Cristina Borrero, una lectora que escribió al blog, preguntó: “Estoy muy interesada en saber de dónde proviene el café que consumimos los colombianos, porque al parecer nos estamos bebiendo el café importado. Si la etiqueta trajera esta información podríamos escoger lo que bebemos, pero no aparece clara. ¿Me puedes ayudar a averiguar este dato?” Así que lo mejor era darle la voz a nuestro instructor de barismo, certificado, Andrés Ruiz, los dejo con sus palabras:
La pregunta tiene más aristas que un diamante en bruto, sin embargo trataré de hacer una generalización tan amplia como la pregunta.
Un grupo reducido de personas tomamos de los mejores cafés del mundo; para ello, es necesario saber dónde se consiguen, como identificarlos, a qué saben, a qué huelen y cuánto valen. Un segundo grupo, un poco mayor, toman un café costoso. Muchos de ellos, caprichosos y exigentes, se jactan por no tomar cafés comunes de marcas tradicionales y, claro está, no les gusta el café barato; compran el producto en tiendas especializadas o en anaqueles, con valores superiores a 20 mil pesos la libra. A ese grupo le llamo el mercado del azar, pues la realidad nos indica que, para este caso, el precio no siempre está directamente relacionado con la calidad, es decir, no se puede asumir per se que un café costoso es muy bueno.
En ese nicho de cafés caros hay de todo: muy buenos, buenos y otros que deberían estar condenados a la hoguera como hicieron unos monjes eremitas hace siglos, al probar una infusión horrible. Es una lotería entonces, un mercado del azar. La diferencia con el primer grupo es que el criterio de compra no radica en el conocimiento del producto, sino en la suposición errónea de que lo que es caro es bueno.
Un tercer grupo -perdón por la penosa generalización-, que representa a la gran mayoría, compran café barato o se toman la bebida en negocios que buscan un alto rendimiento en tazas de café por libra, este mercado es criticado e identificado por muchos consumidores extranjeros, quienes al venir a nuestro país, esperan tomarse “las mejores tazas del mundo de café suave”, pero se chocan con la realidad del mercado de pasilla y de café importado. ¡Entre gustos no hay disgustos!, muchos tomadores de café no buscan necesariamente atributos sensoriales, sino las propiedades estimulantes del producto y los bajos precios de una taza que quite el sueño.
Hace días venía con la curiosidad y necesidad de probar el café ganador del concurso de Taza de Antioquia, buscando entre mis amigos que pudieran tener acceso a dicha muestra, encontré como caída del cielo, la invitación a una catación donde iban a dar a conocer este café: ahora sé a que huele, a qué sabe y cuánto vale. Si no me lo dicen las personas en quienes confío, no creería que se tratara de café de nuestra tierra. Lo relacioné con muestras de Etiopía, de los mejores del mundo. El solo hecho de saber que en mi tierra hay un café con estas calidades, me lleva a pensar que se debería pagar un precio más alto al campesino cultivador; debería ser mejor vendido en nuestro medio que un Blue Montain, de Jamaica; un Geisha, de Panamá; un Kenia AA, de África. Si hay alguien que merezca mejor utilidad y rentabilidad del negocio es mi campesino y caficultor, y no un tostador internacional.
El gran reto de mejorar el nivel económico de nuestros caficultores, y esta es tarea no solo de empresarios, instituciones o del mismo gobierno. Todos aquellos que de una u otra manera nos hemos solidarizado con el gremio cafetero; sector que ha dejado bases para un verdadero desarrollo social, deberíamos preguntarnos cuál ha sido nuestra contribución para el mejoramiento de las condiciones de aquellos que tanto nos han dado. Tenemos la herramienta más grande y efectiva para cambiar la realidad: la compra. ¿Qué tal un café más por día, un granizado, una malteada, un moka, un irlandés, en fin ¡uno más!.
Aprovecho para valorar y reconocer el gran esfuerzo realizado por empresas como El Laboratorio de Café, pues, doy fe de que trabajan de manera ilógica e incansable para ofrecer cafés muy buenos, diferentes y extraordinarios. Es posible disfrutar estas maravillas de la naturaleza en nuestra “tierrita”: café producido, procesado y comercializado en estas montañas de las cuales estamos aferrados y enamorados.
¡Recuerden, por acá estamos a la orden!
Andrés Felipe Ruiz Márquez, Ingeniero Agroindustrial de la UPB, Licenced Q GRADER (Catador), Instructor de Baristas.


Don Andrés Felipe, eso es saber por dónde le entra el agua al molino y en qué lugar ponen las garzas. Cuando me esté tomando mi ‘tintico’, me voy acordar de su amena disertación.
Me quedé sin saber cuál o cuáles son las marcas de café colombiano que debo comprar. Le agradecería que me informara esto.
Alvaro, más que marcas la invitación es a conocer un poco mejor las características del Café de Colombia.
En un ejercicio sencillo se puede diferenciar el sabor de un buen café con respecto a otro que no lo sea.
Comedidamente te invito al Laboratorio de Catación de Café, ubicado en el SENA La Salada (Caldas, Antioquia) para darte una muestra de las diferentes opciones que existen en nuestro medio.
Telefono 5760000 Opción 1; Ext 42958
afruiz@sena.edu.co
Las cualidades específicas de nuestro café Colombiano a nivel mundial son simplemente:1-El café más suave del mundo.
