El juego de bolas o canicas

Juego de bolas o canicas, según la geografía, estará en el recuerdo de las mentes vírgenes de tiempos entregados a aparatos electrónicos con contenidos digitales. Los púberes, salían a descanso con el sartal de pecados enmallados para “cascar” a los más débiles y borrarles el inventario de cristales del bolsillo.

El escenario se presentaba como un duelo de varios, de pie, más altos en su mente que en sus cuerpos. El de siempre, hacía el círculo ritual y su correspondiente epicentro, que se hacía poniendo una bola mayor sobre el suelo terroso para ser pisada por un pie pesado.

Comienzan las posiciones, los agaches, los cálculos visuales y la impresionante puntería de los sabios del juego, más que sabios dotados, pues, la cosa es de don, de regalo, de vestimento de lo alto. Miran, calculan, ensartan la bola entre los dedos, que se arrugan para asir firmemente y ¡taz!, golpe certero a la víctima y el inventario del fuerte se hace más grande. ¿Las víctimas? débiles participantes que menoscaban el bolsillo de mamá, que no hacen rendir una bolsa de bolas o canicas más que tres días.

Del juego hay neologismos que, hoy, se presentan como arcaísmos, pues, del juego análogo y presencial ya poco: uñitis nada, atajivuelvis, de atajivuelvis nada, de rebotis. Mario de Jota Montoya Cortés (lector y amigo), nos recuerda otras dos: Pipo y cuarta.

¿Jugaste bolas? ¡Cuéntanos tus historias!

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5 respuestas a El juego de bolas o canicas

  1. Mario de Jota Montoya Cortés dice:

    La evocación que haces, Carlos Mario, nos transporta a un pasado lleno de esplendor, casi de inocencia, pues era la época en donde no existían juegos violentos como los de ahora.

    ¡Eran otros tiempos!

    Eran los tiempos en que las niñas jugaban “tun, tun”. Se juntaban varias niñas a jugarlo y cada una en orden iba diciendo: “tun… tun… ¿quién es?…-la vieja Inés… ¿qué trae?…-un sapo podrido… ¡bótelo por allá!”. “Tun… tun… ¿quién es?…la vieja Inés… ¿qué trae?…-un ramo de flores… ¡déjelo aquí!”. “Tun… tun… ¿quién es?…la vieja Inés… ¿qué trae?…-una ollita de oro… ¡descárguela con fundamento sin que se vaya a quebrar!”. Cuando creían que se descargaba muy duro y se quebraba, le ponían una pena a la infractora. También las niñas jugaban Gallina ciega, Catapis, Chupaté, Las escondidas, Papá y Mamá, etc.

    El partido de manos era la locura de nuestra juventud: emocionante, vibrante, velocidad y agilidad, con jugadores escurridizos como una serpiente, con sus quiebres de cintura desequilibrantes. El mejor de todos: Gilberto Orozco a quien le decíamos Orozquito. Se conformaba con dos equipos de a cinco jugadores enfrentados en orillas opuestas. Salía un jugador corriendo y otro contrario detrás de él hasta tocarlo, y si lo hacía, gritaba: ¡preso! y se lo llevaba detenido para su equipo hasta quedarse con la mayoría de los jugadores enemigos. En algunas ocasiones cuando al jugador que salía no era tocado por su habilidad, llegaba hasta el equipo contrario y tocando a sus amigos, gritaba: ¡libres! Cuando al más audaz, intrépido, hábil y escurridizo lo cogían, todos sus compañeros se canjeaban por él, seguros de que posteriormente los liberaría, y ése era el único, el intocable, el muchacho: Orozquito.

    Sobre tu blog, C.M.M.A., agrego lo siguiente:

    Para los trompos (milotes, arroyuelo y figuras) y para las bolas (pipo y cuarta), también existió el mejor de todos: Orlando Tangarife.

    Hubo un cuento inventado por Norberto, el Negro Gallego sobre el juego de bolas: “Cuando uno estaba jugando bolas, decía: ¿de aquí?… -no, de más allá… ¿de aquí?… -no, de más allá”… ¿de aquí? …-sí, de ahí, y mientras eso decía, iba agarrándose y corriéndose la parte de atrás de los pantalones porque los ribetes de la cocedura parecerían lomos de iguana, todos ásperos o cagaos, pues casi ninguno se ponía calzoncillos”.

