Por Mauricio López González y Ramón Javier Mesa Callejas*
Desde hace mucho tiempo atrás, la relación entre competitividad y crecimiento ha sido objeto de estudio para los economistas. El análisis se ha centrado, incluso, en aspectos más específicos como la innovación. Es así como en varios escritos, Schumpeter da a conocer su visión sobre la forma en que los procesos de innovación intervienen en la dinámica económica. Destaca las múltiples formas en que la innovación actúa, tanto en procesos productivos, como en las organizaciones y el mercado.
A partir de allí se abre un abanico de posibilidades y trabajos. Los teóricos del crecimiento económico, por ejemplo, destacan los factores innovadores como uno de los principales motores de éste. A la par de estos trabajos, también se desarrollaron a profundidad los temas de comercio internacional, los cuales ya habían sentado una base importante con los trabajos de David Ricardo y Adam Smith.
Pero el tema de la competitividad va más allá, superando los aspectos meramente de innovación, sin desconocer que éste es un factor fundamental. También se pueden alcanzar ganancias en competitividad si se logran reducir costos, si se cuenta con apoyos estratégicos por parte del Estado o si las condiciones externas son favorables, por citar tan solo algunos ejemplos. Estas acciones se encuentran directamente relacionadas con temas como la infraestructura, las condiciones macroeconómicas del país, las instituciones, la calidad de la educación y la salud, entre otros aspectos.
Estas y muchas otras variables intentan ser capturadas por los diferentes índices que miden la competitividad. Uno de ellos, quizás es el más importante, es el generado por el Foro Económico Mundial, denominado Índice de Competitividad Global. Éste índice está compuesto por 113 variables sobre 125 países del mundo, agrupadas en doce pilares que pretenden sintetizar el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan la productividad de un país . Estos pilares son: Instituciones, infraestructura física, estabilidad macroeconómica, seguridad, capital humano, mercado de bienes eficiente, eficiencia en el mercado del trabajo, eficiencia en el mercado financiero, disponibilidad de tecnología, apertura y tamaño de los mercados, sofisticación de los negocios y la innovación.
Como puede observarse, al momento de explicar la competitividad, un factor que ha tomado gran relevancia es el de la innovación. El camino natural que debería seguir una economía, va en la dirección propuesta por el índice en cuanto al tránsito de ser una economía que depende de los factores, pasar a ser una nación centrada en la eficiencia y, posteriormente, avanzar hacia la innovación, de modo tal que sean los nuevos procesos y tecnologías las claves para el crecimiento y el desarrollo.
De acuerdo con la clasificación anterior, Colombia se encuentra en el grupo de: Factores que mejoran la eficiencia, pese a que no hemos logrado superar algunos de los más importantes obstáculos de los denominados requisitos básicos, tales como los aspectos referentes a la infraestructura y las instituciones. En tal sentido, si se logran mejoras sustanciales en ambos frentes, el país podría consolidarse como una economía que emplea eficientemente los recursos disponibles, lo cual resulta un paso fundamental en la consolidación de procesos que se soporten sobre la innovación.
*MAURICIO LÓPEZ GONZÁLEZ. Coordinador Grupo Macroeconomía Aplicada, Universidad de Antioquia.
RAMÓN JAVIER MESA CALLEJAS. Decano Facultad Ciencias Económicas, Universidad de Antioquia.


