriba, otros para la izquierda y otros para la derecha. Un error o un descuido habrían sido fatales, ya que hubieran provocado un choque en la mitad del desierto.
Algo de sombra

Algo de sombra

Se empezó a acabar la gasolina, el agua cada vez era menos. Las dos últimas botellas que me quedaron me las regaló un carro de la competencia que se encontraba también luchando por salir. Nunca me pude acordar que número era, para agradecer el regalo.
A esperar

A esperar

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Después de chapalear como una mosca en una sopa, tiré la toalla.  Puse la moto enfrentando el sur para que me hiciera una sombra. Con una cobija térmica de emergencia que cargaba, hice un techo improvisado, amarrado con un pulpo elástico.
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Seguí viendo desde mi palco cómo cada nuevo corredor caía en las trampas del desierto. Durante las dos hora que estuve allí solo un carro de la competencia pudo salir.
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En las etapas especiales como esta, teníamos cinco horas y media para llegar a la meta.  No fuimos capaces. La organización nos penalizó con doce horas a todos a los que el desierto decidió secuestrarnos y no llegamos dentro del tiempo permitido.
El punto blanco a la derecha es la QINGQI

El punto blanco a la derecha es la QINGQI

Un juez de carrera que pasó caminando entre carros y motos, nos invitó a dejar los vehículos tirados y a caminar a una estación de rescate.  Después de una exhausta caminata por la arena, encontraríamos agua y un buggie hechizo que nos llevaría a tierra firme.
Ya a salvo, sin mi moto

Ya a salvo, sin mi moto

De las motos y de los carros se encargaría un cambio de asistencia al que se le dice carro escoba. Es un gran camión de marca rusa que parece no se pega en estas blandas arenas. Este camión se parquea en mitad de la ruta y espera sigiloso en algún lugar estratégico a ser llamado a prestar asistencia.

Esperamos poder volver a ver la moto mañana en la mañana.

 

 

Etapa 5, parte 3

Sábado, Julio 17th, 2010
Mientras rodamos, las dunas empiezan a hacer una nueva aparición. Esta vez solo hay dunas de color café con leche, y un poco de café con menos leche. La presencia de ellas, ha dejado de ser un paraíso montable o cualquier cosa que se parezca a un video de motocross. En estos videos, se puede ver como los corredores surfean las dunas y saltan sobre ellas dominándolas bastante fácil.  Los que me diferencia esta crónica de esos videos, son 250 centímetros cúbicos menos de motor para mí.
En algunas ocasiones, el exceso de potencia es bastante preocupante, pero en este caso, la falta de poder sobre los dos dedos gordos ha empezado a perturbarme. Los motores de 200 cc no son para estas dunas, se requiere o un motor 450 de cuatro tiempos o un 250 de 2 tiempos para estar tranquilo.
Recuerdo que cuando solía correr otro tipo de carreras y uno ya no daba más o la moto no quería seguir el camino, uno simplemente tiraba la toalla. Que yo me acuerde, fueron muy pocas las veces que eso pasó.  En este tipo de carreras a campo traviesa, eso no es una posibilidad. Uno simplemente no tira la toalla en la mitad del desierto, pues no hay a donde quedarse, donde descansar y no hay a quien entregarle la moto.
Este es el lugar más barato del mundo para comprar una moto. Todos los corredores estamos tan casados que vemos las motos pequeñitas. Cuando estas verracas se caen al suelo,  ahí se pesan una tonelada estas malpa….- Cambio moto por una botella de agua-, ¡es más!, – la regalo-
En una duna cualquiera, un piloto de carros, que aún vestía su uniforme, se aparece a unos escasos metros del filo de la duna y decide ayudarme a empujar la moto hasta lo más alto.
Mientras empujo sujetando la moto del manubrio, este hombre empuja de algún otro lado. Solo fijé en la rayita. La velocidad que la moto empezó a tomar fue mayor que la que pude correr con las botas llenas de arena.
Grite, para desahogar la furia y el cansancio que me atropellan y luego de una pausa que no supera los 10 segundos, hice el último empujón hasta la cima.
¡Ha! , ya veo de donde salió este sobreviviente que me ayudó.
Este man junto con otro loco, seguro están pasando por un buen momento, por lo menos así es como lo demuestran las fotos.
El hombre empieza a hablarme, no le entiendo nada, hago señas como las que haría un sordo, apenas retiro mis gafas de montar que son de lente oscuro,  se asombra al ver uno ojos redondos y azules. El no sabía que otro más loco que el iría hasta allá para empujar.
Shuei, shuei, le grité, que quiere decir agua, agua. Lo poco que he aprendido en chino sirvió para que  el señalara su carro extrañamente parqueado  y me dice que baje por ella. Decido más bien no, está muy abajo. Sigo mi rumbo después de unas foticos, ¡claro!.
Que viva el desierto, que viva su grandeza y su magia, ya solo quedan 37 kilómetros para la meta de la quinta etapa.
Mientras rodamos, las dunas empiezan a hacer una nueva aparición. Esta vez solo hay dunas de color café con leche, y otras, un poco de cafés pero con menos leche.
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La presencia de ellas ha dejado de ser un paraíso montable o cualquier cosa que se parezca a un video de motocross. En estos videos se puede ver cómo los corredores surfean las dunas y saltan sobre ellas dominándolas bastante fácil.
Lo que diferencia esta crónica de esos videos son los 250 centímetros cúbicos menos de motor que tengo.
¡Que grande!

