Cómo nadar en un océano en el espacio

Astronomía, General, Geología Sin Comentarios

Si usted estuviera en Europa podría probar la sal del mar, pero no es tarea fácil. Es que se trata de Europa, la luna de Júpiter cuyas existencias de agua están más que comprobadas, no de manera directa sino por las naves que han pasado por esa región.

Bajo la superficie de ese satélite joviano yace un mar de agua salada. Ahora, el famoso astrónomo Mike Brown, junto a Kevin Hand del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa han encontrado evidencias que que ese océano líquido puede estar filtrando agua a la congelada superficie europea.

Brown es reconocido por haber contribuido de manera indirecta a la degradación de Plutón como planeta, al haber hallado un objeto de tamaño parecido en el cinturón de Kuiper, más allá de la órbita de Neptuno.

El hallazgo de ese flujo oceánico provino del análisis de datos de la misión Galileo de la Nasa, que exploró ese sistema varios años hasta 2003, información que sugiere un intercambio químico entre el océano y la superficie, haciendo ese depósito de agua un medio más rico en química. El estudio aparecerá en el Astronomical Journal.

“Tenemos evidencia de que el océano de Europa no está aislado, que intercambia químicos con la superficie”, dijo Brown, profesor en Caltech. “Eso significa que podría estar entrando energía al océano, lo que es importante en términos de las posibilidades para la vida. Además que si usted desea saber qué hay en el océano, solo tiene que ir a la superficie y rasguñarla”.

“El hielo superficial nos proporciona una ventana hacia un océano potencialmente habitable debajo”, según Hand.

Desde los días de la misión Galileo, cuando la nave mostró que Europa estaba cubierta con una capa de hielo, los científicos han debatido sobre la composición de la superficie. El espectrómetro de infrarrojos de la sonda no pudo entregar los suficientes detalles para identificar los elementos presentes en la superficie.

Ahora, con instrumentos desde la Tierra, Brown y Hand identificaron un rasgo espectroscrópico que revela la presencia de una sal de magnesio, un mineral llamado epsomita, que solo se pudo originar en el océano debajo.

Mi selección de las 10 noticias científicas de la semana

Antropología, Astronomía, Física, General, Genética, Química, Salud, biología Sin Comentarios

1. Solo quedarán los copitos de nieve

Los glaciares colombianos sigue desapareciendo a paso acelerado, reveló un nuevo informe del Ideam, por lo que en unos 30 años solo quedará su recuerdo y, quizás los copitos de nieve o chulados que venden en las calles.

En 30 años se ha perdido el 57% de la masa glaciar y solo quedan seis nevados, todos por encima de los 5.100 metros: Ruiz, Santa Isabel, Tolima, Huila y las sierras nevadas del Cocuy y Santa Marta,

2. Un mundo perdido

Científicos de Oslo reportaron el hallazgo de un minicontinente sumergido entre Madagascar y la India, que pudo partirse de es isla hace muchos millones de años. El estudio fue publicado en Nature Geoscience. Se le llamó Mauricia en honor a la isla Mauricio donde se encontraron restos de circonio que hablan de ese mundo en el que seguramente no alcanzó a haber vida avanzada. El subcontinente se habría hundido hace más de 660 millones de años.

3. Tercer anillo sobre la Tierra

La Nasa informó que las sondas Van Allen descubrieron un tercer anillo o cinturón alrededor de la Tierra, con espacio entre ellos, que protege el planeta de la radiación solar y que es afectado por las tormentas solares. Esa región vecina es importante para la vida humana hoy pues allí se mueven satélites de comunicaciones y GPS.

El descubrimiento muestra la naturaleza dinámica y variable de los cinturones de radiación, llamados de Van Allen por su descubridor, y mejora el entendimiento de cómo responden a la actividad solar. El estudio fue publicado en Science.

4. Se busca pareja. Motivo: viaje a Marte

El multimillonario Dennis Tito, quien en 2001 se convirtió en el primer turista espacial, fundó una empresa con el propósito de realizar en 2018 la primera misión tripulada a Marte. Sería un viaje de 501 días. Para el mismo se seleccionaría una pareja, posiblemente casados, para que se acompañen en la soledad del espacio. La nave no aterrizará en el planeta rojo, sino que lo sobrevolaría a baja altura. Para la misión se emplearían naves desarrolladas ya por algunas empresas. El anuncio de la misión se hizo esta semana.

