Mis 10 noticias científicas de la semana

Astronomía, Cambio climático y ambiente, General, Medicina, Neurociencias, Paleontología, Psicología, Sexualidad, biología 2 Comentarios

1. El tamaño del pene sí interesa

Un estudio dice que a las mujeres sí les importa el tamaño del pene, pero hasta cierto punto: que no sea mucho más grande de los estándares, de acuerdo con la investigación realizada entre mujeres australianas y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los investigadores trataban de responder porqué el pene humano es más largo y grueso que el de los otros primates, sugiriendo que las mujeres habrían forzado esa selección sexual, lo que no parece cierto del todo. Las mujeres prefieren hombres con rasgos masculinos (mayor relación cadera-hombros) y pene más largo pero… sin exagerar.

2. Mejor secuestrar un asteroide

La Nasa divulgó los planes para la exploración espacial basada en la asignación presupuestal para 2014. Así, la idea es abandonar el regreso del hombre a la Luna y, en su defecto, capturar con una bolsa especial el asteroide Lasso y llevarlo a órbita lunar, donde dos astronautas, en una caminata espacial, harían minería para extraerle pedazos y preparar un futuro viaje a Marte en fecha no especificada.

3. Los aviones se moverán más en el aire

Si a usted le atemorizan las sacudidas en pleno vuelo, hay una noticia no muy buena: cada vez serán más frecuentes debido al cambio climático, reveló un estudio en Nature Climate Change. Si hoy los aviones se enfrentan a vientos cada vez más fuertes, en el futuro lo serán mucho más dice el estudio. Es más: la amplitud de la zona del Atlántico donde hay más brincos se ampliará. Días turbulentos.

4. No había odontólogos

Ötzi vivió 3.300 años antes de Cristo. Este habitante de lo que llamamos Neolítico fue hallado hace varios lustros al descongelarse una zona de Los Alpes italianos y desde entonces ha sido muy estudiado, al punto de que se encontraron restos de flechas clavados en sus huesos. Ahora, el primer estudio de sus dientes reveló que tenía caries y enfermedad periodontal. Uno de los dientes frontales presentaba también un severo trauma, posiblemente accidental. Los humanos de entonces, seguramente, padecían los llamados dolores de muela. El estudio apareció en el European Journal of Oral Sciences.

5. No coma carne de por aquí ni de por allí

La carne roja magra baja en grasa y colesterol es rica en proteína, cualidades consideradas saludables. Bueno, saludables si no come mucha. Un estudio publicado esta semana en Nature Medicine revela que una bacteria existente en el estómago convierte un nutriente hallado en la carne en un compuesto que acelera la formación de placas en las arterias. Para Santaley Hazen, coautor, jefe de medicina cardiovascular en la Clínica Cleveland en Ohio, el estudio sugiere que debe elaborarse una nueva dieta sana: el consumo de carnes rojas se asocia a un mayor riesgo de muerte cardiaca.

6. Al fin habló uno de nuestros ancestros

Australopithecus sediba fue uno de nuestros primeros ancestros. Poseía rasgos de simio, pero otros humanos como su pelvis, manos y dientes, reveló una serie de 6 artículos publicados al tiempo en Science, los que analizaron dos esqueletos, de macho y hembra, y una tibia. Todos los estudios sugieren, de manera colectiva, que A. sediba fue probablemente ancestro directo del Homo, género que incluye los humanos modernos, e indican que quizás no descendían del Australopithecus afarensis, como se ha sugerido.

7. Pillada en la soledad de Marte

La Unión Soviética fue la primera potencia en dirigir una pléyade de naves hacia Marte, pero fue más lo que erró que lo que atinó. Una de las contadas naves que logró su propósito fue la Mars 3, que tocó suelo marciano el 2 de diciembre de 1971. Transmitió datos durante unos segundos antes de perderse contacto, siendo la primera transmisión desde el planeta rojo. Bien, el Mars Reconnaissance Orbiter de la Nasa lo detectó, impávido, en la superficie, se reveló esta semana.

8. Malaria sintética

La farmacéutica Sanofi empezó a producir a gran escala una versión parcialmente sintética de la droga artemisina, medicina de primera línea en el combate contra la malaria, producto de un desarrollo hace 12 años del profesor Jay Keasling de la Universidad de California en Berkeley. Es el primer triunfo del naciente campo de la biología sintética.