¡Qué grande!

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En algunas ocasiones, el exceso de potencia es bastante preocupante, pero en este caso, la falta de poder sobre los dos dedos gordos ha empezado a perturbarme. Los motores de 200 cc no son para estas dunas, se requiere de un motor 450  de cuatro tiempos o un motor 250 de 2 tiempos para estar tranquilo.
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Recuerdo, que cuando solía correr otro tipo de carreras y uno ya no daba más o la moto no quería seguir el camino, uno simplemente tiraba la toalla. Que yo me acuerde, fueron muy pocas las veces que eso me pasó.
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En este tipo de carreras a campo traviesa eso no es una posibilidad. Uno simplemente no tira la toalla en la mitad del desierto. Sí hay a donde tirarla pero no hay a donde parar a descansar y tampoco encuentras a quien entregarle la moto. Este es el lugar más barato del mundo para comprar una moto.
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Todos los corredores estamos tan casados que vemos las motos pequeñitas. Cuando estas verracas se caen al suelo, ahí si que pesan una tonelada estas malpa….(con el perdón de ustedes, creo que es efecto del calor).
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- Cambio moto por una botella de agua-, ¡es más!, – la regalo-.
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En una duna cualquiera, un piloto de carros que aún vestía su uniforme, se aparece a unos escasos metros del filo de la duna y decide ayudarme a empujar la moto hasta lo más alto.
.
Mientras empujo sujetando la moto del manubrio y el acelerador a fondo, este hombre empuja de algún otro lado.
Solo fijé la mirada en la raya a donde había que llegar. La velocidad que la moto empezó a tomar fue mayor que la que pude correr con las botas llenas de arena.
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Grité para desahogar la furia y el cansancio que me atropellan y luego de una pausa, que no superó los 10 segundos, hice el último empujón hasta la cima.