5. La vacuna que los durmió a todos

A lo que habían reportado ya varios países se sumó el Reino Unido: la vacuna de GlaxoSmithKline Pandermix empleada para proteger personas por una posible pandemia de influenza H1N1 en 2009, produjo narcolepsia en distintos usuarios, un serio desorden del sueño, según reportó Nature.

La vacuna producía mucho sueño en el día, acompañado por cataplexia, una debilidad súbita de los músculos.

Los científicos revisaron casos de 245 pacientes de 4 a 18 años de edad en centros neurológicos y del sueño en el Reino Unido, concluyendo que produjo un riesgo 16 veces mayor de narcolepsia, lo que corresponde a entre 52.000 y 57.000 vacunas asociadas con ese desorden.

Suecia y Finlandia habían reportado lo mismo en 2011.

6. La Iliada entró en producción

Tal como rastrean genes pasta el origen de alguna especie o persona, científicos rastrearon algunos detalles d ella Illiada de Homero para ver cuándo fue escrita la clásica obra de literatura que narra la batalla entre Agamenón y Aquiles.

Genetistas publicaron en Bioessays que esa obra fue escrita hacia el año 760 antes de Cristo, con un margen de error de solo 50 años.

Los investigadores aplicaron métodos estadísticos filogenéticos a la evolución del lenguaje para diferenciar los vocablos homéricos, del griego moderno y el hitita.

7. Antiquísimas biomoléculas

Aunque los científicos han creído que las moléculas orgánicas complejas no pueden sobrevivir la fosilización, restos de criaturas marinas de hace 350 años descubiertos en Estados Unidos retan tal creencia según reporte en el Astrobiology Magazine. Habrían sido halladas en animales con patas emplumadas que sucumbieron en alguna tormenta en el periodo Carbonífero. Sus esqueletos porosos pronto se confundieron con el sustrato en el que quedaron, pero algunos de esos poros permanecieron intactos con sus moléculas orgánicas.

8. Las telarañas pueden  frenar trenes

En una escena de El hombre Araña en 2004, este desplegaba su telaraña para frenar un tren subterráneo. Estudiantes de física del Reino Unido calcularon si eso podría suceder con una telaraña real, de las que elaboran las arañas y en un artículo titulado Doing Whatever a Spider Can publicado en el Journal of Physics Special Topics de la Universidad de Leicester demostraron que sí podría parar un tren de verdad.

La telaraña de la película, establecieron en sus cálculos, es proporcional a la de las arañas, de modo que sí podría frenar esa potente máquina. De hecho, científicos consideran las telarañas reales como más fuertes que el acero.

9. Un planeta en el útero

Con el Very Large Telescope de la ESO astrónomos vieron por primera vez un planeta en formación aún inmerso en un grueso disco de gas y polvo cerca a la joven estrella HD 100546 a 335 años luz de la Tierra. Parece que será un planeta gasesoso similar al tamaño de Júpiter. Esa estrella ha sido muy estudiada y se ha sugerido la existencia de un planeta que orbita a 6 veces la distancia Tierra-Sol, o sea 900 millones de kilómetros.

El planeta bebé se halla a unas 70 veces la distancia Tierra-Sol, lo que equivaldría a la región donde en nuestro Sistema Solar se hallan cuerpos menores como Eris y Makemake, en el cinturón de Kuiper.

10. ADN espacial

Con nueva tecnología en telescopios y laboratorios, científicos descubrieron un par de moléculas prebióticas en el espacio interestelar, lo que sugiere que algunos químicos básicos que son claves para la vida se pueden haber formado en los granos de hielo que flotan entre las estrellas. El hallazgo se hizo a 25.000 años luz, cerca al centro de la Vía Láctea, gracias al telescopio de Green Bank. Los químicos hallados allí en esa nube incluyen una molécula que se piensa es es un precursor clave del ADN y otra que puede haber tenido un rol en la formación del aminoácido alanina.

La Tierra tiene cinturones que la aprietan

Astronomía, Física Sin Comentarios

Un anillo de más no sobra. En una peligrosa región del espacio vecina al planeta, las sondas Van Allen de la Nasa hallaron un tercer anillo de radiación, revelando la presencia de estructuras inesperadas en esa zona del vecindario.

