En las últimas semanas he recibido quejas de algunos lectores que perciben comentarios injuriosos y aún calumniosos en el foro de EL COLOMBIANO.
Luis Fernando Múnera López escribe: “El foro que permite y promueve EL COLOMBIANO en la edición electrónica del periódico es muy valioso. Normalmente aparecen allí comentarios y discusiones importantes que enriquecen el debate”. Agrega: “Sin embargo, opino que no debería permitirse que quienes en él participen se escuden en pseudónimos. Era tradición en el periódico, hasta hace poco tiempo, exigir que los lectores se identificaran plenamente para que asumieran la responsabilidad por lo que dicen, tal y como lo hacen los directivos, los periodistas y los columnistas del periódico. Es frecuente que algunos lectores envíen comentarios calumniosos o injuriosos, no respaldados con hechos ciertos, contra las personas y, lo más grave, que el periódico los publique a pesar de que se supone que son revisados y verificados antes de hacerlo”. Al respecto, Catalina Montoya Piedrahita, macroeditora digital responde: “Nuestras políticas de manejo de comentarios están consignadas en el siguiente enlace y todos los usuarios tienen acceso a ellas http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/comentarios_normas_de_uso/comentarios_normas_de_uso.asp Añade: “En todo caso, estas son mis apreciaciones: 1. Creemos en los foros constructivos, por eso un ojo periodístico lee todos y cada uno de los comentarios que llegan a elcolombiano.com 2. Somos estrictos en lo que toca con el bloqueo de comentarios que incluyan palabras soeces, injurias o calumnias. 3. Tenemos la certeza de que los comentarios son reacciones a veces racionales, pero las más, emocionales de los lectores. Y eso nos gusta. Así que en el ejercicio de la moderación permitimos la pasión y el acaloramiento, porque esa es la naturaleza de la conversación humana. 4. En el primer punto se hablaba de ojo periodístico. Todo ojo periodístico es también humano. Así que puede pasar que haya equivocaciones en la moderación que, por supuesto, siempre será subjetiva. Entonces sucede que se dejan pasar comentarios que debieron bloquearse o viceversa. No obstante no es esa la regla ni lo que más nos sucede. En ese caso está el recurso de la moderación posterior. Es decir, la posibilidad de retirar comentarios publicados. 5. Pese a todas las precauciones y políticas anteriores, EL COLOMBIANO no es responsable de las opiniones emitidas por sus foristas”. Considero que son pertinentes los criterios del periódico sobre este asunto que genera permanentes controversias. Estoy de acuerdo con las políticas de participación correcta y respetuosa. Algunos medios, que buscan aumentar el tráfico a sus sitios web y conquistar las audiencias a como de lugar, han optado por dejar abiertas las puertas a los comentarios que insultan, calumnian, desinforman, o expelen las peores manifestaciones viscerales y de mal gusto. Pienso que no se puede abusar de la libertad de expresión. Habrá que seguir insistiendo en la racionalidad y el respeto en la conversaciones, aun en la compleja y, a la vez, cómoda red, para desanimar a los llamados trolls, personas que generan comentarios basura para provocar, desafiar e indignar. Los periodistas que gestionan la participación de las audiencias tienen por delante una inmensa responsabilidad para alentar el diálogo. Esta reflexión continuará en la próxima columna.