¡Ah! , ya veo de donde salió este sobreviviente que me ayudó.
extraña forma de estacionar

Extraña forma de estacionar

Con esta foto se libro el paseo

Esta foto libró el paseo

Este man junto con otro loco, seguro están pasando por un buen momento, por lo menos así es como lo demuestran las fotos.
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El hombre empieza a hablarme, no le entiendo nada, hago señas como las que haría un sordo, apenas retiro mis gafas de montar que son de lente oscuro,  se asombra al ver uno ojos redondos y azules.
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El no sabía que otro más loco que el iría hasta China para empujar.
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Shuei, shuei, le grité, que quiere decir agua, agua. Lo poco que he aprendido en chino sirvió para que él señalara su carro extrañamente parqueado  y me dice que baje por ella. Decido más bien no ir, está muy abajo. Sigo mi rumbo después de unas foticos, ¡claro!.
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Que viva el desierto, que viva su grandeza y su magia, ya solo quedan 37 kilómetros para la meta de la quinta etapa.

Etapa 5, parte 2

Martes, Julio 13th, 2010
Cuando era niño, o más niño, mejor dicho, cuando mis juguetes eran más pequeños, porque sigo siendo un niño de 32, siempre le temí al desierto. Le temí, por un monstro llamado Sarlacc que aparece en la película del Retorno del Yedi de las Guerras de las Galaxias, te estaría esperando.  Probablemente el titulo de esta etapa cambiaria a  El Retorno de Matedy.
Lo más probable, es que por estar todo estos días acompaño de personas con la que no puedes hablar, han hecho que resucite ese autista que hay en mí y me este imaginando todas estas cosas.
Bueno,  está este blog para poder trasmitir al mundo todas esas emociones que trae la supervivencia en esta recóndita tierra. Las proezas de conducción sobre la motocicleta no hay quien las vea y si sostengo que me he saltado un tanque ruso de 10 metros y al caer del salto, lo hice andando en una sola llanta, tendrán que creer en mí.
Si no hay nadie que te este viendo y nadie que tome una foto de tu proeza, par que arriesgar.  Si no hay a quien darle un show, no  vale la pena jugar al héroe. Todo héroe merece una Pilsen y por acá no hay de eso.
La etapa 5 fue el día de la cautela y del buen comportamiento con la moto.  Las proezas quedaron atrás. A tan solo dos etapas del final, he prendido el interruptor  de conductor conservador.
El primer enlace, es a través de un camino nuevo para mí. Hemos salido de la población de Shanshan, pasamos por la ciudad de Turfan y continuaremos a sur entre unos valles repletos de piedra suelta. Buena tracción y mucha are para la conducción creativa.
El sol hace su presencia bastante fuerte, los cuellos y los pocos lugares donde el uniforme no cubre, comienzan a hacerse sentir.
Con la vibración y con los constantes brincos, una de las botellas de agua que amarré en la parrilla trasera se rompió y va dejando un camino de gotas en la arena.
A Hansel y Gretel, las aves, comieron las migas de pan  con las que marcaron el camino de regreso a casa. A mí el sol me evaporó las gotas de agua de la botella que se rompió. Si quiera que se como es esto de los G.P.S .  Estos aparatos sí que son una locura. Son como una calculadora científica, llenos de botones y de funciones, pero manejando las precisas órdenes hacen maravillas.
Una de las ventajas del desierto es que puedes improvisar tu ruta para donde crea más conveniente haciendo caso al G.P.S. La cuestión es que el aparatito no sabe que te estás metiendo al jardín del diablo. En algunas ocasiones encontraras unas rutas alternativas bastante rápidas y en otras ocasiones  encontraras una parranda de huecos , de cráteres o  acantilados por los donde no podes bajar.
Cuando era niño, o más niño, o mejor dicho, cuando mis juguetes eran más pequeños, ¡porque sigo siendo un niño de 32!, siempre le temí al desierto.
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Le temí, porque un monstro llamado Sarlacc, que aparece en la película el Retorno del Yedi de las Guerras de las Galaxias, te estaría esperando.  Probablemente el título de esta etapa cambiaría a  El Retorno de Matedy.
The force .net

The force .net

Lo más probable es, que por estar todo estos días acompañado de personas con la que no puedes hablar, han hecho que resucite ese autista que hay en mí y me este imaginando todas estas cosas.

