Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, le ve futuro al Independiente Medellín y cree que tendrá un gran año.

Sergio Fajardo Valderrama, gobernador de Antioquia, le ve futuro al conjunto rojo con la nueva administración, pero resalta que sólo comprará una acción del Independiente Medellín cuando sepa quiénes son los verdaderos dueños de la institución, que en noviembre de este año cumplirá su primer centenario de existencia.

Admite que cuando va a jugar el DIM siente cosquillas en el estómago, reconoce que cuando gana saca pecho y con hidalguía acepta que una derrota del club de sus amores significa comenzar mal la semana y ponerse de mal humor por la piedra que le da.

Por todos los inconvenientes administrativos decidió dejar de seguir al club en el 2012, sólo lo hacía por la televisión, aunque también se alcanzó a ilusionar con la sexta estrella y con la capacidad que mostró el técnico Hernán Darío Gómez.

Niega que haya invertido en la institución y que haga parte del Equipo del Pueblo S.A. (agrupación que compró el 62 por ciento de la institución). Sin embargo, es optimista con el cambio que llegó y lo tiene tan motivado la nómina que conformaron que se atrevió a pronosticar que “en sus 100 años Medallo terminará con siete estrellas en su escudo” en la Liga Postobón.

 

¿Por qué la pasión roja?

“La verdad no es ficción, desde que me conozco soy hincha del Medellín, es decir desde que tengo uso de razón. Mi papá y mis tíos eran seguidores rojos”. 

¿Cómo fue su primera vez viendo al Medellín en el estadio?

“Fui con mi padre a ver un juego de pretemporada ante Peñarol de Uruguay. Recuerdo que el tablero estaba en sur y yo escasamente tenía cinco años de edad”.

¿Cuáles jugadores lo impresionaron en sus comienzos?

“El que más recuerdo es a Osmar Orestes Corbatta. Por él escribí un cuento que se llama Niño Orestes. Lo ví jugar con los grandes de la época como José Vicente Grecco. Otro que no se me olvida es ese gran volante Mario Agudelo, elegante para jugar”.

¿Cómo seguía al DIM de chico?

“Mi pasión alcanzó para coleccionar en mi cuarto todos los equipos de Colombia, salían en la Revista Vea Deportes, especialmente al DIM. Al rojo también lo seguía por la radio, ya que mi padre lo prendía cuando se afeitaba en la mañana y ahí aprendí a sintonizar las emisoras que hablaban de fútbol y transmitían los partidos del DIM”. 

¿Cuándo fue de su cuenta al estadio?

“Como mi padre iba de vez en cuando, le pedía a mis tíos que me llevaran y luego fui con mis primos cuando éramos grandes”. 

¿Dónde se ubica en el Atanasio?

“Hoy tengo 56 años y aún me siento en el mismo lugar donde lo hice con mi padre de niño, es un sitio sagrado. Voy a preferencia baja y siempre lo hago de camiseta o camisa blanca. Ni de Alcalde ni ahora como Gobernador voy al palco especial, me gusta abajo con los demás hinchas”. 

¿Qué siente viendo al Medellín?

“La misma emoción de niño. Cada partido me parece la primera vez que veo al DIM, aunque nunca lo he dejado de seguir”. 

¿Cómo se prepara para un partido?

“Mi rutina ha sido seleccionar la ropa de la suerte liderada por un suéter, no necesariamente una camiseta del Medellín, me gusta más ir de blanco y un jean azul. Leo antes en la prensa y el internet las nóminas y novedades para no llegar desarmado al estadio. También tenía como cábala fumar, cuando se podía, dos cigarrillos en el primer tiempo y dos en el segundo.

Cuando viví en Bogotá cada que se presentó el rojo lo vi con mis hijos Alejandro y Mariana”. 

¿Sufrió mucho con la falta de títulos?

“Mi mejor amigo, ya muerto, era enfermo del Nacional. Me molestó hasta que empezamos a ganar; por fortuna los fieles del DIM somos muy recursivos, porque cuando se la montan a uno por 45 años desarrolla una personalidad especial para enfrentar el mundo”. 

¿Qué siente cuando pierde o gana el equipo?

“Siempre que pierde el DIM quedo aburrido y cuando gana paso una semana alegre. La derrota del club me genera cierta berraquera y me pone a hablar impotente en la casa; el malestar es bastante”. 

¿Va regularmente al estadio?

“Hace rato no lo hago, pero igual sigo el equipo por los medios de comunicación. Cuando estaba de Alcalde sólo iba a los clásicos y me iba con camisa blanca y me sentaba en el mismo lugar de niño al lado de los hinchas de Nacional y nunca recibí insulto alguno o una descortesía de un seguidor verdolaga”. 

¿Cómo se informa?

“Averiguo los resultados, programación y nóminas. Ahora es muy fácil, lo bravo fue cuando me tocó el doctorado en 1980 en Estados Unidos, me tocaba encerrarme a buscar en un radio el resultado. Me llegaba la prensa de El Colombiano los lunes una semana después y así era muy duro. Y una llamada salía muy costosa”. 

