El trabajo de parto es el gran final del proceso maravilloso que ha ocurrido en su interior después de nueve meses de embarazo. 

Se trata de la última prueba, fuerte y decisiva, para la cual usted deberá estar preparada a fin de que todo salga lo mejor posible.

Definimos trabajo de parto, como la presencia de contracciones uterinas (dolores de parto) regulares o rítmicas (con determinada frecuencia), con una fuerza suficiente para que al empujar la cabeza del bebé hacia el canal del parto, ésta haga producir cambios en el cuello de la matriz que permitan la salida del bebé desde la matriz hacia la vagina y desde esta hacia el exterior.

Estas contracciones deben presentarse después de la semana 37 del embarazo y antes de la semana 42.  Cuando empiezan antes de este período, se denominan amenaza de parto prematuro, cuando lo hacen después del mismo, las llamamos trabajo de parto post-término (pasado de tiempo).  En ambos casos existen inconvenientes.  Cuando hay contracciones antes de las 37 semanas, éstas pueden generar en el cuello de la matriz los cambios necesarios para producir la salida de un feto prematuro que puede tener problemas para adaptarse a la temperatura, problemas respiratorios, problemas para alimentarse adecuadamente, etc.  Por el contrario, cuando el trabajo de parto se inicia después de la semana 42, la placenta está ya muy desgastada y puede no aportar el suficiente oxígeno al bebé para que aguante bien las contracciones.  Por lo tanto, en ambos casos, deberá consultarse prontamente al servicio de urgencias para recibir una atención adecuada.

 PREPARTO Y FASE LATENTE.

El trabajo de parto, generalmente está precedido por un período que denominamos PREPARTO.  Este consiste en un período de tiempo muy variable que puede ir desde unas pocas horas hasta varios días, durante los cuales, el útero comienza a tener contracciones irregulares, no rítmicas ni periódicas que pueden no acompañarse de dolor ni molestia.

El objetivo de este período es producir lo que denominaremos: MADURACION DEL CUELLO DE LA MATRIZ.

El cuello de la matriz es un cilindro duro, largo y cerrado (Figura 1) que ha sostenido el peso del embarazo durante los nueve meses precedentes.  Cuando comienza el período del PREPARTO, las contracciones se van haciendo cada vez más coordinadas y fuertes, cada contracción empuja la cabeza del bebé hacia abajo, contra el cuello de la matriz también llamado cérvix.  Cada uno de estos “empujones” va haciendo que el cuello se hinche un poco y al hincharse se va pasando de ser una estructura dura y rígida a tornarse en un tejido blando y edematoso (hinchado).  Esta es la primera fase de la maduración cervical y se denomina ABLANDAMIENTO.

Posteriormente y a medida que continúan las contracciones, el cuello que era un cilindro largo, empieza a acortarse por el lado por donde es presionado por la cabeza del bebé, esta es la segunda parte del proceso de maduración y se denomina ACORTAMIENTO.

Finalmente, después de estar blando y acortado, el cuello que hasta ahora había permanecido cerrado, comienza a abrirse para permitir el paso de la cabeza del bebé, esta es la última parte del proceso y se llama DILATACIÓN.

 Como se mencionó, la maduración cervical se produce generalmente durante el período llamado preparto y puede llevarse varios días, algunos autores denominan a este proceso fase latente del trabajo de parto.

Es posible que muchas mujeres consulten a los servicios de Urgencias o a su Ginecólogo durante este período, en especial las madres primerizas.  Con frecuencia deberán devolverse para sus casas al encontrar que el proceso de maduración cervical aún no está completo y que no ha comenzado la dilatación.

 FASE ACTIVA.

En la mayoría de las instituciones – y la nuestra no es la excepción – las pacientes se hospitalizan cuando consultan y se les encuentra en la fase ACTIVA  del trabajo de parto.

