Habría muchas Tierras aquí cerquitica

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A solo 13 años luz podría estar el planeta tipo Tierra más cercano a nosotros, revelaron astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) que usaron datos del telescopio espacial Kepler de la Nasa.

Los científicos encontraron 3 candidatos a planetas como el nuestro orbitando estrellas enanas rojas, que son mayoría en la galaxia.

“Pensábamos que tendríamos que buscar en distancias lejanas para encotnrar un planeta tipo Tierra. Ahora entendemos que otra Tierra está quizás en nuestro propio patio, esperando ser descubierta”, dijo Courney Dressing, líder del grupo.

Las enanas rojas son más pequeñas, frías y débiles que nuestro Sol. En promedio son solo 1/3 del tamaño del Sol y 1/1000 de brillantes. Ninguna es visible al ojo desnudo.

A pesar de su oscuridad, estas estrellas son buenos sitios para buscar otra Tierra. De 4 estrellas en nuestra galaxia, 3 son enanas rojas, siendo al menos 75.000 millones. Al ser más pequeña, ver un planeta en tránsitop por delante de alguna indicaría que es más pequeño también y como debería estar más cercano para estar en la zona habitable y recibir calor suficiente de la débil estrella, es más probable un tránsito desde nuestro punto de vista.

Del objetivo del telescopio Kepler de identificar estrellas con planetas en una pequeña región del espacio, alrededor de 150.000 estrellas, Dressing calculó tamaños y temperaturas y encontró que la mayoría son más pequeñas y frías de lo pensado.

Identificó 95 candidatos a planeta orbitando enanas rojas. Esto implica que al menos 60% de tales estrellas tienen planetas más pequeños que Neptuno, pero la mayoría no tienen el tamaño ni la temperatura para ser considerados Tierras. 3 candidatos sí lo parecen, lo que indica que 6% de todas las enanas rojas podrían tener una Tierra.

“Ahora conocemos la tasa de ocurrencia de planetas habitables alrededor de las estrellas más comunes en la galaxia”, dijo David Charbonneau (CfA), coautor del estudio.

“Esa tasa implia que será más fácil buscar vida más allá del Sistema Solar de lo que creíamos”.

Nuestro Sol está rodeado de un enjambre de enanas rojas. Cerca del 75% de las estrellas más cercanas con de esas enanas. Como 6% de ellas deberían tener planetas habitables, el mundo tipo Tierra más cercano probablemente esté a unos 13 años luz.

Tal mundo podría ser distinto al nuestro. Al orbitar tan cerca a la estrella podría estar unido tormentosamente, pero eso no prohíbe la existencia de vida pues una atmósfera gruesa y un océano profundo podría transportar el calor alrededor del planeta. Y como las enanas rojas emiten fuertes llamaradas de luz ultravioleta, una atmósfera podría proteger la vida en la superficie para que evolucionara.

Y como las enanas rojas viven más que estrellas como el Sol, surge la posibilidad de que el planeta tuviera vida más antigua que la nuestra y de pronto más evolucionada.

Los 3 candidatos a planetas en la zona habitable identificados en el estudio son KOI (Kepler Objetc of Interest) 1422.02 con un 90% el tamaño de la Tierra y una órbita de 20 días; KOI 2626.01 con 1,4 veces el tamaño terrestre y órbita de 38 días; y KOI 854.01, de 1,7 veces el tamaño de la Tierra en uina órbita de 56 días. Todos están situados a entre 300 y 600 años luz.

Los resultados del estudio serán publicados en The Astrophysical Journal.

En el dibujo de David Aguilar del CfA, un planeta con dos lunas orbitando alrededor de una enana roja.

Detectan cometas en otros sistemas planetarios

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No solo nuestro Sistema Solar tiene cometas, sino que estos viajeros del tiempo podrían existir en otros sistemas planetarios, de acuerdo con revelaciones del telescopio espacial europeo Herschel.

El instrumento descubrió extensos cinturones de cometas alrededor de dos sistemas planetarios que poseen planetas hasta del tamaño de Neptuno.

Los cometas, como en nuestro caso, podrían estar irrigando el agua, fuente de vida, en algunos de esos planetas.

