¿Cuánto se atreverán a pagar en Medellín por una boleta para apoyar a sus músicos?

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Once horas de concierto, 13 presentaciones y más de 50 músicos

Una gran fiesta se aproxima con los músicos de la ciudad, un concierto de 11 horas y 13 presentaciones para celebrar la víspera del solsticio de verano. Rock, jazz, reggae, metal, punk y muchos géneros mas estarán presentes el jueves 20 de junio, de 3:00 p.m. a 2:00 a.m. en el Teatro Pablo Tobón.

El concierto es organizado por la Unión del Sector de la Música (USM) y el Teatro Pablo Tobón. Sin músicos no hay fiesta y por eso serán ellos los protagonistas de la celebración de la noche más corta del año, la víspera del solsticio de verano. Durante 11 horas continuas más de 50 artistas de diferentes géneros se tomarán el Teatro.

Juancho Valencia y Teresita Gómez (Interpretación de piano), Siguarajazz (salsa/latin jazz), SonBatá (fusión/folklor), Pargo rojo (electro rock), Alcolirykoz (rap), Mandrágora (rap), Esteban Gira (rock), Alibombo (percusión experimental), Hasta el fondo (rock and roll), Artefacto (rock), DonKristobal (reggae), Athanator (metal) y Los Suxioz (punk), serán los protagonistas de esta fiesta.

La boleta no tendrá un precio establecido, será el público quien le ponga el valor. Un reto para saber cuánto se atreven a pagar por apoyar a los músicos que les gustan. Todo el dinero de la boletería se dividirá en partes iguales entre los artistas participantes.

INVITA EL FAN FATAL

Programación

Don Kristobal (Reggae) – 3:00 a 3:45 p.m.
Esteban Gira (Rock) – 3:45 a 4:30 p.m.
Pargo Rojo (Rock) – 4:30 a 5:15 p.m.
Juancho Valencia y Teresita Gómez (Interpretación piano) – 5:15 a 6:00 p.m.
Hasta el Fondo (Rock N`Roll) – 6:00 a 6:45 p.m.
Artefacto (Rock) – 6:45 a 7:30 p.m.
Alibombo (Percusión experimental) – 7:30 a 8:15 p.m.
Mandragora (Rap) – 8:15 a 9:00 p.m.
Alcolirycoz (Rap) – 9:00 a 9:45 p.m.
Athanator (Metal) – 9:45 a 10:30 p.m.
Los Suxioz (Punk) – 10:30 a 11:15 p.m.
Siguarajazz (Salsa) – 11:15 p.m. a 12:00 a.m.
Son Batá (Folklor) – 12:00 a 12:45 a.m.

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MC MAGO REAL PRESENTA: “I HAVE NOTHING”

MC MAGO REAL (Alejandro García) músico y productor musical, fiel representante de la comunidad hip hop de la ciudad de Medellín.
Es el mayor de 4 hermanos amantes de esta música; desde muy niño se caso con la música y las rimas, sobre todo por la versatilidad generada en la fusión de ritmos y poesía que brindaba la música hip hop y con la cual ha alcanzado grandes logros y distinciones a en Colombia.Desde 1993 ésta dedicado a la practica del rap y adquiere gran prestigio entre la comunidad musical en Colombia como excelente artista y vocero social. Se desempeña como músico independiente de la comuna 4 y siempre trabajando duro en lo que es más importante y es ser real.
Hoy presentamos el teaser de lo que sera su nuevo video clip del sencillo “I have nothing” que hace parte de su próxima producción ‘El ultimo de la fila’ que sera lanzado hoy a las 5 PM por nuestro canal oficial en Youtube.
Mc Mago Real define “I have nothing” como el reflejo de la constancia en el rap, las convicciones y creer en la importancia del trabajo en el hip hop.

MC MAGO REAL

MC MAGO REAL , es Alejandro García, un músico y productor musical, además, fiel representante de la comunidad hip hop de la ciudad de Medellín.

Es el mayor de cuatro hermanos amantes de esta música; desde muy niño se casó con el sonido y las rimas, sobretodo por la versatilidad generada en la fusión de ritmos y poesía que brindaba el hip hop y con la cual ha alcanzado grandes logros y reconocimiento en Colombia. Desde 1993 Mc Mago Real está dedicado a la practica del rap, sus discos, sus conciertos y su actitud lo han posicionado como una figura de respeto y de liderazgo en el género.

Hoy, este MC presenta un nuevo videoclip a la lista de producciones a su mando,  ”I have nothing” hace parte de su próxima placa discográfica denominada ‘El ultimo de la fila’ .Mc Mago Real define “I have nothing” como el reflejo de la constancia y las convicciones en el rap, además de creer en la importancia del trabajo colaborativo del hip hop.

Bienvenidos, esto es “I have nothing” de Mc Mago Real.

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ANDREA ECHEVERRI EN MEDELLÍN

“ANDREA ECHEVERRI” INVITADA ESPECIAL EN EL CONCIERTO DE FITO PÁEZ EN MEDELLÍN

ruiseñora

Por petición del mismo FITO PÁEZ, nuestra querida cantante de rock ANDREA ECHEVERRI, será invitada especial en el concierto del Artista Argentino que se presentará el próximo 5 de mayo en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín.

Andrea Echeverri que con gusto y sin pensarlo aceptó la invitación de FITO PÁEZ, lanzó en el 2012 su tercer disco como solista titulado “RUISEÑORA”, donde afianza su imagen como mujer neo‐feminista y antimachista.

Esta será la oportunidad para ver a dos de los más grandes representantes del rock en español, compartiendo la misma tarima y llenando esta tarde de muchas sorpresas para todos los fanáticos de este género.

FITO PAEZ “EL AMOR DESPUES DEL AMOR 20 AÑOS”
MEDELLIN, ORQUIDEORAMA JARDIN BOTANICO
DOMINGO 5 DE MAYO 4:00 PM
INVITADA ESPECIAL “ANDREA ECHEVERRI”
INFORMES Y BOLETAS www.tuboleta.com

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FITO PÁEZ EN MEDELLÍN

XX AMOR

Medellín se prepara para recibir a uno de los más grandes  del rock Argentino: FITO PAEZ; con su gira mundial
“EL AMOR DESPUES DEL AMOR XX AÑOS”
-Domingo 5 de Mayo. Orquideorama del Jardín Botánico de la ciudad de Medellín, 4:00 Pm

 

Esta es la oportunidad para vivir una experiencia única y evocar una época que ha marcado a millones de seguidores del rock en el mundo.