Esto es, cuando además de las contracciones rítmicas, regulares y fuertes (generalmente dolorosas), el cuello de la matriz ya está blando, acortado y como mínimo en 3 centímetros de dilatación.

La fase activa entonces, comprende el período de tiempo durante el cual, la mujer en trabajo de parto pasa de los 3 a los 10 centímetros de dilatación por efecto de unas contracciones rítmicas y coordinadas.

En ocasiones por presión de la madre o la familia o por un falso sentimiento de estarla ayudando, el médico decide hospitalizar a la paciente cuando aún no está en la fase activa del trabajo de parto.  En ese caso puede suceder cualquiera de las siguientes cosas:

  • Que cesen (se quiten) las contracciones durante la hospitalización y que para continuar con el proceso de parto tenga que recurrirse al uso de la oxitocina (hormona que estimula las contracciones uterinas).
  • Que como las contracciones de la fase latente o preparto no tienen aún la fuerza suficiente para producir los cambios necesarios en el cuello, se deba recurrir al uso de oxitocina para aumentar su fuerza y coordinación, haciendo que el proceso natural que es gradual y tolerable, entre súbitamente en una fase de contracciones muy fuertes y dolorosas que pueden hacerse muy molestas para la paciente.
  • Que por “forzar” la situación y “crear” artificialmente un estado de contracciones que deben luchar contra un cuello que aún no estaba preparado para ello, el objetivo primordial que en principio era “ayudarle a la paciente  para que salga rápido de esto” se convierta en una prolongación innecesaria e incómoda del proceso de parto.  Incluso en ocasiones se termina sin necesidad programando una cesárea después de un proceso tedioso y doloroso por intentar violentar la naturaleza luchando contra un cuello duro, largo y cerrado.
  • Que el proceso de parto continúe y se pase a la fase activa del trabajo de parto.

Lamentablemente, debemos ser sinceros y decir que la última de las posibilidades es la que ocurre menos frecuentemente y que en muchas ocasiones por “ayudar”, terminamos sometiendo a las pacientes a procesos con mayor duración, riesgo y dolor.

Por eso, lo ideal es que la paciente con embarazo normal y sin complicaciones, solo sea hospitalizada para la atención del parto cuando consulte estando en FASE ACTIVA.

Una vez hospitalizada, cumpliendo las condiciones explicadas para que la paciente sea clasificada como en FASE ACTIVA, la dilatación del cuello debe progresar siempre y cuando se mantengan unas contracciones adecuadas  (Recordar siempre que el cuello dilata porque las contracciones empujan al bebé, sin contracciones no se dilata).

Existen parámetros estimados para dicha dilatación. En general se dice que el cuello de una mujer primigestante (primeriza) debe dilatar a una velocidad entre 0,8 y 1 centímetro por hora y el de una mujer con uno o más partos previos debe dilatar entre 1,5 y 2 centímetros por hora. 

Calculado así, el tiempo estimado que debe transcurrir desde la hospitalización (que debió ser mínimo en tres centímetros de dilatación) en una primeriza, para llegar hasta los 10 centímetros (dilatación necesaria para que quepa la cabeza de un bebé normal) es de alrededor de siete horas y en una paciente que ya haya tenido partos, debe ser alrededor de 4 horas.

Todo lo anterior siempre y cuando se hayan cumplido las condiciones de maduración cervical, es decir que el cuello esté blando y acortado y que además persistan las contracciones adecuadas.

En mujeres que ya han tenido hijos, se encuentran frecuentemente cuellos con dilataciones de 3 o 4 centímetros pero aún duros y largos, en estos casos no debe considerarse que estén en fase activa.  En dichas pacientes no se cumplen los tiempos estimados.

Juntas, la fase latente y la fase activa se denominan: PRIMER PERIODO DEL TRABAJO DE PARTO.

ANALGESIA EPIDURAL.

Algunos estudios médicos han comparado el dolor producido por el trabajo de parto y lo han encontrado mayor que el producido en eventos tan dolorosos como una fractura.

