Una tarde de voces: reviviendo el radioteatro

Por más en duda que lo ponga, jamás me tocó la magia del radioteatro; he hecho mis payasadas en el pasado con amigos en radio, pero no soy tan viejo. Nunca tuve el privilegio de que me llevaran a uno de esos teatros clásicos a los que se asistía a aplaudir y a ver hacer la radio en vivo.
Este jueves 17 de mayo estuve en el ensayo del lanzamiento de la nueva estación cultural de la Universidad de Medellín 840 AM; una que tendrá dificultades para que sus alumnos la sintonicen en dispositivos, porque a estas alturas dudo del poder del formato de una banda cada vez menos escuchada. Y entonces presencié el ensayo de dos clásicos: “La Ley Contra el hampa” y “Las Aventuras de Montecristo”. Ambos programas son referentes obligados de la tradición de la vieja radio hablada colombiana y es un privilegio asistir al recinto en donde los personajes se organizan como coro de ópera frente a una serie de micrófonos con libreto en mano, evocando una época de hace un poco más de 20 años en la que la imaginación aún era el mejor escenario del entretenimiento. La radio hablada colombiana fue tan trascendental que en su madurez le otorgó a la nueva TV de entonces los primeros talentos conocidos como radio-actores y las inmensas voces de ayer, además de técnicos, productores y brillantes libretistas que se movían entre ambos mundos como el veterano Orlando Cadavid.
En este breve encuentro conocí a una serie de personas dulces que saludaban mientras se paseaban de lado a lado con una sonrisa pintada en la cara como si todos los conocidos se hubieran encontrado en el tapete rojo del cielo en el mismo instante después del apocalipsis.

Por un rato, las figuras desaparecidas, disueltas en las corrientes de otras radios cobraron esos roles ya desiertos por los que, a duras penas, sólo queda la nostalgia por sus personajes al mencionar. Recordé entonces cuando cuatro años atrás en una fiesta de agencias en Miami se me acercó un publicista de New York a contarme su poco interesante proyecto de dramatización en radio. Noté que todos guardan gratitud por ella porque los ha seducido naturalmente por los oídos desde niños. Pero ya no.
El primer ensayo de una ceremonia pomposa con presidente a bordo fue el de “La Ley Contra el Hampa”, una radio-dramatización que escuché en mi niñez rural y que me hacía poner los pelos de punta a las 11 AM por las descripciones precisas de esos “malos de telenovela venezolana” que por ratos sentía que se iban a salir del radio a acribillarme. Personalidades como Diego Cadavid, uno de los mejores libretistas de radio, estaban ahí actuando en este dejavú sonoro y a su lado los sobrevivientes de otro tiempo con esas voces mágicas que incluyen hasta al narrador, “J” que cuenta cómo viene la policía por los cacos y por supuesto, la revelación visual inesperada del genio de los efectos especiales, ese que entre el elenco hace los pasos sobre una tabla amplificada por micrófono, el que cierra y abre puertas, hace sonar platos y utensilios para enriquecer los diálogos con efectos que hoy se condensan en MP3 tras un botón en estudios y que tienen poco uso, pues este modelo de radio ya se fue del espectro.
Lo que más llamó mi atención fue el flash de redención que vivieron algunos de esos personajes olvidados hoy por la radio, por las compañías mismas y por la vida que, incluso sin una pensión para la dignidad de envejecer, en algunos casos se la ganan de mensajeros; pero no esta tarde. Esta tarde vamos a hacer radio.
La producción corrió a cargo de un heredero natural de la radio familiar de la cadena Todelar, Jaime Tobón de La Roche Jr., quien se encargó de reunir a estos dinosaurios y juntarlos para recrear apenas una de las situaciones diarias de un medio vivo de antaño lleno de héroes, villanos, dramas; Kalimán, Tamacún, Arandú, trabucos deportivos… y “un mundo de noticias para un mundo de oyentes”.

El segundo ensayo fue el de “Las Aventuras de Montecristo”. Desde luego, sin la presencia del genio humorista, Guillermo Zuluaga fue reemplazado por su hijo Félix David, el mismo que minutos antes me dijo que no me fuera sin verlo y que me hizo pensar por un momento… es lo mínimo que puedo hacer con cariño hoy por él.
Durante su desempeño me di cuenta de que, a pesar de no gozar de mi afecto en los 90′s por su cuestionables compañías y por sus chistes flojos en radio y TV local, Félix ha sido toda la vida un chiste ambulante y se la pasa en función de reírse o hacer reír; ¡pues claro!, es hijo de Montecristo. Entendí que tenemos amores en común por el humor y por la radio. Sus acompañantes fueron hoy las dos voces originales sobrevivientes del programa de su genial padre: Pochocha y doña Paquita; para el desaparecido personaje de don Justiniano, alguien muy parecido y Jorge Wolf para el viejito.
“Mi mujer es tan brava que se quita los calzones de pa’ arriba”, una de las célebres líneas de Montecristo sonó en una ocurrente situación en la que don Justiniano “va al baño” en una vacenilla de oro, que resulta ser un saxofón.
Si necesariamente comparamos la radio actual con el ejercicio de estos dos dispendiosos trabajos realizados en vivo y el paso por consola con una producción esforzada por hacerlo “a la antigua”, empezamos a encontrar las notables y abismales diferencias. Una de ellas es que un equipo multi track reemplazó la presencia de varias voces para una producción en un PC y los efectos sonoros que recientemente venían en CD hoy son infinitos y comprimidos en MP3, para reemplazar el esfuerzo real de las puertas, pasos y cucharas. Pero, a pesar de todas las facilidades instantáneas modernas, esto ya no se hace en radio, e importa cada vez menos en los contenidos radiales de nuestros tiempos; ¡ni siquiera para hacer comerciales dramatizados! Aquí es cuando pasan por mi memoria los archivos en cintas Sampex arrumadas por rigor un día en la basura a la entrada de Caracol Medellín en 1998 y la carrera por salvar algunas por mis nostálgicos compañeros. Así fue. Se vendieron colecciones de CDs completas al mejor postor.

Y pensándolo bien, esta es la evidencia de que en otro tiempo sí hubo radio creativa en Colombia, cuya audiencia fue absorbida por la televisión, un medio que a estas alturas, a la hora de la verdad, también carece de creatividad avanzada, estancado en sus encuestas y celebridades criollas.
Entonces, no me quedó más remedio que cerrar los ojos en el recinto e imaginarme esos tiempos en que de la misma forma escuchaba radio en la niñez a la luz de una vela para estimular la imaginación con dosis de voces, sonoridad y efectos que me transportaron hasta donde estoy sentado hoy escribiendo en un computador y escuchando canciones desde un iPod. Por la radio fue que llegué una vez a esta gran ciudad.
Gabriel Posada
Medellín, Colombia.
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mayo 24th, 2012 en 7:32 am
Buenos dias
Muy lindo el articulo y esto cuando lo hicieron y como se llaman los actores, a mi me toco una peque;as actuaciones y las guardo en mi Corazon con Servio Tulio Hernandez, Antonio Gonzalez, Carmen Riera y lucy Longas.
Que epoca era el ano 1986 y empece a esudiar teatro y alli los conoci y entre en ese mundo fantastico.
mayo 24th, 2012 en 12:03 pm
Hola, ando buscando la manera de tener todo el elenco completo, o al menos una referencia para hacer un próximo contenido.
¡Gracias a tí!