El Amor Después Del Amor es el disco más vendido en toda la historia del Rock Nacional Argentino, consagrando a FITO PÁEZ como uno de los más importantes artistas de su país y de Latinoamérica. El disco se convirtió en record de ventas en Argentina, 750.000 unidades se llegaron a contabilizar en su momento de mayor auge y  a la fecha la cifra supera  1.100.000 copias vendidas.

El show impecable, virtuoso y evocador del maestro Fito estará en nuestra ciudad. Medellín le da la bienvenida e inicia el conteo regresivo para una tarde mágica que se sembró hace 20 años y que en esta ocasión se combina de una manera perfecta, única e irrepetible dos décadas después.

Será una tarde inolvidable, con asado, vino, naturaleza, acompañada de canciones como Un vestido y un amor, La rueda mágica, Dos días en la vida, A rodar mi vida, El amor después del amor, Al lado del camino, Mariposa Teknicolor, entre muchas otras…

Como invitada especial, por petición del maestro Fito Páez, estará Andrea Echeverry, la consagrada y adorada vocalista de Aterciopelados.  Y ¿tú? ¿Ya tienes tu boleta?

FITO PAEZ “EL AMOR DESPUES DEL AMOR 20 AÑOS”
MEDELLÍN, DOMINGO 5 DE MAYO    4:00 PM
ORQUIDEORAMA JARDIN BOTANICO
INFORMES Y BOLETAS
www.tuboleta.com

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PAUL GILLMAN

Paul Gillman en concierto en Medellín

-       El fundador del grupo de rock Arkángel estará en concierto en Medellín

-       Elemental Teatro.  Abril 12 de 2013.  7:00p.m.

-       Será su única presentación en Colombia e interpretará las canciones de su bandas y los éxitos del grupo Arkángel.

En Colombia el rock tiene muchos grupos insignes y que son necesarios para entender la historia del género en el país y, si miramos 25 años atrás, particularmente en Medellín, podremos hablar de Kraken, I.R.A, Nash y Carbure, por citar algunos.

Y es que paralelo al desarrollo del rock en Colombia, en Venezuela incursionaba –incluso unos años antes que los grupos citados- una de las voces más poderosas del heavy metal latinoamericano: Paul Gillman.

¡Así es! Este músico de 53 años de edad ha dedicado 35 de su vida al rock, participando en grupos como Power Age y posteriormente integrando la reconocida agrupación Arkángel, con quien grabó tres discos: Arkángel -1981-; Rock Nacional -1982-; y Represión Latinoamericana -1983.

Luego de cosechar éxitos con la banda y tras su retiro  de Arkángel, Paul forma el grupo “Gillman” con Ernesto Ferro (guitarra), Luis Ferrer (bajo) y Felipe Celis (batería), con quienes debutó discográficamente con el álbum Levántate y Pelea (1984), “un disco cargado de fuerza, con notables influencias de Iron Maiden, con letras que denuncian los problemas sociales y políticos de Venezuela”.

Tras su periplo sonoro, a la fecha, el estandarte del rock venezolano –como suele ser llamado- ha publicado más de 17 discos oficiales y ha participado en múltiples colaboraciones como músico invitado y como productor, además, es el fundador del Gillmanfest, uno de los recitales más importantes de su país donde ha compartido escenario con grupos como Fear Factory, Saxon,  Destruction y Sepultura.

Actualmente, Paul Gillman promociona su más reciente disco titulado “Escalofrío II: La conclusión”, álbum que fue lanzado en 2012 y que presentará en su única fecha en Colombia el viernes 12 de abril acompañado de los grupos nacionales Rayken, Zendas y Runner Hell.  El concierto se realizará en Elemental Teatro -Cra. 42 #44-46, a una cuadra de las Torres de Bomboná-  desde las 7:00p.m.

Boletas: $70mil.  Puntos de venta: Rockland Discotienda Local 163 C.C.  Paseo de La playa.  
Total  Rockers local c.c. Paseo de La playa.  
Alex Tatoo (La 10 del Poblado.  Diagonal a Berlín Bar.   Y en las taquillas del teatro.

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RAP TOUR FESTIVAL

Rap Tour en Música Somos

El Fan Fatal presenta

RAP TOUR FESTIVAL

Que es RAP TOUR FESTIVAL?

Es la iniciativa de organizarnos como movimento hip hop, trabajando en asociaciòn para lograr mayores resultados, basados en el respeto, la profesionalizaciò y la autogestion.

OBJETIVOS

- Independizar y crear conciencia de industria.
- Profesionalizaciòn de propuestas dentro del HIPHOP
- Impulsar nuevos talentos
- Apropiaros de lo nuestro
- Involucrar la empresa privada
- uniòn de todo el genero.

COMO LOGRARLO

Consolidando un visionario proyecto que abarque e involecre a empresas y/o personas dspuestas a trabajar en equipo de una manera etica y profesional direccionando hacia un mismo objetivo:

En un principio el proyecto RAPTOUR FESTIVAL contiene:

- Ciclo de conciertos en el area metropolitana del valle de aburra con compra y venta de boleteria.
- Trabajo discografico y video con artistas referentes y/o en previa convocatoria
- Equipo profesional en el area de produccion musical, video, fotografia, diseño, mercadeo y medios para los nuevos talentos
- Empresas privadas vinculadas que creen en lo nuestro
- Equipo organizador con mucho conocimiento en el medio
- Mucho amor y respeto para todos.

Más info dando click acá

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Radio Metalmedallo #1

metalmedallo

Metalmedallo 2013 viene con una propuesta audiovisual, que ademas de programa de tv virtual de los conversatorios y conciertos, emitirá programas de radio o podcast, con los cuales se pretende difundir y dar a conocer las propuestas musicales de cada concierto.

El Fan Fatal presenta el primer programa de Radio del proyecto METALMEDALLO.

En esta emisión se presentan canciones de las bandas que participarán en el primer concierto del año, el próximo 2 de marzo de 2013: ATHANATOR, DAYCORE, DISASTER & FROZEN CHAOS.

Además información referente al Festival Metalmedallo 2013.