2-La diferencia tan enorme del café exportado a Europa y el café pastilla que consumimos en Colombia.
Con respeto, leí muchas palabras y no encontré lo que esperaba por el título del artículo. Se podría cambiar el título a algo como: ‘Los Colombianos no saben tomar café… Y no les voy a enseñar’. Que bueno para el señor Andrés que está en tan selecto grupo de consumidores de café… Tan elitista que los que suponemos que no estamos en ese mismo grupo, ni siquiera sabremos como pertenecer a él. Un saludo.
Andrés, muchas gracias por tu comentario, pues me permite reflexionar sobre la forma que a veces usamos para hablar de las cosas que nos gustan.
En el Laboratorio de Catación del SENA, ubicado en Caldas Antioquia (SENA LA SALADA), estamos trabajando fuertemente para ayudar a los caficultores, generando cultura de consumo.
El objetivo es dar a conocer e la mayor cantidad de gente posible, las maravillas de nuestro café. Un sueño que es difícil pero no imposible, que muchos colombianos conozcan y busquen calidad de café, de manera que la economía de este sector reciba mayores beneficios.
De lunes a viernes estamos enseñando, asesorando y recibiendo completamente gratis a caficultores, empresarios, personas naturales, a todo aquel que este dispuesto a aprender
Nuestra intensión es masificar el conocimiento de café, para que deje de ser elitista y este al alcance de todos los colombianos.
Cursos, asesorías, acompañamiento y conocimiento sobre café (Gratis)
Recuerden estamos a la orden
SENA, La Salada. Caldas – Antioquia
576000 opción 1, ext 42958
afruiz@sena.edu.co
BUEN DIA
QUE PENA CON EL COMENTARIO ANTERIOR, LA CAFE QUE CONSUMIMOS NOSOTROS LOS COLOMBIANOS NO ES NI SI QUIERA LA PASILLA DE MAQUINA ,POR QUE LA PASILLA DE MANO SE EXPORTA Y EL CAFE MALLA 16 SE VA PARA LOS PAISES EUROPEOS
VAYA A CUALQUIE ALMACAFE O LAS TRILADORAS PARTICULARES PARA QUE VEAN QUE ES LO DESPACHAN A COLCAFE . LA BASTILLA AGUILA ROJA AROMA ETC. ECYC. JJA JJJA JJJA QIE RISA EL RIPIO QUE NOSOTROS CONSUMIMOS ..VEA PREPARE UNA TAZA DE CAFE AVER QUE LE QUEDA EN EL FONDE DE LA TAZA???
QUE VERGUENZA ENGAÑANDO SIEMPRE TODA LA VIDA AL PUEBLO
ES QUE COMO NOS CONQUISTARON LOS ESPAÑOLE QUE NO DEJARON SINO SEMILLAS MALAS .
Es que el problema que tenemos no es uno solo, son varios: 1) La mala calidad de los cafés de consumo masivo, 2) La mala preparación del mismo, no solo en los hogares, sino en sitios como bares, cafeterías, mayoría de restaurantes. Esto es en casi todo el país. Se salvan el Viejo Caldas y el norte del Valle, como se dijo en otro post. Mientras no se abandonen las cafeteras (Grecas) de colador de tela, nunca se podrá mejorar; 3) Se ha avanzado, pero la mayoría de los colombianos no sabemos tomar café. Me da rabia cuando alguien llega a un sitio y pide que le den un café “bien clarito”. Me ha pasado que clientes me miren como “animal raro” cuando pido un espresso y alcanzan a ver el contenido; 4) Las emblemáticas tiendas “Juan Valdez” le sirven a uno el café (tinto) desde un termo, algo injustificable, y me ha tocado ver preparar el espresso, sin limpiar el recipiente donde va el café, de residuos de café preparado.
Igual me quede en las mismas
Estimado tomador de Cafe en Colombia
Para catar Cafe se necesita nariz, lengua y sensación táctil.
Si quiere saber que Cafe es bueno, pues busque en él aroma a flores, frutas y nuts. Si no las encuentra, el Cafe no es fresco o tostado correctamente o es Pasilla(defectos separados del Cafe que será exportado. Normalmente dejado en los patios de secado en el suelo, con cerezas de múltiples colores, rojas avinagradas, vanos, verdes inmaduras, negras podridas, cubiertas de moscas y otras cosas) todo eso tostado fuerte, para encubrir los sabores naturales a lo peor.
En la lengua con respecto al gusto si es un decente suave colimbiano deberemos sentir, delicados ácidos frutales, un dulce en la punta de la lengua y como sensación táctil, como un bálsamo que nos queda en la boca.
Si la sensación es de astringencia, sequedad bucal, amargor, pues amigo, estas tomando un mal Cafe.
Lo que decía el amigo catador es que primero sepan que estos cafés supuestos suaves colombianos vendidos en el super normalmente son un engaño. Pues nos representan y están lejos de ser un suave colombiano. Para poder saber lo que es, es bueno recurrir a estos lugares, aprender a catar y degustar los famosos cafés de Colombia. Por esto no es elitista. no son mucho mas caros pero no se llega a ellos sino se sabe lo que se busca.
Si no tienen tiempo de ir a cursos de catación recomiendo dos Lugares en Colombia; Devotion en Bogotá y laboratorio del Cafe en Medellín.
Saludos y que viva el buen cafe