9. El Ártico se empelota

El asunto quedó más claro esta semana. No se trata ahora de ver si el Ártico se quedará sin hielo. No. Ahora la pregunta es: ¿cúando ocurrirá? Para algunos podría hacia 2050, pero hay quienes creen que podría ser la próxima década o la siguiente. El rápido deshielo del Ártico es quizás el indicador más claro del cambio climático según autores de un reporte aparecido en Geophysical Research Letters.

10. Una luz dentro del cerebro

Mediante un dispositivo miniatura implantado en el cerebro, científicos llegaron al sistema de gratificación de ratones, provocando que las neuronas liberaran dopamina, ese químico asociado con el placer. Se trata de LED del tamaño de una neurona, que activa las células con su luz produciendo aquella respuesta, lo que podría ayudar a develar los circuitos involucrados en conductas complejas como la adicción, el sueño, la depresión y la ansiedad, se reportó en Science.

Un pariente del que ya no me acordaba

Antropología, Paleontología Sin Comentarios

Parece que sí, que hace millones de años no en el este de África sino hacia el centro vagaban quienes fueron nuestros ancestros, los más antiguos conocidos.

Ese cráneo hallado en el desierto Djurab en lo que hoy es Chad en verdad pertenecería a una especie que vivió hasta hace 7 millones de años, bautizada tras el hallazgo como Sahelanthropus tchadensis.

Fue en 2002 cuando los cimientos de nuestros orígenes se removieron con el hallazgo. Toumaï, como se le llamó está muy cerca al punto en el que nuestro linaje se separó de esos que ahora vemos como simpáticos primos: los chimpancés.

Para algunos científicos, el cráneo debió haber pertenecido a unos simios, dados sus primitivos rasgos.

Un nuevo análisis, esta vez de la cavidad cerebral, apoya la idea de que sí se trató de un ancestro.

Thibaut Bienvenu y colegas franceses reconstruyeron la parte que revela la forma del cerebro. Como el fósil está distorsionado y relleno con una matriz mineralizada, lo reconstruyeron virtualmente mediante imágenes de rayos X en 3D por microtomografía sincrotrónica y con los datos corrieron un programa que les permitió remover esa matriz y corregir la distorsión en la pantalla.

Resultado: Toumaï tenía una capacidad craneana de 378 centímetros cúbicos, consistente con estimaciones previas, lo que lo coloca dentro del rango de capacidad craneana del chimpancé. La capacidad actual d ellos humanos es tres veces mayor.

Pese al tamaño, tiene otros rasgos homíninos.

En una presentación en la reunión anual de la Sociedad de Paleoantropología, Bienvenu reportó que la cavidad interna tenía lóbulos occipitales prolongados, un tallo inclinado y una corteza prefrontal expandida, entre otras características homíninas.

Para el investigador, el ejemplar ofrece una ventana única a las primeras etapas de la evolución cerebral humana y muestra evidencias de una reorganización del cerebro hacia la condición humana mucho antes de que el tamaño cerebral comenzara a expandirse.

Fuente: Scientific American

En la foto, el cráneo de Toumaï

Aceptémoslo: este es nuestro antepasado

Genética, Paleontología, biología 1 Comentario

Aunque parezca difícil de aceptarlo, una pequeña criatura de cola peluda fue nuestro antepasado directo. Un ancestro de hace decenas de millones de años.

No solo nuestro ancestro, sino el de ratones, elefantes. Tigres, ballenas y osos, entre muchos otros mamíferos: los placentarios.

En el journal Science científicos reportaron la confirmación de que este es nuestro ancestro, que vivió poco después de la desaparición de los dinosaurios.

“Especies como los roedores y los primates no compartieron la Tierra con los dinosaurios no aviares, sino que surgieron de un ancestro común, un pequeño animal que se alimentaba de insectos, poco después de los dinosaurios”, expresó Maureen O’Leary, de Stony Brook University en Nueva York.

En el hallazgo y análisis participaron 23 científicos de muchos lugares del mundo que reconstruyeron la apariencia de este hipotético ancestro, desde su cerebro y huesos del oído interno a sus ovarios y hasta presentaron cómo debieron lucir sus espermatozoides.

La rama más extensa de los mamíferos actuales es la de los placentarios, a diferencia de marsupiales o monotremos que desarrollan los fetos en huevos.

“ Hay más de 5.100 especies vivas placentarias que exhiben una enorme diversidad”, dijo Nancy Simmons del American Museum of Natural History.

El origen de este grupo ha sido motivo de controversia científica. La evidencia fósil apunta a su aparición tras la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años, pero análisis genéticos los sitúan mucho más atrás en el tiempo.

