En estos días he recibido nuevas comunicaciones. El lector Carlos Arturo Suárez me pregunta: “¿Por qué vemos tantos errores hoy en los medios de comunicación, no solo en la prensa sino en televisión y radio? La columna que usted escribió el lunes sobre ¿por qué los periodistas debemos escribir bien? me pareció muy acertada, ojalá los comunicadores la tengan en cuenta y hagan un esfuercito para evitar los errores, siquiera los de ortografía y puntuación…”.
El lector tiene razón: la incorrección idiomática no es exclusiva de los periódicos. En los demás medios de comunicación vemos con frecuencia errores de ortografía, de sintaxis, fonéticos y de otra naturaleza.
También es cierto que los errores los percibimos en libros, avisos publicitarios y en general en todo tipo de comunicación escrita.
Los errores se pueden clasificar en un rango abierto que van desde la simple equivocación digital o erratas, hasta errores más complejos que comprometen la corrección del lenguaje y el principio periodístico de la veracidad. Quizá las faltas contra la ortografía son las más visibles.
Ramón Alemán, periodista y corrector de estilo español dice, por ejemplo, que “un texto mal puntuado puede ser tan desagradable como uno lleno de erratas”
Y a un más, el léxico es escaso y muchas estructuras gramaticales parecen como copiadas y pegadas restándole a la información originalidad, claridad, fluidez y otras propiedades de la buena escritura.
La influencia de las expresiones usadas en las redes sociales se traslada, a veces con audacia, al lenguaje periodístico. Es notable la hegemonía que asumen, y lo más grave es la costumbre de escribir en forma descuidada o usando letras por palabras y palabras por frases.
Carlos Monsiváis, escritor mexicano dice al respecto que “informar ahora es usar a fondo la tecnología, no el idioma, y las ventajas de la inmediatez extrema ocupan con todo el espacio. Si pierde, si lo hubo, el interés específico por la escritura. Se debilita la ambición de poseer un lenguaje variado y con matices”.
Otros escritores consideran que esta situación se repite y que los periódicos de antes no eran mejores que los de hoy y que los errores se presentan hasta en los diarios con más historia y mejor familia.
Sin embargo, este panorama no debe inducir al desaliento ni a bajar la guardia. Considero que escribir bien es un requisito profesional y obligación del periodista y que el uso correcto del idioma debe ser una asignatura de estudio permanente en las salas de redacción.
“Los redactores y editores de EL COLOMBIANO tiene la obligación de manejar muy bien el idioma, de escribir con corrección y propiedad, como una contribución a la educación de los lectores y a la realización de informaciones bien escritas”, consagra el Manual de estilo y redacción del periódico. Y agrega en otro aparte: “En EL COLOMBIANO cada periodista responde por sus textos. Es responsable de su exactitud, de su corrección, de su claridad y de su fuerza comunicativa…”.


1 comment
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ago 27, 2012
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