El manejo del dolor ha sido una de las principales preocupaciones de los médicos y más aun en una situación que debe propiciar sensaciones agradables como es el momento del trabajo de parto.

Las causas del dolor durante el trabajo de parto son varias.  Primero, las contracciones disminuyen la entrada de sangre al útero y esto disminuye su oxigenación causando una sensación dolorosa semejante a la que ocurre cuando uno amarra un hilo en la base de un dedo y evitando que le entre sangre.  Al cabo de un tiempo sin oxígeno el tejido empieza a doler.

En segundo lugar, la presión ejercida por la cabeza del bebé en los tejidos de la pelvis, la vagina y especialmente el cuello de la matriz son bastante dolorosos y molestos.  De hecho casi siempre cuando hay dolor es porque la paciente está dilatando bien porque el dolor se produce cuando la contracción empuja al bebé contra el cuello y lo dilata.

Para contrarrestar estos mecanismos, se ideó la analgesia epidural que debe ser aplicada idealmente cuando la paciente esté en la fase activa, es decir cuando se está presentando la dilatación pues esta es la parte más dolorosa.

La aplicación de la analgesia, se inicia con el lavado de la espalda con un jabón antiséptico y el anestesiólogo, a través de una aguja inyecta los medicamentos que quitarán el dolor en un espacio llamado epidural y localizado en la columna vertebral.  Además, después de inyectar la droga, dejará un catéter (tubito plástico), insertado en la columna y a través del cual se inyectará nuevamente la droga en caso de que pase el efecto sin tener que puncionar la espalda nuevamente.

De esta manera, la paciente continúa su trabajo de parto sin dolor.

 

LA PRÓXIMA SEMANA LES ESTAREMOS CONTANDO LOS ASPECTOS MÁS IMPORTANTES ACERCA DEL SEGUNDO Y TERCER PERÍODOS DEL PARTO.

Autor: Dr. José Fernando de los Ríos.

Coordinador Unidad Endoscópica Ginecológica Clínica del Prado.

Colaboración: Dr. Arturo Cardona Ospina.

 Coordinador Unidad Materno Fetal Clínica del Prado.

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El tema surge de una pregunta que vivo a  diario, ¿Hacia dónde voy?  ¿Cómo me veo en 5 años? Nosotras, por lo general, apoyamos la vida de las personas que comparten nuestro círculo familiar, esposo, hijos, etc. Nos enseñaron a ser el soporte, a hacer parte de sus decisiones y acompañarlos día a día en sus problemas, pero realmente ¿debería ser así? No me malinterpreten,  obvio que somos el sostén del hogar pero lamentablemente pasamos la mayor parte de nuestra existencia viviendo la vida de otros sin plantearnos una propuesta propia de un  proyecto de vida.

Para empezar hacerlo es primordial sentarse a tomar un té contigo, pensar que en qué es lo que disfrutas y qué haces con amor, según esa respuesta, plantearse metas que se pueden organizar por períodos de tiempo y cada vez alcanzar un nivel más elevado de superación.

Lo interesante de este ejercicio, es que al tomarte el tiempo de organizarlo, tu vida será feliz porque cuando descubras lo que te apasiona todo será simple, todo se da. Por eso, la invitación mujer, amiga, lectora, es que te interrogues si en tus actividades diarias disfrutas lo que haces, la mayoría de las personas terminan dejándose llevar por una actividad o trabajo donde el estímulo es el salario para poder sobrevivir  por eso vale la pena plantearte el interrogante de hacer algo que vas a amar por el resto de tu vida y a lo mejor recibirás mejor remuneración por el sólo hecho de disfrutarlo.

Así que no dejes tus sueños atrás, búscalos, constrúyelos y muy pronto podrás ver  la vida más amena menos estresada, no creas que para mí ha sido fácil y probablemente estés como yo por momentos confundida, pero lamentablemente no hay donde comprar un proyecto de vida, es hora de que hables de ti, contigo y busques la satisfacción que te dará hacer lo que anhelas.