En un estudio anterior del Herschel, científicos habían hallado que el cinturón de polvo alrededor de la estrella Fomalhaut debía ser mantenido por colisiones entre cometas.

El nuevo estudio sugiere que los sistemas GJ 581 y 61 Vir tienen grandes cantidades de restos cometarios. El telescopio detectó señales de polvo frío a -200° C en cantidades que significan que esos sistemas deben tener al menos 10 veces más cometas que el cinturón de Kuiper en nuestro Sistema Solar.

GJ 581, o Gliese 581, es una estrella enana tipo M, el tipo más común de estrellas en la galaxia. Se ha demostrado que posee al menos 4 planetas, incluido uno en la zona habitable, en el que podría existir agua líquida.

Y se han confirmado dos planetas alrededor de 61 Vir, una estrella tipo G, solo un poco menos masiva que nuestro Sol.

Los planetas en esos sistemas son súper Tierras, con de 2 a 18 veces la masa de la Tierra.

Para sorpresa, no hay evidencias de planetas tipo Júpiter ni Saturno.

Se cree que el juego gravitacional entre Júpiter y Saturno en nuestro Sistema es responsable de haber alterado el una vez muy poblado cinturón de Kuiper, enviando una gran cantidad de cometas hacia los planetas interiores en un evento cataclísmico que duró varios millones de años.

Los nuevos hallazgos muestran cinturones tipo Kuiper mucho más densos con planetas menos masivos, expresó Mark Wyatt, de la Universidad de Cambridge, líder del paper sobre Vir 61.

Los cometas, se cree hoy, fueron vitales para la Tierra al depositar enormes cantidades de agua en ella. ¿Será igual en esos lejanos mundos?

Gliese 581 se halla a unos 20,5 años luz de nosotros; Vir 61 está a unos 27,8 años luz; y Fomalhaut a unos 25 años luz.

En el gráfico de la ESA se observa cómo serían esos cinturones densamente poblados con cometas.

Elaboran el mapa más completo del universo

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El espectro de cerca de 1.350.000 galaxias –535.000 de ellas no medidas antes e imágenes de 200.000 más constituyen el más extenso mapa del universo presentado hasta hoy, ofrecido por el Sloan Digital Sky Survey en su tercera entrega.

El nuevo mapa señala la ubicación y la distancia de esas galaxias y cubre 70.000 millones cúbicos de años luz.

El mapa incluye los datos de los dos primeros de seis años de mediciones de este proyecto. “Queremos mapear el más grande volumen del universo y usarlo para entender cómo la expansión se está acelerando”, dijo Daniel Eisenstein, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, director del SDSS-III.

“Nuestra meta es crear un catálogo que será usado mucho después de que lo tengamos”, según Michael Blanton de New York University, líder del equipo que preparó los datos entregados.

Los datos, primeros del Baryon Oscillation Spectroscopic Survey (Boss), entregó el espectro de 535.995 nuevas galaxias observadas, 102.100 cuásares y 116.474 estrellas, más nueva información de objetos catalogados en los sondeos I y II.

Este es solo la tercera entrega de datos. “Cuando Boss esté completo, habremos sondeado más del cielo, una distancia más del doble de profundidad, para un volumen más de cinco veces mayor que los sondeos previos”.

Por espectroscopia se obtiene valiosa información de los objetos astronómicos, incluyendo su movimiento, su composición y algunas veces la densidad del gas y otro material que yace entre ellos y los observadores en la Tierra.

El espectro BOSS está disponible libre para consulta.

El espectro entregado incluye galaxias situadas hasta a 7.000 millones de años luz, cuando el universo estaba en la mitad de su existencia, y cuásares de 10.000 a 11.500 millones de años, menos de un tercio de la edad del universo.

Foto cortesía CfA

Hallan el planeta más raro

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Un mundo raro, pero bien extraño, fue encontrado gracias al telescopio espacial Hubble: una clase desconocida hasta ahora de planeta, lleno de agua oculta por una atmósfera gaseosa. Más pequeño que Urano, es mayor que la Tierra.

