Parece que la muerte ya ni sorprende en Medellín
January 29th, 2010
La ciudad se sigue desangrando y parecen pocos los que piensan en los problemas crónicos de esta guerra urbana: desempleo rampante, jóvenes sin familia y sin futuro, control de territorios y ausencia de la fuerza pública. Imagen tomada de laterminalrosario.files.wordpress.com
Este titular parece sacado de un diario sensacionalista, de esos en los que la sangre parece brotar entre sus páginas y el escándalo se convierte en el circo de los incautos. Pero sucede así, tal y como se lee, sin agregarle un adjetivo más y sin añadir que Medellín fue alguna vez la ciudad más peligrosa del mundo.
Nadie puede negar que la inseguridad en Medellín es como una prostituta que ya se ha despojado de cualquier tipo de prejuicio y a la que pocos parece escandalizar. Parece que se nos ha vuelto costumbre vivir entre los muertos y seguir como si nada pasara, escuchar a los periodistas que hablan de asesinatos aquí y allá y cinco minutos después, con la misma parsimonia de un recién despertado, interesarnos por los chismes del jet set criollo. Como sino hubiera pasado nada.
A veces queremos escaparnos de la realidad, olvidarnos que en las calles la sangre sigue corriendo sin que nadie la detenga. Ni las medidas del gobierno local y menos las del nacional. Es como si estuviéramos entre las garras de los grupos armados y de las más de 200 bandas que existen en la ciudad, según una especialista del Observatorio de Violencia del IPC.
El problema se ha rebozado hasta el límite y no parece tener fin. Se sabe que el año anterior hubo en Medellín más de 2.000 mil muertos, que es algo así como las personas que caben en un coliseo deportivo. Muertos que no pasan a ser más que una fría estadística hasta que uno se levanta en la mañana y se encuentra en algún lugar de la ciudad con los rastros de la muerte.
Es verdad que a los seres humanos la cotidianidad se nos vuelve costumbre y a veces norma. A eso los antropólogos le llamamos “cultura”. Y no sé en realidad si en nuestra ciudad y en el país existe eso que llaman “cultura de la muerte”. De lo que si estoy seguro es de que nos hemos acostumbrado a vivir en medio de las balas y la sangre y hacer como sino pasara nada, como si esto no nos comprometiera a todos. Como si esto fuera solo problema de las autoridades.



Sabanalarga es un pueblito encajonado en las montañas del Occidente antioqueño y uno de sus personajes más famosos es La Cabellona. Sea tal vez por su condición rural y por sus arraigadas costumbres campesinas, allí se le menciona con tanta frecuencia como si se hablara del alcalde o del cura del pueblo.