La moderación de los comentarios es punto clave a la hora de alentar la participación de los lectores. “En elcolombiano.com buscamos que los espacios interactivos promuevan el intercambio sano, respetuoso y tolerante de las ideas, que contribuyan al bienestar y la libre expresión en nuestros usuarios”. Este es el objetivo que busca EL COLOMBIANO al animar la participación de los lectores con sus comentarios a las secciones informativas y de opinión. Así reza el inicio de las Normas de uso de los comentarios en elcolombiano.com y que orientan las actividades del periodista del área digital, en su papel de curador o gestor de contenidos. En otras oportunidades me he referido a las modalidades que reglan la participación de los lectores o usuarios. Algunos medios dejan abiertas las puertas para que quien desee ponga lo que quiera sin que haya restricción. Otros, ejercen un control posterior a la publicación de los mensajes. El moderador borra los que atenten contra la honra de las personas, porque difaman o injurian o porque usan palabras soeces y de mal gusto, dejando solo el nombre o alias del autor. La tercera modalidad, moderación previa, es la que acoge EL COLOMBIANO y muchos otros medios de comunicación que ven en la participación de las audiencias una manera de enriquecer el conocimiento de los hechos y el debate público de las ideas. Aquí el periodista lee y antes de publicar todos los comentarios y descarta “las palabras soeces y vulgaridades son reemplazadas automáticamente por el sistema por asteriscos, con el propósito de construir un espacio regido por las normas morales y las sanas costumbres”. También excluye los que inciten, promuevan, apoyen, defiendan o tengan el carácter de racistas, xenófobicos, discriminatorios, terroristas, pornográficos o atentatorios del buen nombre de las personas y, en general, que atenten contra los derechos humanos. Algunos lectores se quejan porque el filtro es muy tupido. Otros, porque, no obstante la labor del moderador, algunos comentarios injuriosos y calumniosos aparecen publicados. Creo que el escenario de internet, en el que conviven autores de comentarios responsables, que dan la cara, y otros, que prefieren el anonimato o se escudan en el para molestar, insultar y perpetrar delitos contra personas e instituciones, es bien complejo para los periodistas y medios. Si hay moderación hay una responsabilidad social, y quizá legal, porque de todas formas hay un visto bueno del moderador para la publicación del comentario. Las falsas identidades multiplican el fenómeno, que afecta todo el entorno digital. Por ejemplo, se estima que el 6 por ciento de los usuarios de Facebook, más de 50 millones, usan esta red social para irregulares y malas intenciones. Los lectores, igual que periodistas y medios de comunicación, tienen la gran responsabilidad de hacer del espacio digital el mejor escenario del periodismo. Para atender los casos señalados por los lectores y comentados en esta y en columnas anteriores, se necesitan nuevas acciones que eviten la impunidad en la red sin apelar a la actuación de los jueces.