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Artesanos del sonido

La historia de dos vidas distintas, unidas por seis cuerdas templadas…
Por Diego Londoño
@elfanfatal
diego@musicasomos.net
Al llegar a Marinilla, municipio del oriente Antioqueño, y luego de un extravío descuidado en la carretera que conduce a la capital de Colombia desde Medellín, pregunto inocentemente dónde queda ubicado el taller de guitarras, me responden a punta de sonrisas marinillas con varias direcciones, al caminar más de 10 minutos me doy cuenta que son varios los talleres, varios los pioneros y representantes del instrumento en este municipio guitarrero por excelencia.
El día anterior había acordado encontrarme con un rostro que vi más de una vez en etiquetas de guitarras de amigos, maestros y hasta mías, un rostro conocido en mi adolescencia musical y rebelde.
-Entonces nos vemos a las ocho, acá en mi taller al lado de la autopista, por el cementerio de Marinilla. Dijo.
-Así será señor… nos vemos mañana, muchas gracias por todo.
Caminando me topé de repente con un letrero grande a la entrada de un jardín enlodado por la lluvia del alba, “Guitarras La Sonora. Gerardo Arbeláez, leyenda desde 1898”. A las ocho en punto de la mañana estaba pisando el botón que era avisado por un cartel que decía, ´fábrica, timbre aquí´.
Salió ese rostro que por tantos años había visto, para mí era casi familiar, como un viejo conocido.
-Don Gerardo como está, ayer hablamos para este encuentro, ¿se acuerda? Dije.
- Ahh, ¿Cómo está?
Fue el saludo simplón que recibí aquel jueves frio y húmedo de agosto.
De repente su rostro se transformó, parecía resistirse a que alguien ingresara a su mundo, el de las cuerdas, la madera inmunizada, el roble, el cedro, el colbón, la macilla, las prensas y los trastes.
-Hombre hoy estoy como ocupado, solo tengo un trabajador. Deberías pasarme esas pregunticas por escrito y yo las miro y nos sentamos más tranquilos en otra oportunidad.
Sentí por un momento que había perdido el trabajo, las llamadas y la ilusión, que la madrugada preparada para recorrer los 47 kilómetros de distancia en un microbús, y los 4.700 pesos del pasaje, se desvanecían entre la niebla oriental de Antioquia. Mi voz se quebró y mi ceño insistió- así quisiera- en no fruncirse.
-Don Gerardo, yo vengo desde Medellín solo para conversar con usted y verlo trabajar un rato. No es nada complicado, del resto me encargo yo. ¿Puedo ver su taller?
Después de todo pude ingresar tímidamente y ver el espacio artífice de toda una tradición cultural en Antioquia.
Doy unos pasos en las pequeñas baldosas coloridas de la casa de paredes amarillas. El olor a madera ya se entrometía en el ambiente, y el rostro de Don Gerardo seguía tan rígido como la madera de sus guitarras.
Gerardo Arbeláez se ubicó en la mesa central del patio, agarró el mástil de una guitarra en construcción que hacía parte de un cúmulo de maderos ubicados en el suelo, le dio dos golpes en la parte superior con la intención de revisar su encaje. Luego, inició a pegar los 18 trastes enumerados en la madera, con la experiencia que sólo dan los años y con la certeza de que algún día, eso que hasta el momento parecía tan sólo un madero insípido, emitiría toda clase de notas y melodías. Acordes, ritmos y canciones pegajosas desfilarían por las cuerdas cobrizas que más tarde pondría también con cuidado. Me distraje un rato mirando la grabadora Silver repleta de viruta de aserrín que teníamos enfrente, “Se va, se va la lancha, se va con el pescador y en esa lancha que cruza el mar, se va también mi amor”, sonaba de fondo en el 830 am de Radio reloj.
Su labor matutina empezó a mi lado, de a poco empezamos a conversar, Gerardo Arbeláez, el creador de las guitarras La Sonora, que se construyen hace más de 50 años, ahora martilla mientras de reojo observa como tomo apuntes sobre lo que tímidamente me cuenta, mientras yo sutilmente trato de romper el hielo.
Él es un hombre tranquilo, que disfruta la vida mientras ella pasa a su lado. Sus días son llenos de madera, cuerdas y música, la que disfruta oyendo y con la que alimenta su alma. La música colombiana es su motor, los boleros su corazón. Admira y disfruta al maestro León Castaño, al Dueto de Antaño, Los Panchos y Los Diamantes. Su experiencia se nota en el hablar, y sus años llegaron cargados de serenidad y una modestia admirable.
Su historia con la amiga de pronunciadas curvas y caderas anchas, lleva tres generaciones encima, empezó hace más de un siglo con su abuelo Isaac Arbeláez nacido en la vereda Río Abajo de Rionegro. La leyenda, que tanto respeto y recelo genera para toda la familia Arbeláez, inicia en el  cercano municipio de San Vicente, cuando Isaac fue contratado como ayudante de ebanistería por un arquitecto español que llegó a la población a restaurar la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. El abuelo resultó ser un buen aprendiz, el arquitecto empezó a quererlo mucho, se hicieron buenos amigos y en los tiempos de ocio y de poco trabajo, con los conocimientos que el jefe tenía no solo en maderas, construcción, sino también en música, quiso construir en compañía de Isaac una guitarra.
Luego de esa guitarra con errores, la segunda les salió más perfecta y ese fue el inicio de la tradición guitarrera del apellido Arbeláez que lleva más de 100 años. Esta práctica pasó de padre a hijos, como un azar hecho destino, de Isaac a Lázaro y luego a Gerardo y tres hermanos  más del batallón de diecisiete que tuvo don Lázaro.
“De ahí empezamos nosotros los hijos, a seguir los pasos de mi papá Lázaro, pues desde muy niños comenzamos a colaborar en cositas antes de salir para la escuela. Todo esto nos tocó en Marinilla. Mi papá había acabado de crear un taller de guitarras, que sería muy importante en toda la región”, dice Gerardo.
Según cuenta la reconocida pionera en etnomusicología en Colombia, María Eugenia Londoño, la guitarra apareció muy prontamente con la invasión europea.
En sus inicios era un instrumento utilizado popularmente en paseos familiares en los cuales se interpretaban cantos de fiesta y coplas tradicionales, aunque también gozaba de una minoría de altas influencias elitistas, de habitantes llegados en la época de colonización desde Francia, Alemania, Italia, Portugal y España.
La Iglesia, que por ese tiempo tenía el poder en el terreno cultural e intelectual en América, influyó de manera importante en la enseñanza de la música para ser utilizada en sus diferentes ceremonias religiosas, por esta razón, el instrumento a lo largo de los años fue enseñado de forma oral y generacional.
La guitarra fue utilizada en las celebraciones libertadoras de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, interpretando obras de corte colombo – español como El Arias, La Vencedora, o La Libertadora.
En el año 1882 se fundó el Conservatorio Nacional de Colombia y fue allí donde se empezaron a crear nuevas escuelas de música en ciudades como Cartagena, Ibagué, Medellín, Cali, Tunja y Santa Marta, en donde se inician las clases oficiales de música con título universitario con los instrumentos sinfónicos y el piano, aunque hasta el año 1986 y gracias a la enorme labor del guitarrista y Pedagogo Ramiro Isaza Mejía padre de la escuela de guitarra en Colombia, se le otorgará al guitarrista el mismo título profesional que para los demás músicos.
Después de toda esa historia, los Arbeláez fueron pioneros en hacer instrumentos de cuerda, no solo guitarras sino también, tiples, bandolas, y cuatros. Su proceso como familia constructora y musical, empezó desde 1860, sin manuales, sin comunicación, sin profesores, sin internet, la única ruta era la prueba ensayo error.
Gerardo Arbeláez aprendió fácil, se apasionó y lleva más de 50 años construyendo, reparando y tocando guitarras, “tocando así sea poquito, y muy a la brava. Así me enseñó mi papá. Yo me echo mis boleritos y mis tonadas de música colombiana. Lo hago muy en solitario. Yo me dediqué fue a construirlas”. Para consolidar sus guitarras, no solo en Medellín, sino en toda Colombia, tuvo la ayuda de muchos músicos importantes como Darío Garzón, de Garzón y Collazos, Virgilio Duque o Ángel María Camacho.
