De golpe en golpe
Tengo un cacharrito que según la tendencia mundial, ya es cucho, tiene cuatro años, pero como me ha tocado sudar para pagar las cuotas, lo cuido con esmero. Bueno, no es que lo lave día por medio, o mantenga un trapo para sobarlo, pero lo cuido. Hasta le tengo sobrenombre o alias.
“Gastón”, así le digo cariñosamente a mi pichirilo porque gasta gasolina que da miedo. Una de las cosas en que más me esfuerzo es cuando parqueo. Busco siempre esa esquina junto al muro, para que sólo esté expuesto, mi automóvil, a la apertura de puertas de un único vehiculo vecino. Y es que dejar el carro entre dos mastodontes de camionetas significa que al salir del parqueadero, encontrés un par de nuevas abolladuras. Le va la que sabemos, a todos aquellos que creen que viven solos y no se fijan al abrir las puertas de su carro golpeando al vecino causandole múltiples magulladuras, como al mio, que ya no le digo “Gastón”, sino “Mr Guanábana”

julio 31st, 2012 en 8:52 am
tienes toda la razon Ricky ,la q sabemos y hasta mas…… para los que no saben abrir las puertas sin joder las de la “guanabana” que tienen al lado.
agosto 6th, 2012 en 9:46 am
Juemadre! Pensé que era el único que sufría de ese mal.
Me siento totalmente identificado con esta entrada: tanto por el carro de mi señora, como por mi moto…
agosto 8th, 2012 en 16:58 pm
Si esa es una guanábana, entonces el mia es un mamoncillo