(más…)

Etapa 5, parte 1

Lunes, Julio 5th, 2010

 

En la noche del día de descanso, el señor Peng, o sea mi traductor y el señor Lee, o sea el director del equipo, alegaban con fuerza de temas que nunca pude entender.

El señor Lee, de por sí habla como si estuviera al lado de una turbina prendida de un avión.  A esto le ponemos un poco de autoridad y de fuerza en su alegar y ya ustedes se imaginarán el resultado. Una trifulca china que entre el vaivén de babas que expelan al alegar y, entre frase y frase, se atraviesa mi nombre.

Esto me ha generado un aire de desconfianza del p….. Solo falta ponerles un kimono, una moña en el pelo, que caminen por encima del agua y que vuelen por encima de un bosque de bambú, para que se parezca a una película de artes marciales.

–No-, mentiras, exageré un poco. Esto no pasó de un intercambio de asteriscos y numerales.

Me dejé llevar por la lírica.

cultivos de uva y melón

Por más que pregunto a mi traductor de que se trata  todo esto, él me explica burdamente que no está de acuerdo con el manejo que el Sr Lee le ha dado al equipo. Hasta allí estuve  de acuerdo. Pues en días anteriores se rehusaron a comprarme una llanta trasera que se necesitaba para surfear las dunas.

-Esa es la palabra: Surfear-.

Esta llanta nos tocó pagarla a mi mecánico y a mí. Pero estar de acuerdo, no me ha quitado la incertidumbre. Hasta ahora no sé cuál de los dos está a mi favor.  

(más…)

Día de descanso

Miércoles, Junio 30th, 2010
Sumados los kilómetros recorridos de los días de carrera, podríamos estar ya casi en los 2500 kilómetros.  La cifra no es exacta porque hay días que las metas son cambiadas de lugar por una improvisada carpa en la mitad del desierto. Esto decisión de cambio de meta la hace la organización dependiendo del  estado del día. Si los meteorólogos informan de amenazas de un mal día, la carrera es cancelada o recortada.  En este desierto abundan las tormentas de arena y eso es un mal día. Una carrera y una tormenta de arena no son buena combinación. El viento tiene tanta fuerza que es capaz de dibujar estas onduladas colinas y formar las dunas. Cuando sopla y trae consigo un puñado  de arena, esta golpeara tan duro tu cara que podría ser un tratamiento de limpieza facial a fondo. Es casi como el proceso de aren izado  que se le hace el metal para despintar.
Hoy es un día de descanso. La carrera se toma el día para que los jueces, los mecánicos y corredores se den un descanso. Dejaremos Hami y nos trasladaremos hacia una nueva a población.   Nos dirigimos al oeste hasta una pequeña ciudad  ShanShan.  La historia de esta ciudad data de 200 A.C y 1000 D.C. Esperemos que los hoteles de la zona no sean de esa época.  Que carga histórica que tiene esta ciudad. Por acá también pasaron mercaderes, monjes y soldados quien sabe de qué dinastía.
Los Uyghur, son una de las tantas minorías étnicas que se encuentran en China. Acá en ShanShan están por todas partes. Con ellos sus mezquitas, arquitectura, bailes música y comida.
El día de descanso terminó  siendo un día bien activo. Nos cambiamos de ciudad, hicimos mecánica todo el día, comimos carne de cordero en palitos, y conocimos un poco de esta cultura que bien nos hace entender lo lejos que vinimos a montar en moto. Oír cantar a estas personas es como un sello en tu pasaporte que te confirma lo lejos que estamos de casa.
Se avecina el final de la carrera. Solo bastara con cumplir con la etapa 5 y 6 para coronarse rey de las dunas. Los caídos, los retirados y los aporreados ya están por todas partes. Con señas entre mis compañeros puede entender como fue un error para ellos haber corrido con rin 19. Finalmente me he llevado mi punto al cambiar por un rin 18, que tanto me costó llevarme frente a los mecánicos.
La mejor manera de describir esta región y sus pobladores este pequeño video.
Sumados los kilómetros recorridos en los días de carrera, podríamos estar ya casi en los 2500.  La cifra no es exacta porque hay días que las metas son cambiadas de lugar por una improvisada carpa en la mitad del desierto.
el camello es de verdad