Una de esas guitarras, construidas por Gerardo en la fría Marinilla, la fundada por Juan Duque de Estrada y Francisco Manzueto Giraldo, llegó coincidencialmente a las manos de un joven curioso del municipio de Medellín. Luis García Blair, empezaría a incursionar en la guitarra.
Luis, en la casa de Jaime, su tío hippie, encontró un emblema generacional de toda la sociedad Antioqueña; Una guitarra rota, colgada de un cordón en un escaparate, solamente con tres cuerdas. La pidió prestada y al tiempo, por cosas del destino ya era suya. En la etiqueta de este olvidado madero café claro, figuraba la imagen de Gerardo Arbeláez sosteniendo una de sus guitarras, vestido de suéter beige y camisa blanca, a su alrededor rombos rojos y amarillos, y en forma de portada, el nombre ´La Sonora´. Esta sería la primera adquisición musical de Luis. Con el paso de los años, el color madera de la tapa frontal de aquél instrumento perdería la ilusión; gracias a un par de temperas, se tornaría verde, rojo, negro y amarillo, como un tributo a Bob Marley, así él, no gustara en lo absoluto de la música reggae.
Luego de un tiempo su gusto adolescente cambiaría, como todo en la vida. En su subconsciente,  la guitarra eléctrica había sido su inspiración, su sueño de niño, la forma de su cuerpo macizo, los colores brillantes, pensados, los movimientos de estrellas del rock como Slash, Jimmy Page o Hendrix y el sonido brillante y acaparador de las cuerdas metálicas, lo atraparon sin posibilidad de escapatoria, como un video juego de moda.
La guitarra eléctrica nació como un experimento con la intención de de crear guitarras con mas volumen de sonido, para llegar a esto, se potenció el volumen de la ya existente guitarra electro acústica y nació un instrumento con personalidad y alma propia.
Las primeras guitarras eléctricas datan de los años treinta, y son fruto de los esfuerzos de compañías como Rickenbacker y Vivi Tone Company.
A Medellín y a Colombia, las primeras guitarras eléctricas, llegaron gracias a los viajeros, a quienes tenían la posibilidad de cruzar el Valle y dejarse deslumbrar por el primer mundo. Marcas como Fender, Ibanez, Rickenbacker, Jackson o Gibson, tocaron suelo colombiano para impresionar y  marcar una nueva tendencia exclusiva para unos pocos afortunados.
Para ese entonces, tener una eléctrica no era tan común como ahora. “Soy hijo de Gloria Blair y Luis García,  en ese momento la prioridad económica para mi familia era la casa y el estudio”, dice Blair a la vez que cuenta como pudo acercarse a la primera guitarra eléctrica de su vida, fuera de pararse enfrente del tv de su casa y ver a los grandes ejecutarlas en sus espectaculares shows.
“A uno de mis mejores amigos le mataron el hermano, quien era guitarrista; desde su muerte, la guitarra que usaba estaba guardada en un garaje, desarmada y empolvada. Para ganármela, el reto era armarla y ponerla a sonar…”, las sonrisas aparecen con el relato, el final concluye con una expresión de egocentrismo. Si, esa fue su primera guitarra eléctrica, y aún él, no sabía ni tocarla.
Blair, o El Flaco, como es conocido en el mundo musical, es modelo 78, como el Nissan Patrol o el imponente Chevrolet Camaro. Mide 1.94, sonríe sin querer y tiene más de 20 guitarras eléctricas colgadas en su habitación en Envigado, así siga soñando con una Gibson Les Paul Custom blanca como la de Randy Rhoads. Los sonidos que prefiere son el Glam y el hardrock, su guitarrista preferido es David Gilmour de Pink Floyd, es un enamorado de la música en general, del sonido eléctrico de sus guitarras, del chocorramo, con coca cola y cigarrillo Green.
Al preguntarle por la guitarra, suspiró, miro a su alrededor y quiso caer en el cliché. “Yo por la guitarra siento amor, también odio cuando no suena como quiero. Las guitarras son mis metas, son mis sueños”.
Este personaje tiene dos vidas, una que inicia a las 7 en punto de la mañana, cuando empieza su labor como comunicador social en una reconocida caja de compensación familiar, donde aplica sus 15 semestres de universidad y otra que se define de 5 de la tarde, hasta que el hambre haga de las suyas, o el reloj recuerde su deber de madrugar. “En el día llevo la vida de mi mamá, o la vida que la sociedad me pone a vivir y en la tarde llevo mi verdadera vida”, dice El Flaco.
Blair Guitars es su taller de construcción, reparación y mantenimiento de guitarras, allí se la pasa todas las noches desde hace 3 años. Luego de pulir muchas guitarras hasta literalmente poner a “oler la madera a cebolla”, consiguió la experiencia como lutier de guitarras eléctricas,  se independizó, y montó el taller que inició con setenta mil pesos y que ahora ahorra toda la cantaleta de su madre por el desorden, la basura, la herramienta, el aserrín, la pintura y el ruido en casa.
Al ingresar a Blair Guitars, puedo contar de inmediato más de 20 instrumentos, mientras Luis, con su camisa de cuadros rojos, blancos y negros me recibe en su espacio de trabajo, con un abrazo que por su altura me llega al pecho.
Antes de tocar guitarras, su afición fue destaparlas, repararlas, buscarle los rincones que no conocía, muchas veces no pudo volver a armarlas. “Siempre me le metía a las guitarras de los amiguitos a repararle los ruidos, yo esos ruidos los mataba poniéndole un cable de la guitarra al cuerpo del guitarrista, como un polo a tierra”, ríe y sigue encordando un bajo acústico mientras termina de apagar un cigarrillo.
Blair es uno de los pocos personajes que construye guitarras eléctricas en Colombia. Este aprendizaje lo adquirió durante años de intentar, pintar, fallar y volver a lijar. Cuando inició hace tres años, le decían que lo que quería hacer solo era para los gringos o los europeos, pero su sueño además de construirle una guitarra a Slash el guitarrista de Guns N´ Roses y Velvet Revolver, es darle la marca de guitarras eléctricas a Colombia, aportarle a la historia, ser parte de ella. Esto lo dice, sin desconocer que las guitarras acústicas son la esencia, y que el camino acertado para llegar a lo eléctrico, es pasar por la mística de lo acústico.
Hablar de lo acústico, es como hablar del apellido Arbeláez o del mismo Gerardo, sin embargo, él mismo piensa que para su marca de guitarras, una de las más populares en Colombia, el futuro es oscuro. “En el caso mío tengo cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, y ellos se fueron por otros negocios más productivos. Terminando o falleciendo yo, hasta ahí llega la tradición. El tiempo dirá todo”.
A pesar de esto, es una persona que vive tranquilamente, de lo que le gusta, como él mismo dice, “aunque pierda plata, me gusta”. Ha vivido más de 60 años por y con la guitarra, de su pasión,  de una manera sencilla, pero feliz.
Estos dos personajes transitan paisajes, sonidos, experiencias, cotidianidades y vidas circunstancialmente diferentes. Sus años disímiles han sido enteramente vividos al lado de la robusta de seis cuerdas. De ese madero, que a través de horas de lija, martillo, regla, pintura, conocimiento y amor, queda listo para emitir sonidos, sensaciones y personalidades; desde el bolero hasta el rock, pasando por el tango y la salsa.
Edades que se superan por el doble, pensamientos que llevan  más  de 30 años de diferencia, el rock y los boleros, las canas y la abundancia descuidada de cabello, las distorsiones, rapidez  y agilidad,  y el romanticismo de la dulzura pasada, hacen parte de sus cotidianidades…Blair y Arbeláez, dos personajes unidos por 6 cuerdas templadas cuidadosamente, que al tocarse, cuentan la historia de todos y a la vez de unos pocos. Cuerdas que pueden enamorar sutilmente o  hacer mover la cabeza a cualquier desprevenido.
Al final como conclusión, les pregunto sobre el significado que tiene la guitarra en su vida,  Blair, responde con rapidez y certeza, “me dicen guitarra y de inmediato es como si me estuvieran nombrando. Yo no me veo en ninguna parte de lo que me queda de vida, sin una guitarra…”, por su parte Gerardo, piensa un instante y no puede responder… no encuentra las palabras.