Estudios previos de los cinturones de Van Allen habían revelado hace tiempo la existencia de dos regiones diferentes que atrapaban la radiación que rodeaba el planeta, pero las sondas, lanzadas en agosto 30 del año pasado mostraron esa sorprendente nueva tercera zona.

Los cinturones, llamados en honor de su descubridor, James Van Allen, son regiones críticas para la sociedad moderna, que depende de muchas tecnologías espaciales. Esos cinturones son afectados por las tormentas solares y el tiempo espacial y pueden crecer dramáticamente. Cuando esto ocurre, pueden representar un peligro para los satélites de comunicaciones y los GPS, así como para las personas en el espacio.

“Las fantásticas capacidades y la tecnología avanzada de las sondas permitieron a los científicos ver en detalles sin precedentes cómo están poblados los cinturones de radiación con partículas cargadas y proveerán datos sobre qué las hace cambiar y cómo esos procesos afectan la atmósfera superior”, dijo John Grunsfeld, de la Nasa en Washington.

El descubrimiento revela la naturaleza dinámica y variable de los cinturones de radiación y mejora el entendimiento de cómo responden a la actividad solar.

Los resultados del estudio fueron publicados en Science.

Instrumentos como el telescopio relativístico protón electrón revelaron que puede haber tres estructuras distintas y duraderas con un espacio vacío entre ellas.

“Es la primera vez que tenemos tales instrumentos de precisión mirando tiempo, espacio y energía juntos”, indicó Daniel Baker, líder del estudio y de aquel instrumento.

En la imagen cortesía de la Nasa, se aprecia cómo son los cinturones que protegen el planeta.

Hallan un planetica

Astronomía, biología Sin Comentarios

Alrededor de un sol parecido al nuestro gira un planetica o, mejor, un planeta que es solo 10% más grande que la Luna, reveló la misión Kepler de la Nasa. No está solo, anda en compañía de otros dos.

Están situados en el sistema Kepler-37 a 210 años luz de la Tierra en la constelación de La Lira. El más pequeño, Kepler-37b, mide un tercio de la Tierra y es incluso más pequeño que Mercurio.

Y si bien la estrella Kepler-37 puede ser similar a nuestro Sol, es improbable que en el sistema exista vida como la conocemos.

Los astrónomos creen que Kepler-37b no tiene una atmósfera, pero es rocoso, El Kepler-37c, el más cercano a la estrella, es algo más pequeño que Venus midiendo ¾ el tamaño de la Tierra.

Por su parte el planeta más distante, Kepler-37d, es dos veces del tamaño de la Tierra.

Al comienzo, los planetas detectados en otros sistemas eran gigantes pero a medida que la tecnología ha avanzado se han encontrado más pequeños, de hecho Kepler ha demostrado que los planetas tipo Tierra son comunes.

Esa misión espacial busca estrellas donde pueda haber planetas como la Tierra, en una pequeña región del cielo hacia las constelaciones de la Lira y el Cisne.

“Aún Kepler solo puede detectar mundos tan pequeños alrededor de las estrellas brillantes que observa”, dijo Jack Lissauer, del Centro Ames de la Nasa. “El hecho de que descubrimos al pequeño Kepler-37b sugiere que tales planetas son comunes y que más maravillas planetarias esperan mientras reunimos datos y los analizamos”.

La estrella donde se encuentra es algo más pequeña y fría que el Sol. Los 3 planetas orbitan a una distancia menor de la que Mercurio se halla del Sol, por lo que deben ser muy calientes.

Kepler-37b orbita cada 13 días a un tercio de la distancia Sol-Mercurio y su temperatura es de unos 700 grados Kelvin, como para derretir una moneda.

Kepler observa 150.000 estrellas en aquella región cada 30 minutos en busca de planetas en tránsito, que pasen por delante de su estrella.

Habría muchas Tierras aquí cerquitica

Astronomía, General, Geología, biología Sin Comentarios

A solo 13 años luz podría estar el planeta tipo Tierra más cercano a nosotros, revelaron astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) que usaron datos del telescopio espacial Kepler de la Nasa.

Los científicos encontraron 3 candidatos a planetas como el nuestro orbitando estrellas enanas rojas, que son mayoría en la galaxia.