Se trata del planeta GJ 1214b, detectado por un grupo de astrónomos encabezado por Zachory Berta, del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics.

“No es como ningún otro planeta que conozcamos. Una gran parte de su masa está compuesta de agua”, dijo.

El planeta fue detectado en 2009. Es una super Tierra con 2,7 veces el diámetro terrestre y 7 veces más peso. Orbita una estrella enana roja cada 38 horas a una distancia de 2 millones de kilómetros, con lo que su temperatura es de unos 230 grados centígrados.

En 2010, Jacob Bean y colegas, de aquel centro, reportaron la medición de la atmósfera de GJ 1214b, hallando que estaba compuesto más que todo de agua. Sus observaciones, sin embargo, podían explicarse por la presencia de un manto neblinoso.

Berta y colegas, incluido Derek Homeier, del ENS en Lión, Francia, usaron una de las cámaras del Hubble para estudiar el planeta cuando cruzara delante de su estrella madre. En ese tránsito, la luz de la estrella es filtrada a través de la atmósfera planetaria, entregando pistas sobre la mezcla de gases.

Fue así como detectaron que el manto que lo envuelve es de vapor.

Al conocer la masa y tamaño, se calcula su densidad, de solo 2 gramos por metro cúbico. El agua tiene una densidad de 1 gramo por metro cúbico, mientras la de la Tierra es de 5,5. Esto sugiere que ese mundo tiene más agua que nuestro planeta y es menos rocoso.

Se cree que el planeta debió formarse más lejos de su estrella y migró hacia el interior del sistema en algún momento de su historia.

GJ 1214b se encuentra en la constelación del Ofiuco a 40 años luz de nosotros, un gran candidato para ser estudiado en el futuro inmediato.

Dibujo cortesía Nasa-ESA-D. Aguilar (CfA)

La nebulosa de la Hélice revela nuevos detalles

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Una nueva imagen de la sorprendente nebulosa de la Hélice fue tomada por el telescopio Vista del Observatorio Paranal en Chile. Tomada en infrarrojo revela tiras de frío gas nebular invisible a las imágenes en luz visible y presenta un rico trasfondo de estrellas y galaxias.

Esta nebulosa es una de las más cercanas y más destacables ejemplos de una nebulosa planetaria. Se halla hacia la constelación de Acuario a unos 700 años luz de la tierra.

Este extraño objeto se formó cuando una estrella tipo Sol estaba en los últimos trances de su vida. Incapaz de mantener sus capas externas, lentamente lanzó las cubiertas de gas que constituyen la nebulosa.

Hoy se halla en un proceso evolutivo para convertirse en enana blanca y aparece como el pequeño punto azul en el centro de la imagen.

La nebulosa en sí es un objeto complejo compuesto de polvo, material ionizado y gas molecular, dispuestos en un bello patrón como una flor y destellando en el feroz resplandor de luz ultravioleta que proviene de la estrella central.

El anillo principal es de unos dos años luz de longitud, casi la mitad de la distancia entre nuestro Sol y la estrella más cercana, pero el material de la nebulosa se expande hasta al menos 4 años luz.

Foto cortesía ESO

¡Felicidades!

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¡Feliz Navidad para todos!

 

 

El Ángel de Nieve de la Navidad es lo que parece verse en esta foto del telescopio espacial Hubble. Es un pedazo de región donde se presenta una activa formación estelar, o sea el nacimiento de estrellas, apropiado para este día, hacia la constelación del Cisne, a 2.000 años luz de la Tierra.

Toda la acción que se aprecia se debe a la formación de una estrella, S106 IR en el centro de la imagen.

La fotografía da la sensación de quietud e inmensa paz, pero en ese sitio del universo se están sucediendo violentísimas reacciones: la superestrella, más grande que nuestro Sol, envía al espacio dos poderosos chorros de material. Es una estrella que tendrá una vida corta y terminará como una supernova.

Foto cortesía Nasa-ESA

Supernova en el vecindario

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La supernova más cercana a la Tierra fue detectada por astrónomos en la Tierra: a tan solo 21 millones de años luz, su luz fue captada solo 11 horas después de haber explotado.