foto guitarras

La historia de dos vidas distintas, unidas por seis cuerdas templadas…

Por Diego Londoño

@elfanfatal

Fotografías por Esteban Cardona

@estebanpolite

Al llegar a Marinilla, municipio del oriente Antioqueño, y luego de un extravío descuidado en la carretera que conduce a la capital de Colombia desde Medellín, pregunto inocentemente dónde queda ubicado el taller de guitarras, me responden a punta de sonrisas marinillas con varias direcciones, al caminar más de 10 minutos me doy cuenta que son varios los talleres, varios los pioneros y representantes del instrumento en este municipio guitarrero por excelencia.

El día anterior había acordado encontrarme con un rostro que vi más de una vez en etiquetas de guitarras de amigos, maestros y hasta mías, un rostro conocido en mi adolescencia musical y rebelde.

-Entonces nos vemos a las ocho, acá en mi taller al lado de la autopista, por el cementerio de Marinilla. Dijo.

-Así será señor… nos vemos mañana, muchas gracias por todo.

Caminando me topé de repente con un letrero grande a la entrada de un jardín enlodado por la lluvia del alba, “Guitarras La Sonora. Gerardo Arbeláez, leyenda desde 1898”. A las ocho en punto de la mañana estaba pisando el botón que era avisado por un cartel que decía, ´fábrica, timbre aquí´.

Salió ese rostro que por tantos años había visto, para mí era casi familiar, como un viejo conocido.

-Don Gerardo como está, ayer hablamos para este encuentro, ¿se acuerda? Dije.

- Ahh, ¿Cómo está?

Fue el saludo simplón que recibí aquel jueves frio y húmedo de agosto.

De repente su rostro se transformó, parecía resistirse a que alguien ingresara a su mundo, el de las cuerdas, la madera inmunizada, el roble, el cedro, el colbón, la macilla, las prensas y los trastes.

-Hombre hoy estoy como ocupado, solo tengo un trabajador. Deberías pasarme esas pregunticas por escrito y yo las miro y nos sentamos más tranquilos en otra oportunidad.

Sentí por un momento que había perdido el trabajo, las llamadas y la ilusión, que la madrugada preparada para recorrer los 47 kilómetros de distancia en un microbús, y los 4.700 pesos del pasaje, se desvanecían entre la niebla oriental de Antioquia. Mi voz se quebró y mi ceño insistió- así quisiera- en no fruncirse.

