Una mudanza que también significa la renovación de las ideas

El año nuevo llegará a EL COLOMBIANO con transformaciones profundas.

Mientras avanza el proceso de rediseño del periódico, la Sala de Redacción entró de lleno en su propia transformación. La mudanza fue masiva y, en un dos por tres, los puestos de trabajo de periodistas, fotógrafos y diseñadores quedaron vacíos como si aquello de borrón y cuenta nueva se hubiera materializado de una forma definitiva.

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Con sus corotos a cuestas, el 60 por ciento de la sala de redacción se mudó a un centro de operaciones provisional que fue instalado en el Auditorio Francisco de Paula Pérez, donde permanecerán durante un mes mientras el Extreme Makeover al que serán sometidas las estaciones de trabajo configura una nueva sala que no dejará de sorprender, pues el núcleo bajo el que estará fundamentada será la palabra Integración.

Los cambios no se hicieron esperar. Al principio, el proceso fue lento. Había que despedirse de un puesto al que se le tomó cariño, descolgar los adornos que por estos días le daban a la Redacción el esplendor de la Navidad, organizar documentos, libros, revistas, carpetas. Seleccionar lo indispensable, descartar lo viejo, archivar información necesaria, limpiar, botar, desarmar, romper, guardar. Como quiera que se le mire, el traslado implicó para muchos un ejercicio retrospectivo sobre el trabajo que han desarrollado en el periódico durante muchos años.

El testimonio de Jaime Arango, editor del suplemento Viernes, es la prueba. Desenmarañó de los cajones de su puesto viejos cassetes con decenas de entrevistas. No los desechó sino que se dedicó, juicioso, en su casa, a escucharlos. Encontró verdaderas joyas: entrevistas a personajes de la talla de Camilo Sesto, Beto Cuevas, el vocalista de la Ley; Daddy Yankee cuando visitó por primera vez a Medellín y Cerati, leyenda de la música que no necesita presentación. Cuando su hija le preguntó “Papi ¿qué es esto?”, refiriéndose a esos objetos extraños de agujeros, carretes y cintas con olor metálico, de golpe Jaime fue consciente de la cantidad de años que han pasado. ¡Cuántas entrevistas! ¡Cuántas páginas escritas!

Esta experiencia se repitió en muchos y allanó el camino para lo que se viene. Una nueva etapa en la construcción de nuestro medio que significa también la renovación de los ánimos y, todavía más importante, de las buenas ideas que de cada uno surgirán para dejar en febrero a nuestros lectores con la boca abierta.

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