Aunque la detección no se sale de lo normal, esta supernova ayudó a confirmar un modelo sobre la ocurrencia de esta clase de fenómenos.

Lo que provoca una explosión de supernova Ia como esta es una estrella inactiva que contiene ya en su fase final la masa del Sol en el tamaño de la Tierra y que comienza a halar material de una estrella acompañante. La masa adicional hace que se desencadene una explosión termonuclear que hace que la pequeña estrella adquiera un resplandor increíble.

La supernova SN2011 se presentó en la galaxia Pinwheel.

“Hasta ahora las enanas blancas estaban implicadas en esas explosiones solo teóricamente”, dijo Andy Howell, astrónomo en Las Cumbres, California, citado por Nature.

La estrella que explotó era una enana blanca compuesta más que todo de carbono y oxígeno.

Esta clase de supernovas son usadas para probar la expansión del universo. Este año el Nobel de Física fue para dos científicos que usaron estas explosiones para descubrir que la expansión cósmica se está acelerando y no reduciendo como se conjeturaba antes.

En la imagen de BJ Fulton (LCOGT), PTF & the Space Telescope Science Institute se aprecia el sitio donde se presentó la supernova, comparando con una imagen previa.

Un agujero negro tragándose la materia

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En su camino hacia lo desconocido astrónomos detectaron materia que cae hacia un agujero negro gracias al telescopio espacial Hubble de la Nasa y la ESA.

Con el efecto de lente gravitacional de las estrellas en una galaxia lejana, el grupo midió el tamaño del disco alrededor del agujero y estudió los colores –o sea la temperatura- de diferentes partes de ese disco.

Las observaciones tienen una precisión equivalente a determinar un grano de arena en la superficie de la Luna.

Si bien los agujeros negros son invisibles en sí mismos, las fuerzas que provocan originan cierto fenómeno brillante en el universo: los cuásares u objetos cuasi estelares, discos resplandecientes de materia que orbitan agujeros negros supermasivos, calentando y emitiendo radiación muy brillante.

“El disco de acreción de un cuásar tiene un tamaño típico de unos cuantos años luz o alrededor de 100.00 millones de kilómetros, pero se hallan a cientos de millones de años luz de distancia. Esto sugiere que su tamaño aparente vistos desde la Tierra es tan pequeño que quizás nunca exista un telescopio tan poderoso para conocer su estructura de manera directa”, según José Muñoz, líder del grupo.

Para estudiar este cuásar el grupo usó las estrellas en una galaxia como manera de ampliar la luz de distintos puntos del disco gracias a los efectos gravitacionales, obteniendo una información detallada de su color.

Así, observaron un grupo de cuásares que son aumentados por el cambio de alineación de otras galaxias en el fondo, produciendo varias imágenes del cuásar.

Pudieron determinar que el disco tiene de 4 a 11 días-luz, unos 100.000 a 300.000 millones de kilómetros. Aunque la incertidumbre de la medición es notoria, es un logro de todas maneras.

Las propiedades físicas de los cuásares no son bien entendidas por la ciencia.

Nota: la gravedad dobla la estructura del espacio-tiempo y por ende desvía los rayos de luz.Cuando el alineamiento es el adecuado, con un objeto detrás del otro, la gravedad del objeto de adelante dobla la luz como un lente, un proceso llamado lente gravitacional. Típicamente producen múltiples imágenes distorsionadas de objetos distantes. El efecto más dramático de estos lentes gravitacionales son la amplificación y distorsión de la luz de galaxias lejanas cuando pasa a través de grupos masivos de galaxias. Las estrellas individuales también pueden amplificar la luz, aunque este efecto, microlente, es menos notable.

En la foto, el disco alrededor del agujero negro. Cortesía Nasa/ESA.

Cantidades de agua hallan en cercana estrella

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Para que la vida florezca los materiales están listos antes de que nazcan los planetas, reveló un sorprendente estudio de la estrella TW Hydrae que encontró una extensa nube de vapor de agua alrededor de un naciente sistema solar. Está en la constelación de la Hidra.