¿Una anécdota especial?

“Soñé muchas veces que era el arquero del Medellín y sacaba todas las pelotas que me lanzaban. Eso fue hasta los 40 años, la edad productiva de los porteros, después curiosamente no volví a soñar con el DIM. En los sueños cumplí mi vida útil de deportista como cancerbero del rojo”. 

¿El título del 2002 qué?

“Celebré con tranquilidad, elegancia y sin grosería, porque la calidad no se tiene que estar pregonando, ya que de una se nota”. 

¿Título del 2004 en el clásico?

“Estaba de Alcalde y mi secretario de gobierno era Alonso Salazar hincha de Nacional. Lastimosamente mi gran preocupación era la seguridad en la ciudad y no la nueva final del Medallo. Fue una semana interesante, logramos que los hinchas de ambos elencos se dieran la mano y sacamos adelante el juego, mientras que en el país esperaban que nos matáramos por un clásico más. Demostramos que somos gente decente, fui al clásico de camisa blanca y me tocó sancionar a los rexixtentex porque prendieron pólvora sin permiso en el primer juego, mientras los seguidores de Nacional me reprochaban por un supuesto permiso que nunca dí.                                                                     Los rojos dijeron que por culpa mía iba a perder el DIM, porque no los dejaba sacar los trapos y al final se dio la cuarta estrella, me fui para la casa tranquilo y feliz por el título y la calma de la ciudad”.

¿El año pasado lo afectó la derrota en la final?

“En el 2012 me hice a un lado y sólo seguí al equipo por televisión, pero sé que dio más de sus capacidades y el técnico Hernán logró dar demasiado con poco; en la final DIM mereció llevarse la estrella, me alcancé a ilusionar.                                                                                                                            A mis amigos primero les decía jugamos como nunca y perdimos como siempre, pero en el 2012 les dije jugamos a nada y ganamos como nunca. Nos faltó ser campeones”. 

¿Qué espera del actual Medellín?

“Le doy una noticia para publicar: este año Medellín será campeón en el primer y segundo semestre para terminar el 2012 con siete estrellas. Ya las vi alumbrar”. 

¿Cuáles requisitos se necesitan para ser hincha del DIM?

“Tener sentimiento, personalidad, aguante, perseverancia, serenidad y paciencia. Hay que ser capaces de ver ganar a otros.                                                                                                                             Ser hincha del DIM es un sentimiento, eso no lo regalan, ni es pensado, se lleva por dentro, hay que tener algo por allá en el interior que lo convierte a uno cuando ve al rojo jugar. Yo veo al Medellín y digo este es el mio”.

¿El centenario qué significa para usted?

“Es algo bonito, único y maravilloso ser Gobernador y ver al DIM festejando su centenario. Sin embargo todo se arregla es en la cancha y el reto del Medellín es ganarse mínimo una estrella para celebrar los 100 años”.

¿Cuáles jugadores lo marcaron en el DIM?

Corbatta, Mario Agudelo, Herman Cuca Aceros, Héctor Chichí Molina, Uriel Cadavid (quien tenía una gran pegada con la zurda), Canocho Echeverri, el arquero gordo Oswaldo Ayala, la Rata Gallego, Ponciano Castro, el mejor puntero izquierdo del rojo. Oscar Pareja, Pelusa Pérez, Eduardo Malásquez, Cholo Sotil, José Pekerman, un gran hincha del club; y Jackson Martínez, quien será un gran goleador en un equipo grande de Europa, y Amaranto Perea”.

¿Con qué más lo marcó Medallo?

“El DIM me hizo feliz cuando vivía en Bogotá y un periodista me llevó al camerino del equipo en un partido ante Millonarios y logré que el Pibe Valderrama, en 1992, ingresara con mi hijo hasta la mitad de la cancha en El Campín. De niño no pude entrar al camerino, pero mi hijo lo logró y ese recuerdo me pone a llorar porque era increíble ver a mi pequeño de la mano del Pibe haciendo lo que yo nunca pude, salir con todo el equipo a la mitad de la cancha. De verdad que se me salían las lágrimas”.

¿Un sueño personal con el rojo?

“Si yo hubiera tenido plata en la vida hubiera comprado al Medellín, ese es mi gran sueño. Espero que llegue el día en que pueda decir voy a comprar una acción del Medellín. Eso será cuando sepa a quién le estoy comprando, quién me la está vendiendo y quién es el dueño del Medellín, porque aún no he podido saber de quién es el equipo”.

¿Le ve futuro al DIM?

“Usted está hablando con un hincha del Medellín y le veo futuro en todos los sentidos; será un gran año”.

¿Una tristeza muy roja?

¿No me gusta ir a ver fútbol a la casa de los amigos; solamente una vez y me fue muy mal. Fue en 1993 cuando DIM quedó campeón por siete minutos. Gocé parejo y todo era felicidad hasta que llegó ese gol del Junior. Ese fue el dolor más grande que me ha producido el DIM; pues mis amigos verdes me molestaron durante mucho tiempo”.