-Don Gerardo, yo vengo desde Medellín solo para conversar con usted y verlo trabajar un rato. No es nada complicado, del resto me encargo yo. ¿Puedo ver su taller?

Después de todo pude ingresar tímidamente y ver el espacio artífice de toda una tradición cultural en Antioquia.

Doy unos pasos en las pequeñas baldosas coloridas de la casa de paredes amarillas. El olor a madera ya se entrometía en el ambiente, y el rostro de Don Gerardo seguía tan rígido como la madera de sus guitarras.

Gerardo Arbeláez se ubicó en la mesa central del patio, agarró el mástil de una guitarra en construcción que hacía parte de un cúmulo de maderos ubicados en el suelo, le dio dos golpes en la parte superior con la intención de revisar su encaje. Luego, inició a pegar los 18 trastes enumerados en la madera, con la experiencia que sólo dan los años y con la certeza de que algún día, eso que hasta el momento parecía tan sólo un madero insípido, emitiría toda clase de notas y melodías. Acordes, ritmos y canciones pegajosas desfilarían por las cuerdas cobrizas que más tarde pondría también con cuidado. Me distraje un rato mirando la grabadora Silver repleta de viruta de aserrín que teníamos enfrente, “Se va, se va la lancha, se va con el pescador y en esa lancha que cruza el mar, se va también mi amor”, sonaba de fondo en el 830 am de Radio reloj.

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Su labor matutina empezó a mi lado, de a poco empezamos a conversar, Gerardo Arbeláez, el creador de las guitarras La Sonora, que se construyen hace más de 50 años, ahora martilla mientras de reojo observa como tomo apuntes sobre lo que tímidamente me cuenta, mientras yo sutilmente trato de romper el hielo.

Él es un hombre tranquilo, que disfruta la vida mientras ella pasa a su lado. Sus días son llenos de madera, cuerdas y música, la que disfruta oyendo y con la que alimenta su alma. La música colombiana es su motor, los boleros su corazón. Admira y disfruta al maestro León Castaño, al Dueto de Antaño, Los Panchos y Los Diamantes. Su experiencia se nota en el hablar, y sus años llegaron cargados de serenidad y una modestia admirable.

Su historia con la amiga de pronunciadas curvas y caderas anchas, lleva tres generaciones encima, empezó hace más de un siglo con su abuelo Isaac Arbeláez nacido en la vereda Río Abajo de Rionegro. La leyenda, que tanto respeto y recelo genera para toda la familia Arbeláez, inicia en el  cercano municipio de San Vicente, cuando Isaac fue contratado como ayudante de ebanistería por un arquitecto español que llegó a la población a restaurar la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. El abuelo resultó ser un buen aprendiz, el arquitecto empezó a quererlo mucho, se hicieron buenos amigos y en los tiempos de ocio y de poco trabajo, con los conocimientos que el jefe tenía no solo en maderas, construcción, sino también en música, quiso construir en compañía de Isaac una guitarra.

Gerardo Arbelaez en Música Somos

Luego de esa guitarra con errores, la segunda les salió más perfecta y ese fue el inicio de la tradición guitarrera del apellido Arbeláez que lleva más de 100 años. Esta práctica pasó de padre a hijos, como un azar hecho destino, de Isaac a Lázaro y luego a Gerardo y tres hermanos  más del batallón de diecisiete que tuvo don Lázaro.

“De ahí empezamos nosotros los hijos, a seguir los pasos de mi papá Lázaro, pues desde muy niños comenzamos a colaborar en cositas antes de salir para la escuela. Todo esto nos tocó en Marinilla. Mi papá había acabado de crear un taller de guitarras, que sería muy importante en toda la región”, dice Gerardo.

Según cuenta la reconocida pionera en etnomusicología en Colombia, María Eugenia Londoño, la guitarra apareció muy prontamente con la invasión europea.

En sus inicios era un instrumento utilizado popularmente en paseos familiares en los cuales se interpretaban cantos de fiesta y coplas tradicionales, aunque también gozaba de una minoría de altas influencias elitistas, de habitantes llegados en la época de colonización desde Francia, Alemania, Italia, Portugal y España.

La Iglesia, que por ese tiempo tenía el poder en el terreno cultural e intelectual en América, influyó de manera importante en la enseñanza de la música para ser utilizada en sus diferentes ceremonias religiosas, por esta razón, el instrumento a lo largo de los años fue enseñado de forma oral y generacional.

La guitarra fue utilizada en las celebraciones libertadoras de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, interpretando obras de corte colombo – español como El Arias, La Vencedora, o La Libertadora.

En el año 1882 se fundó el Conservatorio Nacional de Colombia y fue allí donde se empezaron a crear nuevas escuelas de música en ciudades como Cartagena, Ibagué, Medellín, Cali, Tunja y Santa Marta, en donde se inician las clases oficiales de música con título universitario con los instrumentos sinfónicos y el piano, aunque hasta el año 1986 y gracias a la enorme labor del guitarrista y Pedagogo Ramiro Isaza Mejía padre de la escuela de guitarra en Colombia, se le otorgará al guitarrista el mismo título profesional que para los demás músicos.

Después de toda esa historia, los Arbeláez fueron pioneros en hacer instrumentos de cuerda, no solo guitarras sino también, tiples, bandolas, y cuatros. Su proceso como familia constructora y musical, empezó desde 1860, sin manuales, sin comunicación, sin profesores, sin internet, la única ruta era la prueba ensayo error.

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Gerardo Arbeláez aprendió fácil, se apasionó y lleva más de 50 años construyendo, reparando y tocando guitarras, “tocando así sea poquito, y muy a la brava. Así me enseñó mi papá. Yo me echo mis boleritos y mis tonadas de música colombiana. Lo hago muy en solitario. Yo me dediqué fue a construirlas”. Para consolidar sus guitarras, no solo en Medellín, sino en toda Colombia, tuvo la ayuda de muchos músicos importantes como Darío Garzón, de Garzón y Collazos, Virgilio Duque o Ángel María Camacho.

Una de esas guitarras, construidas por Gerardo en la fría Marinilla, la fundada por Juan Duque de Estrada y Francisco Manzueto Giraldo, llegó coincidencialmente a las manos de un joven curioso del municipio de Medellín. Luis García Blair, empezaría a incursionar en la guitarra.