La estrella, a 176 años luz y con 5 a 10 millones de años de edad, está en la fase final de formación y está rodeada por un disco de polvo que podría condensarse para formar un grupo de planetas.

La nube, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Michigan, contiene agua lo suficientemente fría para formar cometas que, como sucedió en nuestra Tierra, podrían depositar océanos en los planetas secos.

El agua hallada equivale a miles de océanos terrestres. El estudio, del cual es coautor Ted Bergin, de Michigan, aparecerá publicado mañana en la revista Science.

Los científicos usaron el Instrumento Heterodino para Infrarrojo extremo (HIFI por su sigla en inglés) del Observatorio Espacial Herschel, en órbita, para detectar la señal química del agua.

“Esto nos indica que los materiales que la vida necesita están presentes en un sistema antes de que nazcan los planetas”, dijo Bergin, un coinvestigador del HIFI.

Antes se había encontrado ya vapor de agua templado en los discos de formación de planetas más próximos a la estrella central. Pero, hasta ahora, no se había encontrado pruebas de que las vastas cantidades de agua se extendieran a las regiones más frías y lejanas de los discos conde toman forma los cometas y los planetas gigantes dijo un informe de prensa de esa Universidad.

Cuanta más agua esté disponible en los discos para que se formen cometas helados mayores son las probabilidades de que grandes cantidades de agua eventualmente lleguen a los planetas nuevos mediante los impactos.

“La detección de agua adherida a los granos de polvo a lo largo y a lo ancho del disco de formación de planetas presenta algo similar a lo que haya ocurrido en la evolución de nuestro propio sistema solar donde, a lo largo de millones de años esos granos de polvo se han acumulado para formar los cometas. Éste sería un mecanismo principal de acumulación de agua sobre los cuerpos planetarios”, dijo el investigador principal Michiel Hogerheijde de la Universidad Leiden en Holanda.

Otros descubrimientos recientes hechos con el HIFI sustentan la teoría de que los cometas transportaron una porción significativa de los océanos en la Tierra. Los investigadores determinaron que el hielo sobre un cometa denominado Hartley 2 tiene la misma composición química que nuestros océanos.

Dibujo cortesía ESA

Un mar dentro de un agujero negro

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Hay tanta agua que podrían bañarse en ella todos los habitantes del universo. Bueno, si se pudiera…

Dos grupos de astrónomos descubrieron la más grande y lejana reserva de agua detectada en el universo, equivalente a 140 billones de veces toda el agua en los océanos de la Tierra. Tan enorme cantidad, sin embargo, no puede ser empelada: rodea un hambriento agujero negro, un quásar, a más de 12.000 millones de años luz.

“El ambiente alrededor de él es único y está produciendo una enorme cantidad de agua”, dijo Matt Bradford, científicos del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa.

“Una demostración más de que el agua se encuentra por todo el universo, incluso en sus edades más tempranas”.

El quásar es activado por un colosal agujero negro que consume el polvo y el gas de un disco a su alrededor. A medida que come, el quásar expele grandes cantidades de energía. Los dos grupos de astrónomos estudiaron un quásar particular llamado APM 08279+5255, que alberga un agujero negro 20 millones de veces más masivo que nuestro Sol y que produce tanta energía como mil billones de soles.

Aunque los astrónomos esperaban que el vapor de agua también estuviera en el universo temprano, pero no se había visto tan lejos. Hay vapor de agua en nuestra galaxia, la Vía Láctea, aunque su cantidad es 4.000 veces menor que la del quásar dado que se encuentra congelada.

El vapor de agua es un gas importante que revela la naturaleza del quásar. En este caso particular, el vapor de agua está distribuido alrededor del agujero negro en una región gaseosa que se extiende por cientos de años luz. Aunque el gas se halla a –53 grados C y es 300 billones de veces menos denso que la atmósfera terrestre, es aún 5 veces más caliente y 10 a 100 veces más denso de lo que es típico en galaxias como la nuestra.

Medidas del vapor de agua y otras moléculas indican que hay suficiente gas en esa región como para alimentar el agujero negro hasta que crezca seis veces su actual tamaño.

Dibujo cortesía

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