el camello es de verdad

Esta decisión de cambio de meta la hace la organización dependiendo del  estado del día. Si los meteorólogos anuncian amenazas de un mal día, la carrera es cancelada o recortada.
En este desierto abundan las tormentas de arena y eso es un mal día. Una carrera y una tormenta de arena no son buena combinación.

El viento tiene tanta fuerza que es capaz de dibujar estas onduladas colinas y formar las dunas. Cuando sopla y trae consigo un puñado  de arena, esta golpeará tan duro en tu cara que bien podría ser considerado como un tratamiento de limpieza facial a fondo.

Es casi como el proceso de arenizado  que se le hace al metal para despintar.
Hoy es un día de descanso.
La carrera se toma el día para que los jueces, los mecánicos y corredores se den un descanso. Dejaremos Hami y nos trasladaremos hacia una nueva población.   Nos dirigimos al oeste hasta una pequeña ciudad  ShanShan.

La historia de esta ciudad data de 200 A.C y 1000 D.C. Esperemos que los hoteles de la zona no sean de esa época.  -Que carga histórica la que tiene esta ciudad-. Por acá también pasaron mercaderes, monjes y soldados quien sabe de qué dinastía.

Los Uyghur, son una de las tantas minorías étnicas que se encuentran en China. Acá en ShanShan están por todas partes. Con ellos sus mezquitas, arquitectura, bailes música y comida.
cordero y pan

cordero y pan

El día de descanso terminó  siendo un día bien activo.
Nos cambiamos de ciudad, hicimos mecánica todo el día, comimos carne de cordero en palitos, y conocimos un poco de esta cultura que bien nos hace entender lo lejos que vinimos a montar en moto.
Oir cantar a estas personas es como un sello en tu pasaporte que te confirma lo lejos que estamos de casa.
Se avecina el final de la carrera. Solo bastará con cumplir con la etapa 5 y 6 para coronarse rey de las dunas. Los caídos, los retirados y los aporreados ya están por todas partes.
Con señas entre mis compañeros, pude entender como fue un error para ellos haber corrido con rin 19.
Finalmente me he llevado mi punto al cambiar por un rin 18, que tanto me costó llevarme frente a los mecánicos.

Hoja de ruta para todos

Domingo, Junio 27th, 2010
En invierno, lo que hoy son los más preciados colores de la gama del café con leche, serán cubiertas por una fina capa de nieve. Este capuchino se extiende, desde las montañas en frontera con Mongolia y bajan hasta empatar con las montañas del norte del Tíbet.  Cuando esa nieve se empieza a descongelar, genera unos riachuelos que marcan el piso y asientan la arena. Estos asientos de arena, una vez secos por el feroz verano, se convierten en un filoso escalón. El hueco que allí queda es como río seco y cuando ellos van en tu mismo sentido, resulta  bastante agradable acelerar. Hay buena tracción, hay buena velocidad y la superficie es rica de pisar. Cuando estos magistrales escalones se aparecen perpendiculares a tu dirección, cierra los ojos, abre el acelerador y prepárate para el golpe de la caída a nivel. Todos varían de tamaño y de brusquedad en su filo. Una vez estas abajo en el rio hay que frenar con toda la capacidad, porque el mismo escalón que bajaste hay que subirlo.
En el mismo momento que haces una lectura del piso y juegas al arqueólogo descifrando la historia que cuentan las arenas, debes hacer una lectura y memorización rápida de la hoja de ruta, para trabajarle a la navegación. Acá hay une leve descripción de una hoja de ruta para aquellos que siempre se preguntan ¿Qué es lo que va en esa caja metálica?
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Hoja de ruta

En invierno, lo que hoy son los más preciados colores de la gama del café con leche, serán cubiertos por una fina
capa de nieve.