    También se jugaba chucha, cajetillas de cigarrillos Pielroja dobladas por el ribete rojo para chicaniar con los bolsillos abultados llenos de ellas; a las montadas, a la rueda, rueda, carros de madera con balineras, rueda de caucho que conducíamos velozmente con un palo que servía de freno, acelerador y clutch a la vez; pisingaña (telaraña, jugaremos alaraña), machuque, pares y nones, camay, la sortijita, pelota envenenada, gallina ciega, palmo, encostalados, varas de premios, muchicalengue, pirinola, todos ponen, zancos, yoyo, etc. El camay consistía en irnos para la manga de Cristo Rey, de Pascual Correa, a jugar a lo pistolero (la pistola era el índice extendido) y en sus yerbales, que eran muy altos, hacíamos cavernas o cuevas y ahí nos escondíamos para que no nos cogieran o para salir detrás del otro a agarrarlo, mostrándole la pistola (el dedo, por supuesto), susurrando duro e imitando los sonidos de los disparos: ¡bang!, ¡ptsssst!, ¡pumm! y debía fingirse caer muerto.

    También eran muy populares los juegos de trabalenguas (“se me lengua la traba”, se decía)

    (Extractos de mi libro LOS HIJOS DEL PUEBLO, páginas 305 y 306)

  2. Roberto Antonio Tobon Yepes dice:

    comenzaba con la epoca de llegada de las bolas, Me levantaba en la mañana a buscar en mi cuarto la tulita con las bolas Cristalinas y en bolsita a parte tenia las Chinas, las Alemanas o las ojo de Gato y hasta hace poco las boli-locuras. desayunaba a las carreras porque ya en la manga del parquesito estaba el corrillo de vecinos todos jugando Bolas.
    al llegar al parque pedía juego a mis amigos; para poder entrar la condición era lanzar de primero… se lanza intentando quedar dentro del circulo que rodea la hueca, para encolarce y empezar a atacar a mis contrincantes. Recuerdo que habian reglas: 1.Atagis Vuelvis, 2. Botar y entrar paga, 3.ochas paga, 4.arañitis.

    Recuerdo que tambien se jugaba al cuadrito, en donde se hacia un cuadrito y se colocaba el cace dentro de el. aquel que quedaba mas cerca del cuadro empezaba atacandolo, para sacar las bolas y quedarcelas.

    estaba tambien los Ronazos donde se colocaban dos palos de bom bom bum y los lanzadores tenian que hacer “GOL” (Pasar en medio de los 2 palos), el ultimo que no lograra este objetivo Recibia Ronazos, (colocar el puño de su mano y recibir golpes con las bolas.

    Terminaba uno Mugroso del polvo, las uñas negras en ocasiones se ganaba en otras ocasiones te “apechilaban” son juegos sanos entretenidos que nunca olvidare.!

  3. john walter dice:

    Otro juego con bolas,para mi nunca fueron canicas, incluía también el popular trompo, se colocaban las bolas en el medio de un circulo de tierra, y se empezaba a tirar con el trompo tratando de “sacar”el mayor numero de bolas, pero cuidado, sin dejar que el trompo quedara en el circulo porque sino lo perdía, para eso se tenia un tropo “especial”, con una punta de clavo de 3 pulgadas, un “sacacarramplones” que era mas peligroso, especialmente si el que lo tiraba no tenia puntería o era bien bruto como para tirarlo sin intención de sacar bolas sino de sacarle un ojo al que estuviera cerca. Acerca del la ortografía, escribo de corrido, a pesar del corrector, lo dejo así, es como si estuviéramos hablando de frente.

  4. Paola Hormazabal dice:

    PORFAAAAA!!! Sabes que tengo tiempo buscando donde comprar canicas, bolas o metras, aquí en Santiago de Chile, donde soy totalmente nueva y no tengo ni idea!!! Quiero regalar y de verdad que cuando vi tu foto con un balde lleno de ellas, pensé que de pronto tienes el dato y me lo puedes regalar…. o son imágenes de archivo???
    Ojalá y tengas una dirección, teléfono o página web que darme.
    Sino igual BUENOS DÍAS!
    Paola

  5. danilo avila dice:

    en mi barrio hay unos manes que le daban a las bolas desde 10 o 15 metros entonces siempre me pelaban y me tocaba robarle plata a mi mama para ir a comprarles otra vez

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