Luis, en la casa de Jaime, su tío hippie, encontró un emblema generacional de toda la sociedad Antioqueña; Una guitarra rota, colgada de un cordón en un escaparate, solamente con tres cuerdas. La pidió prestada y al tiempo, por cosas del destino ya era suya. En la etiqueta de este olvidado madero café claro, figuraba la imagen de Gerardo Arbeláez sosteniendo una de sus guitarras, vestido de suéter beige y camisa blanca, a su alrededor rombos rojos y amarillos, y en forma de portada, el nombre ´La Sonora´. Esta sería la primera adquisición musical de Luis. Con el paso de los años, el color madera de la tapa frontal de aquél instrumento perdería la ilusión; gracias a un par de temperas, se tornaría verde, rojo, negro y amarillo, como un tributo a Bob Marley, así él, no gustara en lo absoluto de la música reggae.

Luego de un tiempo su gusto adolescente cambiaría, como todo en la vida. En su subconsciente,  la guitarra eléctrica había sido su inspiración, su sueño de niño, la forma de su cuerpo macizo, los colores brillantes, pensados, los movimientos de estrellas del rock como Slash, Jimmy Page o Hendrix y el sonido brillante y acaparador de las cuerdas metálicas, lo atraparon sin posibilidad de escapatoria, como un video juego de moda.

La guitarra eléctrica nació como un experimento con la intención de de crear guitarras con mas volumen de sonido, para llegar a esto, se potenció el volumen de la ya existente guitarra electro acústica y nació un instrumento con personalidad y alma propia.

Las primeras guitarras eléctricas datan de los años treinta, y son fruto de los esfuerzos de compañías como Rickenbacker y Vivi Tone Company.

A Medellín y a Colombia, las primeras guitarras eléctricas, llegaron gracias a los viajeros, a quienes tenían la posibilidad de cruzar el Valle y dejarse deslumbrar por el primer mundo. Marcas como Fender, Ibanez, Rickenbacker, Jackson o Gibson, tocaron suelo colombiano para impresionar y  marcar una nueva tendencia exclusiva para unos pocos afortunados.

Para ese entonces, tener una eléctrica no era tan común como ahora. “Soy hijo de Gloria Blair y Luis García,  en ese momento la prioridad económica para mi familia era la casa y el estudio”, dice Blair a la vez que cuenta como pudo acercarse a la primera guitarra eléctrica de su vida, fuera de pararse enfrente del tv de su casa y ver a los grandes ejecutarlas en sus espectaculares shows.

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“A uno de mis mejores amigos le mataron el hermano, quien era guitarrista; desde su muerte, la guitarra que usaba estaba guardada en un garaje, desarmada y empolvada. Para ganármela, el reto era armarla y ponerla a sonar…”, las sonrisas aparecen con el relato, el final concluye con una expresión de egocentrismo. Si, esa fue su primera guitarra eléctrica, y aún él, no sabía ni tocarla.

Blair, o El Flaco, como es conocido en el mundo musical, es modelo 78, como el Nissan Patrol o el imponente Chevrolet Camaro. Mide 1.94, sonríe sin querer y tiene más de 20 guitarras eléctricas colgadas en su habitación en Envigado, así siga soñando con una Gibson Les Paul Custom blanca como la de Randy Rhoads. Los sonidos que prefiere son el Glam y el hardrock, su guitarrista preferido es David Gilmour de Pink Floyd, es un enamorado de la música en general, del sonido eléctrico de sus guitarras, del chocorramo, con coca cola y cigarrillo Green.

Al preguntarle por la guitarra, suspiró, miro a su alrededor y quiso caer en el cliché. “Yo por la guitarra siento amor, también odio cuando no suena como quiero. Las guitarras son mis metas, son mis sueños”.

Este personaje tiene dos vidas, una que inicia a las 7 en punto de la mañana, cuando empieza su labor como comunicador social en una reconocida caja de compensación familiar, donde aplica sus 15 semestres de universidad y otra que se define de 5 de la tarde, hasta que el hambre haga de las suyas, o el reloj recuerde su deber de madrugar. “En el día llevo la vida de mi mamá, o la vida que la sociedad me pone a vivir y en la tarde llevo mi verdadera vida”, dice El Flaco.

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Blair Guitars es su taller de construcción, reparación y mantenimiento de guitarras, allí se la pasa todas las noches desde hace 3 años. Luego de pulir muchas guitarras hasta literalmente poner a “oler la madera a cebolla”, consiguió la experiencia como lutier de guitarras eléctricas,  se independizó, y montó el taller que inició con setenta mil pesos y que ahora ahorra toda la cantaleta de su madre por el desorden, la basura, la herramienta, el aserrín, la pintura y el ruido en casa.

Al ingresar a Blair Guitars, puedo contar de inmediato más de 20 instrumentos, mientras Luis, con su camisa de cuadros blancos y azules me recibe en su espacio de trabajo, con un abrazo que por su altura me llega al pecho.

Antes de tocar guitarras, su afición fue destaparlas, repararlas, buscarle los rincones que no conocía, muchas veces no pudo volver a armarlas. “Siempre me le metía a las guitarras de los amiguitos a repararle los ruidos, yo esos ruidos los mataba poniéndole un cable de la guitarra al cuerpo del guitarrista, como un polo a tierra”, ríe y sigue encordando un bajo acústico mientras termina de apagar un cigarrillo.

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Blair es uno de los pocos personajes que construye guitarras eléctricas en Colombia. Este aprendizaje lo adquirió durante años de intentar, pintar, fallar y volver a lijar. Cuando inició hace tres años, le decían que lo que quería hacer solo era para los gringos o los europeos, pero su sueño además de construirle una guitarra a Slash el guitarrista de Guns N´ Roses y Velvet Revolver, es darle la marca de guitarras eléctricas a Colombia, aportarle a la historia, ser parte de ella. Esto lo dice, sin desconocer que las guitarras acústicas son la esencia, y que el camino acertado para llegar a lo eléctrico, es pasar por la mística de lo acústico.

Hablar de lo acústico, es como hablar del apellido Arbeláez o del mismo Gerardo, sin embargo, él mismo piensa que para su marca de guitarras, una de las más populares en Colombia, el futuro es oscuro. “En el caso mío tengo cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, y ellos se fueron por otros negocios más productivos. Terminando o falleciendo yo, hasta ahí llega la tradición. El tiempo dirá todo”.