Para ayudar a resolver la polémica, el grupo de científicos trabajó durante 6 años en el Ensamblaje del Árbol de la Vida, un estudio que adoptó dos aproximaciones evolutivas, los datos moleculares y los morfológicos.

El grupo molecular reunió secuencias de ADN de animales vivos, el otro de vivos y extinguidos. El primero se limitó a los mamíferos vivos pues no se puede extraer el ADN de aquellos de más de 30.00 años, por lo que los datos morfológicos fueron claves en la exploración de las ramas más antiguas de la familia de mamíferos, con lo que lograron una cantidad de in formación sin precedentes de cada uno de los 83 mamíferos que investigaron.

De todo los datos de mamíferos vivos y extinguidos, los científicos extrapolaron la apariencia del más reciente ancestro común de todos los mamíferos placentarios.

Tras eso, trabajaron con un artista para ilustrar el ancestro. Además de su cola peluda, los investigadores sugieren que la criatura de 4 patas probablemente se alimentaba de insectos y pesaba entre 6 y 245 gramos y estaba más adaptado para correr que para otras formas de movimiento. También su corteza cerebral, la parte del cerebro ligada a procesos mentales superiores estaba posiblemente doblada, un doblez ligado a una mayor actividad cerebral.

“Miramos todos los aspectos de la anatomía mamífera, del cráneo al esqueleto, los dientes, los órganos internos, los músculos y hasta los patrones de la piel. Utilizando el nuevo árbol de la familia de los mamíferos con todos estos datos anatómicos logramos reconstruir cómo debió ser este ancestro placentario común”, dijo John Wible, del Museo Carnegie de Historia Natural.

La investigación sugiere también que todos estos mamíferos aparecieron al final de la era de los dinosaurios, con el ancestro original desarrollándose unos 200.000 a 400.000 años luego del evento.

Dibujo de nuestro ancestro. Cortesía Carl Buell

Los dinosaurios nacieron antes

Paleontología, biología Sin Comentarios

Los dinosaurios podrían haber existido mucho antes de lo estimado, de acuerdo con un sorprendente hallazgo reportado en Biology letters: el Nyasasaurus parringtoni.

Científicos hallaron restos de lo que parece ser el primer dinosaurio, que data de entre 10 a 15 millones de años antes que los registros que se tenían hasta hoy.

Este habría existido antes que el muy conocido y pequeño Eoraptor herresaurus. Y si no es un ancestro directo de los dinosaurios, es un pariente muy cercano, de acuerdo con Sterling Nesbitt, investigador de la Universidad de Washington.

“Durante 150 años la gente ha sugerido que debería haber existido dinosaurios en el Triásico medio, pero la evidencia ha sido ambigua”, dijo. “Algunos científicos utilizaron huellas fosilizadas, pero sabemos que otros animales de aquel tiempo tenían un pie similar. Otros señalan una sola característica tipo dinosaurio en un solo hueso, pero eso puede ser errado porque algunas características evolucionaron en varios grupos de reptiles y no son el resultado de un ancestro compartido”.

En el nuevo ejemplar, los científicos tenían un húmero y seis vértebras. Pudieron determinar que este dinosaurio probablemente andaba erguido, medía de 2 a 3 metros y su altura era 1 metro, pudiendo pesar de 20 a 60 kilos.

Aunque los huesos habían sido hallados en 1931 en Tanzania y fueron reexaminados ahora. No es que en esa región se hallan originado, sino que cuando N. parringtoni vivió los continentes estaban juntos en la gran masa conocida como Pangea. Tanazani pudo haber sido parte del sur de Pangea que incluyó África, Suramérica, Antártida y Australia.

“Los nuevos hallazgos sitúan la evolución inicial de los dinosaurios y de los reptiles tipo dinosaurio en los continentes del sur”, dijo Paul Barrett, coautor, del Museo de Historia Natural de Londres.

Los huesos revelan varias características comunes con los primeros dinosaurios y sus parientes. Por ejemplo, los tejidos óseos del brazo superior aparecen como si estuvieran articulados al azar y no organizados, lo que sugiere un crecimiento rápido, un rasgo común en dinosaurios y sus parientes.

“Podemos decir que Nyasasaurus tenía muchas células óseas y vasos sanguíneos”, explico Sarah Werning, de la Universidad de California en Berkeley, coautora.

Independiente de si se confirma que este ejemplar fue un dinosaurio o un paciente cercano, el hallazgo establece que probablemente evolucionaron antes de lo esperado y refuta la idea de que la explosión de diversidad llegó tarde en el Triásico, una diversificación no vista en otros grupos de esa época”.