“Pensábamos que tendríamos que buscar en distancias lejanas para encotnrar un planeta tipo Tierra. Ahora entendemos que otra Tierra está quizás en nuestro propio patio, esperando ser descubierta”, dijo Courney Dressing, líder del grupo.

Las enanas rojas son más pequeñas, frías y débiles que nuestro Sol. En promedio son solo 1/3 del tamaño del Sol y 1/1000 de brillantes. Ninguna es visible al ojo desnudo.

A pesar de su oscuridad, estas estrellas son buenos sitios para buscar otra Tierra. De 4 estrellas en nuestra galaxia, 3 son enanas rojas, siendo al menos 75.000 millones. Al ser más pequeña, ver un planeta en tránsitop por delante de alguna indicaría que es más pequeño también y como debería estar más cercano para estar en la zona habitable y recibir calor suficiente de la débil estrella, es más probable un tránsito desde nuestro punto de vista.

Del objetivo del telescopio Kepler de identificar estrellas con planetas en una pequeña región del espacio, alrededor de 150.000 estrellas, Dressing calculó tamaños y temperaturas y encontró que la mayoría son más pequeñas y frías de lo pensado.

Identificó 95 candidatos a planeta orbitando enanas rojas. Esto implica que al menos 60% de tales estrellas tienen planetas más pequeños que Neptuno, pero la mayoría no tienen el tamaño ni la temperatura para ser considerados Tierras. 3 candidatos sí lo parecen, lo que indica que 6% de todas las enanas rojas podrían tener una Tierra.

“Ahora conocemos la tasa de ocurrencia de planetas habitables alrededor de las estrellas más comunes en la galaxia”, dijo David Charbonneau (CfA), coautor del estudio.

“Esa tasa implia que será más fácil buscar vida más allá del Sistema Solar de lo que creíamos”.

Nuestro Sol está rodeado de un enjambre de enanas rojas. Cerca del 75% de las estrellas más cercanas con de esas enanas. Como 6% de ellas deberían tener planetas habitables, el mundo tipo Tierra más cercano probablemente esté a unos 13 años luz.

Tal mundo podría ser distinto al nuestro. Al orbitar tan cerca a la estrella podría estar unido tormentosamente, pero eso no prohíbe la existencia de vida pues una atmósfera gruesa y un océano profundo podría transportar el calor alrededor del planeta. Y como las enanas rojas emiten fuertes llamaradas de luz ultravioleta, una atmósfera podría proteger la vida en la superficie para que evolucionara.

Y como las enanas rojas viven más que estrellas como el Sol, surge la posibilidad de que el planeta tuviera vida más antigua que la nuestra y de pronto más evolucionada.

Los 3 candidatos a planetas en la zona habitable identificados en el estudio son KOI (Kepler Objetc of Interest) 1422.02 con un 90% el tamaño de la Tierra y una órbita de 20 días; KOI 2626.01 con 1,4 veces el tamaño terrestre y órbita de 38 días; y KOI 854.01, de 1,7 veces el tamaño de la Tierra en uina órbita de 56 días. Todos están situados a entre 300 y 600 años luz.

Los resultados del estudio serán publicados en The Astrophysical Journal.

En el dibujo de David Aguilar del CfA, un planeta con dos lunas orbitando alrededor de una enana roja.

Curiosity no encuentra compuestos orgánicos en Marte

Astronomía, Química, biología Sin Comentarios

No ha encontrado vida como dijeron algunos rumores la semana pasada, pero tampoco se descarta. ¿Qué ha hallado hasta hoy el robot Curiosity en Marte?

La Nasa actualizó ayer la información sobre el más completo explorador que haya enviado a otro planeta. El análisis de muestras tomadas del suelo marciano por el brazo robótico y analizadas por el laboratorio que porta mostró una química compleja, con agua, clorinos y azufre, así como otros ingredientes.

La muestra analizada contenía arena y polvo en un sitio en una parte relativamente plana del cráter Gale, a varias millas del principal destino de Curiosity en la falda de una montaña llamada monte Sharp.

El laboratorio del robot incluye un dispositivo para analizar muestras y un instrumento para química y mineralogía. El primero emplea tres métodos para estudiar gases de la arena al ser calentada en un pequeño horno. Una de las sustancias que busca son los compuestos orgánicos con ingredientes que podrían sugerir la existencia de vida.

