Ya ven, cuando se habla de café no solo se habla de la pequeña almendra tostada que nos tomamos en bebida; la cultura del café recorre grandes distancias permeando a muchas personas a los largo de la cadena productiva; se cuela entre los objetos y la imaginería popular.
“Nuestros” Willys, por ejemplo, son un elemento más de esa cultura agrícola y lejos de parecer un tema de atraso, dada la antiguedad de estos carros, significan el “amansamiento” de nuestras montañas. Otros carros no hacen lo que estas hormigas motorizadas hacen; son, además, un trofeo para quien es propietario y el único medio de transporte para sacar los bultos de ciertas fincas.
Willys, Combia – Marsella.