Parece que los dinosaurios fueron solo parte de una gran diversificación de los arcosaurios, que fueron de los animales terrestres que dominaron el ambiente en el Triásico hace 250 a 200 millones de años, los que incluían dinosaurios, cocodrilos y sus familiares.

“Los dinosaurios son solo parte de la diversión de los arcosaurios, una explosión de nuevas formas tras la extinción del Pérmico”, dijo Nesbitt.

Dibujo cortesía Natural History Museum, London/Mark Witton)

Encuentran araña y avispa peleando ¡hace 100 millones de años!

Paleontología, biología Sin Comentarios

Se supone que entonces como ahora camarón que se dormía se lo tragaba el otro, pero no existen muchos registros. No al menos de arañas… cazando su presa ¡hace 100 millones de años.

Investigadores hallaron una araña cuando atacaba su presa. Quedaron para la posteridad en un ámbar y por alguna razón fueron atrapados en ese instante.

Los fósiles están en una pieza hallada en el valle Hukawng en Myanmar en el Cretáceo temprano hace 97 a 110 millones de años. Con seguridad, por los alrededores andaban los dinosaurios.

Fuera de ser la primera evidencia fósil del ataque de una araña, la pieza de ámbar también contiene el cuerpo de una araña macho en la misma telaraña, lo que provee la más antigua evidencia de comportamiento social en arañas, que aún existe en algunas especies aunque no es muy común. La mayoría de la arañas tienen vidas solitarias, canibalísticas y los machos no dudarían de atacar las especies inmaduras en la misma telaraña.

“Esta araña joven se iba a comer una avispa parásita”, dijo George Poinar, profesor de Zoología en Oregon State University y experto mundial en insectos atrapados en ámbar. El destacó los hallazgos en una publicación en el journal Historical Biology.

“Era una avispa macho que se repente quedó atrapada. Fue la peor pesadilla para un insecto y nunca terminó. La avispa estaba mirando la araña justo antes del ataque cuando la resina del árbol cayó y los capturó a los dos”.

Las arañas son invertebrados antiguos que los investigadores creen surgieron hace unos 200 millones de años, aunque la evidencia más antigua de una telaraña data de hace solo 130 millones de años. Un ataque como el que se estaba presentando en aquel momento nunca se había registrado en fósiles.

La resina de los árboles que forma el ámbar es conocida por su capacidad de caer sobre insectos, pequeñas plantas y otras formas vivas, preservándolas casi perfectas antes de convertirse luego en una piedra semipreciosa. Esta araña, que seguro pasó horas enteras pacientemente esperando que cayera una presa en su red fue sorprendida justo un segundo antes del ataque.

La avispa pertenece a un grupo que hoy se conoce que parasita huevos de arañas e insectos.

Los dos individuos del ámbar pertenecen a un género extinguido descrito en el artículo. En el ámbar se observan al menos 15 hilos de seda no rotos y en algunos de ellos está la avispa.

Foto cortesía OSU.

La historia de un dedo de hace 80.00 años

Genética, Paleontología Sin Comentarios

La historia de esta joven siberiana no la contó ella. En verdad, murió hace más de 80.000 años por razón desconocida. La historia la contó un dedo, que junto con dos dientes, fueron los únicos restos que quedaron para la posteridad.

Mediante una sofisticada técnica, científicos secuenciaron el genoma de esa niña logrando una secuencia tan completa que parece un retrato de ese antiguo genoma como es el de una persona de hoy, revelando por ejemplo el color de su cabello, de sus ojos y de su piel.

La chica murió en lo que hoy se conoce como la caverna de Denisova.

El genoma revela pocos cambios con respecto al de los humanos actuales. El pueblo de esa joven era pariente cercano de los Neandertales.

Pese a que solo un dedo cuenta cómo eran esas personas en aquellos remotos tiempos, este genoma permite decir que son los exponentes antiguos mejor estudiados hasta ahora.

Los denisovanos, como nosotros hoy, poseían 23 pares de cromosomas, no 24 como los chimpancés. Al comparar los dos genomas y contra las mutaciones, se estableció que los denisovanos y los humanos modernos se dividieron hace 700.000 a 170.000 años.

Se estableció además, al estudiar la edad de genes, que se trataba de un grupo no grande, a diferencia de los humanos modernos, que se habían doblado en número antes de salir de África.