El explorador no tiene como misión encontrar vida, pero sí orgánicos.

“Hasta el momento no hemos detectado orgánicos, pero seguiremos mirando en los distintos ambientes del cráter”, dijo Paul Mahaffy, principal investigador de ese dispositivo en el Centro Goddard de la Nasa.

Otros dos instrumentos confirmaron que los pedazos de roca analizados contienen elementos químicos y una textura similar a la que se halla en los sitios que visitaron los robots Spirit y Opportunity. Este anda aún con vida recorriendo otro sector marciano, mientras Spirit no sobrevivió al fuerte invierno de 2010.

El equipo de Curiosity eligió analizar la muestra tomada por el robot dado que contenía partículas finas de arena que se ajustaban a las superficies de las cámaras en el brazo. En esas cámaras se hizo vibrar la arena para remover residuos de la Tierra.

El examen químico reveló que la composición es mitad minerales volcánicos y mitad materiales no cristalinos como vidrio, fuera de otros en menos cantidad y algunos isótopos.

Estos son diferentes formas de un mismo elemento que pueden revelar pistas sobre cambios ambientales.

La Nasa actualiza periódicamente la información sobre Curiosity y sus hallazgos.

En la foto el suelo que fue analizado. Cortesía Nasa

Confirman existencia de agua en Mercurio

Astronomía, Geología Sin Comentarios

Aunque podría creer uno que anda achicharrado y sudando la gota amarga, solo en parte es verdad. Mercurio, el planeta más pequeño del Sistema Solar y el más cercano al Sol, tiene agua en la región que permanece en la oscuridad.

El hallazgo proviene de información transmitida por la nave Messenger, que orbita ese planeta desde marzo de 2011.

Así, los científicos están viendo con claridad por primera vez en detalles sin precedentes cómo los planetas del Sistema Solar interior adquirieron agua.

Mercurio se encuentra a solo 57 millones de kilómetros del Sol en promedio, frente a 150 millones de la Tierra.

Messenger detectó abundante agua en forma de hielo y otros minerales volátiles congelados en los cráteres polares en sombra perenne.

“Los datos indican que el agua está diseminada por un área del tamaño de Washington DC y tiene un grosor de más de 3 kilómetros”, dijo David Lawrence, científico de la misión en el Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory y autor principal de tres papers que describen los hallazgos en la edición de Science Express ayer.

Los instrumentos de la nave completaron la primera medida del exceso de hidrógeno en el polo norte de Mercurio e hicieron las primeras mediciones de la reflectividad de los depósitos polares en longitudes de onda cercanas al infrarrojo, permitiendo los primeros modelos detallados de las temperaturas de la superficie y cerca de esta en esas regiones.

Pese a su cercanía a la estrella, la inclinación del eje de rotación de Mercurio de menos de 1 grado permite la existencia de pedazos de los polos que nunca ven la luz solar.

Hace varias décadas se había sugerido la existencia de hielo y otros volátiles atrapados en los polos, una idea que recibió apoyo en 1991 luego de que el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico detectó brillantes parches en los polos, algunos correspondientes a las localidades de cráteres por grandes impactos vistos por la sonda Mariner 10 en los años 70. Pero como esta nave detalló menos del 50 por ciento del planeta, se carecía de un diagrama completo de los polos para comparar con las imágenes de radar de Arecibo.

Las imágenes de Messenger tomadas en 2011 y a comienzos de 2012 confirmaron los rasgos brillantes en los polos dentro de las regiones de sombra permanente. Un hallazgo consistente con la hipótesis del agua en forma de hielo.

La temperatura en el planeta varía de 350°C en pleno día a -170°C en la noche.

En la foto, las zonas brillantes en el polo norte, que coinciden con las de Arecibo. Cortesía Nasa.

Estrella se come un gran planeta

Astronomía Sin Comentarios

Un planeta algo mayor que Júpiter en el que el año solo duara un día de los neustros, está siendo devorado por su estrella, reveló una observacion del telescopio espacial Hubble.

Se trata de WASP-12b, un planeta detectado en 2008 que orbita muy cerca a su sol, lo que ha producido una nube de gas muy caliente de casi 3 veces el radio de Júpiter, nube que alimenta la estrella.

Parte del gas está yendo hacia el medio itnerestelar, creando una capa alrededor de la estrella.

