Una mañana de florescencia en Pueblito de San José

Voy detrás de la mula que lleva a mi hijo por el camino de un cafetal en la vereda Pueblito de San José, en Amagá; el olor que percibo me recuerda un pasaje de mi niñez cuando, de tres años, me llevaron a Venecia y vi, por vez primera, café pergamino secándose al sol. Si me pidieran extraer el perfume del campo que estoy percibiendo, le sacaría la fragancia al fique de varios costales, a la montura sobre la que se sienta Jacobo, mi hijo; tomaría unas gotas de sudor de la mula y usaría mucho cisco del pergamino del café; mezclaría y embotellaría ese olor a campo cafetero. Para darle unas notas femeninas a ese perfume, recorrería, con una bolsa, estos caminos de mula que estoy caminando y capturaría la fragancia a jazmín que está suspendida en el aire, ya que los cafetales de esta zona están en florescencia y ese aroma está subiendo lentamente por la loma que lleva a la casa donde me alojo con mi familia.

El silencio que se vive, es silencio de campo; lo rompe un canto de gallo que, por lo que calculo, está a dos kilómetros a tiro de ojo, pero que si dicho canto quisiera venirse por la trocha terrestre disponible, demoraría, mínimo, dos horas. Aquel silencio lo rompe, también, los cascos de la bestia que chocan contra las piedras y resbalan de vez en cuando. Un grito: “Mulaaa, mulaaa”, seco y enérgico, del dueño del semoviente, quiebra la quietud de sonidos de la mañana lenta.

Subimos, llegamos y para el descanso, el dueño: José Fernando Montoya, Caballero de Antioquia, me pide un café, y el método elegido es el Syphon, algo parecido a una clase de química que no abordaré en esta entrada, pues se me escaparía la fragancia que tengo capturada en mi mente: la del cisco, la del pergamino, la de la flor del café, la de la mula, la de la vida, ésta última imperceptible.

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4 respuestas a Una mañana de florescencia en Pueblito de San José

  1. José Fernando Montoya Ortega dice:

    Don
    Carlos Mario

    Cordial saludo

    Muchas gracias por la deferente compañía con los suyos, para compartir en la querencia cafetera sobre lo que nos es común: la admiración y compromiso con los pobladores del campo, en particular, con quienes honran su vida en los surcos de la caficultura.

  2. Alberto Mejía Vélez dice:

    El comentario está lleno de poesía. Es embriagador al alma de quienes tenemos la inmensa fortuna de descender de genes campesinos; caminos de herradura, chimenea atizada con leña que envía en el humo, mensajes de gratitud al Creador; quienes fuimos abrigados con runa, en que unos dedos pasaban las cuentas de un rosario de chumbimbas, mientras el café hervía en las tres piedras del fogón.
    Recorrer las crestas de la montaña, es ir despacio al pasado, montado sobre la honestidad, la verdad y la hidalguía.

  3. jaime bernal dice:

    me parecen muy lindas las publicaciones, me gustaria recibirlas, ya que soymontañero de pura cvepa

  4. Que bueno sería hacer contacto con vos, espero puedas responder este mensaje y darnos una charlada sobre el café y el periodismo.

    Felicitaciones, muy buenas publicaciones

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