David Reich, uno de los científicos y coautor del artículo, dijo que los datos sugieren que la joven murió hace 80.000 años aproximadamente, mucho antes que los 50.000 que se había creído por la capa geológica donde se hallaron los restos.

Se pudo comprobar además que cerca del 3% del genoma de los actuales habitantes de Papua Nueva Guinea proviene de los denisovanos, lo que sugiere que algunos machos se aparearon con hembras humanas modernas o que se debe a la selección natural de algunos de los cromosomas X.

Svante Pääbo, paleontólogo del Max Planck Institute y cabeza del estudio, reveló que las diferencias entre denisovanos y modernos incluyen 111.812 nucleótidos que cambiaron en los últimos 100.000 años. De ellos, 8 son genes de la conexión del sistema nervioso. Y 34 genes están asociados con enfermedad en humanos.

El estudio aparece publicado en Science.

Foto del molar de la joven denisovana. Uno de los 2 dientes hallados junto con un pequeño hueso de un dedo.  Cortesía Max Planck Institute

¿Tenían plumas todos los dinosaurios?

General, Paleontología Sin Comentarios

¡Muchas plumas! ¿Cambiaría nuestra percepción de los míticos dinosaurios si supiéramos que andaban con plumas?

El caso es que se descubrió una especie de dinosaurio que podría cambiar nuestra perepción.

El fósil de Sciurumimus albersdoerferi, que vivió hace 150 millones de años provee la primera evidencia, según los autores del estudio, de que los dinosaurios terópodos con plumas no están emparentados con las aves, como siempre se ha creído.

El fósil fue descrito en un paper en Proceedings of the National Academy of Sciences esta semana.

“Es un hallazgo sorprendente de dinosaurio emplumado en la misma formación (geológicas) donde hace 150 años se halló el primer dinosaurio con plumas, un Archaeopteryx”, dijo Mark Norell del American Museum of Natural History y uno de los autores de la investigación.

Los terópodos son bípedos, en su mayoría carnívoros. En años recientes se han encontrado varias especies de terópodos con plumas, pero este es el único terópodo clasificado en los coelurosaurios, un grupo diverso que incluye el T. rex y aves. Sciurumimus, identificado como megalosaurio nota coelusaurio, es la primera excepción a la regla.

Se sitúa muy adentro del árbol evolutivo de los terópodos, lo que sugiere que las especies que se derivaron de él tendrían características similares.

“Todos los dinosaurios depredadores conocidos hasta ahora representan parientes cercanos de las aves. Sciurumimus está hacia la base del árbol de los dinosauros y esto indicaría que todos los dinosaurios depredadores tenían plumas”, dijo Oliver Rauhut, paleontólogo alemán que participó en el estudio del fósil hallado al norte de Bavaria.

El espécimen hallado es de solo 60 centímetros, un individuo juvenil. Los megalosaurios adultos alcanzaban hasta 6 metros y pesaban una tonelada al menos. Este se alimentaba posiblemente de insectos y pequeñas presas, como evidencian sus dientes y mandíbula.

Foto del pequeño dinosaurio de plumas cortesía Jura Museum Eichstatt

La muerte las sorprendió apareándose

Paleontología, biología Sin Comentarios

No parece agradable quedar preservado para la posteridad mientras… se aparea. Así solo queden los huesos.

Así quedaron, preservados durante millones de años, varias tortugas que se estaban apareando hace 47 millones de años cuando la muerte las sorprendió por razón desconocida.

El hallazgo fue revelado en Biology letters. Se trata de 9 parejas de tortugas acuáticas que perecieron en esa situación, el primer registro que se halla entre vertebrados.

Más allá de sentir lástima por tan desafortunado desenlace, los fósiles proveen pistas sobre el ambiente en que vivieron.

Las antiguas tortugas fueron encontradas en el sitio Messel en Alemania, donde se han hallado miles de fósiles, desde roedores modernos a caballos enanos, así como insectos y plumas que conservan señas de su color original.

El punto donde se encontraron las tortugas contiene sedimentos lacustres de hace 47 millones de años más o menos, dijo Walter Joyce, paleontólogo de vertebrados en la University of Tübingen.

Solo las tortugas se encontraron en pares. En 7 de los 9 pares las tortugas están en contacto directo por el borde de sus caparazones, justo arriba de las colas y en 2 de esas parejas la cola del macho está debajo de la caparazón de la hembra en posición de apareamiento.

Gases de saurópodos calentaron la Tierra

Cambio climático y ambiente, Paleontología Sin Comentarios

Que los animales modifiquen el clima, no es nada nuevo, pero que sean sus gases los que lo hagan sí es nuevo. Y llamativo.

