Brain Damage: respetable tributo a Pink Floyd
Para tocar cualquier pieza completa de Pink Floyd, sin resultados mediocres o desastrosos, se necesita tener tres cosas: conocimiento, dedicación y cojones. De otro modo, puede ser otro ladrillo en la pared, literalmente. Esa ha sido mi apreciación en referencia a los tributos que he visto a Pink Floyd. Mi favorito es Aussie Floyd, mi segundo favorito es Brain Damage. Fuera de concurso, cualquiera de las ejecuciones de los ex miembros de la banda inglesa, y aún así, nunca será lo mismo.
El performance de los chilenos Brain Damage llenó la sala del Teatro Pablo Tobón Uribe de esa nostalgia encadenada al recuerdo de la genialidad de Syd Barret, seguida del suspiro por la imposible alineación original y después, el recuerdo del privilegio de unos cuantos que hemos visto un par de veces ejecutar “The Dark Side Of The Moon” a Roger Waters. Quedé tan impactado anoche, que quisiera volver hoy también a verlos, pero todavía tengo pendiente celebrar mi cumpleaños con mis amigos cercanos. Obviamente, tendremos que poner Pink Floyd.
Fotos de www.culturaclick.com
Si usted tiene esta oportunidad, aprovéchela para que oiga lo más cercano a esas dos guitarras cortantes en escena, el bajo predominante, la batería precisa y esos teclados nostálgicos… tal cual. Ah! Hasta las coristas suenan similar y una de ellas además, toca el saxofón protuberante de “Us and Them” y “Money“. Ambas se turnan para alcanzar las escalas exigentes del trabajo vocal de “The Great Gig In The Sky” y bailan sobrias como las de sus shows.
El tributo se abre con la primera canción de la ópera The wall: “The Show” y consecuentemente avanza hasta llegar a “Days of Our Lives”/”Another Brick in The Wall” y a 15 minutos del show, la gente ya siente su emoción a punto de reventar en las viejas sillas del teatro. El grupo aprovecha algunas piezas para exponer en su audiovisual aquellas imágenes de tragedias recientes y pasadas que marcaron a Chile en su historia y algunos de los “lunáticos” que modificaron la de Colombia y el resto del mundo. El respaldo visual podría funcionar mejor con un ensamble en tecnología Midi, pero cuenta bastante su sencilla intención. Las voces se alternan entre ambos guitarristas para encontrar las tonalidades de David Guilmour y Roger Waters, logrando no solo parecerse, sino que sus instrumentos no dejan mucho que comparar, afortunadamente. El show es largo.
Las canciones van y vienen, viajando por la discografía de cuarenta años de música, hasta llegar a “The Division Bell” y exploran muy bien las principales piezas de los álbumes más destacados para cualquier fan. Encontré una decente ejecución en canciones como “Learning To Fly” y “On The Turning Away”, “Hey You” y un acompañamiento general del público cantando a todo pecho “Wish You Were Here”. El punto culminante puede ser el segmento de “Echos” y el cierre con la canción que contiene el nombre del gigante tributo chileno: “Brain Damage”, para clausurar, al mejor estilo de Roger Waters en sus shows, con “Confortably Numb“.
Hay que ser arriesgado para mantener semejantes monstruos de canciones vivas
y lograr arrancar el aplauso de un público que ve a unos muchachos y piensa en unos dinosaurios.
Gabriel Posada
Medellín, Colombia
Tags: Another Brick in The Wall, Brain Damage, Chile, Confortably Numb, Pink Floyd, Roger Waters, Teatro Pablo Tobón Uribe, The Dark Side Of The Moon, The wall, tributo, Wish You Were Here

noviembre 6th, 2010 en 21:41 pm
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