Espero dejarte, con muchas ganas de mucho, con muchas ideas y sueños y con mucho temor porque ese es el primer paso, esa es la cuota inicial a una realización personal  que solo tú y nadie más puede regalarte, ánimo! Es hora de empezar a crear tu proyecto de vida.

 

Desde las 14 semanas hasta las 27 semanas.

En esta etapa empiezan a disminuir los síntomas que en el artículo anterior llamamos normales. Alrededor de la semana 17 estos síntomas han desaparecido completamente en un 90% de las pacientes. El 8% restante pueden permanecer con ellos hasta la semana 20 y el 2% durante toda la gestación. Los movimientos fetales aparecerán entre la semana 18 y la semana 23. Las pacientes más delgadas empiezan con más rapidez a sentirlos y hay algunas pacientes no tan delgadas u otras con sobrepeso que notan esta bella sensación hasta la semana 24 ó 25. Hay ocasiones en que las pacientes manifiestan que han sentido movimientos fetales antes de la semana 18, pues les contamos que desde el punto de vista científico esto no sería posible debido a que el feto ó el embrión no tienen la suficiente fuerza para lograr ser sentidos.

Lo que se sabe al respecto de este tema es lo siguiente: los intestinos del ser humano normalmente tienen peristaltismo ó movimiento, el cual no es percibido normalmente por las personas porque es una condición habitual a la que nos acostumbramos y por eso no estamos pendiente de ellos. Cuando la paciente se embaraza y se da cuenta de su estado e incluso aquellas que están en la búsqueda de la gestación y piensan que han logrado este objetivo, casi que inmediatamente, empiezan a sentir movimientos en el abdomen que los relacionan con el feto ó el embrión cuando en realidad son los movimientos intestinales. El apetito por los alimentos que se había perdido en el primer trimestre reaparece,  la somnolencia disminuye y el deseo sexual por la pareja tiende a ser igual al habitual antes de embarazarse, aunque en algunas pacientes persiste la ausencia de deseo de contactos íntimos durante toda la gestación y en otras pacientes (la minoría) aumenta. Quien perdió peso en el primer trimestre lo recuperará y ya empieza el cambio de la figura del cuerpo.

La ganancia de peso en la gestación es por el acúmulo de depósitos grasos en varias partes del organismo, produciendo cambios físicos como el aumento de las caderas, la pérdida de la cintura, el aumento de las mamas (senos en el lenguaje no médico) y en general un aumento de talla en la ropa. Ahora, si la paciente tiene una dieta balanceada de todas formas va a existir el aumento de peso pero en los límites aceptados para la gestación. A partir de este momento el aumento de peso deber ser de 1000 a 1500 gm por mes hasta finalizar la gestación, dependiendo del peso que tenía la paciente al iniciar el embarazo.

Ahora hablemos de los exámenes de laboratorio de esta época. Entre la semana 14 y 24 no es habitual solicitar exámenes, pero con alguna frecuencia las pacientes se deben realizar análisis de la hemoglobina para saber si requiere iniciar el suplemento de hierro. Si hay sospecha de alguna infección urinaria ó vaginal se solicitarán los exámenes respectivos. En otros países es rutinario realizar en la semana 16 el triple marcador para detección de defectos del tubo neural del feto. En nuestro país este examen no es rutinario ya que se piensa que las técnicas del ultrasonido (como la ecografía) son buenos métodos de detección de estas situaciones. En la semana 24 se realiza la búsqueda de la diabetes gestacional la cual debe ser hecha a todas las pacientes.