Esa capa es delgada y a duras penas advertida en luz visible, pero las nuevas observaciones se realizaron con el filtro cercano al ultravioleta. Los astrónomos descubrieron que un elemento es la nube es magnesio, que es muy eficiente al absorber la luz cercana al ultravioleta. Estas longitudes de onda son muy sensibles a la presencia de gas tenue, dentro del cual la estrella aparece completamente invisible.

Una estructura de estas no ahbía sido observada antes, dijo Carole Haswell, de The Open University, quien condujo el estudio que será publicado en The Astrophysical Journal.

Dibujo cortesía Nasa

Hallan planeta de diamante

Astronomía, Física Sin Comentarios

Si una chispa de diamante hace las delicias de muchos humanos y ennegrece los corazones, ¿qué tal un diamante del tamaño de un planeta más grande que la Tierra?

Eso es lo que podría ser el planeta 55 Cancri e, que tiene un radio dos veces el terrestre y una masa ocho veces mayor, una Supertierra en el argot astronómico.

El estudio de los científicos de Yale University será publicado en Astrophysical Journal Letters.

“Esta es nuestra primera mirada a un mundo rocoso con una química diferente a la de la Tierra”, expresó Nikku Madhusudhan, cabeza del equipo. “La superficie de este planeta está probablemente cubierta en grafito y diamante en vez de agua y granito”, dijo.

El planeta orbita la estrella 55 Cancri a 40 años luz de nosotros, estrella que se puede ver a simple vista en la constelación Cáncer. Lo hace a una supervelocidad tal que su año solo dura 18 horas. Es un cuerpo demasiado caliente, cerca de 2.150° C, por lo que se descarta cualquier tipo de vida conocida.

Este planeta fue observado por primera vez el año pasado mediante la técnica del tránsito, permitiéndoles a los astrónomos medir su radio. Esa información más la reciente estimación de su masa permitió a los científicos inferir su composición química mediante modelos de su interior, estableciendo todas las posibles combinaciones de los elementos y compuestos que le otorgarían características especiales.

Astrónomos habían reportado previamente que la estrella madre tiene más carbono que oxígeno. Madhusudhan y colegas confirmaron que cantidades sustanciales de carbono y carburo de silicio y una cantidad despreciable de hielo de agua estuvieron presentes durante la formación del planeta.

El planeta está compuesto más que todo de carbono (como grafito y diamante), hierro, carburo de silicio y posiblemente algunos silicatos.

Los cálculos sugieren que cerca de un tercio de la masa del planeta, equivalente a tres masas terrestres, podría ser de diamante.

“En contraste, el interior de la Tierra es rico en oxígeno, pero muy pobre en carbono, menos de una parte en mil”, dijo Kanani Lee, coautor del estudio.

Dibujo de Cancri 55 E

¿Cuánta masa tiene la vida sobre la Tierra?

biología Sin Comentarios

En nuestro planeta no hay tanta vida como se pensaba y no es por la extinción continua de individuos y especies.

Científicos realizaron nuevos cálculos y redujeron la masa total de la vida en la Tierra, según el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Estimativos anteriores decían que había 1 billón de toneladas de carbono almacenadas en los organismos vivos, de los cuales 30% correspondía a microbios unicelulares en el piso marino y 55% a las plantas terrestres. Es decir, el resto de animales hacíamos parte del 15% restante.

El grupo liderado por Jens Kallmeyer, del Centro de Investigaciones de Geociencias de la Universidad de Postdam revisó la cifra y en vez de los 300.000 millones de toneladas de carbono solo habría 4.000 millones almacenados en los microbios del mar, lo que reduce la cantidad del carbono almacenado en organismos vivos en un tercio

Los datos anteriores se basaban en datos de perforaciones en el fondo marino, pero Kallmeyer dice que la mitad del océano es muy pobre en nutrientes, por lo que no se podría extrapolar lo hallado a todos los océanos.

Durante 6 años los científicos recogieron muestras de áreas alejadas de costas e islas y encontraron que había cien mil veces menos células en sedimentos de sitios del océano abierto, llamados desiertos marinos debido a la extrema ausencia de nutrientes.

Un estudio que contribuye a tener un mejor retrato de la distribución de biomasa sobre la Tierra.

« Anteriores