Un estudio presentado en Current Biology sugiere que los dinosaurios saurópodos producían suficiente metano como para haber transformado el clima de su época, de húmedo y templado a caliente.

Esos animales estaban por todos lados hace 150 millones de años. Tal como en las vacas, los microbios productores de metano ayudaban en la digestión de estos enormes dinosaurios fermentando el alimento vegetal que ingerían.

“Un simple modelo matemático sugiere que los microbios que vivían dentro de los saurópodos pueden haber producido el suficiente metano para tener un efecto importante en el clima del Mesozoico”, dijo Dave Wilkinson, de Liverpool John Moores University. “De hecho, nuestros cálculos sugieren que esos dinosaurios pudieron haber producido más metano que todas las fuentes actuales –naturales y antrópicas-puestas juntas”.

Wilkinson y el coautor del estudio, Graeme Ruxton de University of St Andrews estudiaban la ecología de los saurópodos cuando se preguntaron si una vaca puede producir suficiente metano para llamar la atención de los climatólogos, ¿qué tal los saurópodos? Entonces se unieron con un experto en metano, Euan Nisbet, de la University of London, apra realziar los cálculos.

Los fisiólogos de animales han estudiado la producción de metano en varios animales modernos para sacar ecuaciones que predigan la producción de ese gas en animales de distintos tamaños. Un saurópodo mediano pesaba unos 20.000 kilos y estos vivían en grupos de unos pocos adultos a unas pocas decenas de individuos por kilómetro cuadrado.

Wilkinson, Ruxton y Nisbet calcularon las emisiones globales de metano de los saurópodos en 520 millones de toneladas por año, comparables con las emisiones modernas. Antes de que la industria se desarrollara hace 150 años, las emisiones eran de unas 200 toneladas año. Los rumiantes –desde vacas a cabras y jirafas- emiten hoy de 50 a 100 toneladas años.

Es decir, la incidencia sobre el clima de la Tierra de aquellos enormes dinosaurios es evidente.

¡Qué gasesitos!

Pulgas gigantes comieron dinosaurio

Genética, Paleontología Sin Comentarios

Habría que correrles si existiesen hoy. Pero no pudieron huirles los enormes dinosaurios.

Científicos descubrieron pulgas gigantes que no solo coexistieron con los dinosaurios sino que hicieron un festín con ellos, picándolos de manera molesta: casi como sentimos una inyección, de acuerdo con George Poinar, profesor emérito de Zoología en Oregon State University, quien escribió una nota a la par del reporte sobre el hallazgo presentado en el journal Current Biology.

Se trata de pulgas 10 veces más grandes que las modernas pulgas. No podían saltar como las actuales.

Otros estudios habían demostrado que los dinosaurios fueron de los primeros animales en sufrir los ataques de los piojos.

Los dos fósiles de las nuevas especies de pulgas gigantes, Pseudopulex jurassicus y Pseudopulex magnus, fueron descubiertos en Mongolia interior. Son dos insectos muy bien preservados durante millones de años.

“Tienen un excelente estado de preservación de sus estructuras corporales, como si la naturaleza hubiese tomado una foto en alta resolución de esas criaturas de hace 165 millones de años”, dijo Chungkun Shih, profesor visitante que trabajó con el coautor Dong Ren en Capital Normal University en Beijing.

Estos insectos tendrían cuerpos aplanados como las garrapatas y garras lo suficientemente largas como para llegar hasta las escamas de los dinosaurios de modo que podían agarrarse bien mientras chupaban su sangre.

Las pulgas modernas están más comprimidas lateralmente y poseen antenas más cortas, lo que les permite moverse con gran rapidez por el cuerpo de sus hospederos.

La más pequeña de las dos especies, P. jurassicus, habría medido unos 17 milímetros –sin incluir antenas- con sus partes bucales extendiéndose 3,4 milímetros o más del doble el largo de sus cabezas. Esta vivió hace cerca de 165 millones de años.

El monstruo era P. magnus, que vivió hace unos 125 millones de años. Su cuerpo medía 22,8 milímetros y sus partes bucales medían 5,2 milímetros.

Su tamaño y la forma de sus partes bucales tipo sierra, sugiere que debieron vivir en grandes animales, como los dinosaurios con plumas, los pterosaurios o mamíferos de tamaño medio.

En el dibujo, cómo habría lucido P. jurassicus, cortesía C. N. University, Beijing

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