En otro artículo hablaremos más detalladamente de este tema. Respecto a las ecografías. Para algunas parejas es importante saber el sexo del próximo integrante de la familia. Lo podemos saber con 100% de seguridad desde la semana 14 más 5 días. No es una ecografía necesaria desde el punto de vista de las políticas de salud de ningún país del mundo y por eso, en nuestro medio, no es cubierta por el plan obligatorio de salud, ni las medicinas prepagadas. La ecografía de detalle anatómico ó morfológica (llamada en nuestro medio ecografía de nivel III) debe hacerse entre la semana 19 a 22 y es el examen médico del feto más recomendado para saber sobre malformaciones. También tiene como objetivo investigar la probabilidad mayor o menor de que el feto tenga síndromes genéticos, especialmente el síndrome de Down, o sea que es el complemento del tamizaje genético que realizamos entre la semana 11 a 13 más 6 días y que explicamos en el artículo anterior pero por su importancia explicaremos de nuevo: este examen se llama el TAMIZAJE GENETICO DEL PRIMER TRIMESTRE que consiste en la extracción de una muestra de sangre de la paciente en la semana 10 y luego realizar una ecografía en la semana 12 en la que evaluamos varios aspectos del feto. Juntamos la información de la ecografía con el examen de sangre y por medio de un programa estadístico se elabora el riesgo probable. Dependiendo del valor del riesgo probable se decidirá con la pareja ó la mujer el paso a seguir.

Imágenes de una ecografía morfológica

La actividad laboral de la paciente debe ser reorientada ó reasignada en algunas mujeres gestantes ya que empiezan a aparecer algunas dificultades de movilidad.

En el próximo artículo hablaremos de la diabetes en el embarazo y su importancia.

Por Arturo Cardona Ospina – Ginecobstetra – Fetólogo

 

 Primer trimestre ó primeros 3 meses ó primeras 13 semanas:
Cuando una pareja o una mujer se dan cuenta que están en embarazo hay varias cosas que deben saber.

El embarazo es un estado fisiológico. Cuando hablamos o escribimos de un estado fisiológico significa que es un estado de normalidad.

Obvio, muchas mujeres y parejas nos expresan que no es posible considerar un estado del ser humano en el que los vómitos, los mareos, la somnolencia, la intolerancia  a las comidas, el aumento de sensibilidad, el llanto fácil, la intolerancia a algunos olores y el repudio a la pareja se consideren normales.

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Gracias al trabajo en consulta me he dado cuenta que cuando una mujer o una pareja desean la concepción aparecen dudas pordoquier. Hoy voy a tratar de resolver algunas de estas inquietudes.

Quisiera empezar contándoles que lo mejor para la salud física y mental de la pareja, y del bebé, es prepararnos antes de quedar embarazados. Para evitar complicaciones en el embarazo es importante tomar algunas precauciones antes de lograr la concepción:

1. El consumo de ácido fólico: iniciar tres meses antes de la concepción es lo ideal, pero si no es posible y solo empieza a tomarlo un mes antes o, incluso, 15 días antes, también es una buena medida. Cuando el embarazo llega por sorpresa  se debe iniciar la toma diaria, de acuerdo con las indicaciones médicas, en las primeras 15 semanas.

 

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Entre mujeres y madres, a través de este espacio un grupo de médicos especialistas en la salud femenina y del recién nacido  queremos compartir nuestros conocimientos y nuestra experiencia con mujeres interesadas en mejorar sus hábitos  de auto cuidado y de prevención de la enfermedad.

Además están invitados los hombres que como esposos y padres estén comprometidos con la salud de sus esposas e hijas.

Gracias a nuestro trabajo, diariamente somos testigos del milagro de la vida, por ello en  este blog nos sintonizaremos de manera sencilla y clara con todas aquellas inquietudes y expectativas en salud que tienen las mujeres durante su embarazo, el nacimiento, la época de la  lactancia,  el desarrollo de su sexualidad y  su climaterio.

  © EL COLOMBIANO

Sobre este blog

Blog del equipo médico de la Clínica del Prado.

Tiempo real

  • Entre mujeres y madres: Muchas gracias, si tiene alguna sugerencia la tendremos muy en cuenta. [...]
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