Cómo nadar en un océano en el espacio

6:59 am Astronomía, General, Geología

Si usted estuviera en Europa podría probar la sal del mar, pero no es tarea fácil. Es que se trata de Europa, la luna de Júpiter cuyas existencias de agua están más que comprobadas, no de manera directa sino por las naves que han pasado por esa región.

Bajo la superficie de ese satélite joviano yace un mar de agua salada. Ahora, el famoso astrónomo Mike Brown, junto a Kevin Hand del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa han encontrado evidencias que que ese océano líquido puede estar filtrando agua a la congelada superficie europea.

Brown es reconocido por haber contribuido de manera indirecta a la degradación de Plutón como planeta, al haber hallado un objeto de tamaño parecido en el cinturón de Kuiper, más allá de la órbita de Neptuno.

El hallazgo de ese flujo oceánico provino del análisis de datos de la misión Galileo de la Nasa, que exploró ese sistema varios años hasta 2003, información que sugiere un intercambio químico entre el océano y la superficie, haciendo ese depósito de agua un medio más rico en química. El estudio aparecerá en el Astronomical Journal.

“Tenemos evidencia de que el océano de Europa no está aislado, que intercambia químicos con la superficie”, dijo Brown, profesor en Caltech. “Eso significa que podría estar entrando energía al océano, lo que es importante en términos de las posibilidades para la vida. Además que si usted desea saber qué hay en el océano, solo tiene que ir a la superficie y rasguñarla”.

“El hielo superficial nos proporciona una ventana hacia un océano potencialmente habitable debajo”, según Hand.

Desde los días de la misión Galileo, cuando la nave mostró que Europa estaba cubierta con una capa de hielo, los científicos han debatido sobre la composición de la superficie. El espectrómetro de infrarrojos de la sonda no pudo entregar los suficientes detalles para identificar los elementos presentes en la superficie.

Ahora, con instrumentos desde la Tierra, Brown y Hand identificaron un rasgo espectroscrópico que revela la presencia de una sal de magnesio, un mineral llamado epsomita, que solo se pudo originar en el océano debajo.

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