A pesar de esto, es una persona que vive tranquilamente, de lo que le gusta, como él mismo dice, “aunque pierda plata, me gusta”. Ha vivido más de 60 años por y con la guitarra, de su pasión,  de una manera sencilla, pero feliz.

Estos dos personajes transitan paisajes, sonidos, experiencias, cotidianidades y vidas circunstancialmente diferentes. Sus años disímiles han sido enteramente vividos al lado de la robusta de seis cuerdas. De ese madero, que a través de horas de lija, martillo, regla, pintura, conocimiento y amor, queda listo para emitir sonidos, sensaciones y personalidades; desde el bolero hasta el rock, pasando por el tango y la salsa.

Edades que se superan por el doble, pensamientos que llevan  más  de 30 años de diferencia, el rock y los boleros, las canas y la abundancia descuidada de cabello, las distorsiones, rapidez  y agilidad,  y el romanticismo de la dulzura pasada, hacen parte de sus cotidianidades…Blair y Arbeláez, dos personajes unidos por 6 cuerdas templadas cuidadosamente, que al tocarse, cuentan la historia de todos y a la vez de unos pocos. Cuerdas que pueden enamorar sutilmente o  hacer mover la cabeza a cualquier desprevenido.

Al final como conclusión, les pregunto sobre el significado que tiene la guitarra en su vida,  Blair, responde con rapidez y certeza, “me dicen guitarra y de inmediato es como si me estuvieran nombrando. Yo no me veo en ninguna parte de lo que me queda de vida, sin una guitarra…”, por su parte Gerardo, piensa un instante y no puede responder… no encuentra las palabras.

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“Vivir para esto” Las mujeres en el rock de Medellín

vivirparaesto

Foto por Jhon Heaver Paz

Por Diego Londoño
@elfanfatal

“Vivir para esto” Las mujeres en el rock de Medellín, narra la historia de mujeres que dedican sus vidas a hacer rock. Mónica de I.R.A junto a Piedad y Vicky de Fértil Miseria nos narran las dificultades de sus tiempos al querer participar en un género dominado por hombres, paralelo a esto las rockeras de Lilith e Insurgentas nos cuentan de qué manera las benefició ese camino ya iniciado y el cual ellas ayudan a construir. Ésta es la historia de algunas de las mujeres en el rock de Medellín.

A través de “Vivir para esto” se muestra el panorama histórico y actual de la participación de las mujeres en el rock de Medellín. Además contribuye a sincerar el imaginario colectivo de las mujeres que participan activamente de estas culturas musicales.

Mónica Moreno del grupo IRA

Melissa, Txelly del grupo Las Insurgentas

Piedad y Vicky Castro del grupo Fertil Miseria

Sara Delgado del grupo Lilith

Son las protagonistas de ésta historia que apenas se está escribiendo.

Las Mujeres en el rock de Medellín

Ficha Técnica

Dirección: Diego Londoño

Cámara: Johanna Pino

Realización: Diego Londoño, Johanna Pino y Carmen Serna

Edición: César Franco – Estudio de Televisión – Universidad de Antioquia

Producción: Pregrado de Periodismo — Facultad de Comunicaciones -Universidad de Antioquia

Co-Producción: MÚSICA SOMOS

“Vivir para esto” Las mujeres en el rock de Medellín, narra la historia de mujeres que dedican sus vidas a hacer rock. Mónica de I.R.A junto a Piedad y Vicky de Fértil Miseria nos narran las dificultades de sus tiempos al querer participar en un género dominado por hombres, paralelo a esto las rockeras de Lilith e Insurgentas nos cuentan de qué manera las benefició ese camino ya iniciado y el cual ellas ayudan a construir. Ésta es la historia de algunas de las mujeres en el rock de Medellín.
A través de “Vivir para esto” se muestra el panorama histórico y actual de la participación de las mujeres en el rock de Medellín. Además contribuye a sincerar el imaginario colectivo de las mujeres que participan activamente de estas culturas musicales.
Mónica Moreno del grupo IRA
Melissa, Txelly del grupo Las Insurgentas
Piedad y Vicky Castro del grupo Fertil Miseria
Sara Delgado del grupo Lilith
Son las protagonistas de ésta historia que apenas se está escribiendo.
Las Mujeres en el rock de Medellín
Ficha Técnica
Dirección: Diego Londoño
Cámara: Johanna Pino
Realización: Diego Londoño, Johanna Pino y Carmen Serna
Edición: César Franco – Estudio de Televisión – Universidad de Antioquia
Producción: Pregrado de Periodismo — Facultad de Comunicaciones -Universidad de Antioquia
Co-Producción: MÚSICA SOMOS
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Rogs y Viaje Sonoro en vivo

Horche Rogs Vertical final

Viaje Sonoro

Amantes de colores que hacen la conciencia más fuerte para seguir este viaje sin fin el camino.
Artistas al servicio de la música y la vida.

Desde su creación en 2007 en la ciudad de Cali (Colombia), Viaje Sonoro ha sentido la necesidad de proyectarse no solo como una banda de rock latino, sino también, como una propuesta alternativa que busca convertirse dentro de sus planes futuros, en una invitación abierta para que su música pueda fortalecer los lazos generacionales y las influencias musicales entre las personas;  es desde esta consigna en donde aparece en la escena musical de Colombia, Viaje Sonoro, un proyecto musical que ve en la Vida, la Familia y la Naturaleza, sus principales fuentes de inspiración.

Rogs

Es una banda de sótano, cargada de una profunda honestidad cotidiana, con letras que no tienen nada que ocultar y que se vale de la realidad del que no quiere madrugar pero le toca, del que quisiera una vida menos decente, pero no puede descarriarse, del que hurga en su dolor, sin importarle mucho. Rogs no es una banda desesperanzadora, todo lo contrario: su música lucha contra la resignación y el desamparo, en sus líricas se siente un murmullo subliminal que lo alienta a uno a seguir en la pelea porque ni el desamor, ni la falta de plata, ni la presión de ser algo que no somos nos van a derrumbar. Su sonido es una cosa rara entre garage rock post punk, de finales de los 70s y el new wave que vino en los 80s y hasta el Stoner Rock de los 90’s mejor dicho, es un Rock sin pedigrí, como los perros de la calle.

Invita El Fan Fatal

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