Los rojos terminaron segundos del rentado.

Así como Millonarios se merece muchos aplausos por llevarse la estrella 14 con demasiados méritos, hay que elogiar la campaña del Deportivo Independiente Medellín, porque como lo ratificó otra vez su técnico luego de perder la final 5-4 en los penaltis: “hicimos mucho con muy poco”.

La prueba está en que en el último partido forzó los lanzamientos desde el punto penalti con un jugador menos durante 38 minutos, fue el de más puntos en los cuadrangulares semifinales y fue a jugarle al elenco embajador en su propia casa, donde ví a muchos de los 36.000 aficionados pintados de azul llorando antes de que Luis Delgado le detuviera el cobro al juvenil Andrés Correa.

Es cierto que Millos cabalgó la Liga Postobón-II y que los bogotanos están de fiesta por ganar los dos torneos del años (el primero fue con Santa Fe), pero en Antioquia debe haber satisfacción, ya que el conjunto escarlata se levantó de las cenizas, casi no sale para el segundo semestre, y el técnico Bolillo Gómez ratificó que es uno de los mejores de este país al aprovechar sus conceptos tácticos para generarle drama a los embajadores en la disputa del título, poner a soñar a los hinchas rojos con la sexta estrella y demostrar que con orden, ganas y juventud también se puede llegar lejos.

Ya empezaron las conversaciones para reforzar el equipo hacia el centenario, pero a Bolillo y a los directivos entrantes no se les puede olvidar lo fundamental que resultó esta base, de la cual merece continuar la mayoría en el campeonato de 2013.

 

"Guerreros", así se calificaron los jugadores del DIM.

Pilares del subcampeonato

Para alcanzar su séptimo subcampeonato en el fútbol colombiano, Independiente Medellín tuvo que apoyarse en varios pilares que conformaron una columna vertebral envidiable, porque al principio sólo daba avisos de una simple recuperación y terminó siendo determinante para soportar una campaña sorpresiva y motivadora para su centenario.

La primera pieza clave fue la seguridad de su arquero Leandro Castellanos. Llegó sin muchos pergaminos, aunque sí con experiencia porque había sido campeón con Cúcuta, y con el paso de los partidos hizo olvidar a Breiner Castillo y Aldo Bobadilla, los últimos cancerberos exitosos que habían pasado por el conjunto escarlata.

Seguro por arriba, arriesgado como portero líbero y “lleno de ambición, voluntad y sed de triunfo, porque vine a hacer historia con el club”, el cancerbero escarlata se convirtió en sinónimo de seguridad. 

Coincidencialmente se perdió el partido ante su exelenco motilón, por una expulsión, y su sentido de pertenencia es de tal magnitud que “jugué los últimos partidos con problemas en un dedo, ya que no quería dejar mi club en un momento tan especial como la final”.

En la defensa el conjunto rojo sí tuvo que probar varias fórmulas hasta que el técnico Hernán Bolillo Gómez le dio la continuidad al cuarteto que respondió en la parte crucial de la Liga Postobón-II. La pareja inicial la conformaron el argentino Diego Herner con Johnnier González, dejando en las bandas a Daniel Bocanegra y Jorge Arias.

Atrás Herner no tuvo inconvenientes para ratificar su capacidad y “contribuir para hacer del DIM un elenco seguro y capaz de alcanzar cosas grandes pese a sus limitaciones”. Sin embargo le tocó probar otros compañeros hasta que terminó haciendo buena sociedad con Jéfferson Mena, de la cantera y quien por estos días anda feliz y “orgulloso, porque demostré que sí le puedo dar una mano al equipo y responder cuando me necesitan”.

Por las bandas el tolimense Bocanegra y el vallenato Arias se fueron acoplando, con la salvedad que el primero es el que dio más salida y el segundo lució mejor defendiendo, ya que esa era su posición inicial antes de probarse en un puesto al que trajeron otros que no respondieron como se esperaba.

En el medio campo fue donde estuvo gran parte del éxito de este conjunto rojo que en el 2013 cumplirá 100 años. La agresividad y experiencia de John Viáfara se complementó de gran manera con el panameño Amilcar Henríquez, quien se caracteriza “por presionar, marcar bien y no dar ningún balón por perdido, porque vinimos a conseguir grandes objetivos con esta institución”.

Al principio fue Julián Guillermo quien estuvo con Henríquez y si bien había mucho orden y seguridad, la ausencia de más variantes ofensivas y respaldo generaron la consolidación de Viáfara como capitán con voz de mando en “la búsqueda de unas metas que primero fueron salvar la categoría, clasificar a la semi y pelear el título hasta el remate final”.

