Eduardo Malásquez festeja desde Perú cada gol del Medellín.

Eduardo Malásquez admite que sus compatriotas peruanos Jorge Olaechea y Hugo Cholo Sotil pudieron derrochar más talento y enamorar con su juego, sin embargo, considera que la afición del Independiente Medellín lo recuerda más a él por las dos joyas que logró vestido de rojo,

El Flaco Eduardo, un volante inolvidable por sus exquisitas jugadas, que por su fuerte carácter no pudo consolidarse como técnico y ahora trabaja de analista en la televisión peruana, necesitó de siete goles en 83 partidos en el rentado colombiano para ganarse el cariño de los hinchas y conseguir cupo entre los consagrados en el centenario del Poderoso.

Sin dejar de lado lo bien que lo hicieron sentir las experiencias con la selección inca en el Mundial de España-82, Eduardo asegura que sus mejores vivencias fueron vestido de rojo en los períodos 1982-1984 y 1986.

La famosa Malasqueña y ese gol de mitad de cancha -uno de los más rápidos de las etapas complementarias en la historia del rentado- aún le ponen la piel de gallina a este peruano que también hace fuerza para que el DIM no celebre su centenario en el ascenso.

¿Qué recuerda de Medellín?

La bandeja paisa, la pasión de los hinchas, la belleza de las mujeres, la humildad de la gente, la técnica y la personalidad de mis compañeros. La forma como me trataron con mi familia es algo impagable, me sentí un paisa más mientras estuve”.

¿Cómo arrancó en el DIM?

No fue fácil por la parte física; después todo se dio con reciprocidad en afecto, cariño, buen fútbol y goles lindos”.

¿Quién lo trajo?

Julio Avelino Comesaña, con quien mantengo contacto, me pidió. En el club encontré una camada interesante de muchachos llenos de técnica y talento como William Knight, Pedro Juan Ibargüen, Ormeño Gómez, Gildardo Gómez, Ricardo Pérez, Leonel Álvarez, Luis Carlos Perea, Chumi Castañeda, Libardo Vélez y Juan Manuel Ortiz”.

¿A qué jugaban ustedes?

Perdimos un partido en Cali y se nos fue el campeonato, pese a que veníamos de ser primeros en el Torneo de la Paz, llegamos con 0,75 de bonificación al octogonal, en un juego con América nos cobraron un penalti en el minuto 48 minutos del segundo tiempo y con eso nos privaron de la Copa Libertadores, pese a que el DIM era el de mejor fútbol en ese tiempo”.

¿Por qué los peruanos funcionaron en el Medallo?

El DIM jugaba muy bien al fútbol y los incas hemos sido sinónimo de talento. Antes los hermanos Perales con la famosa Danza del Sol y después nosotros demostramos que la química, el temperamento y la forma de sentir el fútbol es similar a la del colombiano. Tenemos muchas cosas en común”.

Malásquez es uno de los históricos en los 100 años del DIM.

¿Cómo fue la Malasqueña?

Nunca la planeé, pero no olvido que la narraron Jorge Eliécer Campuzano y el Paisita Múnera Eastman, ambos me regalaron la grabación que conservo. Venía de perder un penalti, la afición andaba nerviosa y el partido estaba complicado ante Magdalena. Cuando se da la jugada empiezan a aparecer los obstáculos y yo a dejar regados los contrarios, no escucho los gritos mientras salgo y vuelvo a entrar hasta que le hago el gol a Gasperoni, salgo corriendo y siento la explosión del estadio”.

¿A los cuántos minutos la consiguió?

Eso fue un miércoles en la noche del 14 de noviembre de 1984, le ganamos 2-0 al Unión Magdalena. Transcurrían los 44 minutos, íbamos 1-0 y luego de engañar a cuatro defensores en plena área y de vencer a Gasperoni, a quien gambeteé en tres ocasiones”.

¿Con quién gestó ese gol?

Hice una pared con Chummi Castañeda, me la devolvió y entablo otra pared con Ibargüen, quien me conocía bien y metió la pelota entre el central y el lateral y ahí empezó la fiesta. Después de 29 años admito que por intentar hacer algo distinto me hubiera podido perder la anotación, digna de potrero”.

¿Y el otro golazo qué?

También fue otra joya, algo difícil que le ocurra a un jugador en un mismo año. El de la mitad de la cancha ante Bucaramanga. Lo hice el 25 de junio de 1984, el partido iba 0-0 y a los siete segundos del complemento, Franco Navarro me la tocó en el saque y le metí un zapatazo a la pelota tan fuerte que el arquero Landaburu no tuvo tiempo de reaccionar cuando el balón pegó en el travesaño en el arco norte del Atanasio Girardot y se metió; ganamos 3-0 incluyendo mi golazo”.

¿Qué le ha faltado al DIM?

Planificación, proyectar mejor sus divisiones menores. Seguir líneas de desarrollo, programar todo y trabajar con personas preparadas para que pueda cumplir otros 100”.

¿Cuál es el mensaje para la hinchada?

Que disfrute estos 100 años del club, tiene todo el derecho de celebrar, porque ha sido sufrida, luchada y fiel. Siempre ha estado con el equipo, sabe lo que tiene. Si Medellín llegó al centenario es porque la hinchada lo hizo posible”.