Este capuchino se extiende desde las montañas en la frontera con Mongolia y baja hasta empatar con las montañas del norte del Tíbet.

Cuando esa nieve se empieza a descongelar, genera unos riachuelos que marcan el piso y asientan la arena.

Estos asientos de arena, una vez secos por el feroz verano, se convierten en filosos escalones.

El hueco que queda, que es como un río seco, cuando va en tu mismo sentido, resulta  bastante agradable para acelerar. Hay buena tracción, buena velocidad y la superficie es rica de pisar.

Cuando estos magistrales escalones se aparecen perpendiculares a tu dirección, cierra los ojos, abre el acelerador y prepárate para el golpe de la caída a nivel.

Todos varían de tamaño y de brusquedad en su filo.

Una vez estas abajo en el río hay que frenar con toda la capacidad, porque el mismo escalón que bajaste hay que subirlo.

En el mismo momento que haces una lectura del piso y juegas al arqueólogo descifrando la historia que cuentan las arenas, debes hacer una lectura y memorización rápida de la hoja de ruta, para trabajarle a la navegación.

Acá les dejo  une leve descripción de una hoja de ruta para aquellos que siempre se preguntan ¿Qué es lo que va en esa caja metálica?

Y dice así.

explicacion rout book

Disfruten.

 

Algunas fotos

Sábado, Junio 26th, 2010
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Rally en la China 2010

 

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Rally en la China 2010

 

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Rally en la China 2010

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Rally en la China 2010

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Rally en la China 2010

Etapa 4. Remedio Chino e infalible

Jueves, Junio 24th, 2010

En la salida de la etapa 4, mi amigo el Tailandés me convida a una bebida enlatada que yo no hubiera comprado nunca.

ya pa´salir

ya pa´salir

Una lata roja con letras chinas en amarillo muy grandes y en la lista de ingredientes, que si esta en inglés, no hay nada que se reconociera.

El día arrancaría bien. En la noche anterior compré unos pastelitos en (Ken Dow gee) que es la forma como suena KFC ó sea el kokorico del cual les había hablado antes.

Acompañé de sobremesa una leche que pude identificar entre todos los tarros de bebidas exóticas en la tienda de la esquina.

A esta leche le mezclé uno de los sobres de Nutella que había robado en la sala VIP de la aerolínea, cuando esperaba mi vuelo en Nueva York. Hasta acá me han durado, uno a uno, las he venido dispensando muy sabiamente.

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Etapa 3 -”touché”-

Jueves, Junio 17th, 2010

Touché, como en la esgrima,  se me acabaron las excusas para no ganar.

Con mia amigo Thyan

Con mi amigo Thyan

En la etapa tres me dediqué a dar cátedra de manejo. La hora de penalización puesta en la etapa 2 sería difícil de descontar  por lo menos en algo.

Estos equipos rivales definitivamente no vienen acá a pasear. Pues un equipo que cuenta con una tractomula para movilizar sus motos y su taller, no se la juega con corredores aparecidos.

Diría que la versión 6ª del Dakar Chino está llena de sorpresas. Sorpresas como el terreno de 4º  día.

Un valle de pequeñas piedras del tamaño de una moneda de 500, que descansan sobre una arena comprimida por el tiempo y el paso de la nieve en versión liquida.

Hasta donde puedas ver, habrá pisadas de carros que luchan por la punta de la carrera.

A lo lejos,  allí donde el efecto visual emitido por el calor sobre el horizonte,  permite ver  corredores en moto que irrumpen el silencio del lugar y dejan con su andar una línea de polvo que se eleva y se pierde. Con el paso de las horas y la suma de los kilómetros, la llanta que por fin logré estrenar, demuestra la correcta elección del labrado. La QINGQI 200 se está portando mucho mejor.

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