A ellos se les unió la explosión y la capacidad para generar espacios desbordando por las bandas y haciendo diagonales de Felipe Pardo y William Zapata. Surtidos por William Arboleda y Sebastián Hernández, los dos media punta le hicieron mucho daño a los rivales. Lástima que no tuvieron un rendimiento parejo al igual que los dos creativos, lo que ha veces los hacía pasar desapercibidos, aunque los cuatro respondieron en la parte crucial.

Arriba el argentino Germán Ezequiel Cano empezó con timidez y terminó siendo indispensable alcanzando goles en partidos y fases determinantes para que Medallo se fuera ilusionando y le generar dramatismo a Millos en su propio estadio El Campín. 

Pese a perderse algunos juegos por dos expulsiones y a la lesión que lo sacó de los últimos cuatro encuentros, Cano le dio al Medellín “los goles que debe poner un atacante para darle una mano a su equipo y retribuirle alegrías a los hinchas que siempre respaldaron esta linda causa”.

Esos factores, más las deseos de superación, las ganas que derrochó cada jugador en todo compromiso, el orden defensivo, el contragolpe por las bandas, la suerte, en momentos muy críticos como el gol del minuto 92 con el debutante Ray Vanegas para clasificar a la final, el compromiso y la responsabilidad hicieron que Independiente Medellín pasara de la incertidumbre a la tranquilidad que produce terminar segundo en Colombia con un “grupo de obreros”, como lo señaló Castellanos, que nunca desfallecieron en las múltiples adversidades.

 

La dirigencia y la afición se sobró

Al principio del semestre era imposible asegurar que Independiente Medellín estaría en la Liga Postobón-II, porque la dirigencia estaba desgastada con tantas salidas en falso del expresidente Jorge Osorio Ciro y la afición andaba desencantada ante los tumbos y las cuatro eliminaciones consecutivas de las fases determinantes del rentado.

Fue gracias a la llegada de Julio Roberto Gómez, con experiencias positivas en el sector oficial, el rumbo del plantel empezó a cambiar y la hinchada volvió a creer. El entrante directivo aseguró la continuidad del técnico Hernán Gómez contratándole 14 refuerzos con experiencia.

Nuestra meta inicial siempre fue mantener el equipo en la primera categoría y volver a los cuadrangulares. Lo demás llegó gracias a que nunca perdimos la fe, reforzamos el trabajo en los momentos críticos, hicimos los debidos ajustes y tratamos de responderle al grupo para que funcionara en la cancha”, recordó Julio Roberto.

Y así fue, porque el DIM tuvo un buen comienzo y pese al bajón de siete fechas que casi lo deja por fuera de la semifinal logró meterse con una nómina corta pero comprometida.

Conscientes de que “teníamos un grupo reducido, pero dispuestos a buscar los objetivos”, recordó Gómez, los integrantes del conjunto rojo de Antioquia fueron superando los difíciles obstáculos y atrayendo de nuevo su afición al estadio Atanasio Girardot.

El promedio de 15.000 aficionados (fueron 3.000 abonados los que más la dieron la mano al Medallo) alcanzó para garantizar los ingresos mínimos y responderles a los jugadores y con la clasificación a las distintas fases aparecieron los nuevos inversores que se necesitan para pensar en grande en centenario venidero.

Diego Herner aceptó que “la llegada de nuevos dueños significa más garantías y mayor estabilidad, pero igual los actuales acertaron y brindaron las facilidades para que Medellín volviera a ser protagonista”.

La claridad con la que trabajó los actuales dirigentes fue determinante para que los deportistas se preocuparan sólo por rendir en la cancha y se generara el entorno positivo que terminó con la venta del 62 por ciento del club a la sociedad Equipo del Pueblo, la cual empezó a planear con su vocero Sergio Betancur lo que serán los primeros 100 años del Medellín, en los que el brillo de la sexta estrella será la meta a conseguir a partir del 5 de enero cuando regresen de vacaciones.

 

Millonarios dejó atrás 24 años de sufrimientos y se alcanzó la estrella 14.

Títulos de Millonarios

1949, 1951, 1952, 1953, 1959, 1961, 1962, 1963, 1964, 1972, 1978, 1987, 1988 y 2012-2

Subcampeonatos del Medellín

AÑO CAMPEON SUBCAMPEÓN

1959 Millonarios Medellín

1961 Millonarios Medellín

1966 Santa Fe Medellín

1993 Junior Medellín

2001 América Medellín

2008-2 América Medellín

2012-2 Millos Medellín