Levántese, pues, Herminio, que nos cogió la nochebuena y no me ha molido el maíz que le pedí que me moliera. Vea que la paisa está prendida, la aguapanela lista y vos nada que te has mosqueado. Levántese, pues, viejo, que yo pa’ moler ya no doy; mis brazos están cansados y no me da pa’ la manibela.
Herminio, último llamado que le hago. si no se levanta ya mismo, olvídese que le sigo sirviendo los traguitos de cada mañana, olvídese de que le caliento sus pandequesos y su arepa montañera redondeada a mano.
Herminio, mijo, levántes pues que ya está haciendo hambrecita; ya tengo el sartén caliente y vos nada que abrís los ojos. Levantate, pues, tendé la cama que hoy nos viene visita. Acordate que hoy viene Amparo, la nieta, y a ella le encantan las arepitas de chócolo.
Herminio, mijo…
