Pelé vive agradecido con Dios por "las bendiciones que ha dado en 72 años de vida".

Valió la pena intentar ocho meses para conseguir esta entrevista con Pelé, porque a sus 72 años O’ Rei le hizo a El Colombiano una promesa similar a la que le formuló en 1950 a doña Celeste, su madre.

A ella le prometió, cuando apenas tenía nueve años de edad y mientras veía llorar a su padre, Dondinho, tras la pérdida de la final de la Copa Mundo que Brasil disputó con Uruguay, en pleno Maracaná, que cuando creciera y jugara en el equipo, “Brasil será el campeón del mundo”.

En 2014, 64 años después  de ese juramento, Edson Arantes Do Nascimento, en su condición de imagen y promotor del fútbol mundial, cuenta que, con motivo de la Copa Mundo de ese año, hará todo lo que esté a su alcance “para ver a mi hijo sonriendo por un nuevo título de Brasil y en casa”.

Edson, nombre al que el notario que lo registró le omitió la i (ya que la idea de su papá era que se llamara Édison), tiene planes y, además de ser anfitrión del Mundial, espera: ser dos siglos más el mejor futbolista de la historia.

Esta leyenda viviente del fútbol aún tiene fresco el recuerdo de aquella vez cuando el entonces árbitro colombiano Guillermo Chato Velásquez lo expulsó en un partido que jugó con Santos, en el estadio El Campín; dice apreciar al pueblo colombiano; no deja de admirar el fútbol de Carlos Pibe Valderrama; y tiene claro que Falcao García será de los mejores del fútbol cuando “se pruebe en un Mundial”.

 

¿Usted ha dicho que ninguna de las grandes estrellas de la actualidad lo superan y sus estadísticas así lo indican, pero ¿vislumbra a su posible sucesor?

“Me mantengo en la misma posición, porque mi padre y mi madre cerraron la fábrica hace mucho tiempo”.

 

¿Cuál es el futbolista que más admira o admiró?

“A muchos del pasado y a varios del presente. Siempre me han generado admiración Didi, Zito, Garrincha, Di Stéfano, Yashin, Beckenbauer, Maldini, Mazzola, Zidane, Maradona, Messi, Zico, Neymar, Francescoli y George Best, entre otros”.

 

¿Hubiera sido más ídolo si en su época hubiese existido la internet?

“A mí me da lo mismo con o sin internet. Gracias a Dios sigo siendo respetado en todo el mundo”.

 

¿Antes de usted no hubo un mejor jugador en la historia, pero después sí han intentado poner a muchos. ¿Le gusta esa calificación y cómo ve las comparaciones?

“Quiero ser el mejor dos siglos más. Espero que en 200 años los torcedores sigan haciéndome fuerza y continúen calificándome como el mejor jugador de la historia. Eso quiero”.

 

¿Para Pelé qué es el fútbol, la vida y la eternidad?

“Para mí el fútbol es el mayor medio de comunicación entre los pueblos del mundo. Considero que la vida es para ser vivida y la eternidad es de Dios, por eso se la dejo a Él”.

 

La historia cuenta que usted lloró de niño con su padre cuando vieron perder a Brasil el Mundial de 1950, ¿será que ahora le tocará reír en Brasil-2014?

“Recuerdo que en 1950 vi llorar a mi padre por la derrota  1-2 ante Uruguay. En 2014 quiero ver a mi hijo sonriendo por un nuevo título de Brasil seguramente en un gran torneo que haremos en casa”.

 

¿Por qué el fútbol ha sido reacio a las ayudas tecnológicas -como lo hacen otros deportes-, quizás por miedo a perder polémica al quitarle protagonismo a la televisión y a que el público se aleje?

“Porque el fútbol es un deporte muy dinámico y existen, están comprobadas, a través de la historia, muchas situaciones que no se pueden resolver con la tecnología”.

 

¿Hacia dónde nos conduce el balompié: a ser más especulativos y ultraconservadores, con técnicos que imprimen sello personal con esquemas defensivos trabajados en tableros, o a un fútbol dinámico que propicia el espectáculo?  

“En mi humilde opinión, en el fútbol siempre tiene que haber una combinación de los dos aspectos. Claro que la dinámica y el espectáculo depende de cada entrenador, es su decisión si utiliza la una, la otra o las dos”.

 

¿Se atrevería a dar un top-5 de los mejores jugadores del mundo y por qué?

“No, porque no es justo, en un medio de tantos buenos jugadores, escoger sólo cinco”.

 

Pelé en sus comienzos con Santos cuando vino a Colombia.

¿Qué opinión le merece el colombiano Falcao García? Cree que es un goleador nato o un delantero con gol?

“Es un gran jugador, vive un lindo presente y tiene mucho futuro. Sin embargo, todavía no ha probado su talento en una Copa del Mundo. Habrá que verlo en un torneo de esta dimensión”.

 

¿Alguna vez, antes del Mundial de E.U.-94, usted habló maravillas del Pibe Valderrama. Si ha seguido el fútbol colombiano de hoy, considera que es mejor jugar con un 10 fijo que distribuya juego o, por lo difícil que es conseguirlo, eliminar esa figura en la Selección y jugar con una doble línea de creación?

“Un jugador grande como Carlos Pibe Valderrama siempre tenía que estar en la cancha para hacer agradable el juego. La utilización o no de un creativo en la Selección Colombia, el estilo, la propuesta o la táctica, depende de cada entrenador. El técnico es quien decide cómo jugar, él es el responsable del sello personal”.

 

¿Cuáles han sido las diferencias entre el Pelé jugador, padre de familia, relacionista e ídolo?

“Dios me ha ayudado a convivir con todas esas situaciones lindas de mi vida. Después de tantos años en todo esto, hoy no les veo ninguna diferencia a esas funciones”.

 

¿Qué recuerda de ese día que lo expulsó Guillermo Chato Velásquez, el 17 de julio de 1968, y tuvieron que regresarlo de nuevo al partido en Bogotá con Santos?

“En mi carrera de futbolista siempre fui muy bien tratado por el pueblo colombiano. Esa vez que fui a Bogotá fue algo lindo saber que la gente me quería de regreso en la cancha luego de que el árbitro me expulsó de manera acelerada. La anécdota siempre será inolvidable, porque después el que salió fue el juez por orden del pueblo, porque me quería ver”.

 

Pelé se mantiene como el mejor de la historia del fútbol en el mundo.

 

¿Ha albergado algún día el sueño de ser presidente de Brasil?

“Nunca he tenido esa pesadilla. A pesar de haber sido ministro de Deportes en Brasil, jamás pensé en ser presidente o en seguir una carrera política”.